Fue en un viaje de Tokio a Nagoya a bordo del Shinkansen cuando Ferdinand Piëch habló, por primera vez, de materializar su sueño. Apoyado de unos bocetos improvisados en un sobre usado, el otrora hombre fuerte del grupo Volkswagen le contó a un ingeniero de su equipo lo que tenía en mente desde hacía muchos años. De ahí en adelante, nada detuvo la gesta del Bugatti Veyron, el superdeportivo que supuso toda una revolución en la industria del automóvil, llevando las prestaciones mucho más allá que cualquier otra marca por aquel entonces.
Y es que hasta el 19 de abril de 2005 ningún auto de producción en serie había superado la mágica barrera de los 400 km/h. Unos meses antes, el fabricante sueco Koenigsegg había estado cerca, al registrar 387 km/h de velocidad máxima con su superdeportivo CCR. Sin embargo, tal proeza estaba reservada para el Veyron, que había nacido para ello. Y sin exagerar, ya que dentro de la hoja de encargos de Piëch se incluía este objetivo y el de los 1.000 caballos de fuerza como potencia máxima, los cuales nunca se cansó de recordar durante el desarrollo del auto.
Pues bien, aquel día de abril, en la espectacular pista de pruebas de Volkswagen ubicada en Ehra-Lessien, en el norte de Alemania, el Bugatti Veyron inscribió su nombre en lo más alto de la industria, al convertirse en el vehículo de producción más rápido del mundo. A los mandos del piloto de la marca Uwe Novacki, la máquina francesa marcó unos impresionantes 407 km/h de velocidad máxima.
Dicha hazaña inauguró una nueva categoría de autos, la de los hypercars, y les abrió el apetito a varios fabricantes para ir por el récord. Y si bien el primero en batirlo fue el SSC Ultimate Aero TT en 2007, la historia más reciente se ha encargado de ubicar a Koenigsegg como el principal contendor de Bugatti cuando de velocidad y aceleración se trata.
La Rivalidad Vikinga: Koenigsegg vs. Bugatti
Hay películas que marcan para siempre. Christian von Koenigsegg tenía solo cinco años cuando vio Flaklypa Gram Prix, un filme de animación sueco de los años 70, que narraba cómo un humilde constructor de bicicletas, ayudado por sus amigos animales, creaba un vehículo que derrotaba a un campeón de Fórmula 1.
Un cuento de aventuras, éxito y velocidad que un joven y audaz Von Koenigsegg decidió hacer propio años más tarde. Y es que poco después de cumplir los 22, en 1994, convirtió su apellido en el nombre propio de unos rabiosos deportivos que desde Ängelholm, una fría y pequeña ciudad sueca de solo 28.000 habitantes, empezaron a tocarle la oreja a los gigantes de la velocidad. Antes de aquella fundación había hecho sus primeras armas en el mundo motor reconstruyendo motocicletas y vendiéndolas con mayores prestaciones de las que venían de fábrica.
El primer prototipo de Koenigsegg, denominado CC, llegó solo dos años después de la apertura de su fábrica. “Fue un exceso de ambición”, reconocería más tarde el propio dueño. Es que aquel CC, un superdeportivo con motor central, techo desmontable y construido con materiales ligeros, apenas era eso, un prototipo.
Tuvo que pasar más de una década para que Koenigsegg, finalmente, lograra hacer realidad su primer auto de producción, el CCS8, el cual derivaba del conceptual CC. Se mostraría al mundo en el Salón de Ginebra de 2003, al que casi no llegan, pues días antes la fábrica se incendió casi por completo: solo se salvó el auto que debía exponerse en el autoshow.
De ahí en más, la historia de Koenigsegg solo supo de alegrías, pues el CCS8 dio origen a una saga de purasangres, que lo categorizó como fabricante de deportivos de altos vuelos. En febrero de 2005, el CCR (387,86 km/h) batió el récord de velocidad que ostentaba desde 1998 el McLaren F1 (386,4 km/h), convirtiéndose así en el auto de serie más rápido del planeta. Título, eso sí, que no le duró mucho, en verdad, casi nada, pues en abril de ese mismo año el Bugatti Veyron se lo arrebató.
Últimos Rounds: La Batalla por la Aceleración y la Velocidad
Muchos años después de la contienda inicial, Bugatti y Koenigsegg volvieron a verse las caras. Para entonces, al récord de velocidad habían sumado un nuevo reto por el cual medir fuerzas, el de aceleración.
