Es común que en asaltos y fugas de delincuentes estos lancen los llamados “miguelitos” al camino para que la policía no los pueda perseguir, pero ¿Por qué se llaman así? Los miguelitos no son llamados así solo en Chile, sino que también en países con pasado revolucionario como México, Uruguay, Argentina y Honduras.
Orígenes Históricos de los Miguelitos
Los primeros miguelitos fueron usados en el año 331 antes de Cristo por los romanos.
Sobre esto un historiador de la época decía que “los carros armados usados en la guerra por Antíoco y Mitridates aterrorizaron a los romanos al principio, pero luego hicieron burla de ellos.
Como un carro de este tipo no siempre encuentra terreno llano, el mínimo obstáculo lo detiene. Y si uno de los caballos resulta muerto o herido, cae en manos del enemigo.
Los soldados romanos los inutilizaron con la siguiente estratagema: en el momento en que el combate comenzó, esparcieron abrojos por el campo de batalla, y los caballos que tiraban de los carros, corriendo a gran velocidad sobre ellos, fueron infaliblemente heridos.
Miguelitos y la Política en Chile
El libro “Miguel Enríquez y el proyecto revolucionario en Chile: discursos y documentos del Movimiento de Izquierda Revolucionaria” cita una de las tácticas utilizadas por el líder del MIR contra la Dictadura.
En una época influenciada por la Guerra Fría, la victoria del candidato de la izquierda, la opción representada por Allende, quien no ocultaba su militancia abiertamente marxista, provocaría consternación y temor en ciertos sectores de aquella ciudadanía vinculada con la derecha.
Desde este sector surgía, primero, la idea de frenar el acceso de Allende a la presidencia, posteriormente, la de buscar por todos los medios su caída, bien boicoteando su labor de gobierno, bien provocando una acción castrense.
En ese contexto surgía Patria y Libertad, conocida como la “araña negra”.
La citada formación se desarrolló en dos etapas bien diferentes: primero como Movimiento Cívico (5 de septiembre a 4 de noviembre), cuya misión consistiría en presionar a los parlamentarios democratacristianos para que votaran por Alessandri en el Congreso Pleno, y posteriormente como Frente Nacionalista desde 1971, cuyo principal objetivo sería la de buscar abiertamente el derrocamiento del gobierno de la UP mediante cualquier medio a su alcance.
En tanto movimiento político cívico, el MCPL estuvo conformado por personas con intereses políticos coincidentes y un accionar que pretendía impedir constitucionalmente que Allende llegara al poder ejecutivo; su propuesta y accionar se expresaron dentro de los cauces de la legalidad.
Esta fue una diferencia principal con las actividades que desarrollaría en la etapa siguiente el Frente Nacionalista Patria y Libertad (FNPL), cuyo accionar político devino en el despliegue de acciones violentas en contra del gobierno, impulsando su derrocamiento por la fuerza, actuando apartado de la búsqueda de consensos políticos al interior de la sociedad y del régimen de convivencia política democrática, motivo por lo cual se le ha denominado como una expresión de extremismo político.
Entenderemos por violencia política toda conducta humana emitida conscientemente con la finalidad de someter o controlar a otros mediante el ejercicio de la fuerza en un determinado lugar y situación social o política.
Toda acción con contenido violento, desde la agresión física con diversos medios hasta la usurpación del dominio de un espacio público o privado, podía traer consigo daño a terceros en su integridad, quitarle la vida y/o provocar daño patrimonial.
Ciertamente, el Estado puede disponer de la fuerza y eventualmente ejercer una violencia legítima acorde a la ley.
Pero en este trabajo nuestro foco de atención está colocado en el análisis del accionar violento que el FNPL realizó en Concepción en el periodo de estudio.
Patria y Libertad en Concepción
La historia de la citada formación, tal y como se verá a continuación, ha sido ampliamente investigada, pero siempre teniendo presente su dimensión nacional, tal vez ello venga motivado porque Santiago fuera el principal foco de sus actuaciones, y porque aquellos que han abordado el accionar de dicha agrupación no han puesto sus ojos en el actuar de Patria y Libertad en determinadas zonas del país.
