Los todoterrenos se definen básicamente como vehículos dotados de tracción a las cuatro ruedas, caja reductora y una generosa altura libre al suelo, características que les permiten superar casi todo tipo de obstáculos fuera del asfalto. Hoy estos ejemplares no pasan por su mejor momento y en los últimos años han sido canibalizados por los SUV, ejemplares que derivan de estos robustos y poderosos vehículos pero que han sido pensados para un uso urbano y sobre asfalto, pero con la capacidad de poder enfrentar desafíos fuera de la ruta.
El todoterreno Mercedes-Benz Clase G tiene sus orígenes a inicios de la década del 70 como un vehículo militar que saltó al mundo civil en 1978 para llegar al mercado en 1979 con varias opciones de carrocería y de distancia entre ejes, además con cuatro opciones de motores con potencias que iban entre los 72 CV y los 156 CV. A la fecha es el modelo más longevo de producción de la marca alemana y ha sido calificado como uno de los mejores todoterrenos del mundo.
Orígenes Militares y Colaboración Estratégica
La idea de crear el Clase G por parte de Mercedes-Benz nació en 1972. Un año más tarde, la compañía germana unió esfuerzos con Steyr-Daimler-Puch AG y acordaron conjuntamente desarrollar un todoterreno para uso privado. Como en todo proceso, la primera fase fue la más difícil, ya que ante la gran lluvia de ideas, se discutieron varias propuestas, y finalmente prevaleció la de crear una SUV robusta y con capacidad todoterreno prácticamente ilimitada. Esta última cosa puso a sufrir a más de un ingeniero, ya que el Clase G debía tener una caja de transferencia sincronizada que bloqueaba el diferencial por completo. En 1973, Mercedes presentó un modelo de madera a escala 1:1 y comenzó a probar prototipos un año más tarde.
En 1975 se realizó un segundo estudio de viabilidad e incluso el Sha de Persia, accionista mayoritario de Daimler-Benz, expresó interés en una versión militar. De hecho, el mandatario iraní pidió 20.000 unidades, pero éstas nunca llegaron a su destino, debido a la Revolución Islámica conducida por el ayatolá Jomeini.
Nacimiento y Evolución del Clase G
La Clase G de Mercedes-Benz entró en producción en 1979. Estaba inicialmente disponible como un convertible con una distancia corta entre ejes o un Station Wagon. También se alcanzó a construir una variante militar con una larga distancia entre ejes y un techo de lona. En esa época se ofrecieron cuatro motores para el Clase G, que incluían uno diésel de cuatro cilindros con 71 Hp y otro de cinco cilindros con 87 Hp.
Entre el 4 y el 9 de febrero de 1979, la ciudad de Toulon fue escenario de un destape que por estos días cumple cuatro décadas. La ciudad del sureste francés era testigo del nacimiento de la Clase G de Mercedes-Benz, un todoterreno que le daría a la firma alemana tanto prestigio como el que ya había cosechado en otro segmento off road con el camión Unimog. Su nombre derivó de la palabra alemana Geländewagen, que traducida al español quiere decir justamente ‘todoterreno’.
Si bien la Clase G se dio a conocer en sociedad a fines de los 70, sus orígenes se remontan a 1969. Ese fue el año en que Daimler-Benz entabló conversaciones con la compañía Austrian Steyr-Daimler-Puch para trabajar juntos. La alemana ya comercializaba el Unimog desde 1951 y su vecina austriaca vendía el camión Haflinger desde esa misma década. El equipo, entonces, quedó liderado por Erich Ledwinka, jefe de ingeniería de Steyr-Daimler-Puch.
El diseño de los prototipos y la Clase G de producción estuvieron bajo la pluma del profesional italiano Bruno Sacco, que por esos años se iniciaba en Mercedes-Benz. El ingeniero posteriormente hizo escuela en la firma de Stuttgart, con responsabilidad directa sobre la Clase E, la Clase SL y la Clase S.
El todoterreno de Mercedes-Benz ha sido ensamblado desde su nacimiento y hasta hoy en la planta de Graz, en Austria. Entre sus numerosos premios conseguidos, se cuentan el de Mejor Todoterreno del Año en el Salón de Detroit de 1998.
