La discusión acerca del valor del Premio Nacional de Música o del alcance que debería tener sigue su marcha hacia los tiempos actuales desde que en 1945 el compositor Pedro Humberto Allende fuera el primero en conseguirlo.
Reconocimientos internacionales mucho más discretos que el suyo conquistan, a veces, espacios de entusiasmo promocional desproporcionado.
El Premio Grammy Latino a la Excelencia Musical se otorga por votación del Consejo Directivo de la Academia Latina de la Grabación «a artistas que han realizado contribuciones creativas de excepcional importancia artística en el campo de la grabación durante sus carreras», y el legado de Myriam Hernández (Santiago, 1967) desde los años ochenta hasta hoy en el competitivo campo de la balada y la canción romántica en castellano es innegable.
Inti-Illimani comenzó entonces un largo exilio en Italia. El golpe de Estado del 11 de septiembre encontró al grupo de gira por Europa. Desde allí el conjunto hizo un incesante trabajo por la resistencia a la dictadura militar y se abocó a la edición constante de discos, regrabando buena parte de las canciones incluídas en su discografía chilena.
En octubre de 1973 ya habían publicado el primero: Viva Chile!.
La estructura del disco, como lo demostró el tiempo, quería explicitar el profundo compromiso de Inti-lllimani con sus tres pilares: la justicia social, la cultura popular latinoamericana y el arte.
Objetivo que, como carta de presentación, permitió al grupo ocupar un sitio privilegiado de respeto y reconocimiento público en su nuevo lugar de residencia.
Como protagonista de la Nueva Canción Chilena, Inti-Illimani hizo en su segunda grabación italiana la presentación formal de esta escuela.
El disco La Nueva Canción Chilena fue registrado en Milán en marzo de 1974 y consecuentemente con su título, incluyó canciones de los autores fundacionales del movimiento: Violeta Parra, Víctor Jara, Sergio Ortega (otro compositor docto) y Patricio Manns entre otros.
En 1975 el conjunto decidió mostrar sus propias composiciones.
En 1977 grabaron Chile resistencia, en un momento en que el conjunto comenzó a aceptar la idea de que el exilio sería más largo que lo imaginado.
Por lo tanto, son canciones cruzadas por la angustia de una situación que se agudizaba y que en Chile tomaba la forma más violenta a manos de la represión ejercida por la dictadura militar.
Dos años más tarde y con el exilio convertido recién tras seis años de permanencia en Italia en una situación que comenzaba a ser definitiva, Inti-Illimani se embarcó en el sueño del regreso.
Esta suerte de dimensión continental que abarcó Manns con sus versos sirvió al conjunto para pensar en un disco que incluyera la musicalización de otros poetas latinos.
Este es el punto de partida de Canción para matar una culebra, que incluye textos de Nicolás Guillén, una canción en quechua de Zenobio Dagha, canciones del folclor mexicano y venezolano y, por cierto, Patricio Manns y Víctor Jara.
En 1981 Inti-Illimani produjo Palimpsesto, su primer disco con acento de italiano. Aquí Horacio Salinas se atreve con "El mercado de Testaccio": "Fue mi testimonio del amor compartido por el lugar en que se vive y la nostalgia por la tierra que no se tiene", explica el autor.
Tres años después apareció Imaginación, la primera antología de la música instrumental del conjunto hasta entonces.
Circunstancialmente, este trabajo marcó el comienzo de una nueva etapa: la digital.
Grabado prácticamente en vivo en un estudio alemán, Imaginación es el primer álbum del conjunto en el que hay un especial énfasis en lo técnico.
De hecho es el primer disco compacto en la historia del grupo.
El productor Alfredo Troncoso, quien se encargaba de las giras del grupo por Alemania, sugirió hacer un álbum que aprovechara la nueva tecnología para obtener un sonido a la altura de la calidad musical del conjunto y que destacara principalmente la vertiente instrumental del repertorio, para efectos de consolidar a Inti-Illimani como una orquesta latinoamericana.
