Mercedes-Benz: Una Historia Singular

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Cuando Oscar Wilde dice: "Yo soy mi mejor obra de arte", está afirmando la unidad de su vida cotidiana con su obra de escritor. Lo demuestra en lo excéntrico de su indumentaria, en las sumas exorbitantes gastadas en ediciones de lujo y objetos de colección, en el "esprit" de sus frases a veces largadas al albur en fiestas entre amigos y ahora objetos de antología. Al igual Balzac, aplastado por deudas, juicios con los editores por no cumplir en la entrega de los manuscritos, gasta lo que vale una mansión en comprar un simple bastón. En realidad no es cualquier bastón. Es un bastón que por sus pedrerías y trabajo del orfebre le puede inspirar situaciones en sus cuentos como efectivamente lo incluye en una de sus novelas. Esa actividad al parecer incontrolable y desordenada no se separa de la creación de la obra. Son vasos comunicantes en los cuales una se alimenta de la otra.

Puedo decir, y me consta personalmente, que la figura de Pablo Neruda se explica dentro de estos parámetros. Su obra monumental en la cual no hay tema, cosa, situación, pensamiento de todo lo que hay sobre la vida, sobre la muerte, sobre todo de lo que vive entre estas dos entidades, encuentra un reflejo en cómo él vivió, amó, se rodeó de amigos, inventó fiestas, tragos, en una palabra su obra va de lo trascendental a lo gracioso en forma paralela. Cuando quiero visualizar el fenómeno del arte, a veces digo que es como un embudo en que por la boca ancha entra toda clase de vivencias y por el cuello estrecho sale concentrada una frase poética o una línea. A veces yo me preguntaba cómo entre tantas reuniones, fiestas elaboradas, construcciones, búsqueda de objetos, intenso intercambio con sus amigos, vida política, viajes, etc., se daba el tiempo para escribir y para escribir sobre todo lo que existe desde el tomate a Ilya Ehrenburg, desde Lautaro al Mississippi, desde el zapato a Macchu Picchu, del amor a Stalingrado, de la diuca a Bernardo O´Higgins, de lo desgarrador y visceral de las Residencias a un autorretrato en donde él mismo se ve pleno de comicidad.

Al poco tiempo de estar en Chile junto con un escritor que sería "socio" de Neruda en un proyecto editorial, vamos a visitar al poeta en Isla Negra. Mucho se habló en esta reunión del proyecto de editar libros, actividad en la cual Pablo tenía sueños inagotables. De esta visita recuerdo dos hechos claramente. Era un día transparente con las grandes olas rompiendo con fuerza en las rocas oscuras y el aire se sentía penetrante con el olor a yodo y sal, los olores de los cochayuyos y algas secas amontonados en la arena, como náufragos de la noche anterior. Pasamos por un montón de huiros y Pablo comenzó a cortar esa especie de fruto de los cochayuyos, lagrimas ocres, correosas, infladas con aire. Coleccionó varias, cortándoles las puntas, intensificando aún más, al cortarlas, el olor a yodo. "A ver, Mario", me dijo con un aire misterioso. Procedió a ponerme en cada dedo de la mano esta especie de uñas vegetales que le daban a mis manos un extraño aspecto. "Estamos frente a un milagro", dijo Neruda. "A un joven pintor recién llegado de Francia que era antes, lo hemos transformado en un poderoso mandarín chino".

Una de las razones de la visita de mi amigo a Neruda era para tratar de solucionar el problema de la deuda que mantenían las ediciones "Isla Negra" con la editorial que había impreso los libros. Germán Marín, mi amigo, le sugirió a Pablo ir a Santiago a hablar con el gerente de la editorial para amansarlo y postergar la deuda. Pero Pablo, con un toque de astucia infantil y socarronería, le dijo: "No, hay que traerlo a la Isla Negra. Al lobo para despacharlo hay que sacarlo de su madriguera. Pierden todas sus fuerzas con el cambio de paisaje".

Como teníamos carta blanca en la producción del libro, Pablo bautizó esta empresa "Operación Colmillo de Oro". Nunca releí el libro, preferí recordar los sentimientos que tuve cuando lo leí siendo adolescente. De modo que cuando Pablo me pidió que escribiera algo para acompañar el catálogo del lanzamiento del volumen, escribí: De mi primer, triste, inmenso amor de los quince años, recuerdo unas sandalias blancas y unos dedos morenos y finos que iban y volvían circulares. En el aire flotaban, cómplices, unos poemas que nos contemplaban y nos unían. Esos versos eternos de vida han sido siempre parte de mi ser, como mis manos, mi cordillera, mis angustias. Siempre habrá una joven húmeda de amor contemplando las estrellas y un joven lejos que contando sus penas al asfalto, siempre repetirá: Ella no está conmigo. Cuando Pablo lo leyó me dijo con su humor socarrón: "No sabía que eras fetichista del calzado".

