Mercedes Morán: Una Vida Dedicada al Arte y la Interpretación

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Mercedes Morán, una gloria del teatro, TV y cine argentino, ya conoce cómo funciona el Festival de Cannes. Ya está al tanto de sus laberintos, tiempos y de las alfombras rojas y flashes. Fue actriz televisiva y madre muy joven, después abrazó el cine tardíamente y de nuevo fue madre, cerca de los 40.

Inicios y Consagración en Argentina

Antes, su vida profesional en Argentina había estado dedicada casi completamente al teatro y la televisión, con estelares en teleseries como "Gasoleros", de los años 2000, que fue un éxito de la pantalla chica en Argentina.

Fue un programa diario durante dos años con una exposición que me hizo conocer la popularidad a niveles extremos. Decidí correrme de ahí porque me sentía en riesgo. Sentí que estaba viviendo como en medio de una burbuja mediática bastante irreal. Con eso en mente, me fui a hacer una película súper independiente, "La Ciénaga".

Lucrecia Martel, la directora, era la primera película que hacía y se transformó en una de las cintas más importantes de mi carrera. Con ella viajé por todo el mundo, por ella vine aquí, a Cannes, y tuve la fortuna de descubrir el cine de la mano de una directora que era una artista. Y hacer dos películas ("La niña santa", 2004). Entonces pude ingresar al cine de ese modo. Además, a una edad ya madura, donde ya había conocido lo que era la popularidad, ya había conocido una serie de cosas que me habían serenado bastante y pude disfrutar de esa posibilidad de enamorarme otra vez.

Su Rol como Delia del Carril en "Neruda"

Como si este regreso representara la importancia de los segundos tiempos y de repetir experiencias, pero esta vez con el manto de la serenidad, Mercedes Morán está de vuelta en la Costa Azul como parte del equipo de la notable cinta "Neruda", de Pablo Larraín. Ahí interpreta a la chileno-argentina Delia del Carril, la pareja del poeta en el período que narra esta película, que ha sido aplaudida en Cannes: durante la escritura de "Canto General" y la huida que debió encarar el poeta debido a la aplicación de la llamada "Ley Maldita" que encarcelaba a militantes comunistas a fines de la década de los 40 en Chile.

Mercedes Morán dice que se sintió aprendiendo muchas cosas. Lo dice con un tono y paciencia insólitos para el vértigo y la locura que rodea Cannes, sentada en medio de un espacioso salón del hotel Carlton, mientras afuera cae una lluvia sobre la Costa Azul. Primero descubriendo a un Neruda que no conocía tanto y después descubriendo a los actores y actrices chilenos que me dejaron con la boca abierta, porque la película es un desfile de actores chilenos que yo observaba con admiración, haciendo pequeños papeles, grandes actores y grandes actrices. Me dio mucha pena y tuve mucha conciencia de cuánto nos separa la cordillera.

Para la actriz, preparar su rol de Delia del Carril, la mujer de Neruda, fue un viaje que le deparó más sorpresas de las esperadas. Empecé a averiguar e informarme sobre Delia, y quedé muy impactada. No sabía yo, como argentina, quién era Delia Del Carril. Después me doy cuenta de que es una mujer muy invisibilizada, desde muchos puntos de vista y por muchos factores: por la época, porque creo que era una aristócrata intelectual moderna, oveja negra en su familia, silenciada en su propia familia; luego, por las ideas que profesaba. No era una dama de sociedad convencional. Después se enamora de Pablo Neruda, en la época en que las mujeres claramente no ocupaban lugares protagónicos, y atravesada por su amor hacia el poeta y por su apreciación hacia el enorme talento de Pablo, ella se queda a un costado. Y finalmente después de que Pablo la deja, siendo que ella fue una mujer tan importante en la vida de Neruda, cuando Pablo se vuelve a casar, y finalmente muere, es la viuda de Neruda (Matilde Urrutia) quien se ocupa de sostenerlo en la historia y crea la fundación. Me llamó la atención cuando visité su casa de Isla Negra, que la habitación que ocupaba con Delia no se muestra. Hasta ese punto había quedado oculta, en las sombras. Entonces, más que enamorarme del personaje, intenté hacerle un poco de justicia al visibilizarla.