Por la ausencia de letras, este álbum permitió el acceso lento y paulatino del conjunto al mercado chileno por la vía formal.
Antes estuvo el disco De canto y baile, donde el grupo retomó sus búsquedas previas entre autores latinoamericanos de diversos orígenes.
Guillén, Manns y otros convergen otra vez en un disco de los chilenos. "Cántiga de la memoria rota" y "Cándidos" son algunos de sus títulos.
Éste es el punto de partida de la relación que el conjunto y, particularmente Horacio Salinas, desarrollaría con otros dos grandes guitarristas de peso internacional: el español Paco Peña y el australiano-inglés, John Williams.
De una serie de encuentros en homenajes a Víctor Jara hechos en Londres surgió la idea definitiva de grabar algo juntos.
Para fin de 1985 decidieron hacer un concierto en el que coincidieran los tres, lo que dio por resultado el disco Fragmentos de un sueño, uno de los trabajos mejor criticados de Inti-Illimani.
Leyenda es el disco de la transición. Es la primera publicación del grupo después del fin del exilio en 1988 y se trata del registro en vivo de los conciertos que la tríada Inti-Illimani, junto a John Williams y Paco Peña hizo los días 30 y 31 de enero de 1990 en el Teatro Philarmonie en Colonia, Alemania.
Tras su aterrizaje en Chile en septiembre de 1988, en un arribo acompañado de miles de chilenos en el camino del aeropuerto a Santiago y un concierto multitudinario junto a los también retornados Illapu, en la población La Bandera, Inti-Illimani comenzó su reincorporación a la vida nacional.
Como venía anunciándose en los últimos álbumes de la era italiana del conjunto, la protesta de los primeros años del exilio fue dando espacio a melodías que se alejaron de lo político y acentuaron la melancolía del destierro.
En 1996, Inti-Illimani vivió el momento más exitoso de su regreso a Chile con su disco Arriesgaré la piel.
Este trabajo lleva de regreso al grupo a canciones tradicionales latinoamericanas, como rancheras, boleros y son cubano.
Salinas, director artístico del conjunto, ha dicho para entonces que los prejuicios fueron cayendo y que estilos tal vez un poco menospreciados como ésos fueron revalorados por ellos.
El disco vendió más de quince mil unidades -curiosamente todo un récord en el mercado local para el conjunto-, y tuvo exitosas presentaciones en vivo.
Para esta grabación se incorporó el cubano Efrén Viera, contratado originalmente para adiestrar en las percusiones afrocubanas a Pedro Villagra.
El intenso ajetreo y las giras internacionales (viajando desde Chile) comenzaron a agrietar al grupo lenta y paulatinamente desde el año siguiente, 1997, con la partida de uno de los fundadores: el ecuatoriano Max Berrú.
Al año siguiente lo imitó José Seves, por lo que el conjunto perdió a dos de sus voces más reconocibles (sin contar el aporte instrumental de Seves).
Para hacer el siguiente álbum, Amar de nuevo, también de canciones tradicionales, con boleros y otros ritmos latinoamericanos, se incorporaron Daniel Cantillana y el venezolano Jorge Ball, que había sido parte del conjunto a fines de los '70.
Pero Ball no duraría mucho y ya para el siguiente, La rosa de los vientos (1999), dejó la formación de manera definitiva.
En el verano del año 2001, Inti-Illimani decidió hacer un recuento de su carrera en vivo con la participación de varios de sus ex integrantes.
Un concierto hecho en la Quinta Vergara en Viña del Mar dio pie a la mirada antológica del conjunto que, además, para la ocasión revivió sus ponchos y las camisas color amaranto.
Tras ese álbum Inti-Illimani tendría que asumir un nuevo proceso creativo, para retomar al oficio de componer canciones.
Pero en el proceso se dio una discusión interna que terminó con la salida del director artístico, Horacio Salinas, compositor de la mayoría de sus canciones.