El precursor del todoterreno de Mercedes-Benz llegó al mercado en dos versiones de chasis. La más corta medía 2.400 mm entre ejes, mientras que la versión extendida llegaba a los 2.850 mm entre las dos ruedas. Las carrocerías estaban disponibles en formato dos puertas con techo y convertible (en el caso de la Clase G 'corta') y en cuatro puertas con techo, en el Clase G más largo.
Uso Militar y Versatilidad
Posteriormente la base creció para que la Clase G pudiera emplearse como vehículo militar y de servicios públicos -como ambulancia o papamóvil-. Actualmente es utilizado por los ejércitos de Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Alemania, Francia, Dinamarca, Canadá e incluso Corea del Norte, entre otros.
Bajo el capó, el precursor del todoterrenos alojaba un motor bencinero de cuatro cilindros en línea y 2.0 litros cúbicos de tamaño. La clase G es el Mercedes más longevo jamás fabricado. La serie nace en 1979 y se fabrica hasta el día de hoy. La historia de este ícono de la marca nace como vehículo militar, bajo un pedido del Shah de Iran (Mohammad reza Pahlavi) y se fabricó en muchos “Body-type”, los hay largos, cortos, pick-up, techo duro, convertibles, etc.
Lanzado en 1990 (W463) esta versión viene equipada con un motor diésel de seis cilindros Turbo (OM 603), transmisión automática de cuatro velocidades y es convertible; uno de los más raros y buscados de toda la zaga. Su estilo robusto y musculoso lo hacen destacar entre otros vehículos en la carretera.
Capacidades Todoterreno y Comodidad
Se manejaron las versiones G500 y G63 AMG en autopista y en caminos muy complicados en las afueras de Valle de Bravo. Comenzando la ruta en la Ciudad de México, en Reforma, a las 10 de la mañana, en medio de la hora pico de una de las ciudades más caóticas del mundo y a pesar del pesado tránsito que afrontamos durante más de una hora, la camioneta es excepcionalmente cómoda y jamás paro de consentirnos. El interior cuenta con todo el lujo que podemos esperar de un auto de este tipo y más; las pieles y los plásticos utilizados son de los mejores con los que nos hemos topado, la insonorización interior es fantástica, las bocinas de otros autos apenas nos molestan y los controles son muy fáciles de utilizar, así que si pones a esta bestia en modo Confort, pones la temperatura a un punto que te parezca cómodo, enciendes la calefacción y el masaje de los asientos, junto con una buena música en su sistema de sonido con pantalla a color, superarás los embotellamientos más complicados de forma relajada y apapachándote.
Las reacciones son explosivas y alcanza ritmos altísimos con una facilidad que asusta y emociona a la vez; otra de las cosas que puedes hacer en una Clase G es rodar con total comodidad y seguridad aún a altas velocidades. Los adelantamientos en carreteras de contraflujo son cosa de niños para sea con el motor de 571hp de la G63 o con el 4.0L de 421hp de la G500. Es rápida, inmediata y transmite mucha seguridad al volante.
Se llegó a Avandaro y de ahí nos dirigimos a Valle de Bravo pero ¡sin utilizar lo caminos asfaltados! Toda la ruta fue marcada en terrenos muy complicados, piedras, arena, tierra, caminos resbaladizos y hasta riachuelos profundos con pendientes muy empinadas y, de nuevo, la Clase G superó todos los obstáculos que el camino le arrojaba con increíble facilidad.
También manejamos la nueva G500 4×42, que usa el mismo motor de la G500 ‘normal’ pero con llantas especiales todoterreno, rin de 22 pulgadas, altura al suelo de 438mm, chasis reforzado y suspensiones especiales. Pudimos evaluarla en un circuito off-road que incluía una pendiente de más de 2m de altura y un escalón de más de 1.5m por el cual debíamos bajar. Con solo presionar unos botones para bloquear los diferenciales centrales y trasero nuestra cómoda Clase G superó esta prueba sin ningún problema.
