La canción "Volver a los Diecisiete", compuesta por Violeta Parra en 1962 y popularizada por Mercedes Sosa, es considerada un clásico dentro del cancionero latinoamericano. Este tema ha sido interpretado por diversos artistas, entre ellos Joan Manuel Serrat, Franco Simone y Charly García, mostrando su amplio alcance e influencia.
Contexto del Festival de la Nueva Canción Chilena
El evento, poco conocido y mencionado en la historiografía, fue el hoy legendario primer Festival de la Nueva Canción Chilena. Los expertos coinciden en que fue una especie de catalizador para el movimiento musical denominado La Nueva Canción Chilena. De hecho, se considera que fue en aquella oportunidad cuando se le dio el nombre con que pasó a la historia.
Fue organizado por el entusiasta periodista y locutor Ricardo García junto con la Vicerrectoría de Comunicaciones de la Universidad Católica y se realizó en dos jornadas, los días viernes 11 y sábado 12 de julio de 1969, poco menos de un mes antes que los hippies en EE.UU. hicieran historia en el célebre festival de Woodstock. La primera en el mencionado gimnasio de la tradicional casa de estudios, y la segunda en el entonces Estadio Chile, actual Estadio Víctor Jara.
Este apoyo se entiende porque entonces la institución de educación superior llevaba adelante su proceso de reforma liderado por el rector Fernando Castillo Velasco, el primer regente laico elegido por la comunidad universitaria, a raíz de la toma de la casa central de la Pontificia, en 1967.
La Exclusión Inicial de Quilapayún
Sin embargo, no habían grupos. En especial se hacía notar la ausencia de Quilapayún. La agrupación llevaba tres álbumes en su carrera, tenían ya un cierto renombre en la escena, y en el año anterior había lanzado X Vietnam, uno de sus trabajos fundamentales. Eduardo Carrasco, líder de la agrupación, explica a Culto lo ocurrido: "Lo que pasó es que el Quilapayún no fue considerado por los organizadores. Fue una especie de censura política porque el conjunto tenía méritos de sobra para estar ahí".
El hombre que hacía de director artístico de los músicos, Víctor Jara, no compartió la decisión de la organización y decidió hacer algo. "A Víctor eso le pareció mal y por eso nos incluyó como intérpretes de su canción", cuenta Carrasco.
Ricardo García: El Impulsor de la Nueva Canción Chilena
¿Quién era Ricardo García? Se trataba de un presentador radial - o disjockey como se les llamaba por entonces- muy conocido gracias al éxito de su programa Discomanía, el que tomó tras la salida de Raúl Matas en 1955. Su fama era tal que tenía hasta admiradoras -se cuenta que una de ellas llegó a la radio, le apuntó con un revólver e intentó secuestrarlo, pero fue reducida por los trabajadores-. También fue el primer conductor de un evento que años más tarde crecería hasta alturas insospechadas: el Festival de Viña del Mar. Además su pluma era habitual en publicaciones como El Musiquero, Ecran, Ritmo y Ramona.
En esos días, durante el primer lustro de los sesentas, un joven periodista llamado Patricio Manns buscaba su oportunidad en la escena musical. Por ello le había escrito una misiva al hombre de radio. "En ella le preguntaba qué requisitos se exigían para que yo desarrollara una carrera musical. Su respuesta fue muy cordial, pero me advertía que me preparara para un sinnúmero de dificultades. Se emocionó mucho con la historia. Pocos años después le llevé mi primer disco, 'Arriba en la cordillera' y le dio una gran difusión. Él era muy escuchado en el extranjero así que muy pronto mi canción fue grabada por solistas argentinos y chilenos y otros conjuntos foráneos", cuenta a Culto.
El Legado de la Radio en la Difusión Musical
"La radio era fundamental", recuerda Guillermo "Willy" Bascuñán, músico que había conseguido fama por integrar el conjunto vocal Los Cuatro Cuartos, conocido por composiciones como "Qué bonita va". "Teníamos una industria disquera grande, que hacíamos y exportábamos discos a muchas partes, Bolivia, Perú, etc. Fue un momento importante en que se juntaron todas esas cosas".