Como respuesta a esta deserción, el grupo se rearmó con el guitarrista Manuel Meriño (proveneniente del grupo Entrama), que no sólo reemplazó a Salinas en la interpretación y dirección musical, sino que además se puso a componer.
Al tiempo apareció el disco Lugares comunes (2002), que dio continuidad al proyecto también en vivo, pues Inti-Illimani mantuvo su ritmo de giras locales e internacionales.
En el verano de 2004 y tras actuar en el Festival de Viña del Mar, esa tríada volvió a mermar, con el retiro de Durán.
Esta partida detonó la crisis más importante en la historia del conjunto.
En junio de 2004 Horacio Salinas anunció la reagrupación de tres de los ex Inti-Illimani históricos: él, además de Durán y Seves.
Luego los conciertos se repitieron en Buenos Aires y en tres noches en el Estadio Víctor Jara los días 20, 21 y 22 de agosto.
El revuelo causado por la noticia ha producido el desencuentro más profundo entre las dos facciones del grupo, prometiendo acciones legales y judiciales en torno al uso del nombre Inti-Illimani.
Sobre el final de ese mismo año, la facción de Horacio Salinas -el Inti-Illimani Histórico- editó el álbum Esencial como un respaldo a la historia íntima del grupo en cuanto a las composiciones y su tratamiento.
Hoy ambas agrupaciones escriben su historia por separado, manteniendo cada una su propia forma de llevar el patrimonio y la actividad artística del grupo.
La genealogía musical de Illapu se remonta a las raíces ancestrales del mundo andino.
Desde esa fuente inagotable nacen sus construcciones armónicas y sonoras.
El tiempo y el contacto con el mundo contemporáneo le han abierto a Illapu nuevos horizontes musicales y concepciones estéticas.
Illapu canta a la vida, el amor, la justicia, la preservación de las fuentes culturales de américa, de las contradicciones hombre naturaleza y las tensiones creadas por los procesos de modernidad.
Utilizan una gran variedad de instrumentos musicales de distintos orígenes.
Los ancestrales aerófonos: zampoñas, quenas, quenachos, tarkas, sicuras, moceños, trutrucas, pifilca.
Además de flauta traversa y saxofones.
De las cuerdas de américa latina ejecutan bandurria, cuatro venezolano, charango de bolivia, tiple colombiano, conjuntamente con guitarras electroacústicas, bajo eléctrico y teclados.
En 1972 graban su primer álbum, “Illapu musica andina”, el cual lanza al grupo a la escena nacional, apariciones en televisión.
Festival de Viña del Mar, 1973.
Desde 1974 a 1976 Illapu concentra sus energías en el conocimiento de las tradiciones musicales de los pueblos del norte de Chile, las que plasman en sus discos “Chungará” y “Despedida del pueblo”.
En 1978 realizan su primera gira por Europa, donde se presentan en Suiza, Alemania, Bélgica, Holanda e Italia.
Teatro de La Ville.
Desde ahí Illapu recorre la arena internacional, graba cuatro álbumes, surgen nuevas ideas musicales que acrecentan su carácter internacional.
Se presentan en los más grandes escenarios de Europa, Estados Unidos, Canadá, Hong Kong, África del norte, y Australia, donde en 1987 reciben el premio “Media Peace Award” de la S.B.S.
Teatro Bobino.
A comienzos de la primavera de 1988, Illapu retorna finalmente a casa.
Son recibidos por más de cien mil personas en su primer concierto en el Parque La Bandera de Santiago.
Parque La Bandera.
En 1991, el álbum “Vuelvo amor… Vuelvo vida” obtiene el primer disco de oro.
Comienzan 1992 actuando en el Festival de Viña del Mar, escenario al que retornan después de 19 años.
Festival de Viña del Mar, 1992.
En 1993 el tema “Lejos del amor” se mantiene cuarenta y seis semanas en el top de las preferencias radiales.
Festival de Viña del Mar, 1994.
