Grandes motores, ocho cilindros, muchos caballos de potencia y un poderoso torque son algunas de las características que dan forma a los reconocidos y, por muchos, deseados "Muscle Cars" (Autos musculosos) estadounidenses. Estos icónicos vehículos nacieron a mediados de la década de los 60 y a poco andar ganaron popularidad por sus diseños aerodinámicos, equipamiento deportivo y, por sobretodo, una innegable imagen agresiva.
Estos coches aparecieron en una época donde no importaba consumir litros y litros de combustible si eso permitía accionar un motor que se hacía notar por su potente sonido. Esto no solo concentraba las miradas de quienes estaban cerca, sino que además otorgaba un alto estatus a sus dueños.
A continuación, te invitamos a revisar 10 Muscle Cars que hicieron historia y que figuran en la cúspide de estos coches que concentran todo el ADN de Estados Unidos en la industria automotriz.
1. Pontiac GTO (1964)
Los especialistas lo definen como el primer muscle car oficial de Estados Unidos. Nació luego que la automotriz decidiera hacer una versión más rápida y poderosa del Pontiac Tempest. Para alcanzar ese objetivo se utilizó por primera vez en este tipo de carrocería (A) un motor V8 de 6.3 litros que hasta ese momento solo venía en coches de mayores dimensiones. Pontiac lanzó la placa de identificación GTO como un paquete opcional en el Tempest Le Mans en 1964.
El ocho cilindros ofrecía 329 caballos de potencia cuando estaba equipado con un solo carburador de cuatro barriles o 348 caballos cuando tenía carburadores de dos barriles.
2. Ford Mustang Shelby GT500 (1967)
Aunque no muchos lo saben, este automóvil no fue pensado para ser “musculoso” y su aparición en el mercado creo el segmento de los autos “pony” que luego sumó a un integrante de fuste como el Chevrolet Camaro. No obstante, Carroll Shelby le dio al Mustang la musculatura necesaria para ser considerado un muscle car.
El GT350, el primer Mustang trabajado por Shelby, llegó en 1965 con una potencia de 306 caballos bajo el capó. El GT500, introducido dos años después, se benefició de un motor V8 de 7.0 litros derivado de la unidad utilizada por el GT40 ganador de las 24 Horas de Le Mans.
3. Dodge Charger (1968)
Dodge rediseñó este auto en 1968 para diferenciarlo aún más de la menos poderosa Coronet. Los estilistas modificaron la línea del techo y agregaron focos traseros redondos. Los cambios hicieron que el Charger fuera uno de los autos musculosos más contemporáneos de su era.
El Charger básico costaba 3.014 dólares, aproximadamente 21.000 dólares en la actualidad. En esos años, quienes deseaban tener el Charger R/T de alto rendimiento debía pagar un extra de 466 dólares, equivalentes a 3.300 dólares de hoy. Este auto venía con un motor V8 de 7.2 litros que erogaba 375 caballos de potencia, además de una transmisión automática de tres velocidades más componentes de suspensión y freno mejorados.
La popularidad que tenían por esos años los muscle cars ayudó para que Dodge vendiera en 1968 un total de 96.100 unidades del Charger.
4. Plymouth Road Runner (1968)
Los últimos años de la década del 60 fueron fructíferos para felicidad de los fanáticos de los autos musculosos, aún cuando estos coches tuvieron una fuerte alza en su valor debido a los constantes incrementos en la potencia de sus motores. Plymouth vio la oportunidad de construir un modelo de precio medio llamado Road Runner (Correcaminos) ubicado entre el Belvedere y el Satellite, sus dos autos intermedios. Era una alternativa al GTX para compradores con un presupuesto limitado.
El Road Runner utilizó un motor V8 de 6.2 litros y 335 caballos de potencia. Plymouth ofreció además un V8 más grande de 425 caballos de potencia por 714 dólares adicionales al precio base, alcanzando un valor final de 4.114 dólares. Cuenta la historia que todos los modelos de Road Runner venían con bocinas dobles, específicas para cada modelo, que imitaban al plumífero personaje de los dibujos animados.
5. Dodge Charger Daytona (1969)
Por esos años, Dodge tenía el lema "ganar el domingo, vender el lunes". De ahí que creó el Charger Daytona en 1969 y cuya única misión era aplastar a su competencia en las carreras de NASCAR. Para eso, modificaron el diseño del Charger original y le dieron una figura más aerodinámica. Además agregaron una notoria extensión (tipo nariz) en su frente, una ventana trasera empotrada y un enorme alerón de alrededor de 59 cm. de altura sobre la tapa del maletero.
