Mercedes Sosa y su Homenaje a Violeta Parra: Un Legado Musical Compartido

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La cantante argentina Mercedes Sosa, cariñosamente conocida como "La Negra", es una figura icónica de la música latinoamericana. Hoy te celebro Mercedes Sosa, la muy querida “Negra” tucumana asociada a tantas juntas cantando y tatareando a coro, a tantas nostalgias acumuladas en países que no eran los nuestros, pero donde éramos acogidos con cariño, tantos conciertos y esperanzas.

Mercedes nos llevaba las voces de los nuestros “alquimizadas” mediante su propia y potente voz, ¡ay negrita cantora! La primera vez que Mercedes volvió del exilio a la Argentina (1982), dijo: Lo grande fue que estaba toda la gente, más que amándome a mí, amándose a ellos. La figura “cometa” de Mercedes se orienta hacia el colectivo con su gran capacidad de entrega y su talento artístico.

Muchas cosas a ella no le costaban esfuerzo, podía tener a disposición todo lo que necesitaba, y como desarrolló la modestia necesaria, pudo poner su talento al servicio de los demás. Mercedes necesitaba encontrar el sentido y la utilidad de las cosas, y eso era más fuerte en ella que el sentido por la belleza y el placer, porque el placer lo alcanzaba realizando su arte con sentido, estética, armonía y logrando que los “escucha” nos sintiéramos contentos y afortunados.

Hay muchos eventos en su vida que hablan de sus dolores, el exilio fue uno grande e importante, la muerte de su segundo marido, y el abandono del primero: Es interesante el hecho de que Mercedes, se enamora a primera vista del que fue su marido y se traslada con él a Mendoza alrededor del tiempo en que el Punto de la Edad (PE) hace conjunción a Neptuno (el amor altruista, idealizado) y oposición a Saturno (la seguridad), y que unos años después, cuando el PE pasa por la conjunción Luna-Marte, ella cuenta: “Yo no dejé ese matrimonio. Él me dejó. Me abandonó con Fabián, con mi chiquito […] Una chica tucumana se casa para toda la vida. Eso me destruyó”.

Simultáneamente en ese tiempo, un evento fortuito la consagró popularmente. También hay múltiples pruebas de su talento, entrega musical y a su causa, la voz de las Américas. En su último álbum “Cantoras II” invitó a cantar a dúo a diferentes personalidades de la música, entre otros al famoso Gustavo Cerati, quien dijo: «Me gustó que me convocara para cantar una canción juntos. Fue increíble que me dijera que estaba ella muy nerviosa de verme a mí, o que tuviera palabras de admiración por mi voz siendo ella LA voz.

Recuerdo también cuando tuvimos la oportunidad de hablarle después de un concierto en Uppsala. Subimos varios a su camarín, la mayoría argentinos, y nosotras chilenas, todos llorábamos discretamente, hasta que una de las amigas, con voz bajita por la emoción le dice: “yo también soy tucumana”, y Mercedes grita “Tucumán”, con ese acento marcado de ella… y se abrazan y gritan juntas: “Tucumán”, y ya el resto desatados llorando.

No se conocieron en persona, pero a Mercedes Sosa solo le bastó escuchar la voz de Violeta Parra en los surcos de un vinilo, para estremecerse ante su obra. Y en particular, ante una canción que terminaría por hacer propia, la inmortal Gracias a la vida, publicada originalmente en el disco Las últimas composiciones de Violeta Parra (1966).

En 1971, cuando era una artista que se consolidaba en la escena musical, la “Negra” grabó para la discográfica Phillips uno de sus discos más clásicos, Homenaje a Violeta Parra. En este interpreta canciones como Que he sacado con quererte, La carta, Los pueblos americanos, Rin del angelito, entre otras. De allí que se tienda a pensar, de manera errónea, que Gracias a la vida es una canción de la autoría de Mercedes Sosa.

Es su versión la que se ha hecho más conocida a nivel mundial, más porque suele interpretarla en todos sus conciertos. “Si yo no supiera que Mercedes nunca escribió una canción, seguramente diría que Volver a los 17 o Gracias a la vida son de Mercedes”, asegura el cantautor Abel Pintos en el documental Bios: vidas que marcaron la tuya, dedicado a la artista.

A pesar de lo que se pueda pensar, Mercedes Sosa nunca ha escondido su admiración profunda por Violeta Parra. De hecho, Gracias a la Vida, cantada con su voz profunda, es un clásico de su repertorio. Incluso, en 1988 la cantó junto a Joan Baez.

“Violeta Parra significó para mí, desgraciadamente no la conocí, el encuentro con canciones que me acompañaron y me acompañan en todos los escenarios del mundo. Un periodista en Concepción me preguntó si yo cantaba Gracias a la vida solamente acá y le digo no, es la canción que no se saca jamás de mi repertorio”, le explicó a Pedro Carcuro durante su paso por el programa de Pé a Pa, de TVN, en plenos años noventa.

Para Isabel Parra, la hija de Violeta, el tributo de Mercedes a su madre resulta totalmente orgánico. "A mi me parecía natural que Mercedes cantara a Violeta. Violeta hubiera hecho lo mismo con Mercedes. Se hubieran querido y se hubieran entendido y se hubieran digamos regocijado una a otra de lo que significa meterse en el arte popular y en el canto comprometido, en el canto revolucionario. Yo creo que hubieran sido muy amigas, muy cercanas“, le dijo a Cooperativa hace algunos años.

El Paso de Violeta Parra por Argentina

En la vida errante de Violeta Parra figura un olvidado paso por Argentina, el que se extendió doce meses, entre 1961 y 1962. Para entonces, era una incansable investigadora folklórica, conocida en algunos círculos por su trabajo en la Universidad de Concepción y en los espacios que logró hacerse en las radios, pero aún lejos del alcance masivo que tendrá después.

Violeta Parra cruzó hasta Argentina y se instaló primero en la localidad de General Picó, ubicada en la pampa, hasta donde llegó para ayudar a su hermano Eduardo, quien vivía allí junto a sus hijos. En esa localidad, además de presentarse constantemente en peñas folclóricas, realizó talleres abiertos de cerámica y pintura para la comunidad.

Tiempo después, desde la pampa viajó a Buenos Aires, donde residió en el céntrico Hotel Fénix, en la calle San Martín. Allí se instaló con sus cuadros y arpilleras, recibió a curiosos y periodistas, y ensayó los temas del disco. No fue fácil la adaptación. “Tengo el corazón oprimido por lo lento de mis trámites en esta ciudad de porquería, pero no me dejaré aniquilar”, le comentó a su pareja, el suizo Gilles Favre.

En Argentina grabó solo un disco, El folklore de Chile según Violeta Parra (1962), registrado en los estudios de EMI Odeón en calle Córdoba, en pleno centro de la metrópolis trasandina. También se le conoce con el título de Violeta Parra en Argentina, y aunque pasó casi inadvertido en su momento, tuvo mayor difusión, precisamente tras gatillarse un interés en su obra a partir del álbum de Mercedes Sosa.

Pese a la desazón inicial, el empuje de Violeta y su constante actividad comenzó a abrirle puertas. Así comenzó a tocar en teatros y en la televisión transandina, surgieron entrevistas de medios masivos y poco a poco se hizo más conocida. Finalmente, la aventura trasandina de Violeta Parra terminó en mayo de 1962, cuando recibió una invitación desde Finlandia. Fue así que partió a Europa junto a sus hijos, e incluso con Favre por lo que no vería la publicación de su disco.

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