En marzo de 1995, en la entrega de los “Premios Top Treinta de la Música Nacional”, se les otorga cuatro premios: “grupo del año”, “mejor canción del año”, “productor del año” y el “grupo más vendedor” de 1995.
En el segundo semestre de 1995 la Revista Billboard se refiere al grupo en un artículo que destaca: “Illapu confirma su estatus de artista más popular de Chile”.
En 1996 el álbum “En estos días” se transforma en el disco más vendido en toda la historia de la música chilena, recibiendo múltiple disco de platino.
Durante el año 1999 Illapu continúa sus giras tanto en Chile como en el exterior, presentándose por primera vez en las Islas Canarias, España, en San juan de Pasto, Colombia.
Con nueva gira por todo Chile, Illapu inicia el año 2001, conmemorando además tres décadas de canto con la edición de toda su discografía; descatalogadas algunas y otras inéditas como “El grito de la raza” y “Teatro de la Ville, París en vivo”.
El año 2002 Illapu lo inicia con la participación en el Festival de Viña del Mar, donde es invitado por quinta vez en medio de una nueva gira de verano.
Festival de Viña del Mar, 2002.
El 2005, la agrupación cumple 33 años, presentando su dvd titulado “Illapu 33; documental dividido en cuatro partes.
Contiene 16 canciones con escenas de los conciertos en 2004, en ciudades del Perú (Lima y Huancayo), Canadá, Chile y México.
Incluye un programa en blanco y negro grabado por la banda en 1975, en Isluga, altiplano chileno.
2009 es un año que inician participando en el Festival de Cosquín, en Argentina siendo premiados por el público y la prensa especializada Argentina.
2011 es el año de la consolidación de Illapu en Argentina, realizando diversas presentaciones en el norte, sur y centro de este país.
Siguen luego con una gira por Escandinavia , visitando; Västerås (Suecia), Luleå (Suecia), Oslo World Music Festival (Noruega), Göteborgs (Suecia), Stockholms (Suecia), y Helsinki (Finlandia).
Luego vendrá una gira por Australia: Sydney, Melbourne, Brisbane y dos conciertos en el Womad Adelaide, uno de los festivales más importantes del mundo en lo que respecta a World Music.
Illapu comienza el proceso de creación y grabación de lo que será su nuevo disco.
2014 El Grupo concentra su atención en su nuevo trabajo discográfico, “Con Sentido y Razón”, en medio de diversas presentaciones.
El estreno en vivo, se realiza en Valparaíso, lo cual da inicio a una larga gira por diferentes ciudades de norte y sur del país, entre las cuales destacan; Concepción, Temuco, Rancagua y el estreno oficial del disco, en el Teatro Caupolicán de Santiago.
Resonancias vol. 18, n°34, enero-junio 2014, pp. 69-87.
Durante su vida, la artista y cantautora chilena Violeta Parra se destacó no solo por su arte, sino por su espíritu andariego, viajando a distintos países del mundo.
Sin embargo, su biografía está fuertemente marcada por dos países latinoamericanos: Argentina y Bolivia.
De este modo, en el mes de noviembre el Presidente del directorio de la Fundación Museo Violeta Parra y Director Ejecutivo (s), Roberto Guerra Veas, viajó a Buenos Aires para reunirse con la embajadora de Chile en Argentina, Bárbara Figueroa, y la Directora del Centro Cultural Matta, Patricia Águila, con el objetivo de fortalecer la cooperación cultural entre ambos países hermanos.
Para la embajadora Figueroa, “la cantautora Violeta Parra es la gran artista que representa la vocación latinoamericanista, junto a la hermandad argentino-chilena, por medio de la manifestación de la cultura y el canto de nuestros pueblos.
Mientras que, en el caso de Bolivia, Guerra Veas se entrevistó con el Cónsul y Vicecónsul de Bolivia en Chile, Fernando López Ariñez y Marco Esteban Caballero, respectivamente para establecer lazos de colaboración mutua.
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