Puede que la historia a nivel local no tuviera una proyección relevante a nivel nacional pero no por ello debiera obviarse, resaltando así su presencia en la Araucanía, donde se situaría el segundo foco en cuanto a número de militantes, y en donde destacaría el liderazgo de Eduardo Díaz Herrera.
Otro centro de interés sería Chillán donde la formación encontraría uno de sus protomártires, Héctor Castillo Fuentealba, y ello por no hacer referencias a la cercanía de Colonia Dignidad, de donde Roberto Thieme emprendería su aventura de pasar a la clandestinidad tras fingir su propia muerte en 1973.
Pero ¿por qué centrar un estudio sobre Patria y Libertad en Concepción? Creemos que, en un primer lugar, habría que destacar la relevancia de una de las urbes más importantes del país con una fuerte impronta cultural, de servicios y de labores industriales a su alrededor.
Desde esta zona brotó el mayor apoyo electoral a Allende en la elección presidencial de 1970; además desde los años sesenta, en la Universidad de Concepción, el movimiento estudiantil se constituyó en un actor político de primer orden.
De sus aulas surge el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR). Desde ellas provinieron los principales líderes nacionales de ese referente político, hechos que configuraron y proyectaron la imagen de una “universidad roja”.
Además, en Concepción surgió la Asamblea del Pueblo que en 1972 planteó un avance político radical desconociendo la labor del Congreso Nacional, proponiendo realizar la revolución popular superando el planteamiento oficial de Allende y de la UP.
Estos hechos, por si solos, bastarán para observar cual fue la posición que adoptaron localmente las fuerzas opositoras al allendismo, preguntándonos por la relevancia de las actividades locales del FNPL en este contexto, planteando algunas interrogantes, como lo son la tendencia política predominante en su interior, las relaciones con la derecha y los gremios opositores al gobierno, o como lograban financiamiento.
Para realizar este trabajo se ha examinado las memorias de algunos de sus dirigentes (Fuentes3, Thieme4 o Willoughby5), el boletín del movimiento, la prensa de Santiago y de Concepción, además de diversas actas de instituciones tales como los boletines de sesiones del Congreso Nacional.
Además, incorporamos el resultado de entrevistas realizadas con antiguos integrantes locales del FNPL y otros contemporáneos.
Además, incorporamos el resultado de entrevistas realizadas a exintegrantes locales del FNPL quienes cumplían con los criterios de encontrarse con buena salud (considerando que los hechos acontecieron hace medio siglo), estar dispuestos a rememorar sus experiencias políticas en la época en estudio y responder nuestras preguntas; haber sido militantes activos y/o haber ejercido algún cargo de dirigente en Concepción.
También entrevistamos a otros contemporáneos que fueron integrantes o testigos del accionar de esta agrupación. Algunos de nuestros entrevistados prefirieron utilizar un pseudónimo para identificarse; y respetamos esa decisión.
Procedimos a confrontar entre sí las respuestas proporcionadas por todos ellos y con el contenido de las memorias impresas de los dirigentes mencionados, haciendo lo propio además con las fuentes periódicas de la época y ciertamente con la historiografía referida al movimiento político investigado.
Así fuimos allegando elementos de juicio para establecer hechos y/o responder preguntas de la investigación. El sustento en teoría y método para preparar las entrevistas y someter a crítica las respuestas de los entrevistados estuvo basado principalmente en los trabajos de Pablo Pozzi y de Leopoldo Benavides6.
Todo ello, sin olvidar que existe una importante literatura sobre el tema del nacionalismo chileno y de Patria y Libertad en particular: Díaz7, Gomes8, Boissard9, Garay10, Quiroga11, Valdivia12, Vega13 o Abarca14.
En lo que se refiere a la historia de Concepción en tiempos de la UP nos remitimos a los trabajos de Monsálvez y Valdés15.
El Homicidio de Jorge Henríquez González
No cabe la menor duda que el hecho más bullado en el cual se vio implicado el FNPL en Concepción fue el homicidio de un trabajador a finales de marzo de 1973.
