José Miguel Carrera y Mercedes Fontecilla: Historia de Amor y Lucha en la Independencia de Chile

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El amor también estuvo presente en la vida de los próceres de la Patria. Un ejemplo de ello es José Miguel Carrera, cuyo natalicio se celebra hoy 15 de octubre. Según diversos historiadores, Carrera acostumbraba a escribir cartas de amor a su esposa María Mercedes Fontecilla Valdivieso, con quien - en medio de su lucha por la independencia- contrajo matrimonio el 20 de agosto de 1814 en la Catedral de Santiago y cuando ella tenía sólo 15 años.

Entre las mujeres hermosas de 1810, descollaba en primera línea Mercedes Fontecilla. Sus facciones eran delicadas y graciosas, su cutis blanco y purísimo, sus ojos y cabellos negros; sus ojos especialmente eran, la expresión de su alma, ardientes, apasionados, deslumbradores; era imposible mirarlos sin inclinarse ante ellos. A los encantos de su rostro unía la majestad de su figura.

El hombre más notable de entonces, José Miguel Carrera, se enamoró de esta mujer y la hizo su esposa. Ella, enamorada también y seducida al mismo tiempo por la brillante posición que se le ofrecía, unir su hermoso destino a ese genio del bien y del mal que debía lanzarla al través de todos los abismos y desgracias de su vida.

Mercedes Fuentecilla fue la fiel esposa de José Miguel Carrera. Fuentecilla llevó una vida de sacrificio y abnegación, compartiendo los devenires y fracasos de su marido. A pesar de su noble cuna y riquezas familiares, sufrió grandes penurias. Incluso en algunos momentos pasaba apuros para alimentar a sus hijos.

Participación de José Miguel Carrera en la Independencia de Chile

Al conocer el movimiento que culminó con la reunión de la Primera Junta de Gobierno, el 18 de septiembre de 1810 en la que participó su padre don Ignacio, regresó a Chile renunciando a su carrera militar. Fue el primer Presidente de Chile y su gobierno se caracterizó por numerosas obras de adelanto para la nación, como la introducción de la imprenta, la creación del primer periódico La Aurora de Chile, las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, la creación de la primera bandera y escudo nacional, la educación gratuita para hombres y mujeres, el establecimiento de industrias de tejidos y cultivo del tabaco y algodón, la creación del Instituto Nacional, la formación de la Biblioteca Nacional, el hermoseamiento de la Alameda de las Delicias, la creación del Hospital Militar, la fundación de la primera Escuela Militar y la adquisición de elementos para el ejército.

Ante la invasión de Pareja en 1813, el Senado lo designó General en Jefe del Ejército, y bajo su mando se realizaron las primeras campañas en que se llevaron a efecto gloriosos combates como los de Yerbas Buenas, San Carlos, la toma de Concepción y Talcahuano, el sitio de Chillán. Las vicisitudes políticas lo alejaron del mando.

Y el nuevo General en Jefe Bernardo O´Higgins firmó el Tratado de Lircay con los realistas, con lo cual Chile volvía a ser español. Reconciliados Carrera y O´Higgins, afrontaron la guerra contra el Brigadier Osorio, que invadió de nuevo el país. José Miguel Carrera, Comandante en Jefe, nombró a Bernardo O´Higgins comandante de la primera división, a su hermano Juan José al mando de la segunda y a Luis Carrera, en la tercera.

Batalla de Rancagua

No se puede hablar de esta batalla sin mencionar antes la cadena de hechos dolorosos que contribuyeron a su desenlace. Sin embargo, se toca este tema y las pasiones dormidas saltan como impelidas por un resorte. ¡Fue una guerra civil! La idea de una Independencia total, solo estaba en la mente de una minoría ilustrada, imbuida en las ideas diseminadas por la revolución francesa y por la recientemente lograda independencia de los Estados Unidos de Norte América.