La inversión dio sus frutos. El Charger Daytona se convirtió en el primer auto en romper la barrera de los 320 km/h. durante una carrera de NASCAR. La compañía hermana Plymouth siguió una fórmula similar para convertir el Road Runner en el Superbird. A poco andar, los oficiales de la competencia cambiaron las reglas para prohibir estos dos modelos que fueron llamados Winged Warriors.
6. Chevrolet Chevelle SS (1970)
Chevrolet le dio al Chevelle un diseño más definido para 1970. Tan variado como siempre, el catálogo de este modelo incluía un sedán de cuatro puertas, un techo rígido de cuatro puertas, una camioneta, un convertible y un coupé. Precisamente este último despertó el interés de los entusiastas, especialmente cuando el auto tenía un emblema de las SS en la parrilla.
Esta versión nació cuando la empresa matriz, General Motors, levantó la restricción de desplazamiento de su motor en 1970. Esto permitió aumentar la potencia del coche gracias a un bloque V8 que permitía al Chevelle coupé mantenerse en condiciones iguales a sus rivales en la guerra de los caballos de fuerza. El Chevelle se benefició enormemente de esta decisión. El modelo SS 454, a veces llamado el rey de los autos pesados, usaba un V8 de 7.4 litros y 360 caballos de potencia.
7. Oldsmobile 4-4-2 (1970)
Oldsmobile también se vio enormemente beneficiada cuando General Motors levantó su restricción a los desplazamientos de motores. Fue así como apostó en grande y definió que el V8 de 7.3 litros sería el bloque estándar en el 4-4-2, lo que permitió que cualquiera que tuviera 3.376 dólares (21.500 dólares en la actualidad) podía acceder a un coche con increíbles 365 caballos de potencia.
8. Dodge Charger Super Bee (1971)
Dodge presentó el Coronet Super Bee en 1968 como un auto de alto rendimiento orientado al presupuesto del cliente y rival directo del Plymouth Road Runner. En esos años, Chrysler era dueño de los dos fabricantes de automóviles, pero alentaba una competencia interna amistosa.
En 1971 los modelos Charger Super Bee incluyeron un V8 Magnum 383 (6.276cc) con un solo carburador de cuatro bocas y 300 caballos de potencia a su oferta de motores. Ese año los clientes también tenían como opción los propulsores 440 Six Pack y el 426 Hemi. Solo se vendieron 22 unidades con motor Hemi, nueve con cuatro velocidades y trece con la caja automática Torqueflite.
9. Ford Torino Cobra 429 (1970)
Ford separó el Torino del Fairlane en 1970. Los modelos llamados Cobra y GT, respectivamente, ocuparon los dos primeros lugares en la jerarquía recientemente establecida.
El Cobra fue el campeón de rendimiento gracias a un motor V8 de 360 caballos, ruedas de 7 pulgadas de ancho y una capucha negra con una primicia funcional. Ford vendió 7675 ejemplares del Torino Cobra en 1970 y 3054 al año siguiente.
10. Plymouth Barracuda (1974)
La versión más deportiva de este modelo fue llamada Cuda BS Hemi 426. Tenía un motor V8 Hemi de Chrysler con 425 caballos de fuerza bajo el capó, posicionándolo como uno de los más espectaculares “muscle cars” de su época. El modelo Cuda fue lanzado en versiones cupé y convertible, para competir de frente con el Mustang, el Camaro y el Challenger, lo cual se logró con gran éxito.
Carroll Shelby: El Arquitecto Detrás de la Leyenda
Carroll Shelby fue el creador del poderoso Shelby Cobra y de los primeros Mustangs de alto desempeño, como son el Cobra, el GT 350 y el GT 500. Shelby y su firma siempre estuvieron ligados a la marca del ovalo, preparando autos de competición y más adelante vehículos de alto desempeño. Más adelante, el Shelby Series-1 se transformaría en el primer auto original de Shelby.
Carroll Shelby no es un aparecido del mundo tuerca que se hizo famoso porque si. El fue piloto, y ganó en una oportunidad las 24 Horas de Le Mans a bordo de un Aston Martin, en 1959. Cuando ya la salud no lo acompañaba, paso a lo lógico, construir un taller para autos modificados.