Efectivamente, el cuerpo de Jorge Henríquez González sería hallado inerme en una casa colindante al edificio que ocupaba la Dirección de Servicios Eléctricos.
Por una ventana de esa casa se podía acceder a un patio interior en el que se mantenía un equipo eléctrico que obstruía las transmisiones del Canal 5 de televisión de la Universidad Católica, equipo que habría desaparecido en la noche de autos.
Antes de las elecciones parlamentarias de 1973, el Canal 13 de la Universidad Católica en Santiago tenía interés por ampliar sus transmisiones electromagnéticas hacia Concepción y Talcahuano, lo que implicaba llevar a la zona la voz de la oposición.
La investigación del crimen significó el arresto de Carlos de la Sotta, director del Canal 5 de TV penquista, y el llamado a declarar al sacerdote Raúl Hasbún, director del Canal 1318, no formulándose cargos en contra de ellos.
Entre los investigados también se encontraría un joven estudiante de derecho, Andrés Benavente Urbina, quien se encontraba vinculado al FNPL19, cuya sede local sufriría un atentado al lanzarse contra ella un pequeño artefacto explosivo20.
Posteriormente se sabría que Hasbún habría dado su beneplácito a un proyecto que pretendía neutralizar las citadas interferencias y que habría sido presentado por Michael Townley, un oscuro personaje vinculado al FNPL.
En junio, las investigaciones policiales identificaron a quienes habrían participado directamente en dicha acción; aparte de Townley se encontraban Rafael Undurraga y Juan Etchepare.
Todas las acciones del grupo que actuó en Concepción habrían sido realizadas sin que la dirigencia penquista del FNPL tuviera noticias ni participación en aquello.
Entre los implicados en estos hechos se encontraría también Miguel Sessa, jefe de operaciones del movimiento, quien fue sacado del país de forma clandestina rumbo a Argentina.
Allí se encontraría con Roberto Thieme24, quien había fingido su propia muerte simulando un accidente de avión en la desembocadura del río Itata tras haber realizado una escala en Colonia Dignidad.
Orígenes del FNPL
Para hablar de los orígenes del FNPL habría que remontarse, como bien es sabido, a la noche del 4 de septiembre de 1970, fecha en la que Allende alcanzaba el 36,6% de la votación, lo que implicaba que sería el Congreso Pleno quien debía designar al nuevo presidente de entre las dos primeras mayorías.
En sectores de la derecha se barajó la idea de impulsar que el Parlamento optase por Jorge Alessandri evitando la llegada al poder del candidato de la izquierda.
Entre quienes lideraron esta postura estuvieron Enrique Ortúzar y Pablo Rodríguez Grez, un joven abogado de ascendencia política radical.
Nueve días después se presentaba, en el Teatro Nacional, el MCPL. Este argumentaba que no todo estaba perdido para salvaguardar el orden constitucional, que sólo había un resultado parcial de dos mayorías relativas, y que este no era definitivo26.
Con respecto a su base social, la mayoría pertenecía a sectores altos y medios, aunque se dedicaron a reclutar jóvenes de poblaciones urbanas, quienes recibían 1 dólar por participar en actividades insurreccionales28.
Quienes formaron el consejo del MCPL en Concepción solían reunirse en domicilios particulares. Uno de ellos fue, precisamente, la casa de Benavente, situada en la céntrica calle Orompello.
Desde allí se mantenía comunicación telefónica con Pablo Rodríguez, o bien, algunos integrantes del movimiento viajaban a Concepción a mantener esporádicas reuniones con sus componentes locales.
Sus puntos de vista eran dados a conocer principalmente a través de la radio Simón Bolívar, medio de comunicación situado en un edificio a escasos metros de la plaza principal de la ciudad.
Pese a la importancia de la ciudad de Concepción y a que en varias ocasiones se habló de la pronta llegada de Pablo Rodríguez a ella, habría que destacar que esta nunca se llegaría a materializar. Ello no implicó que los ánimos de sus integrantes decayesen en sus actividades para frenar la llegada de Allende al poder30.