Esta vieja rivalidad se reavivó en 2017, cuando el Bugatti Chiron, el nuevo exponente de la marca gala, logró erigirse como el auto de producción más rápido en ir de 0 a 400 y a 0 km/h, marcando un registro de 41,96 segundos. Bastó solo que Bugatti publicara su nuevo récord para que Koenigsegg fuera por él. Y así fue, pues un mes después, el Agera RS simplemente destrozó la marca del Chiron, al sacar la prueba en poco más de 33 segundos.
No contento con ello, el fabricante sueco preparó un nuevo asalto, ahora para volver a titularse como el más rápido de todos. Para tal hazaña, cerró una carretera estadounidense con una recta lo suficientemente larga como para rodar a 457,94 km/h a la ida y 436,44 km/h a la vuelta, cubriendo en total nada menos que 17,7 kilómetros. Dos pasadas tal como lo exige el Libro de Récords Guinness para validar la marca, la cual, finalmente, se inscribió con una velocidad media de 444,76 km/h.
La pelea no quedó allí, por supuesto, volvió a encenderse el año pasado, cuando el Chiron (en versión Super Sport 300+) recobró su título como el más veloz, al ser capaz de volar pegado al suelo a 490 km/h. Una verdadera locura que dejó a los chicos de Koenigsegg mirando de bien atrás.
Aun así, Bugatti no dejó pasar la oportunidad para lanzarle un nuevo dardo a su archirrival en la pista, asegurando que, de haber puesto a su Chiron en la carretera de Nevada, en la que el Agera RS anotó una punta de 457 km/h, su máquina podría haber alcanzado los 514,99 km/h.
Y es que mientras el Chiron registró su récord en una pista a solo 50 metros sobre el nivel del mar; el Agera RS lo hizo en una a más de 1.000 m, lo que, según la firma francesa, le facilitó las cosas al superdeportivo sueco, pues por más irrelevante que parezca, lo cierto es que a mayor altitud, la presión y densidad del aire bajan, y con ello también la resistencia al aire del auto. De ahí que se pueda ir más rápido en zonas de mayor altitud, puesto que, en otras palabras, el aire frena menos el vehículo.
Lo último que se supo de Koenigsegg es que volvió a batir su propio récord de aceleración (0 a 400 a 0 km/h), anotando ahora un tiempo de 31,49 segundos con el Regera, un superdeportivo híbrido de 1.500 caballos de fuerza, con el logró bajar el crono del Agera RS en 1,8 segundos.
Aun así, el fundador de la marca, Christian von Koenigsegg, aseguró que el auto podría conseguir una marca todavía mejor. Lo que nadie duda al ver sus especificaciones y sus 2.000 Nm de par máximo.
El Club de los 400 km/h
Aunque en el club de los 12 sobre los 400 km/h hay varios, que probablemente ni siquiera conoces.
- Milan Red (400,7 km/h): Proveniente de Austria, está hecho por el debutante Milan Automotive y tiene un diseño que llena de suspiros. Según los informes, cuesta US$ 2,3 millones y es impulsado por un motor V8 turboalimentado de 6.2 litros, que produce 1.307 Hp, acelera en 2,47 segundos de 0 a 100 km/h.
- Tesla Roadster (402.3 km/h): El Tesla Roadster de segunda generación presenta la ficha técnica más impresionante: 0 a 100 km/h en 1,9 segundos, con una velocidad máxima atribuida de 402,3 km/h. La batería de 200kWh del Roadster es grande y, sin duda, llevará los vehículos eléctricos a otro nivel. Elon Musk, afirmó que el Roadster tendrá una autonomía de 998 kilómetros.
- McLaren Speedtail (402,3 km/h): El McLaren Speedtail de edición limitada funciona con un sistema de propulsión híbrido de gasolina y electricidad construido alrededor de un motor V8. Se sabe que el sistema genera 1.035 Hp con lo que podría alcanzar una velocidad máxima 402,3 km/h, convirtiéndolo en el auto más rápido de la firma en su historia. La producción del Speedtail se limitará a solo 106 unidades y su precio es cercano a los $ 2,2 millones de dólares.
- Aston Martin Valkyrie (402.3 km/h): Aston Martin se asoció con Red Bull Racing para desarrollar el Valkyrie, un superdeportivo que se beneficia de la tecnología afinada en la Fórmula 1. Utilizará un motor V12 de 6.5 litros con 900 Hp asociado a bloque eléctrico con el que en conjunto podría llegar a los 1.130 Hp y que alcanzaría los 402 km/h de velocidad máxima.