Y no hallo nada mejor que aliarse con AC Cars en Inglaterra, para una brutal modificación: montar un motor Ford V8 de alta potencia en el pequeño y ligero chassis del AC Ace/Bristol. La leyenda se hizo realidad y el Shelby Cobra pasó a la historia automáticamente como uno de los autos más bestiales en la historia deportiva estadounidense (sobretodo el Mark III con motor de 7 litros, el Cobra 427), concebido principalmente para hacerle la vida imposible al Corvette.
Más adelante, cuando el Cobra no lograba los mismos resultados que en casa, cuando giraba en los circuitos europeos, se creó el Daytona Coupe, para mejorar la aerodinámica. El siguiente paso de Shelby fue trabajar con Ford para la creación del GT 350 y GT 500 de la primera y segunda generación del Mustang. Estos modelos eran autos crudos, hechos para competir, aunque de a poco fueron aumentando algunas piezas en su interior.
Los primeros GT 350 llevaban un motor de 4.7 litros y 306 caballos de fuerza. Con el facelift del Mustang en 1967 apareció el GT 500, con el reconocido motor 428 de Ford. Una versión modificada del 428, el legendario Cobra Jet, fue equipada en el todo poderoso GT 500 KR (por King of the Road), el que lograba 335 caballos de fuerza.
Desde el ’70 y con la llegada de los Mustangs más pequeños (la crisis del combustible), no supimos más de Shelby. En los ochenta llegó el periodo de los Dodge Shelby. Está claro que en dicha época, los autos americanos ya no tenían el músculo de antes. Lee Iacocca, quien desarrolló el Mustang y ahora trabajaba en Chrysler, lo trajo para trabajar en modelos como el Omni, el Charger, el Daytona entre otros. Si bien estos autos no eran tan deportivos como los que Shelby fabricaba antes, si eran bastante rápidos para la época. A muchos se les conoció con el nombre GLH que significa «Goes Like Hell».
En esta etapa Shelby asistió la producción del primer Dodge Viper, un auto que es el verdadero sucesor espiritual del Cobra, desde el nombre, pasando por la filosofía de «motor grande en auto pequeño y ligero», el interior espartano y las líneas musculares. En esos años también aprovechó de vender y terminar algunos chasis que habían quedado incompletos del Cobra.
En 1991, Shelby tuvo que hacerse un trasplante de corazón. El año 1999 Shelby creó el Series-1, su primer auto completamente nuevo. Este era impulsado por un motor V8 Aurora, creado específicamente para el Oldsmobile Aurora.
La muerte de Shelby nos pilla a todos de sorpresa. Este año en Detroit, ya había anunciado su nueva línea de modelos Mustang, una serie que celebra los 50 años que lleva Shelby haciendo lo suyo, desde la homologación del Shelby Cobra en 1962 hasta este año, con el debut del GT 500 Super Snake y del brutal GT 1000, auto que no pudo lanzar personalmente en Nueva York, por encontrarse enfermo.
Shelby falleció en Dallas el 11 de Mayo a los 89 años, por causas que no han sido anunciadas. Un grande, que se va con todo el cariño que el mundo tuerca le puede dar.
«En Ford, Carroll Shelby siempre sera recordado como un innovador, una leyenda de los autos deportivos, pero aun más como un gran compañero y un amigo muy cercano por más de 60 años. La relación entre Ford y Shelby es algo muy importante para mi y Carroll seguirá siendo la inspiración detrás de las futuras colaboraciones que lleven su nombre. Mi familia y yo, estamos muy honrados de haber tenido a Carroll como un amigo y parte de nuestra familia.
El Shelby Cobra Daytona Coupé: Una Joya Automotriz Subastada
Expectación ha generado en el mundo de los coleccionistas de autos la próxima subasta de un exclusivo y muy raro ejemplar del Shelby Cobra Daytona coupé, considerado uno de los deportivos estadounidenses más valiosos de la historia. Si bien este ejemplar es calificado como original no es uno de los seis coches construidos para la competencia y su importancia radica básicamente por haber sido fabricado a petición exclusiva de la leyenda automotriz de Estados Unidos, Carroll Shelby.
Esta unidad cuenta con el número de bastidor CSX2000 y que alcanzó un precio de 13.75 millones de dólares en las subastas de Pebble Beach en 2016.
Si bien este Daytona no forma parte de los seis autos de competencia, tiene el estatus de haber sido fabricado por Shelby American a petición del propio fundador de la compañía, cualidad que ningún otro modelo puede ostentar.
El actual propietario del icónico deportivo lo compró directamente a Carroll Shelby hace ya unos años y en la actualidad se encuentra en perfecto estado de conservación pese a que su dueño original no dudaba en conducirlo cuando se daba la oportunidad.