Una opinión similar sostiene Eugenio Rengifo, de Los Huasos de Algarrobal. “Era muy importante porque tenía una inmediatez que la TV todavía no alcanzaba al 100%, hay que recordar que la televisión nació con el mundial del 62′ en forma masiva, pero hacer transmisiones en directo en televisión no era cosa fácil, era muy costoso. Entonces la radio lo podía hacer. Y todos estos festivales como el de Viña del Mar se transmitían en directo y tenían una cobertura enorme. Creo que la radio jugó un rol muy importante en la difusión de la música popular chilena y de la Nueva Canción Chilena, en esos años”.
El Neofolklore y la Nueva Canción Chilena
Por entonces el neofolklore ganaba importancia en los medios. Surgió a comienzos de los convulsos sesentas cuando artistas que se iniciaban en la actividad creadora tomaron como base los cantos y danzas tradicionales chilenas que se comenzaron a difundir, a cuentagotas, desde la década anterior.
Como plantean Juan Pablo González, Óscar Ohlsen y Claudio Rolle en Historia social de la música popular en Chile (Ediciones UC, 2009), el neofolklore innovó sobre todo en el uso de la voz. Canciones con voces bien matizadas, bien colocadas, lejos de los gritos con que se solía asociar a los huasos y al mundo campesino.
En este estilo nacieron composiciones de cachimbo, rin, pericona, trote, sirilla y la resfalosa, esta última tuvo un hit con el clásico "Doña Javiera Carrera", de Rolando Alarcón. En tanto, en la sirilla -una composición en 6/8 - se destacó sobre todo Violeta Parra, con dos canciones inmortales: "Gracias a la vida" y "Volver a los diecisiete". Además, sus hijos Ángel e Isabel comenzaron a cimentar su carrera como músicos. Por su parte, Raúl de Ramón se hizo conocido con "El curanto". WIlly Bascuñán, compositor principal de Los Cuatro Cuartos, se anotó un éxito con la musicalización de algunos de los pasajes de Adiós al séptimo de línea, del escritor Jorge Inostroza. De acá es la famosa "Los viejos estandartes", hasta hoy himno del Ejército.
“El movimiento nació en la Peña de Carmen 340, luego conocida como la Peña de los Parra -asegura Patricio Manns-. Eso fue en abril de 1965. Los integrantes éramos Isabel y Ángel Parra, Rolando Alarcón y Víctor Jara”.
El Origen del Nombre "Nueva Canción Chilena"
Fue en una reunión. Entre tragos de vino y canciones cantadas a la guitarra, Ricardo García junto a un grupo de jóvenes autores discutían una idea para visibilizar su trabajo ligado a la música de raíz. Por ello, pensaron en un festival. El locutor en una columna posterior para la revista Ramona (del 1 de mayo 1973), explicó así el objetivo del certamen: "Era la única manera de agrupar a los compositores chilenos, y mostrar una nueva expresión, abrirles el camino, una puerta a través de un festival al cual asistieran trabajadores y estudiantes, los que mejor podían comprender el sentido de esa NUEVA CANCIÓN".
Los presentes estuvieron de acuerdo. Pero necesitaban un nombre. Fue en ese momento, asegura García, en que propuso el concepto que pasaría a la posteridad. "Recuerdo que en una de las primeras reuniones en que se propuso la idea me atreví a intentar un nombre: -Podríamos llamarla 'Nueva Canción Chilena'...como se le suele llamar en otras partes. Ángel (Parra) fue el primero en manifestar su entusiasmo y la expresión 'Nueva Canción Chilena' quedó acuñada para siempre".
A lo que se refería el hombre de radio, era que en otros países de la región se daban fenómenos similares. En Argentina se llamó El nuevo cancionero, y lo integraban nombres como Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa o Víctor Heredia; en Cuba, se llamaba La nueva trova, y ahí estaban Silvio Rodríguez y Pablo Milanés; en Uruguay, le pusieron La nueva música folklórica uruguaya, con Alfredo Zitarrosa, Daniel Viglietti y Los Olimareños.
