Días acontecidos se suceden en la esfera de Mercedes-Benz. La señera firma alemana celebra los 100 años desde que Daimler-Motoren-Gesellschaft la inscribió como su emblema oficial en la oficina de patentes. Antes la citada estrella ya adornaba modelos de la marca, pero no fue hasta 1921 cuando se acompañó también de un aro (como se conoce hoy).
Mercedes-Benz detalla que desde inicios del S.XX esta estrella de tres puntas, creada por el ingeniero Gottlieb Daimler, ha sido su emblema, algo que legalmente le fue reconocido en 1911. Este diseño, llamado también ‘flecha de plata’, simboliza la fuerza de los motores de la compañía en aire, mar y tierra. Actualmente, este aro con la estrella adornan el Museo Mercedes-Benz en un impresionante formato de cinco metros de diámetro.
Orígenes de la "Flecha de Plata"
Acá aparece la Fórmula 1, y con ella la mítica Flecha de Plata. Juan Manuel Fangio tiene su lugar en el museo, e incluso se ven algunos trofeos con el escudo del ACA.
A mediados de 2019 el equipo Mercedes-AMG llegó al GP de Alemania de F1 con un cambio de color en sus dos autos: en vez del plateado tradicional de los autos germanos, ambos llevaban la trompa blanca. Jurgen Tap En su casa, Mercedes-Benz conmemoraba los 125 años en el motorsport y quiso hacer un guiño a su propio legado, uno que, en particular, está salpicado de un hecho que a estas alturas más parece un mito.
Es evidente que el plata se convirtió en el color representativo de los coches de competición alemanes, y a esa tendencia impuesta por la antigua Mercedes-Benz no tardaron en plegarse Audi y Porsche. La única que jamás se vistió de plata -y un poco marcando esa distancia con su eterna rival- fue BMW, que por su propio carril utiliza el blanco.
Es que resulta ser precisamente el blanco el tono que distinguió por años a los deportivos alemanes. Eso, hasta que en 1934 un Mercedes-Benz W25 fue ‘despojado de su pintura’ en Nürburgring. La historia cuenta que cada auto debía largar pesando menos de 750 kilos, cuestión que el W25 excedía por un kilo. Así, los mecánicos habrían trabajado toda la noche lijando la carrocería. Horas después, el piloto Manfred von Brauchitsch cruzaba la meta en primer lugar con su monoplaza ‘plata’.
El mito del peso y la pintura
Sin embargo, en 2008 el investigador Eberhard Reuss encontró la regulación de la carrera. En ningún punto se exige un peso ni tampoco se halló alguna fotografía de ese fin de semana con el W25 de blanco. ¿Será que alguien olvidó la pintura?
Modelos Icónicos y su Legado
Luego de las dos primeras entregas (Parte 1 y Parte 2) de esta visita por el museo de Mercedes-Benz, queda para el final lo más cercano en el tiempo. El 180 marca la transición de Mercedes-Benz al empleo de la carrocería que conocemos hoy como sedán. Se lo conocía como “Ponton” y tenía un diseño integral, en el que la carrocería y el chasis armaban una sola forma. Es el antepasado directo del Clase E y tenía un motor de cuatro cilindros de 52 CV, la velocidad tope era de 125 Km/h.
Claro que no podría faltar el Alas de Gaviota, el 300 SL. Su chasis tubular de 50 kg hizo que la marca se decantara por las puertas elevables. Con el 190 y el 190 E, la marca extiende su gama en el segmento de los sedanes medianos. El Baby Benz, como fue denominado, consumía poco combustible, tenía poca resistencia al avance y era ligero.
Ya para la etapa contemporánea de Mercedes-Benz, vemos avances tecnológicos en el campo de la motorización, con vehículos eléctricos e híbridos.
El Mercedes-Benz Plateado en la Actualidad
“Para Mercedes-AMG, el inicio de las 24 Horas de Le Mans es un momento significativo”, reconoció Christoph Sagemüller, director de Mercedes-AMG Motorsport. “En 1989, Mercedes-Benz celebró un gran éxito con un doblete. Los tres Mercedes-AMG LMGT3 representan el presente de las carreras de clientes, pero con su diseño especial de las Flechas Plateadas, inspirado en el pasado, también rinden homenaje a una parte de la historia.
«El proyecto FIA WEC y la colaboración con Iron Lynx han sido intensos desde el principio», añadió Stefan Wendl, director de Mercedes-AMG Customer Racing. «Estamos muy orgullosos de nuestra situación actual, ya que hay una clara tendencia y un proceso de aprendizaje continuo. Podemos construir sobre esta base y seguir desarrollándonos. Una carrera como las 24 Horas de Le Mans no se trata solo de tiempos de vuelta rápidos, sino también de la perfecta cooperación entre el equipo, la tecnología y los pilotos. Será una tarea intensa, pero estamos deseando afrontarla.