Si bien la Clase G es un vehículo con tracción a las cuatro ruedas, el sistema determina cuanto torque debe mandarse a cada rueda en cada momento y en caminos resbaladizos, sin embargo, cuando hablamos del mejor desempeño, esta solución no siempre es la óptimo pues el cerebro electrónico puede tardar unos momentos y causar que el vehículo se atasque y no avance más, por eso es que los tres diferenciales con los que cuenta la Clase G (central, trasero y delantero) se pueden bloquear para que el motor siempre mande una porción del torque a una rueda o eje en específico. Si bloqueamos el diferencial central la potencia del motor se divide 50/50 entre los dos ejes; si aparte, bloqueamos el diferencial trasero entonces la potencia se mandará 50% al eje delantero y 50% al trasero pero se dividirá en partes iguales entre la rueda derecha y la izquierda posteriores y si eso no es suficiente, podemos bloquear el tercer diferencial, el delantero, (nos comentaron que bloquear los tres diferenciales a la vez es solo útil para caminos extremadamente escabrosos y condiciones muy complicadas). De este modo, la potencia se repartirá en partes iguales a las cuatro ruedas, girando en todo momento sin perder los segundos valiosos que el sistema tarda en darse cuenta que una rueda no tiene tracción para mandar torsión a la otra.
El trayecto de regreso lo hicimos en la autopista hasta la Ciudad de México, viajamos cuatro personas con equipaje ligero y el espacio en el interior, sobre todo en las plazas traseras, es digno de destacarse, si tienes una familia mediana/grande, la Clase G los acomodará a todos, rodeados de todo el equipo de confort y seguridad que merecen.
Con las G63 y G65, puedes saber exactamente quién ensambló a mano el motor que está montado en tu vehículo ya que en la tapa del mismo tienen el nombre y la firma del técnico a cargo de tu propulsor en Affalterbach, Alemania, sede de AMG.
Se puede afirmar que jamás habíamos manejado un coche que fuera capaz de hacer tantas cosas tan distintas una de otra sintiéndose tan cómodo haciendo cada una de ellas. La Clase G es un vehículo redondo (hablando en sentido figurado porque sus líneas son muy cuadradas), es capaz de hacer todo lo que un conductor puede exigirle y más.
Clase G como uno de los modelos más longevos
Existen algunos vehículos que están presentes en el mercado mundial desde hace más de medio siglo y que no han dejado de producirse y venderse desde que la primera unidad salió de la línea de producción.
Estos modelos han superado exitosamente el inexorable paso del tiempo, adaptándose a los cambios en los gustos de los consumidores y la aparición de nuevos modelos con más y mejor tecnología. De hecho, algunos de ellos están presentes desde inicios de los años 50 y se han convertido en verdaderos símbolos de sus marcas. Los siguientes modelos han trascendido generaciones, dejando una huella imborrable en la industria y en el corazón de los amantes de los automóviles.
- Toyota Land Cruiser (1951-presente)
- Jeep Wrangler (1941-presente)
- Mercedes-Benz Clase G (1979-presente)
- Ford F-Series (1948-presente)
- Volkswagen Golf (1974-presente)
Conocido como el "G-wagen", este vehículo todoterreno de lujo combina robustez y sofisticación. Desde su lanzamiento en 1979, el Clase G ha sido utilizado por militares, líderes mundiales y entusiastas del off-road. Versiones como la G500, la G63 AMG y la G65 AMG han sido sinónimo de exclusividad y rendimiento.
Modelos Destacados de Autos con la Letra "G": Mercedes-Benz Clase G
El Mercedes-Benz Clase G, también conocido como G-Wagen, es un SUV de lujo con una historia que se remonta a la década de 1970. Originalmente diseñado como un vehículo militar robusto, el Clase G evolucionó hasta convertirse en un símbolo de estatus y lujo, manteniendo su legendaria capacidad todoterreno. El Clase G ha mantenido su diseño icónico a lo largo de los años, con su forma cuadrada y su aspecto robusto, mientras que ha incorporado tecnología moderna y comodidades de lujo.
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