"Las Últimas Composiciones..." de Violeta Parra
1966. Luego de una larga estancia en Europa, Violeta Parra regresa a Chile en 1966 con un equipaje ligero compuesto por su guitarra, un cuatro, un charango y un solo objetivo en mente: grabar un álbum que contiene en su mayoría las composiciones más conocidas de la folclorista. "Las últimas composiciones...", editado por el sello RCA Victor, cambia abruptamente meses después su significado debido al lamentable fallecimiento de la cantautora.
Tan solo un mes es lo que tomó a Violeta crear una de las obras más importantes de la música popular chilena, una recopilación de 14 piezas que conforman un viaje lleno de emociones bajo la forma de un long play. 'Gracias a la vida', uno de los himnos más recordados y trascendentales de la música hispanohablante, es la encargada de dar inicio a esta carta de despedida de Violeta, quien sentada en el estudio de grabación frente al micrófono con charango en mano, interpreta lo que, según ella, sería una de las canciones más «maduras, lindas y enteras» que haya compuesto.
'Cantores que reflexionan' y 'Pupila de Águila' son canciones que trascienden más allá de la música, siendo recordadas a través de distintas instancias, como los libros de Osvaldo Gitano Rodríguez y el escrito "Pupila de Águila" de Alfredo Gómez Cerdá, obras que sirvieran de inspiración para las piezas musicales antes nombradas. Y es que el legado de Violeta Parra no solo se relaciona con la música, sino que también ofrece la capacidad de cruzar las fronteras del arte así como del tiempo.
La siguiente parada de este elepé es 'Run Run se fue pa’l norte', sin duda otra de las composiciones más conocidas de la folclorista. Detrás del nombre de la canción, había un significado que quizás hoy es conocido por muchos. "Run Run" era Gilbert Favré, el antropólogo suizo que en 1960 conoce a Violeta y que luego ambos inician una compleja e intensa relación que los llevaría a vivir juntos.
'Maldigo del alto cielo' es sin duda una contraparte de 'Gracias a la vida', y aunque la estructura de ambas canciones es similar, es la primera la que se ve llena de un mensaje devastador, un reflejo de lo que estaría viviendo Violeta en sus últimos meses de vida. Las emociones siguen su rumbo en este disco, Parra ahora nos comparte 'La cueca de los poetas', canción musicalizada por ella pero escrita por su hermano, el célebre Nicanor. Varias décadas después del fallecimiento de su hermana, Nicanor reescribió el conocido final por uno donde hace carencia de su propio nombre, dando el espacio al de su hermana: “corre que ya te agarra Violeta Parra”.
Compuesta en 1962, no fue hasta 1966 que 'Volver a los diecisiete' ve la luz en el lado B de este álbum. Considerado como un clásico dentro del cancionero latinoamericano, este tema ha sido interpretado por diversos artistas, entre ellos Mercedes Sosa, Joan Manuel Serrat, Franco Simone y Charly García, un abanico no menor de exponentes.
Las influencias mapuche hacen fuerte presencia no sólo en cuanto a instrumentación refiere, sino que también en la lírica de 'El guillatún', una obra inspirada en un antiguo ritual espiritual del pueblo araucano.
"Las últimas composiciones de Violeta Parra" es un álbum de carácter emocional, un viaje muy personal que inicia con las ganas de crear un repaso por la propia vida de la cantautora pero que se ve envuelto en un trágico final. La poesía de Violeta y su voz son capaces de transmitir sentimientos que afloran desde la vulnerabilidad hasta la ya conocida y ahora inmortal gratitud a la vida. Haciendo gala, en su gran mayoría, de las composiciones más clásicas de la folclorista, este álbum fue nombrado por Rolling Stone en 2008 como el mejor disco chileno de todos los tiempos, y con justa razón.
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