- SSC Ultimate Aero (411 km/h): Shelby SuperCars (SSC) tuvo el título del automóvil más rápido del mundo en 2007, cuando alcanzó los 411 km/h, batiendo el récord de la versión no deportiva del Veyron. La velocidad fue alcanzada gracias a un motor V8 de 6.3 litros con 1.287 Hp.
- Rimac Concept Two (415,2 km/h supuestamente): La firma croata Rimac Automobili afirma que sus cuatro motores eléctricos producen una potencia combinada de 1.914 Hp, acelerando de 0 a 100 km/h en 1,85 segundos, convirtiéndolo en el automóvil de producción de aceleración más rápida del mundo, eléctrico o no, y su velocidad máxima es de 415,2 km/h. Rimac pretende fabricar solo 150 unidades del modelo y su precio bordea el millón de dólares.
- Bugatti Veyron Super Sport (431 km/h): Con un valor de US$ 1,7 millones el Veyron logró el objetivo gracias a un bloque W16 quad-turbo charger de 1.000 Hp. El resultado fue un Veyron-Plus de 1.200 hp y cambios en el diseño aerodinámico con el fin de ganar unas millas extra por hora. Logró una velocidad de 431km/h, registrado en la pista Volkswagen Ehra-Lessein. Es reconocido por el libro Guinness de récords como el auto de producción más rápido del mundo. En tanto, el Veyron Grand Sport Vitesse (la variante convertible) es el más rápido de su segmento, al alcanzar una velocidad máxima de 408 km/h.
- Hennessey Venom GT (434 km/h): El Hennessey registró en una velocidad de 434 km/h pero solo en un sentido y usualmente el recorrido se en dos direcciones, se registra el promedio y se tiene en cuenta las condiciones del viento. Además, está el debate de que el techo del auto está hecho a mano y por ende, si el Venom GT puede entrar en la categoría de vehículo de producción. Es por esto que el monstruoso registro del Hennessey no es reconocido por el libro de récords Guinness.
- Koenigsegg Agera RS (447,39 km/h): Fue ahí, en una carretera pública, donde el superdeportivo sueco (1.160 Hp) alcanzó en un momento las 457.9 km/h durante su primera carrera, y 436,4 km/h durante la segunda, lo cual promedia 447,2 km/h.
- Hennessey Venom F5 (484,4 km/h): Con una velocidad máxima (supuesta) de 484,4 km/h, el Venom F5 rompe con la anterior cifra de velocidad máxima por más de casi 50 km/h. Para lograrlo, Hennessey trabajó en un nuevo chasis de fibra de carbono y le montó un bloque V8 de 7.4 litros con doble turbo y 1.600 Hp.
- Bugatti Chiron Super Sport 300+ (490 km/h): Fue el piloto Andy Wallace el encargado de llevar a casi 500 km/h el Bugatti Chiron Super Sport 300+ en agosto de 2019, coronándose en ese momento, como el auto más rápido del mundo. El modelo especial monra un evolucionado motor de 1.600 Hp del Chiron regular.
- SSC Tuatara (508,55 km/h): La compañía Shelby SuperCars (SSC), fundada en 1998 y con sede en Washington, es la actual poseedora del récord de máxima velocidad.
Tabla resumen de los coches más rápidos
| Posición | Modelo | Velocidad máx. |
|---|---|---|
| 1 | Koenigsegg Jesko | 531 km/h |
| 2 | Bugatti Chiron | 490,4 km/h |
| 3 | Hennessey Venom F5 | 484 km/h |
| 4 | SSC Tuatara | 483 km/h |
| 5 | Koenigsegg Agera RS | 444,7 km/h |
| 6 | Hennessey Venom GT | 435,3 km/h |
| 7 | SSC Ultimate Aero TT | 411,7 km/h |
| 8 | Koenigsegg Regera | 410 km/h |
| 9 | Bugatti Veyron | 407 km/h |
| 10 | McLaren Speedtail | 403 km/h |
Ahora sí, lo último de esta pelea de gigantes tendría lugar apenas estén las condiciones pospandemia. Entonces, Koenigsegg promete superar el récord de velocidad del Chiron con su última creación, llamada Jesko, en honor al padre del fundador y que, según declara la firma, alcanzaría los 531 km/h. Pero, claro, eso está por verse.
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