María de las Mercedes de Borbón y Orleans: Una Vida Marcada por la Realeza y la Tragedia

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La historia de la monarquía española ha estado marcada por gobernantes que mueven los hilos a favor de sus herederos. La línea paterna de la primogénita del rey Felipe VI y la reina Letizia atesora una historia reciente que no se puede obviar ni borrar.

Un Trágico Accidente en la Familia Real

El 29 de marzo de 1956, la familia real española vivió una de las tragedias más grandes de su historia. Un disparo accidental terminó con la vida del menor de los Borbones, Alfonso, de 14 años. El estruendo del tiro alertó a todos en Villa Giralda -en el municipio portugués de Estoril-, hogar de la familia desde 1949. Don Juan cubrió al joven con una bandera que estaba en la habitación y varios minutos después, el médico de la familia, Joaquín Abreu, lo declaró fallecido oficialmente.

Al escuchar los gritos de su hijo mayor y futuro rey de España, Juan Carlos (18), su padre, Juan de Borbón y Battenberg, salió corriendo desde su despacho donde estaba leyendo y subió a la planta alta donde se encontró con una dramática escena. El adolescente estaba en un charco de sangre, mientras que su hermano se encontraba en shock.

La verdad de lo que ocurrió en dicha habitación sólo la conoce el actual rey emérito, sin embargo, la versión oficial de lo ocurrido le quita toda responsabilidad.

“Estando el infante don Alfonso de Borbón limpiando una pistola de salón con su hermano, la pistola se disparó, alcanzándolo en la región frontal, falleciendo a los pocos minutos”, informó el Gobierno español en ese momento. “El accidente sucedió a las 20:30 horas, al regresar de los oficios de Jueves Santo, donde Alfonso había recibido la sagrada comunión”, añadió el mensaje.

Según el diario español El Mundo, la versión más extendida es que fue Juan Carlos quien estaba jugando con una pequeña pistola que le habían regalado y que su padre les había prohibido utilizar tras haberle disparado a las farolas de su hogar, el día anterior.

En su autobiografía, la madre de los chicos, María de las Mercedes de Borbón y Orleans, contó que se trataba de una arma corta de pequeño calibre, que parecía ser prácticamente inofensiva, a menos que su bala diera a una zona vital del cuerpo.

Pese a la orden de su padre, los hermanos se las arreglaron para encontrar el revolver y manipularlo, sin jamás esperar que éste se dispararía sin querer dando en el rostro de Alfonso.

Ese 29 de marzo había comenzado tranquilo para los Borbón. Era Jueves Santo, así que todos asistieron a una misa durante la mañana. En la tarde, los tres hombres se unieron al resto de la familia para asistir a otra misa vespertina y luego volver a casa, donde descansarían lo que quedaba de día. Cuando llegaron, Juan Carlos y Alfonso subieron a su sala de juego, donde minutos más tarde Don Juan se encontró con la desgarradora escena. A pesar de todos sus intentos por ayudar a su hijo menor, el infante murió en sus brazos.

Consecuencias y Rumores

Debido a que el único testigo de los hechos ha guardado completo silencio sobre lo ocurrido esa tarde, los rumores no se han detenido a través de los años. Algunos aseguraron que el dictador español Francisco Franco había dado la orden de silenciar los detalles de la participación de Juan Carlos en el hecho e incluso se llegó a decir que había sido él mismo quien obsequió el arma al joven de 18 años.

Muchos años después de la muerte de Alfonso, varios cercanos a la familia dieron sus versiones de lo ocurrido. Pilar, una de las hermanas de Alfonso y Juan Carlos, aseguró que se trató de un lamentable accidente. La infanta especuló que su hermano menor llevaba comida para ambos a la habitación y que cuando entró empujó la puerta con el hombro, golpeando el brazo de Juan Carlos, lo que hizo que se disparara el arma.

Jaime de Borbón, tío de los niños, escribió una carta a su secretario, donde reveló que efectivamente fue Juan Carlos quien habría apretado el gatillo. “Mi querido Ramón: Varios amigos me han confirmado últimamente que fue mi sobrino Juan Carlos quien mató accidentalmente a su hermano Alfonso”, afirmó, según el portal Quien.

En tanto, un amigo de Juan Carlos, Bernardo Arnoso, aseveró que él mismo había confesado que apuntó a su hermano y apretó el gatillo pensando que el arma no estaba cargada. Años más tarde, la periodista Françoise Laot, aseguró que fue la madre de los jóvenes fue quien les habría abierto cajón donde estaba guardaba el arma y autorizado para jugar con ella.

“Ahora lo echo mucho de menos. No tenerlo a mi lado. No poder hablar con él. Estábamos muy unidos, yo lo quería mucho, y él me quería mucho a mí. Él era muy simpático”, aseguró en ese momento.

La madre de ambos, en tanto, dijo que ese día se le “paró la vida”. Tras la muerte del adolescente, la mujer entró en una profunda depresión, mientras que la relación entre Don Juan y Juan Carlos se distanció cada vez más.

Alfonso fue enterrado el 31 de marzo en el cementerio de Cascaes, en Estoril. El joven de 14 años ha sido descrito como un “niño travieso y despierto, simpatiquísimo, que alegraba la vida a quienes le conocían” y su partida dejó una profunda huella en todos los integrantes de su familia.

Juan Carlos, en tanto, se convirtió en rey, pero en 2014 manifestó su deseo de abdicar al trono en favor de su hijo de Felipe. Durante los años siguientes se vio involucrado en diferentes escándalos, siendo investigado por la justicia de Suiza y España por presunta corrupción y “supuestas prácticas reprobables”, sin mencionar una polémica relación amorosa extramarital. En 2019, finalmente se retiró de la vida pública, y partió a vivir a Emiratos Árabes Unidos, en medio del escándalo internacional.

Se dice que Don Juan no tuvo ni una sola palabra de consuelo para su hijo mayor y que incluso llegó a culparle de lo ocurrido. En 1947, el dictador español proclamó la Ley de Sucesión en la Jefatura de Estado, que lo facultaba para elegir al monarca del reino.

Así, descalificó completamente al conde de Barcelona ofreciéndole más tarde a su hijo Juan Carlos sucederle como rey. El joven se vio entonces en una difícil posición: seguir a su padre o secundar a Franco. El 19 de julio de 1969, Juan Carlos aceptó ser el sucesor al título de rey, desplazando a su padre del trono.

La reacción de don Juan fue terrible y se negó a cederle sus derechos dinásticos a su hijo. Lo que derivó en la proclamación del rey Juan Carlos I -el 22 de noviembre de 1975- sin estar legitimado. Y no lo estaría hasta el 14 de mayo de 1977, cuando don Juan dio su brazo a torcer y cedió sus derechos en una ceremonia extremadamente íntima en La Zarzuela.

“Majestad, todo por España”, dijo mientras se cuadraba ante su hijo, abdicando así los derechos históricos a la Corona, que había custodiado, en dictadura, durante 36 años. Un sabor que lo acompañó su vida entera y que su hijo no podría olvidar.

Quizá por ello Juan Carlos I decidió que su padre, fallecido el 1 de abril de 1993 a los 79 años debido a un carcinoma de laringe, fuera enterrado en el Panteón de Reyes de El Escorial, junto a 24 monarcas españoles de las dinastías Austria y Borbón, pese a que como conde de Barcelona le correspondía ser enterrado en el Monasterio de Poblet, junto a los reyes de Aragón.

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