Delia del Carril, interpretada por Mercedes Morán en "Neruda", aparece en pantalla con sus pinturas de caballos en los planos donde se plasman la personalidad y carácter de esta pareja del poeta: una mujer de fuerte espíritu artístico y obsesionada por los caballos de su propia vida pasada, cuando se rebeló a la educación de la época y la real Delia del Carril aprendió a cabalgar.

Averiguando cosas sobre la vida de Delia en Buenos Aires, de su biografía y de alguna gente que fue contribuyendo y que aún la recuerda, he encontrado que hay un lugar de Buenos Aires, el campo de Aguinaldos, donde yo misma he pasado muchas temporadas y donde ella, Delia, de joven iba a pasear.

Mercedes Morán creció en San Luis, Argentina, en una zona de campo donde cabalgar era tan natural como andar en bicicleta. Entonces, toparse de sorpresa con que en la capital trasandina habían coincidido, en diferentes tiempos y vidas, en el mismo ejercicio de disfrutar de los caballos libremente, la conmovió. Es un campo que conozco mucho. Y me enteré de que Delia en su juventud pasaba aquí con su hermana porque eran muy amigas de Aguinaldos, el poeta. Y descubrir esas cosas de la vida, que habíamos caballeado bajo los mismos cielos, para mí fue hermoso.

En "Neruda" también está Gael García, como el detective sabueso que persigue tenazmente a Pablo Neruda.

Maternidad en Dos Etapas de su Vida

Esa conexión con el lado femenino de su personaje también la extrapola a su propia vida. Mercedes Morán sabe que las segundas partes pueden vivirse de manera completamente diferente. Como esta segunda oportunidad en Cannes. O también a nivel personal, como la maternidad, que en su caso ha tenido dos tiempos muy distintos uno del otro.

Fui mamá joven, a los 19. Tuve dos hijas muy pegadas y después fui madre por tercera vez a los 39 años. Recuerdo que no tuve una vocación temprana por la actuación. O sea, no fui la típica chica en la familia que expresaba sus condiciones de actriz como folclóricamente sucede. Yo no era extravertida, era muy introvertida. No fui el alma de la fiesta, ni mucho menos, y hasta mi adolescencia siempre creí que la sociología era mi vocación. Y así empecé la universidad estudiando sociología, y el golpe militar dejó sin efecto la carrera y la vació de contenido. Entonces, decidí no seguir con eso. Había quedado embarazada de mi primera hija muy tempranamente. Como te decía, fui mamá súper joven y después súper vieja, porque mis dos primeras hijas, Mercedes (Scápola), que es actriz, y María (Scápola), que es sicóloga ahora, las tuve a los 19 y a los 20. Y veinte años después, a los 39, tuve a mi tercera hija, Manuela (Martínez), que es actriz y música. Así que he sido una madre muy joven y una madre madura.

Las dos experiencias tienen una parte, como todas las cosas, luminosa y otra parte más oscura. Supongo que cuando eres mamá muy joven, hay una energía y una falta de miedo, una sensación de poder y un hambre de conquistar todas las promesas que te has hecho en la vida, que genera un poder muy interesante. Y estás más cerca porque no hay una diferencia de edad que te aleje tanto. Por otro lado, si hubiera una parte menos positiva, eres mucho más inconsciente, te estás haciendo un montón de preguntas. No sabes bien quién eres, y supongo que eso enreda a los niños en tu propia confusión. Y cuando eres madre más adulta, has dejado de hacerte algunas preguntas. Has entendido, al menos en mi caso, que lo más importante a conquistar no está afuera, sino que está dentro de uno, lo cual te convierte en una persona más tranquila, menos ansiosa; sí has reflexionado un poco y quizás seas un poco más sabia que a los 20, y tienes más conciencia como para disfrutar y no perderte. Más allá de que hayas podido, más o menos, construir un bienestar y más tranquila con la lucha del trabajo y salir a buscar el dinero para mantenerla.

