Motor Fiat 128 Super Europa: Especificaciones y su Legado en el Yugo 55A

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Comenzando nuestro recorrido, nos encontramos con un modelo muy especial, perteneciente a la desaparecida fábrica Yugo. Nos referimos al pequeño Citycar GV 55A, que en Chile debutó en la Feria Internacional de Santiago de 1989 (FISA), junto a otro pequeño sedán, el Skala 65, y al que luego se sumaría el Florida.

Orígenes del Yugo y su Conexión con FIAT

Sus orígenes se remontan a una historia de larga y sólida colaboración tecnológica que se dio entre FIAT y el grupo industrial yugoslavo, Zavodi Crvena Zastava. Esta última firma representaba, desde hace muchos años, la columna vertebral en lo que a mecánica pesada se refería, principalmente del tipo bélico. Sus orígenes los encontramos en 1853 como fundición de armamentos, ubicada en la localidad de Kragujevac, al sur de Belgrado, especializándose en la fabricación de armas. No fue hasta 1904 que empezaron a interesarse en los vehículos, primero como talleres de reparación y fabricando ciertas piezas y partes. No fue hasta 1941 que empezaron a fabricar camiones militares. Luego de la guerra, quedó prácticamente en ruinas, comenzando desde cero. Durante la década siguiente se modernizó, junto con el lanzamiento de los primeros modelos de exportación. En los setenta inician una segunda etapa de desarrollo con autos de diseño europeo. Durante los ochenta, la compañía elaboró planes de crecimiento muy ambiciosos que contemplaban, entre otras cosas, aumentar el intercambio tecnológico (con FIAT), con diseños y mecánicas propias.

Es así como en 1980, son lanzados los primeros Yugo, que se caracterizaban por ser compactos, atractivos? y funcionales. Fue creciendo año tras año, hasta irrumpir en el mercado norteamericano (aunque no lo crean) con su modelo 65 de 1.3 litros, que en 1987 era el auto importado en la tierra del Tío Sam y en Canadá, en su segmento. Este fabricante llegó a tener una capacidad instalada de hasta 220 mil unidades anuales, llegando a emplear a más de 18 mil empleados en una superficie que abarcaba nada menos que 400 mil metros cuadrados, con ocho plantas y 52 cadenas de montaje. Llegó a exportar más de 141 mil autos a Norteamérica entre 1985 y 1991. Las guerras de 1990 y particularmente el bombardeo de la Otan en 1999, nuevamente la dejo casi en ruinas. Su ultimo modelo fabricado fue el Florida (conocido como Sana), modelo diseñado por Giugiaro en 1990. La fábrica cerró sus puertas el 21 de noviembre de 2008, cuando se fabricó el último Yugo y la compañía cerró un trato de compra por parte de FIAT.

El Yugo 55A y su Derivación del Fiat 128

El Yugo 55A (también conocido como Koral, GV) deriva del antiguo FIAT 128. En total se deben haber comercializado más de 750 mil ejemplares, de las dos generaciones (1980 a 1997 y 1998 a 2008), teniendo gran aceptación en el mercado americano, donde costaba menos de USD 4 mil. Incluso existió una variante descapotable y alrededor de poco más de un centenar de Korales equiparon una caja automática en 1992, asociada al motor de 1.3 litros. La segunda camada mejoró con cambios que afectaron su frontal y parachoques, buscándole dar un estilo más acorde a los tiempos, se eliminaron las aletas de mariposa en las ventanas delanteras, además de incorporarle espejos regulables desde el interior. Interiormente contaba con nuevos cinturones de seguridad para los ocupantes de los asientos traseros y apoyacabezas. Se reformuló el cuadro de instrumentos. Incluso se retocó el motor incorporando sistemas de inyección electrónica y convertidor catalítico.

Diseño Exterior e Interior del Yugo GV

Las líneas del Yugo GV eran muy simples, primando las líneas angulosas. Su capó presentaba del lado derecho una pequeña toma de aire (que nos recuerda a FIAT), la que iba a tono con la carrocería en la versión tope de gama GVX. Presentaba dos suaves nervaduras y descendía suavemente hasta unirse con la máscara de color negro que en el 55A lleva el logo Yugo, mientras que en más equipado llevaba las siglas GVX en tono rojo sobre fondo negro. El paragolpes se diferenciaba, según la versión. En el 55A era parcialmente de color, sección superior negra y el resto a tono con la carrocería, con un spoiler en su parte baja.