Habría que resaltar que Pablo Rodríguez sí que visitaría ciudades como Valparaíso, Temuco y Rancagua, constituyéndose comités en Antofagasta, Punta Arenas, La Serena, Valdivia o Puerto Montt.
Las reacciones políticas desde las izquierdas surgieron rápidamente. Desde la Central Única de Trabajadores (CUT) penquista se calificaba al MCPL de sedicioso y antidemocrático32.
Para las izquierdas, la primera mayoría relativa de Allende significaba que había ganado la elección y que el Congreso Pleno debía honrar la tradición republicana de proclamar electo a quien obtuviera ese primer lugar.
Movimiento Nacionalista del Trabajo (MNT)
Por otro lado, habría que referirse a la presencia, de forma paralela, del Movimiento Nacionalista del Trabajo (MNT), una pequeña formación local salida de los sectores del Partido Nacional seguidores de Jorge Prat, y vinculado a la figura del general Roberto Viaux.
Su líder, Juan MacDonald, aseguraba que, de no frenarse la llegada al poder de Allende, en dos años el Partido Comunista controlaría completamente el accionar de la Unidad Popular34.
La historia de este movimiento estuvo muy focalizada a nivel local, y lo único digno de resaltar sería la convocatoria realizada a diversas formaciones para lograr la coordinación del nacionalismo.
Carlos Moller, dirigente del Comando Regional Sur precisaba: “Sostenemos que el nacionalismo es la única alternativa frente al tradicionalismo político, dividido en una lucha estéril de izquierdas y derechas, proponiendo dar a Chile una democracia funcional”35.
A la citada reunión, efectuada los días 20 y 21 de noviembre de 1971, en los salones de un monasterio de monjas, acudieron representantes de Patria y Libertad (Julio Sarria), de la Alianza Nacional Revolucionaria (Pedro Medina), del grupo Tacna (Erwin Robertson), del Movimiento Nacional Socialista Cristiano y, del citado MNT (MacDonald y Roberto Torres).
También se hizo presente la figura de Manuel José Ugarte (representante de Sergio Miranda Carrington). En este sentido cabe resaltar con toda seguridad que, este credo nacionalista, junto con su faceta de movimiento violentista, era la parte más documentada y menos original del MNT, considerando que el movimiento reproducía un discurso simplista que se nutría de la lectura esencialista de la nación chilena, presente en las obras de historiadores como Alberto Edwards, Francisco Encina y Jaime Eyzaguirre37.
Sus integrantes mostraron simpatías por figuras como Diego Portales, José Manuel Balmaceda (Manuel Rodríguez añadimos nosotros) y José Antonio Primo de Rivera, mostrándose partidarios de un gobierno autoritario centrado en una figura fuerte que «salvara» los destinos de la patria de las «garras del marxismo»38.
Pese a ello, discrepamos de la calificación de neofascista otorgada por diversos autores39 considerándola más bien como una formación fuertemente anticomunista, atraída por algunas escasas lecturas primorriveristas de la Falange Española, pero ajeno al fascismo italiano o al nazismo alemán.
Transformación en Frente Nacionalista
Como bien es sabido, la iniciativa del MCPL no prosperó y tres días después de la proclamación de Allende por el Congreso Pleno como presidente de la república se notificaba su disolución.
Pese a ello Pablo Rodríguez anunciaba el inicio de los trabajos destinados a transformarlo en una verdadera organización política nacional.
Cuando el mes de marzo de 1971 iniciaba su andar y a escasas semanas de unas elecciones municipales, el MCPL volvía a figurar en los medios de comunicación después de que se anunciara su transformación en algo muy distinto: un Frente Nacionalista como “trinchera de combate abierta a todas las inquietudes”40.
La nueva agrupación realizaba su primer acto público celebrado el 1 de abril en el Estadio Chile (Santiago). Había nacido la «araña negra» y rápidamente los antiguos grupos provinciales del MCPL iniciaban.
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