El Mercedes-AMG LMGT3 n.° 60 estará pilotado por el trío italiano Matteo Cairoli, Matteo Cressoni y Claudio Schiavoni, todos veteranos de Le Mans. El n.° 61 estará pilotado por Martin Berry, quien debutó en el WEC de la FIA el fin de semana pasado en las 6 Horas de Spa-Francorchamps TotalEnergies, el experimentado piloto de Mercedes-AMG Performance, Maxime Martin, y Lin Hodenius, quien, con tan solo 18 años, será el competidor más joven de la parrilla. El coche número 63, cuya participación se aseguró gracias al triunfo de Iron Lynx en la categoría LMGT3 de las European Le Mans Series del año pasado, será compartido por el dúo padre-hijo Stephen y Brenton Grove junto con el piloto de Mercedes-AMG Performance, Luca Stolz.
«Nos sentimos sumamente honrados de colaborar con Mercedes-AMG en esta increíble iniciativa», comentó Andrea Piccini, director y CEO del equipo Iron Lynx. «Todos crecimos viendo competir a las Flechas Plateadas y soñábamos con sus extraordinarios pilotos y sus magníficas carreras. Hemos trabajado duro desde el inicio de este proyecto para progresar, mejorar y ser competitivos, y seguiremos haciéndolo en las semanas previas a la carrera para dar lo mejor de nosotros en la pista.
Subastas y el Valor de la Historia
Los fanáticos de los autos clásicos y el mundo de los coleccionistas miran con atención al fabricante alemán de autos de lujo Mercedes-Benz, empresa que habría concretado la millonaria venta de uno de los ejemplares más preciados de su colección de históricos y exclusivos vehículos.
Si bien la noticia no ha sido confirmada por la marca, medios especializados indican que la casa de Stuttgart vendió su Mercedes-Benz Silver Arrow 300 SLR “Uhlenhaut Coupe” de 1956 en impresionantes 142 millones de dólares.
De ser verdad, añaden las publicaciones, el icónico deportivo alemán pasaría a ser el automóvil más costoso de la historia, superando con creces al legendario Ferrari 250 GTO. El deportivo italiano presume hasta ahora de ser el coche más caro del mundo luego que se pagara por un ejemplar 48 millones de dólares en una subasta pública y 70 millones de dólares en una transacción privada.
En ese contexto, publica el sitio Carscoops.com, fuentes de la empresa alemana revelaron que alrededor de una decena de exclusivos clientes de la marca fueron invitados a un evento privado en el Museo Mercedes-Benz el 6 de mayo pasado para participar de la subasta del coche.
Cada uno de esos invitados, se precisó, no solo tiene los recursos necesarios para adquirir el deportivo, sino que además cumplían con todos los criterios exigidos por Mercedes-Benz para adjudicarse el 300 SLR. El deportivo es uno de los ejemplares más importantes en la historia de la marca y fue el auto de carreras más potente de su época. A la fecha es considerado como uno de los modelos que sentó las bases para muchos de los deportivos que hoy conocemos.
Este ejemplar es un de los dos cupés de techo rígido que Mercedes-Benz construyó en 1956 y que recibieron la denominación “Uhlenhaut Coupe”. El próximo 1 de febrero el exclusivo mundo de los autos clásicos de colección tiene una cita poco habitual ya que se espera que uno de los legendarios Flechas de Plata de Mercedes-Benz, específicamente el Mercedes-Benz W 196 R Stromlinienwagen de 1954 conducido por los pilotos Juan Manuel Fangio y Stirling Moss, sea subastado en un evento que podría marcar todo récord con un precio de venta que se estima podría ir entre los 50 a 70 millones de dólares, transformando el autos clásico en uno de los más costoso jamás vendidos.
El Flecha de Planta es considerado como único en su tipo dada su rica y significativa historia. En 1954, Fangio lo pilotó en el Gran Premio de Buenos Aires, mientras que, en 1955, Moss lo llevó a la pista en el Gran Premio de Italia, logrando la vuelta más rápida y sumando un punto en el Campeonato Mundial de Pilotos.
Originalmente este modelo fue diseñado con una carrocería de ruedas abierta, pero posteriormente recibió su emblemático diseño aerodinámico que lo transformó en una verdadera "Flecha de Plata", sobrenombre que pasó a la historia automotriz.
Tras retirarse de las competencias, el vehículo fue utilizado como auto de pruebas por Mercedes-Benz antes de ser donado en 1965 al Museo del Autódromo de Indianápolis.
tags:



