En un mercado automotriz cada vez más competitivo, la diferenciación es clave para destacar. La actualización del Escape, un producto de Ford bien valorado, llegó en un momento oportuno, cuando las marcas rivales están lanzando SUVs y crossovers de última generación.
La nueva Escape no es precisamente nueva, sino una actualización de la tercera generación del modelo. El cambio generacional es tan profundo que casi es más acertado referirse a él como un modelo inédito; en materia estética se puso a la altura de competidores como el Chevrolet Tracker, Honda CR-V y Toyota RAV4.
Diseño y Dimensiones
El diseño exterior del Ford Escape se ha europeizado, destacando una gran toma de aire trapezoidal y un parachoques anguloso. El capó está decorado con dos protuberancias.
La plataforma mide 4.521 mm de largo, 1.839 mm de ancho y presenta 2.690 mm de entre ejes, dimensiones que lo posicionan en la zona media dentro de su categoría; se ubica entre un Ecosport y un Edge, que es justo el tramo comercial donde se concentra el mayor número de ofertantes y compradores.
Si se le compara con sus rivales, es levemente más corta que la RAV 4 y la nueva CX-5, pero casi 20 cm más larga que la Qashqai.
La zaga es muy atractiva, con luces de posición envolventes y un recorte angular del pilar C. El portalón se alza mediante elevadores cargados con aire comprimido.
Interior y Ergonomía
Más llamativo es el nuevo interior, que también busca unificar líneas con otros modelos más nuevos como Edge. En el habitáculo los cambios son considerables, sobre todo en el punto donde se ubica la palanca selectora de la transmisión y la pantalla táctil (8”).
El tablero exhibe una superficie colmada de ángulos y cantos agudos, toque modernista que le sienta muy bien pero que reduce el espacio libre para posicionar teclas y pulsadores; esta arquitectura obligó a ubicar la pantalla y sus comandos en la parte alta del plafonier.
Como suele ocurrir con los Ford, nada luce elegante en sus interiores. Un punto más cuestionable es la ergonomía que se consigue con este nuevo diseño, que no es de las mejores.
Y si bien cuenta con botones dispuestos por debajo de la pantalla, tampoco nos gustó que no tenga un mando central, por mucho que la función de voz funcione perfecto. A veces se tiene la tendencia a utilizar la mano y hay que estirarse mucho para alcanzar la pantalla.
El cuadro de instrumentos es moderno y fácil de leer, pero ofrece cierta incomodidad de noche, cuando sus muchos colores tienden a agotar la vista con sus excesivos reflejos. El volante tiene un diámetro adecuado y la empuñadura se siente agradable, pero no me gustó que, en el afán de poner todo al alcance de las manos, se cuenten tres módulos de pulsadores; al maniobrar algunos botones se presionan sin querer.
En esta versión la tapicería es de cuero, pero aún así me quedó la sensación de que algo le falta a este habitáculo para pasar al siguiente nivel; el nivel que le obliga a tener ese precio cercano a los 20 millones de pesos.
Espacio Interior y Maletero
Las plazas delanteras son cómodas, altas y con buena visibilidad exterior, aunque hacia atrás nos gustaría que fuera mejor. Si lo vemos por el ancho, caben tres personas en la banqueta posterior, aunque la plaza centra penaliza por el espacio para los pies y por la mayor altura del cojín.
En cuanto a espacio y comodidad no hay problemas, aunque no me queda claro si las mesas plegables son tan necesarias en esta tipología; en una minivan claro que sí, pero en este SUV me hubiese gustado una mayor oferta de portaobjetos en lugar de esas poco útiles mesitas tipo avión.
El maletero también es grande, y ahora cuenta con un portalón de apertura eléctrica, aunque sólo en las versiones tope de gama. Si nos vamos al maletero, que es un punto relevante a la hora de elegir, gana por lejos el SUV de Toyota con más de 500 litros de capacidad.
Motor y Rendimiento
Probamos la versión SE 4WD, equipada con una planta motriz gasolinera EcoBoost de 2,0 litros y 245 CV, unida a una caja automática de seis velocidades; es la más costosa del line up, con un precio de lista de $19.490.000.
Está más que claro que la más sólida credencial de este renovado Escape es el motor EcoBoost de 2,0 litros. Se trata de un bloque, nutrido con gasolina, que dispone de un turbo “twin scroll”, que se refiere a un compresor de doble entrada que administra -separadamente- la mezcla fresca y los gases generados tras la combustión, para así reaprovecharlos en la producción de energía térmica. Parte de esos gases, en lugar de ir al exterior, ayudan a mover los álabes del turbo.
Este motor 2.0 Ecoboost que ya hemos manejado en otros autos nos sigue pareciendo impresionante por la forma en que se gestiona. Acelera muy consistentemente cuando se pisa, escala rápido en el tacómetro y es capaz de entregar sensaciones poco común en un SUV de este segmento.
Las principales ventajas de este motor son su buen rendimiento, su alto performance y la suavidad de funcionamiento; en lo primero destacan los 12,2 km/l declarados en escenario mixto. El poder de aceleración es impresionante, pudiendo ir de 0 a 100 km/h en 7,8 segundos, y además rozar los 200 km/h de velocidad máxima.
Ahora, la parte "Eco" no la vemos por ninguna parte, porque 6,8 kilómetros por litro en nuestra prueba no nos habla de un motor medianamente económico.
El motor está muy bien acompañado por una transmisión automática de seis velocidades, cuyo escalonado combina tres cambios de empuje con igual número de escalones aptos para obtener velocidad; también es destacable lo ágil que es el paso de las marchas.
Dinámica de Conducción
Ya en la dinámica conductiva, la Escape tiene lo mejor de ambos mundos. Tiene una puesta a punto del chasis coherente con los 245 Hp del motor. Ahora, es un SUV y no un deportivo, eso está claro, con un centro de gravedad elevado, lo que se nota.
La suspensión independiente -en ambos ejes- permite un handling perfecto, en asfalto y fuera de él, pero sin lugar a dudas que la presencia de tracción integral por demanda es lo que más contribuye al buen tacto de manejo.
Con respecto a los frenos, sólo puedo decir que el agua los afecta, no así la alta temperatura o los agentes externos como el polvo o el lodo acumulado en la superficie de los discos.
Conclusión
En términos generales el Ford Escape me pareció un excelente producto, ágil en la carretera, imparable en la ruta campestre y, sobre todo, muy amigable con el piloto y sus acompañantes. Es una evolución convincente, que involucra asuntos más relevantes que un simple ajuste en el diseño exterior.
Ficha Técnica (Versión Probada)
- Precio: $19.490.000
- Motor: 2.0L EcoBoost 245 CV / 366 Nm
- Transmisión: Automática / 6 vel.
- Tracción: Integral
- 0-100 km/h: 7,8 seg.
- Vel. Máxima: 195 km/h
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