Ahora el vehículo fue puesto a la venta por la casa de subastas Worldwide Auctioneer y, por el momento, no hay estimaciones respecto del valor que podría alcanzar el ejemplar. Lo único claro es que no será muy económico.
Otros Autos de Carroll Shelby
En los últimos meses no han sido pocos los autos subastados que alguna vez pertenecieron a esta leyenda del mundo motor estadounidense. En diciembre del año pasado se vendió el único ejemplar fabricado del Dodge Viper GTS CS (CS de Carroll Shelby).
El coche nació de un proyecto que se hizo en colaboración con el piloto tejano pero que debió ser cancelado debido a complicaciones de salud de este último.
El Shelby Daytona Cobra Coupé: Una Historia de Venganza y Éxito
Durante meses se especuló con la cifra que alcanzaría el Shelby Daytona Cobra Coupé en la subasta Mecum's Spring Classic Auction, que se realizó el fin de semana en Indianápolis. Algunos se atrevían a vaticinar que, por primera vez, un auto americano alcanzaría las ocho cifras en un remate, sin embargo, la realidad fue distinta y por el coche se llegó a ofrecer "sólo" US$ 6,8 millones, menos del monto mínimo que pedía su dueño.
Pese a la desilusión por el precio, llama la atención lo que puede obtener un martillero por un auto. La clave está en el recorrido que tenga y en su historia. Y este deportivo la tiene.
En el patio de Ferrari
La historia del Shelby Daytona Cobra Coupé es atractiva desde su génesis, y no solamente porque se construyeron sólo seis unidades entre 1964 y 1965, cinco en Monza (Italia) y el restante en Estados Unidos. Todo empieza con la molestia de Henry Ford II, por entonces presidente de la marca del óvalo, por la negativa de Enzo Ferrari de venderle una parte de su firma, pese a que extendió las negociaciones por meses.
Por lo mismo, el nieto del fundador de la compañía se empecinó con hacerle pagar a "don Enzo" donde más le doliera: en los circuitos de carrera, y mandó a construir un auto que superara a los invencibles Ferrari 250. Conversó con Lotus, Lola y Cooper, pero ninguno le pudo entregar el coche que deseaba. Así, el destino lo juntó con Carrol Shelby, carrocero que disponía del Cobra para luchar contra Ferrari, pero que por especificaciones técnicas estaba impedido de competir en el Campeonato Mundial FIA GT.
Shelby solicitó a su jefe de proyectos especiales, Peter Brock, que ajustara el coche. Brock no era diseñador, por lo que el desafío del nuevo deportivo resultaba todo un reto, lo que se vería ratificado en lo radical de las líneas del coche, con un corte drástico en la zona posterior.
El primer Cobra Coupé se completó a principios de 1964, montando un bloque V8 4.7 litros de Ford que erogaba 390 caballos, y marcó hitos desde el comienzo, pues alcanzó 307 km/h y aceleraba de 0 a 100 km/h en 4,4 segundos. Su debut en las pistas se registró el 16 de febrero de 1964, en los 2.000 kilómetros de Daytona. Pese a que tuvo un buen inicio, un incendio en la cabina impidió su triunfo. Aquel estreno le permitiría pasar a la historia como el Shelby Daytona Cobra Coupé.
Un mes más tarde, en las 12 Horas de Sebring, el auto finalizó cuarto en la general, pero primero en la categoría GT, por delante de los Ferrari. En 1965 conquistó el Campeonato del Mundo GT, superando al Ferrari 250 GTO. La venganza de Henry Ford II iniciada en Monza, en el patio trasero de Ferrari, se había consumado. Al año siguiente apareció el exitoso Ford GT40, con el que la marca ganaría las 24 Horas de Le Mans, y el Shelby Daytona dejaría de utilizarse en la pista. Es por esto que sólo se fabricaron seis unidades del modelo.
Pero la historia del auto no murió ahí. De aquel sexteto de unidades, la CSX2287 (número de chasis) y única construida en Norteamérica, desapareció del mapa en los años 70.En 2001, cuando nadie se acordaba de ella, fue encontrada tras la muerte de su última dueña, Donna O'Hara, quien le había dejado todo lo que se encontraba en un galpón a un amigo. Adentro estaba el Shelby. Sin embargo, cuando la madre de O'Hara se enteró de que el auto valía US$ 4 millones, lo vendió a un coleccionista.