Neruda es el poeta de la amistad. Toda ocasión era un pretexto para celebraciones. Allí en las fiestas Neruda en su sillón y a veces con las piernas levantadas en otro, a causa de la gota, se veía extendido y terminado en sus enormes zapatos. Ahí desplegaba su sentido del humor y escuchaba las humoradas de los demás. Como a los niños, le gusta oír de nuevo las mismas historias. Así, decía: "Homerito, cuenta la anécdota de tu jefe cuando no te quiso aumentar el sueldo" o a Acario Cotapos la historia de la inauguración del metro en París o la del rinoceronte extraviado, o al Keke Sanhueza de cómo organizaba sus bolsillos.

Son célebres sus diatribas humorísticas en contra de Pablo de Rokha y Vicente Huidobro:
Triste clown, miserable
Mezcla de mono y rata, cuyo rabo
Peinan en Wall Street con pomadas de oro
No pasarán los días sin que caigas del árbol
Y seas el montón de inmundicia evidente
Que el transeúnte evita pisar en las acequias
Y en otros versos, también dirigidos a Pablo de Rokha:
Era un barrabás vitalicio
Siempre ferviente y fermentado.

LAS RANAS
Fue un gran fin de semana uno que pasamos en Isla Negra con Pablo, Matilde, el poeta brasilero Thiago de Melo, su señora de aquel entonces, Ana María Vergara, mi esposa, también de aquel entonces, Loreto Rodríguez, y quien escribe estas líneas. Libaciones, comida sabrosa, anécdotas, pensamientos y conversaciones dignas de ser publicadas, mucha amistad y como música de fondo el ruido de las olas. Todo esto, más mucho más, hizo de esos días una jornada inolvidable.

El domingo, antes de volver a Santiago, decidimos junto a Thiago retribuir de algún modo la generosidad de Matilde y Pablo por su hospitalidad y los convidamos a cenar esa noche en la Hostería de Isla Negra, sabiendo que Pablo, siempre goloso, disfrutaría con una de las especialidades del lugar: las ranas al pilpil. El apetito de Neruda comenzó a despertarse desde que llegamos a la hostería, en donde en un estanque de vidrio nadaban estos batracios. Pablo los examinó detenidamente, calculando cuál o cuáles serían mejores para la cena. "Las ancas no deben ser ni muy gordas ni muy flacas", determinaba. "Esa que nada muy ligero debe tener los músculos muy desarrollados, así que la carne debe ser demasiado dura. Debe saltar alto pero ahora no necesitamos esa cualidad atlética".

Ninguno de nosotros quiso acompañar a Pablo en su festín de ranas. Entre verdades y bromas Pablo, con su sentido del humor, iba contando aventuras gastronómicas que había vivido, entre ellas la de deleitarse con la carne de un pez que habitaba en las profundidades del lago Baikal en Rusia. Ya sentados a la mesa, y como Thiago y yo queríamos también hacer gala de buenos anfitriones, incentivábamos a los comensales a pedir las mejores exquisiteces de la cocina y la cava de la hostería. Pablo parece que llevaba un inventario de estas mercaderías que a nosotros nos sorprendió que existieran en un lugar más bien modesto: caviar, champagne francés, vinos chilenos ya fuera de comercio y de años de cosechas inigualables. A las dos de la mañana a Pablo se le comenzaron a caer los párpados y nosotros también debíamos volver a Santiago y sobre todo por Thiago, que era agregado cultural de la Embajada brasilera.