La primera y segunda división tuvieron que encerrarse en Rancagua sitiados por los realistas, y la tercera división acudió en su apoyo, pero no pudo romper el cerco español. Desconocida su autoridad por el Gobernador de Mendoza, General José de San Martín, continuó a Buenos Aires, pero la persecución política a que lo sometieron San Martín y la Logia Lautarina, hicieron amargos sus días en la capital de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Las maquinaciones políticas del Director Supremo de las Provincias Unidas Pueyrredón, dieron como resultado la incautación de sus naves y elementos, y su prisión en Buenos Aires. Perseguido nuevamente, logró fugarse a Montevideo, donde estableció su Imprenta, denominada “Imprenta Federal”, a través de la cual atacó violentamente a las autoridades de Buenos Aires y Chile, cargando la tinta de su pluma al saber el asesinato de sus hermanos en Mendoza el 8 de abril de 1818.

“Estaba a minutos de ser fusilado y, posiblemente, esto le hacía ser un poco errático en su mensaje, pasando del tema de la despedida a frases relativas a su amor a la Patria, a la libertad y a las leyes. Doña Mercedes fue una esposa fiel, que compartió valientemente con él todas las experiencias de la lucha y del matrimonio nacieron cinco hijos: Francisca Javiera, Roberta, Rosa, Josefa y José Miguel.

Participación de las mujeres en la Independencia

Uno de los testimonios más significativos de las circunstancias y emociones en que se vieron involucradas estas mujeres, es el epistolario de Javiera Carrera. Durante la reconquista española y el proceso de Independencia en general, Javiera intercambió misivas con sus cuñadas Mercedes Fontecilla, esposa de José Miguel y Ana María Cotapos, esposa de Juan José. Al mismo tiempo, las mujeres de elite no estuvieron exentas de castigo al ser descubiertas participando en conspiraciones políticas; este fue el caso de Ana María Cotapos y la madre de Mercedes Fontecilla por apoyar la conspiración de 1817 y el de Luisa Recabarren por colaborar con los patriotas. Todas ellas fueron recluidas en conventos por apoyar la causa independentista.

Las cartas de Carrera a su mujer, dan cuenta del gran amor que sentía por ella. Mercedes era su fuente de consuelo y desahogo frente a sus enfermedades y maltrechas condiciones en que habitaba. Las epístolas entre Javiera Carrera y sus cuñadas, también nos permiten conocer sus dolorosas vivencias. A través de ellas es posible palpar el agobio de estas mujeres que, en el caso de Ana María Cotapos, casada en 1812 con Juan José Carrera, se transformó en sintomáticos padecimientos físicos.

El Exilio y el Final de José Miguel Carrera

Unido a los caudillos Francisco Ramírez de Entre Ríos y Estanislao López de Santa Fe, es uno de los vencedores de la batalla de Cepeda. Participó en el Tratado del Pilar, que da término a la Constitución Unitaria de 1819, y consagró el régimen federal en Argentina. El Tratado concede soldados, armas y equipo con los que organiza su nuevo “Ejército Restaurador”.

Las palabras de despedida que desde la cárcel de la ciudad de Mendoza, Argentina, escribió el chileno José Miguel Carrera a su esposa Mercedes Fontecilla el 4 de septiembre del año 1821, cobran un significado especial en el marco del Día de los Enamorados. Antes de su muerte, Carrera vivía en el exilio en Argentina y había sido derrotado por las fuerzas del coronel mendocino José Albino Gutiérrez en la localidad de Punta del Médano el 30 de agosto de 1821.

Una vez enjuiciado y condenado a muerte, fue fusilado por orden de Tomás Godoy Cruz cerca del mediodía del 4 de septiembre en la plaza de Mendoza. Más puede la providencia que los hombres! No sé porqué causa se me aparece como un ángel tutelar el oficial D... ¿Amáis la libertad, disfrutáis de ella?

El último escrito romántico que Carrera dedicó a su amada, es conservado por el Archivo Nacional del Dibam (Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos de Chile). Tras ser juzgado, fue condenado a muerte. Es así como a comienzos de septiembre a eso de las 12:00 del día fue fusilado en la plaza de Mendoza por orden de Tomás Godoy Cruz.

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