Las telenovelas son el género latinoamericano por antonomasia, un producto cultural que refuerza la identidad y la integración regional a través de un lenguaje en común y la circulación de artistas. Es importante destacar que la televisión es uno de los medios nodales para entretener e informar, caracterizándose por producir, distribuir y poner en circulación contenidos audiovisuales con un alto valor simbólico y económico.
Orígenes y Evolución de las Telenovelas
Los orígenes de las telenovelas se remontan, por un lado, a las novelas decimonónicas ligadas al folletín que apostaban a una masa de lectores recientemente alfabetizados. Y por otro lado, a las radionovelas impulsadas por la aparición de la radio en 1920. Su desarrollo siguió los ritmos de la inserción de la televisión en la región latinoamericana a partir de la década de 1950. El nuevo medio atravesó un proceso de consolidación, desde una lógica experimental y artesanal de la producción hasta su conversión en una industria televisiva.
Entendemos que el estudio de las telenovelas puede abordarse desde la producción, la distribución, el consumo y el análisis de los textos. Las modalidades de producción se modificaron al ritmo de los avances tecnológicos. En cambio si el foco está en la distribución habrá que analizar quiénes producen la ficción y quiénes detentan los derechos patrimoniales para su comercialización. Las telenovelas son exportadas en el mercado regional y mundial, mediante la venta de los enlatados y/o formatos.
Ahora bien, si se piensa en las telenovelas desde la perspectiva del consumo habrá que identificar a los destinatarios. Dicho esto, el presente trabajo se centra en identificar las fases de evolución de las telenovelas en Argentina, con énfasis en el siglo XXI. En este sentido, realizamos una serie de consideraciones para una acabada comprensión del abordaje propuesto.
En primer lugar, de modo paulatino en el siglo XXI se inició un pasaje en el modo de ver la televisión, de colectiva a individual, hecho que se potenció con la multiplicación de los dispositivos de recepción. En segundo lugar, el estudio hace foco en un abordaje desde la producción. Consideramos que las transformaciones operadas en la producción y emisión de las ficciones no obedecen, exclusivamente, a la incorporación de tecnología, sino que derivan de la confluencia de factores políticos, económicos, empresariales y regulatorios del sector televisivo, los cuales interactúan entre sí y con los diversos actores que componen el eslabón productivo.
En tercer lugar, se relevan e interpretan contextualmente las producciones del presente siglo. La aproximación metodológica es de tipo cualitativa y desarrolla los niveles descriptivos e interpretativos para comprender la evolución de las telenovelas en nuestro país. De este modo, el análisis se basa en la revisión bibliográfica y documental, y la sistematización de datos para el análisis, entre ellos los títulos producidos y emitidos en el país en el siglo XXI. En relación al devenir de estas producciones en este siglo, la investigación es de carácter exploratorio puesto que existen pocos trabajos sobre las oscilaciones productivas de las telenovelas.
La Historia de las Telenovelas en Argentina
La historia de las telenovelas está enlazada al desarrollo de la televisión. Rincón (2006) asegura que la televisión sirve para hacer industria, contar historias y entretener. En Argentina surgió y se desarrolló adoptando un modelo, principalmente, comercial caracterizado por el fin de lucro y la lógica del entretenimiento. La entretención acepta la concurrencia de una diversidad de géneros talk shows, programas de interés general, reality shows, series y telenovelas.
En este sentido, entendemos que el concepto de ficciones hace referencia a una gama de producciones audiovisuales, en este caso destinadas a la televisión, que implican el relato de un hecho y/o situación ficticia, cuyos personajes no son reales aunque pueda existir alguna coincidencia con la realidad. Así, las ficciones televisivas integran a las telenovelas, los unitarios, las series, las miniseries y los sitcom, entre otros.
Una vez explicitado el uso del término ficciones, creemos necesario recuperar de modo sucinto los abordajes en el estudio de las telenovelas en América Latina y Argentina. En el ámbito nacional se recupera la investigación de Mirta Varela (2005) porque estudió la apropiación y adaptación del sistema televisivo en el país. Al describir la puesta televisiva durante sus primeros 20 años, recuperó el desarrollo de las primeras ficciones.
Los trabajos de Nora Mazziotti y Oscar Steimbergson mencionados porque ambos realizan una clasificación de las telenovelas argentinas. Mazziotti (1996) analizó las telenovelas desde la esfera de la producción (fabricación, venta y circulación de estos productos). Inicial: se extendió durante la primera década de funcionamiento de la televisión con la existencia de una única emisora. Artesanal: abarcó las décadas de 1960 y 1970, se caracterizó por la aparición del videotape que solucionó los inconvenientes del vivo y directo. En la fase artesanal se vendieron libretos de las ficciones para efectuar versiones locales. Industrial: incluyó las décadas de 1970 y 1980 con productos más afianzados y estandarizados. La telenovela se convirtió en el principal género exportable de Latinoamérica principalmente en Brasil, México y Venezuela. Transnacional: se desarrolló en la década de 1990 y se centró en la búsqueda de un mercado internacional. Las telenovelas neutralizaron sus rasgos para comercializar los enlatados.
Al mismo tiempo, se destaca que la autora realizó una serie de investigaciones específicas sobre las telenovelas. Así, en el resto de sus trabajos, Mazziotti (1994, 2006,2008) recupera los orígenes de la telenovela y los principales títulos que consagraron a las ficciones argentinas. Complementariamente, repasa las principales características y estilos del género en los países de la región (México, Brasil, Colombia y Venezuela). De igual manera, aborda la exportación de enlatados y/o formatos en Latinoamérica e incluye la desregulación del mercado televisivo europeo, ya que propició la comercialización de contenidos audiovisuales hacia ese continente.
Desde otra perspectiva, Oscar Steimberg (1997) realizó una taxonomía, a partir de identificar las rupturas estilísticas de las telenovelas argentinas. El autor definió tres etapas. Durante las primeras dos décadas de la televisión argentina, en las telenovelas prevalecieron los elementos melodramáticos y las temáticas de los folletines. La segunda fase (1975-1990) se caracterizó por el verosímil social, incluyó conflictos y cambios sociales de la época. La telenovela comenzó a autorreferirse, al exceder el ámbito de la ficción y aparecer como un hecho social, susceptible de ser comentado.
Por último, la autora argentina María Victoria Bourdieu (2009) identificó las constantes narrativas del género y observó cómo esas marcas se relacionan con las formas de pensar del público y las expectativas de la audiencia en relación a los contenidos.
En el ámbito latinoamericano aludimos a los trabajos realizados por distintos investigadores. Tomás López Pumarejo (1987) estudió la génesis de las telenovelas en la región y las características que definen al género, entre lo impredecible y la repetición. Esto nos permite pensar en la aleatoriedad de la demanda de los productos culturales, debido a que no se puede anticipar el éxito o fracaso del contenido hasta que no circula en el mercado.
Hacia fines de la década de 1980, Jesús Martín-Barbero (1987) indicó que la mayoría de los estudios acerca de la televisión se hicieron desde la perspectiva jurídica, la estructura económica y los efectos ideológicos. El autor trabajó sobre la telenovela en tanto producto concreto de la industria televisiva y de éxito popular para observar cómo se articulan las lógicas comerciales de producción con las lógicas culturales de consumo. Su propuesta innovadora y ambiciosa invitaba a estudiar a las telenovelas a partir de la conjunción de tres factores: la industria televisiva, los grupos culturales y los productos culturales.
En una investigación posterior, junto a Silvia Muñoz (1992) abordaron las lógicas económicas e industriales de las telenovelas en su articulación con las demandas y los modos de ver de los diferentes grupos sociales. De este modo, Andrés Kalikoske y Valério Cruz Brittos (2010) estudiaron los principales países productores y la expansión de los mercados desde 1970.