Su Visión del Feminismo y el Rol de la Mujer

Mercedes Morán comenta que no posee una agenda feminista a la hora de montar obras de teatro como directora. No es algo premeditado, no es una estrategia, no es un tema que me guía a la hora de elegir papeles. Para nada. Pero sí entiendo que se puede asociar perfectamente. Y bueno, Nora Ephron me parece una autora muy interesante, que colocó a la mujer en un rol donde podía, con mucho humor -que para mí es fundamental- y cero solemnidades al mostrar la complejidad de la naturaleza femenina.

Elegí dirigir ese espectáculo porque era mi primera experiencia como directora en el teatro. Y yo personalmente estaba experimentando ese cambio de rol, de ponerme en el rol de la actriz en lugar de la directora. Sentía que como actriz nosotras necesitábamos alguna libertad y espacio al momento de actuar y algunas garantías que algunas veces son consideradas superficiales en términos generales.

Tales como si tienes una actriz que ha tenido un niño hace tres meses, como Jorgelina Aruzzi, es importante para ella no interrumpir la lactancia por un ensayo. Esa dicotomía de la mujer que trabaja y que se tiene que convertir en un hombre para acceder al trabajo. Después la actriz Ana Katz, que quedó embarazada en la mitad del proyecto. Traté de incentivar la comodidad de todo lo que contribuye a la felicidad de una actriz que pisa arriba de un escenario para una función. El objetivo era pasarla bien y expresarnos y ser felices y decir 'no estamos renunciando a nada'. Y liberarnos de la histórica culpa que siente la mujer que sale a trabajar y la dicotomía de que si eliges trabajar, te conviertes en una mala madre, en una mala esposa; a ver si podemos juntar finalmente todo.

No, en realidad, he tenido la fortuna de poder combinar las dos cosas. No, nunca me resigné a renunciar a una cosa o la otra, sino que me tomé el trabajo de combinarlas. A veces con más ayuda, y a veces con menos ayuda, pero lo logré. Tengo tres hijas, he tenido un grado de presencia que como madre me deja satisfecha y he podido construir una carrera que me ha dado una buena vida y que también me deja satisfecha. Los únicos obstáculos con los que probablmente tuve que luchar fueron mis propias culpas, que tienen que ver con la cultura en la que me he criado, pero no con obstáculos exteriores.

Colaboración con Pablo Larraín

Si Mercedes Morán habla con apasionados elogios para describir a Lucrecia Martel, lo mismo ocurre cuando menciona la labor en el set del director chileno Pablo Larraín cuando rodaron "Neruda". Estoy muy conmovida, muy honrada de haber tenido la fortuna de haber trabajado con Pablo, un artista. Absolutamente, absolutamente. Esto se percibe ya en el rodaje. Cuando hay un espíritu artístico profundo, es como estar al lado de una persona que está iluminada, y eso es una energía especial que está en el set y de la que no puedes escapar. Que tiene vértigo, incertidumbre, riesgo. No es que sea cool, ni tranquila. Es muy bueno para uno como persona, y ya no importa después el resultado, sino la experiencia en sí valió la pena. "Garpó", como decimos los argentinos.

Mercedes Morán: "Puedo reconocer rápidamente a un artista, y me parece que Larraín tiene esa envergadura".

Tabla Cronológica de su Vida y Carrera

Año Evento
19** Nace en [Ciudad], Argentina.
19** Inicia su carrera en el teatro.
19** Alcanza la popularidad en la televisión argentina.
2000 Protagoniza la exitosa teleserie "Gasoleros".
2004 Participa en la película "La Ciénaga" de Lucrecia Martel.
2004 Actúa en "La niña santa", de Lucrecia Martel.
20** Interpreta a Delia del Carril en "Neruda" de Pablo Larraín.

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