AC Cobra: Un Ícono Británico con Corazón Americano
Carroll Shelby unió la potencia de un V8 Americano con el estilo de un chasis europeo para crear uno de los autos deportivos más icónicos de la historia. El Cobra era un cohete rápido y ligero sobre ruedas. Con una destacada carrera deportiva que incluyó una victoria en las 24 horas de Le Mans de 1959 en un Aston Martin DBR1, Carroll Shelby siempre había estado obsesionado con los autos rápidos.
Un emprendedor de corazón, cuando Shelby escuchó la noticia de que en 1961 British AC Cars estaba deteniendo la producción de su ágil y elegante auto deportivo por falta de disponibilidad de motores, vio su oportunidad. Hizo que AC le enviara un Ace con la caja de cambios desplazada para que en el compartimiento del motor pudiera caber en un V8 estadounidense. El primer prototipo Cobra tardó solo ocho horas en construirse, pero la leyenda llegó para quedarse.
El AC Cobra es posiblemente uno de los autos más famosos de la historia. Pero como fue la tónica en estas grandes empresas, un gran auto no due sinónimo siempre de grandes ventas, y ya en 1967 AC Cars dejó de producirlo para enfocarse en otros modelos más masivos, hasta que la bancarrota llegó finalmente en los años 70.
Renacimiento Eléctrico del AC Cobra
El nuevo Cobra eléctrico utiliza la base del 378 Superblower, e incorpora un sistema de propulsión disponible con dos niveles de potencia. El primero está provisto de un motor que genera 230 kW (308 Hp) y 500 Nm, ofrece un 0 a 100 km/h en 4,9 segundos y una autonomía de 305 kilómetros.
La marca indica que a pesar de tener que integrar baterías, los ingenieros lograron controlar el peso para mantenerlo en 1.190 kilos e seco (1.240 k para la versión de dos motores). El nuevo AC Cobra 4-Electric mantiene la perfecta distribución de peso al montar la batería bajo el capó por detrás del eje delantero, mientras que los motores (o el motor se ubican en el lugar que normalmente ocupa la caja de cambios.
AC Cars ha anunciado que también la actualización del AC Cobra Superblower actual, que eleva la potencia del V8 6.2 sobrealimentado hasta los 650 Hp y 880Nm, esto es 100 Hp y 330 Nm más que la edición anterior. Su precio es de 139 mil libras esterlinas (US$196.000).
Modelos Icónicos de la Industria Automotriz
Los clásicos que nunca mueren, los modelos más emblemáticos de la industria, en el vasto mundo del automovilismo, el término “icónico” puede tener múltiples interpretaciones. Puede referirse a un vehículo que encapsula la historia y la filosofía de su fabricante, o a un modelo excepcional que se destaca por sí mismo.
Sea cual sea la definición, es innegable que ciertos autos han dejado una huella imborrable en la cultura y representan los valores fundamentales de sus marcas. A continuación, exploramos algunos de los autos más emblemáticos de los principales fabricantes, seleccionados por el equipo de Autocar.
AC Cobra: Aunque AC ha producido varios modelos notables, el Cobra se destaca como su creación más famosa. Concebido por Carroll Shelby, este auto deportivo combinó el diseño del AC Ace con la potencia de un motor Ford V8, resultando en un vehículo tanto elegante como potente. Desde su debut en 1962, el Cobra ha sido sinónimo de rendimiento y estilo, y su legado continúa con nuevas versiones planeadas para el futuro.
Ford Model T: El Ford Model T no solo es icónico por su diseño, sino también por su impacto en la industria automotriz. Introducido en 1908, fue el primer auto fabricado en serie, lo que revolucionó la producción y lo hizo accesible a las masas. Este modelo no solo popularizó el uso del automóvil, sino que también estableció a Ford como un líder en innovación y eficiencia.
Volkswagen Beetle: Conocido cariñosamente como el “Escarabajo”, el Volkswagen Beetle es uno de los autos más reconocibles y queridos del mundo. Diseñado por Ferdinand Porsche y lanzado en 1938, este vehículo compacto y económico se convirtió en un símbolo de la movilidad accesible y ha dejado una marca indeleble en la historia del automovilismo.
Mercedes-Benz 300 SL Gullwing: Con sus distintivas puertas de ala de gaviota, el Mercedes-Benz 300 SL Gullwing es probablemente el modelo más icónico de la marca. Producido entre 1954 y 1963, este auto deportivo no solo impresionó por su diseño innovador, sino también por su rendimiento, gracias a su motor de 3.0 litros que generaba 220 caballos de fuerza.