Este breve repaso sobre las telenovelas evidencia la inexistencia de unicidad para abordar el objeto de estudio. Por el contrario, se observa que se ensayaron distintas perspectivas y conclusiones en los ejes de análisis.
Etapas de Evolución de las Telenovelas en Argentina
En este apartado se reconstruye el desarrollo de las telenovelas en Argentina a partir de identificar cinco etapas. Se podría objetar la generalidad de la organización en estas etapas, que no están sujetas, pero si relacionadas con la vida política y económica del país. Esta generalidad adscribe al desafío de identificar las fases históricas de evolución de las telenovelas en Argentina. La premisa que se aplica como organizadora conceptual del texto es que la producción de estos bienes culturales se ve afectada por factores endógenos y exógenos.
Entre los aspectos endógenos se destacan la evolución del sistema televisivo, la implementación de tecnologías físicas que transformaron los procesos productivos y de trabajo. Las tecnologías van desde la aparición del videotape hasta los microchip, la actualización de los sistemas de edición (de lineal a no lineal), la incorporación de computadoras y telefonía móvil, la evolución de los sistemas de grabación y de captura de imágenes, entre otros. Esto implica movimientos de cualificación y descualificación de los trabajadores, y la aparición de nuevos perfiles laborales.
Además, se destacan las relaciones interempresariales, las asociaciones que se establecen entre los canales de televisión y las productoras audiovisuales televisivas, o las relaciones entre las empresas productoras de contenidos nacionales y las compañías internacionales.
Por último, aclaramos que en cada una de las etapas mencionamos, a modo de ejemplo, las telenovelas representativas de ese período. El criterio de selección se basó, principalmente, en el elemento de producción innovador de la telenovela. No obstante, no podemos aislar este factor de la incidencia del contenido en el mercado local, el impacto en la audiencia y la temática de la historia.
Primera Fase (1951-1959)
La primera fase se extendió desde la implementación de la televisión en el país (1951) hasta su consolidación con la aparición de la televisión privada. El sistema televisivo argentino entre 1951-1959 vivió una fase experimental que afectó a los diversos géneros. La emisora pública, Canal 7, era el único canal operativo. El teleteatro en la televisión Argentina comenzó con Celia Alcántara que escribía radioteatros desde 1948. Este primer momento se caracterizó por la adaptación de guiones de escritores que provenían de la radio. En general, los libretos tenían entre 25 y 30 páginas, la escritura era individual y la duración del capítulo era de una hora, (Mazziotti, 1996).
Segunda Fase (Década de 1960)
En la década de 1960 la incorporación de los canales privados y las productoras estadounidenses modificó el esquema televisivo. Las producciones de ficción se sofisticaron, se mejoraron las escenografías y los vestuarios. En 1964 el surgimiento del videotape permitió registrar y almacenar los programas, lo cual posibilitó la comercialización internacional de los productos audiovisuales, entre ellos las telenovelas. Esta tecnología no impactó, sustancialmente, el proceso de grabación, los guiones estaban disponibles con poco tiempo y se filmaba respetando la cronología estipulada en el libro, el ritmo era un capítulo por día (Mazziotti, 1996). La edición era mecánica, lo cual aletargaba el ritmo de la producción. Durante la segunda mitad de la década de 1960 y principios de 1970, se consideró la época de mayor producción televisiva.
Tercera Fase (1970-1988)
La fase industrial abarca desde 1970 hasta 1988. La telenovela se consolidó como un producto exportable en varios países latinoamericanos. En Argentina, la producción de ficciones decreció con la irrupción de los militares en el gobierno a partir de 1976. Las emisoras televisivas continuaron como desde1974 en manos del Estado, primero se hicieron cargo las fuerzas militares y con el retorno de la democracia los diferentes sectores internos del gobierno de la Unión Cívica Radical. A pesar de esto, la consolidación de la televisión implicó la apertura de un proceso de profesionalización e industrialización de las producciones. Durante la Dictadura Militar varios autores fueron censurados, algo similar sucedió con actores y cantantes (Getino, 2008). La pantalla argentina se pobló de series y cine proveniente de Estados Unidos. En relación a las telenovelas se pasó de escribir por inspiración a escribir por encargo. En resumen, los primeros trabajadores de la televisión provendrán de la radio y el teatro, posteriormente habrá una generación formada en el medio.