El Mercedes de Emeterio Ureta

“¡Me acabo de comprar un Mercedes último modelo, un Mercedes de lujo, el mejor de Chile!”, y lo vemos manejando, el pie derecho pegado al acelerador, una velocidad promedio, de adulto, y un aspecto de monarca. -Jajaja- es un hombre con Mercedes, un chileno que alcanzó la cima material. El señor va peinado por el viento, como ocurre con los galanes, y usa unos anteojos negros que le cubren el agotamiento. Este señor es un empresario que no gana tanta plata. Este señor, claro, ha salido en televisión, se desvive por la televisión, adora ser célebre. Lo invitan a programas para que exprese en voz alta una pachotada. Pero este señor, a la hora de la verdad, está abocado al arreglo de techos. Su empresa se llama Aasphalt y repara techumbres, da consejos, tapa los hoyos. Lo he hecho todo en la vida. vendió un puñado de dólares. -¡Ahí voy!- el señor acelera, audaz. Y el Mercedes color granito, el color del momento, el color que podrá generar aprobación en el Club de Golf Los Leones, ese club que, dice, denegó la membresía a millonarios sin alcurnia como Andrónico Luksic -por cuyas venas corre Croacia, pero no el Colegio Tabancura-, se filtra por las calles de Las Condes. Es un Mercedes conducido excitadamente por un soñador, el empresario que vive ajustado con dos millones y medio de pesos, y que está medio quemado por el sol. viejo! ¡Y aquí voy en mi Mercedes! -¡Soy el Marqués de Lo Arrayán! mucha honra! ¡Yo disfruto la vida, huevón!

Ha llegado a su destino.
-Este auto era mi último sueño.
-¿Y entonces ahora qué?
-Ahora sólo queda vivir.

Mercedes-AMG GT3 Edition 55

El corazón de este deportivo es el mismo motor V8 de 6.3 litros aspirado del GT3 de carreras, pero sin las restricciones del reglamento de la FIA -que incluye un nuevo sistema de escape-, entregando 680 caballos de fuerza y 730 Nm, que son enviados al eje trasero mediante una transmisión secuencial de seis cambios. Mientras que en el exterior, encontramos llantas de magnesio de 18 pulgadas esmaltados en negro que ocultan un sistema de frenos de alto desempeño con ajustes de balance y discos de carbono. La aerodinámica tiene distintas soluciones para elevar o reducir el downforce, incluyendo un alerón trasero con sistema DRS.

Mercedes-AMG anunció un precio de 1,030,000 de euros, alrededor de $1.057.799.700 CLP para las 13 unidades disponibles, las cuales seguramente ya tienen dueño. El precio incluye un casco de edición especial fabricado por Bell, así como un mono (traje) de piloto, guantes, ropa interior ignpifuga, y unos botines Puma, también resistentes al fuego, además de una funda para protegerlo cuando no está en uso.

Sprinter Travel 65: 10 Años de Éxito

Stuttgart / Dortmund - el Sprinter Travel 65 ha sido el buque insignia del segmento de microbuses Mercedes-Benz desde 2007. Ahora este microbús popular y distintivo está celebrando su cumpleaños con una edición de 10 años. El año 2006 vio el lanzamiento de la generación de minibuses Mercedes-Benz, basado en lo que en ese momento era la última generación del Sprinter. Un año más tarde, en la feria 2007 de Busworld Kortrijk, Sprinter Travel 65 celebró su estreno en el mercado europeo como el buque insignia entre los autobuses de viajes compactos.

El mantenimiento integral del modelo de 2013 incluyó la migración al cumplimiento de Euro VI y la reorganización del compartimento de pasajeros. El Sprinter Travel 65 es un auténtico autobús de viaje Mercedes-Benz. Tiene una pronunciada forma de flecha, generoso acristalamiento incluyendo un parabrisas panorámico, y un armonioso y distintivo estilo trasero de un autobús grande. Una puerta electrica oscilante hacia afuera y acceso de dos peldaños pasos hace que sea fácil para los pasajeros para ingresar. Justo en la parte superior de la gama compacta de autobuses de viajes, la especificación global de la Mercedes-Benz Sprinter Travel 65 cuenta con su clara superioridad.

Reposapiés, almacenamiento de equipaje de mano en paqueteras superiores con ranuras de ventilación laterales, conjuntos de servicio con puntos de lectura y ventilaciones separadas son estándar, así como cortinas, una gran área de equipaje de dos metros cúbicos y un eje trasero con suspensión neumática. El asiento del conductor, ergonómico y bien diseñado, acopla al conductor con su volante ajustable, asiento de suspensión de diseño confortable y calefacción auxiliar de aire caliente, además de toda una serie de sistemas de asistencia.