Lateralmente el 55A exhibía una apariencia más sencilla, pero le hacía empeño con sus llantas de aleación con ocho orificios. El repetidor lateral era redondo de un tamaño casi insignificante. Las ventanas contaban con aletas aireadoras, regulables por los ocupantes a voluntad, mientras que los pasajeros traseros tenían ventanas pivoteables. Los retrovisores son pequeños, con forma de mini banderín, regulables totalmente a mano. A mi gusto estaban colocados muy atrás, dificultando su uso. Antena de radio oculta en el pilar A. La manilla de la puerta es un claro guiño a los FIAT 147 y otros. En cambio el Yugo GVX exhibía resina plástica del mismo estilo del parachoques, que protegía la zona media de las puertas y el zócalo. El logo en el tapabarros delantero GVX en rojo con bordes negros y la presencia de luces laterales (naranjo delantera y roja trasera, enmarcadas en cromo).

Por detrás la apariencia del 55A, no puede ser más sencilla. Destaca la presencia como equipo de serie de un limpiaparabrisas trasero. La superficie vidriada es amplia, además de contar con desempeñador eléctrico. Sus dimensiones alcanzaban los 3.538mm de largo; 1.541mm de ancho y 1.374mm de alto. Su batalla era de 2.148mm. Montaba neumáticos de medida 155/70 R13 con llantas de aleación ligera.

Su cabina se caracteriza por ser en extremo austera. Puertas con metales a la vista, recubrimiento parcial de plástico, con apoyabrazos y abridor de puerta, dos parlantes. El puesto de mando dispone de un volante de generoso diámetro con dos rayos y el claxon al centro, indicado por el logo de la marca (de un color más claro que el resto del conjunto). El tablero no puede ser más simple: dos relojes circulares analógicos. Al costado derecho una batería de testigos: freno de mano, líquido de freno, neblinero trasero, luces altas, ampolleta fundida, intermitentes y bajo nivel de combustible. Al costado izquierdo encontramos cinco pulsadores que permiten: accionar luces, ventilador, hazard, lavador posterior y desempeñador, Éstos se complementaban con el que accionaba los neblineros delanteros, situado del lado derecho. La consola era presidida por dos pequeñas rejillas para el flujo de aire, los comandos de regulación de la calefacción, representados sólo por la presencia de tres palancas y el espacio para el encendedor.

Especificaciones del Motor

Su mecánica estaba representada por un motor bencinero de cuatro cilindros, dispuesto de manera anterior transversal con una cilindrada de 1.116c.c con 55CV y 4 cilindros, asociado a una caja manual de cinco marchas. En el caso del GVX, su cilindrada aumentaba hasta los 1.301 c.c. con 62CV de potencia a 5.000 vueltas y un par de 9,3kgm a 4.000 vueltas. Este modelo llegó a Chile en sólo tres colores: blanco, gris metálico y rojo.

Su precio en la época era de $1.620.000, mientras que el GVX se empinaba en los $1.890.000. La garantía otorgada por Yugo era de 1 año o 20 mil kilómetros.

Restauración y Legado

Su dueño, Roberto Russell lo compró el pasado 5 de agosto de 2015 para restaurarlo. Su papá restauraba Escarabajos, y nos comenta que este Yugo lo encontraba un auto «extraño», que no se va a ver todos lo días. Nos cuenta que lo compró como un desafío, puesto que al principio era un desastre. De latas estaba excelente, pero el motor era un desastre, al igual que su tapiz y transmisión. Russell nos comenta que el auto pasó por tres dueños antes de llegar a sus manos. Empecé la aventura de restaurarlo, dándome cuenta de que tenía compatibilidades con FIAT, pero todo lo relativo a repuestos específicos, las trajo desde Serbia, por medio de un amigo perteneciente al Club Zastava. Con mucha desconfianza al principio, pero eran recambios originales, de la misma fábrica. El distribuidor no podía creer que estab refaccionando un ejemplar en Chile. Ni siquieran conocían nuestro país. ¿Cuántos quedan le preguntaron? Sólo 10 ejemplares, puesto que Russell es miembro activo del Club Yugo Motor Sport Chile, donde gran parte están detenidos, por falta de repuestos. Nos cuenta que se ganó el sobrenombre del «Diógenes Yugo», porque auto de este tipo que veía botado, lo compraba y lo desmantelaba. El motor lo compró en una desarmaduría en La Pintana, proveniente de un Skala. Tenía 40 mil kilómetros y estuvo 19 años botado en los corrales municipales. Lo califica como un auto espartano, puesto que Roberto habitualmente maneja un Megane III, pero tiene «ese algo de lo pequeño, de lo feo y raro», que le recuerda a los Escarabajos que restauraba con su padre. En cuanto a mecánicos, ha tenido malas experiencias, por varias razones: antigüedad del auto, desconocimiento.

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