Cuarta Fase (1989-2001)
Esta fase se expandió entre 1989-2001. La privatización de las emisoras 11 y 13 en 1989 imprimió un nuevo rumbo a la programación y a los contenidos de la televisión. Se incrementó la producción local de contenidos que desplazaron a los enlatados extranjeros. En 1994, Más allá del Horizonte (1994) con producción de Omar Romay se convirtió en la primera telenovela en ocupar el horario prime time nocturno de Canal 9. En 1995 la televisión argentina sufrió los embates del Efecto Tequila1 y la cantidad de ficciones producidas decreció. A pesar del escenario adverso, se fundó la productora Po-Ka2 e irrumpió en el mercado con Poliladrón que provocó una renovación estética con claroscuros, textura de filme, imágenes dinámicas y el uso de efectos especiales. Se inició un período en el cual la telenovela incluyó el humor y elementos de telecomedia que se sumaron a su leitmotiv sustancial: el amor (Bourdieu, 2009). Este hecho, coincidió con una caída en la inversión publicitaria, transformaciones en la estructura de propiedad de los Canales 9 y 11, la disminución de los salarios y las tensiones gremiales.
Desde ese momento, se inició en el país un ciclo económico descendente y la televisión acompañó ese proceso. Adrián Suar, propietario de Pol-Ka, leyó el humor social y programó Gasoleros. Hasta ese período las historias habían reflejado elevados niveles de irrealidad, el público había perdido el elemento de identificación y necesitaba reconocer lugares, tiempos y cultura (Bourdieu, 2009). En esta etapa las principales modificaciones en la producción se dieron en la fotografía (modo de iluminar), la estética de filmación (similar al material fílmico) y la edición.
Ricardo Blume y María Mercedes
El triste fallecimiento de este Gran Actor Peruano Ricardo Blume, quien tuvo el gusto de actuar en la inolvidable telenovela María Mercedes, es una gran pérdida. Ricardo Blume, nuestro amado Tío Güero, partió. Siempre te recordaré con mucho cariño. La vida está hecha de momentos para disfrutar en compañía de seres bellos. Mi más sentido pésame a la Familia del gran actor, Ricardo Blume. Vaya mi más sentido pésame a la Familia del gran Actor. Ricardo Blúme por el triste fallecimiento de este Gran Actor Peruano con quien tuve el gusto de actuar en la inolvidable telenovela. MARÍA MERCEDES. Los abraza con cariño.
Desenlace de la Historia
Después de golpear a Angela y de disparar a su madre en una pierna, el resto de los presentes logra huir de Isabel. En su desesperación, la joven resuelve quemar la Iglesia, que rápidamente comienza a arder. Estela y Angela logran ser rescatadas, pero Armando y su hija quedan atrapados. Es entonces que ingresa Ismael (Roberto Farías), hermano de Armando, para cobrar finalmente venganza. Sin embargo, termina disparando a Isabel, quien muere en los brazos de su padre. Ismael decide salir, dejándole a Armando su arma, esperando que se suicide. Desde fuera de la Iglesia, que se consumía por las llamas, se escucha el disparo que presuntamente, Armando se habría dado.
Meses después se ve a Gerardo y Antonieta casándose, y a ella contándole que está embarazada. Bárbara, su hija recién nacida y Mercedes deciden irse a Santiago, mientras Nicanor termina aceptando su relación, y también se prepara para trasladarse a Santiago. Estela pudo recuperarse del disparo de Isabel, mientras Angela logra su libertad después de denunciar a todos los involucrados en el tráfico de drogas que se desarrollaba en La Casona - Carlos, Horacio y Augusta quedan presos-.
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