El Sprinter Travel 65 ofrece a las compañías de autobuses gran libertad para disponer el habitáculo individualmente, ya sea para asientos de 15, 16, 17 o 18 pasajeros. Hay numerosos diseños de color disponibles para cojines de asiento, paredes laterales y el techo, en tela, vellón, cuero sintético o cuero. Y hay tan amplia como una opción cuando se trata de cortinas y revestimientos de piso. Con su tecnología de seguridad integral, el Sprinter siempre ha establecido normas. Consideremos, por ejemplo, su perfecta suspensión, dirección precisa y sistema de frenos altamente eficientes, sin mencionar el, ya legendario, ángel guardián electrónico: los sistemas de asistencia.

El Sprinter Travel 65 es un Mercedes-Benz 100 por ciento, ya que, a diferencia de otros proveedores de minibuses Sprinter, no sólo es el vehículo de base, sino también la carroceria y el resto de elementos son Mercedes-Benz original. Para su cumpleaños de número redondo el Sprinter Travel 65 ha sumado cambios con un modelo de jubileo con una especificación especialmente generosa.

Tulio Triviño y su Mercedes Benz en 31 Minutos

El 15 de marzo de 2003 se emitió en Chile por el canal público Televisión Nacional (TVN) el primer episodio de 31 Minutos, un programa infantil que encanta igualmente a los adultos, con un formato de noticiario conducido solo por títeres y marionetas. Ese día, su egocéntrico conductor, un mono con la cabeza de lana a rayas que maneja un Mercedes Benz, arrancó con el espacio: “¿Qué tal? Soy Tulio Triviño y esto es 31 Minutos”, dijo, y presentó las primeras noticias, entre ellas, el extraño caso de un excusado que tenía vida propia.

Sus creadores conmemorarán su aniversario este jueves, con el lanzamiento en sus redes sociales de una sorpresa que resumirá en dos minutos su historia, que ha sido seguida en su país y por por miles de fanáticos en Latinoamérica. Lo que partió como un programa los sábados a la una de la tarde, se convirtió también en un espectáculo itinerante y una banda musical que ha actuado en eventos multitudinarios como Lolapalloza, el festival más importante de Santiago; el Festival Internacional de Viña del Mar; Rock al Parque en Colombia y Vive Latino, en México, país al que viajan para actuar al menos una vez al año desde 2014.

El programa tuvo tres temporadas de 72 capítulos en Chile, entre 2003 y 2005, y una cuarta en 2014. Su humor y sus canciones traspasaron las fronteras, cuando parte de sus episodios los adquirió Nickelodeon y Canal Once de México. Pero ha sido por sus redes sociales que en Latinoamérica se corrió la voz, y hoy solo su primer episodio tiene más de cuatro millones de visitas en Youtube. UNICEF, la agencia de la ONU para la infancia, también se fijó en su popularidad y fichó a sus personajes como embajadores.

En Chile, en tanto, incluso el presidente de la República, Gabriel Boric, y su pareja, Irina Karamanos, han interactuado con sus títeres. En diciembre de 2022, Tulio Triviño realizó un despacho desde el Palacio La Moneda, que confundió con el Palacio de Buckingham. Y Juan Carlos Bodoque, un conejo rojo, reportero estrella a cargo de la nota verde del noticiario, se sentó en el escritorio del mandatario para escribirle su discurso de Navidad. “Pero Bodoque, aquí solo dice blá, blá, blá, blá”, le dijo Boric. “Así son los discursos ¿no?”, le respondió Bodoque.

Sus creadores son tres periodistas de la Universidad de Chile, Álvaro Díaz (50), Pedro Peirano (51) y Juan Manuel Egaña (51). Díaz y Peirano como guionistas y voces de varios de los personajes, mientras Egaña ha estado, principalmente, en la gestión. Su nombre, 31 Minutos, no solo fue escogido por ser una rareza. También se debe a 60 minutos, el noticiario del canal público que se exhibió durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). “Hacemos mucha parodia con eso. Tiene que ver con su estética, pero también en el mundo hay muchos noticiarios que se llaman 60 minutos. Es una referencia relativamente directa”, dice Díaz a EL PAÍS. “Tampoco intentamos llevarnos su fama, porque tenía muy mala prensa. Era despreciable y una de las cosas más visibles de la dictadura”, añade con humor.

Fue en 2002, a través de Aplaplac, la productora de Díaz, Peirano y Egaña, que TVN los conminó a postular con un proyecto de programa infantil a un fondo estatal del Consejo Nacional de Televisión. Díaz, en ese entonces, fue el más distante con la idea. “Pensaba que me iba a meter en un gueto de cosas muy aburridas”, cuenta. Esto, pese que venían de una experiencia previa en el género con Mira Tú, un espacio de televisión educativa “pero que ya tenía mucho humor”.

