Mercedes Sosa, una figura icónica de la música latinoamericana, dejó un legado imborrable a través de su extensa discografía. Su álbum "Alta Fidelidad", en particular, es un testimonio de su capacidad para fusionar el folclore con otros géneros y de su compromiso con la expresión artística.
El encuentro con Charly García
La relación de Mercedes Sosa con Charly García también es un capítulo importante en su historia musical. Un homenaje a Mercedes Sosa en el Congreso en diciembre de 1996 fue un momento memorable. Charly García irrumpió en la escena, captando la atención de todos, incluidos los diputados y senadores. Su interpretación del Himno Nacional Argentino fue una experiencia que dejó una marca imborrable.
En esa época, el músico lanzó varios álbumes de estudio, incluyendo "Alta fidelidad", en compañía de Mercedes Sosa.
"Influencia": Un Renacimiento Musical
Después de un período de desafíos personales, Mercedes Sosa experimentó un resurgimiento musical con el álbum "Influencia". Este trabajo fue considerado un "renacimiento" y uno de sus trabajos más íntimos y autobiográficos. Sus letras y melodías parecían dar pistas del momento personal que atravesaba.
Una reseña de la época destacaba que "Calza perfecto en la nueva etapa de García. El músico trasandino, como el Fénix mitológico, renace con una producción de alta factura que rememora los peaks más altos de su carrera como fue La hija de la lágrima". La industria musical también se mostró cautivada, y el disco se mantuvo como el quinto más vendido en Argentina durante la semana de su lanzamiento.
El periodista y documentalista Jorge Leiva señaló que "Influencia" era "Charly García de vuelta, de nuevo un poco más lúcido".
La Marca Autobiográfica y la Repercusión en la Industria
Influencia volvió a poner el panorama a su favor: no sólo fue catalogado como el “renacimiento” de un genio, sino también como uno de sus trabajos más íntimos y autobiográficos, pues sus letras y melodías parecían dar pistas del momento personal que atravesaba.
Una reseña publicada en El Mostrador el mismo año en que se lanzó el álbum refleja con bastante fidelidad lo que los medios, tanto nacionales como argentinos, opinaban de su entonces nuevo disco: “Calza perfecto en la nueva etapa de García. El músico trasandino, como el Fénix mitológico, renace con una producción de alta factura que rememora los peaks más altos de su carrera como fue La hija de la lágrima, el disco más celebrado y con el que este artista alcanzó un éxito desmedido seguido de una gran popularidad. En síntesis, Charly se pone al día con un trabajo donde es capaz de reírse de sí mismo con composiciones irónicas, autodestructivas y oscuras que lo retratan de pies a cabeza”.
La industria musical también se mostró cautivada: el disco se mantuvo como el quinto más vendido en Argentina durante la semana de su lanzamiento, y además lo posicionó como uno de los ganadores indiscutibles de los Premios Gardel en su versión del 2003, triunfando en las categorías a Mejor álbum artista de rock, Mejor realización del año, Canción del año, Álbum del año y el Gardel de Oro, aunque no asistió a la ceremonia a recibir sus galardones.
Para el periodista y documentalista Jorge Leiva, Influencia “era Charly García de vuelta, de nuevo un poco más lúcido. Con este disco pareció estar de regreso y también actuó en el Festival de Viña, en una presentación coherente donde estuvo bastante bien. En general, estaba mejor: más gordo, físicamente menos deteriorado, aunque igual de loco que siempre. Es un disco que, en realidad, llamó la atención por eso, porque en comparación con el período anterior, lo trajo un poquito de regreso a lo razonable”.
Festival de Viña 2003: Un Debut y Despedida
La presentación de Mercedes Sosa en el Festival de Viña del Mar en 2003 es recordada como un recital coherente, donde destacó por su compostura. Sin embargo, también hubo momentos polémicos, como sus comentarios sobre los músicos de la orquesta y el lanzamiento de una guitarra desafinada.
El crítico de música Marcelo Contreras recuerda que "Hay harta mitología en torno a lo que pasó en ese Festival de Viña de comienzos del 2000. Hay historias sobre lo que pasó en camerinos, por ejemplo. Supuestamente hubo unos incidentes que bordearon lo escatológico, pero no tengo información que pueda confirmar aquello. Sí recuerdo que había harto temor de que podía quedar la escoba con el show de Charly, porque ya venía con varios años bastante erráticos. Sin embargo, no fue tan así. No recuerdo que haya sido una presentación particularmente desastrosa”.
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