“Cualquier cosa podía ser títere”

Álvaro Díaz recuerda que cuando ganaron el fondo, no sabían ni siquiera hacer títeres. “Pero siempre hemos llegado a los lugares sin saber mucho”, dice. Entonces, armaron un equipo que ha sido fundamental por lo variopinto, “con gente que uno conocía de su vida anterior en televisión, pero sobre todo con gente nueva que venía del mundo del arte”. En el grupo sumaron a gran parte del colectivo la Nueva Gráfica Chilena -Rodrigo Salinas, Daniel Castro y Matías Iglesis-, y a la actriz Jani Dueñas, la voz de Patana, sobrina de Tulio Triviño. “Era un equipo absolutamente raro para un programa de televisión, que trabajaba libremente, sin necesidad de que tuviera conocimiento”, recuerda Díaz.

Al partir no tenían claro el formato del programa. Pero sí avanzaron en un primer encargo, que fue la semilla de lo que vendría tiempo después. “Pedro y Juan Manuel me pidieron que hiciera algo relacionado con medio ambiente, porque el fondo estatal tenía que ver con educación medioambiental. Y debía ser de tratamiento de aguas, algo muy fome [aburrido]”, cuenta Díaz. “Entonces, se me ocurrió hacer una nota periodística con el formato tradicional, que era muy pobre, tal como los noticiarios audiovisuales que dicen exactamente lo que están mostrando. Pero si hacía eso mismo con títeres, podía ser divertido”. Así nació Juan Carlos Bodoque, que debutó en el primer episodio con La ruta de la caca. “Esa nota llamó la atención de inmediato, porque era periodismo serio, y en ninguna parte tenía el chiste. Pero el hecho de fuera un títere, más ciertas exageraciones como decir caca, ya lo hacía muy atractivo”.

Poco antes había nacido Calcetín con Rombos Man, un superhéroe que defiende a los niños y niñas y difunde sus derechos. Fue una idea de Pedro Peirano basada en la realidad. “Yo tenía un calcetín con rombos en mi casa, que estaba solo en el cajón, con la esperanza de que algún día iba a aparecer el otro. Por eso me negaba a botarlo”, cuenta desde Los Ángeles, Estados Unidos, donde trabaja como escritor para HBO. “Un calcetín era el títere más básico, de mano”, agrega.

Precisamente, en esa factura experimental está una de las varias claves de los personajes. “Como no éramos titiriteros, descubrimos que cualquier cosa podía ser títere. Comprábamos muchos ojos y se los poníamos a una taza, un calcetín o un teléfono. Los materiales eran infinitos. Y todo lo que funcionara en el lente de la cámara, era bienvenido”, recuerda Díaz. “Lo único que había de un concepto más amplio de hacer títeres fueron las enciclopedias de Los Muppets y todos los making off que yo tenía. Incluso, me avergoncé de reconocerles que tenía esos libros, pero les dije: ‘Veámoslos, porque de aquí vamos a sacar cómo se hacen’”, añade Peirano, quien también es dibujante.

Mientras avanzaban en los personajes, al equipo se sumó el músico Pablo Ilabaca, que venía del funk, del grupo chileno Chancho en Piedra. “Empezamos a hacer melodías con él y luego a escribir nosotros las letras y cantarlas. Después a componer en conjunto y también por nuestra cuenta”, cuenta Díaz. Esas canciones fueron parte del Ranking Top Top Top de 31 Minutos, a cargo del comentarista de espectáculos, Policarpo Avendaño. Tiempo después se convertirían en cuatro discos, y esos discos más sus nuevas creaciones, en la invitación para subirse a los grandes escenarios de Latinoamérica. “Hemos sido consistentes en no vivir de la nostalgia, y estar siempre inventando y probando formatos distintos, con nuevas canciones y nuevas historias”, añade.

Pero antes de que llegara la fama, pasaron muchas cosas. Incluso, el piloto del primer capítulo de 31 Minutos, tal como estaba, casi no pasó el primer filtro en TVN. “Era horripilante. Algo así como ¿Qué esto?”, recuerda Pedro Peirano. “El director de programación de entonces dijo que sobre su cadáver daban estos monos horribles. Y yo lo entiendo, porque eran muy desprolijos en una televisión que quería ser impecable”, señala Álvaro Díaz. Y agrega: “En pantalla entretenían, pero los monos eran muy caseros. Llegar a ese mínimo de prolijidad nos costó.

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