El aquaplaning o acuaplaneo es un fenómeno peligroso que se produce cuando, al conducir por pavimento mojado, los neumáticos del auto pierden adherencia, provocando que el conductor pierda el control del vehículo, lo que puede causar accidentes graves. También se le conoce como hidroplaneo y se produce debido a que los surcos de la goma no pueden evacuar suficiente agua.
¿Qué es el aquaplaning?
Cuando llueve, el pavimento se moja y en algunas partes tiende a acumularse más agua, sobre todo en caminos más viejos y secundarios. Esa acumulación de agua genera una capa con la tensión suficiente como para separar milimétricamente el neumático del pavimento, haciendo que pierda tracción. Aunque no lo parece, ocurre.
Cuando un vehículo pasa por pavimento mojado a una velocidad superior a la prudente, los neumáticos pierden tracción y adherencia, ya que el agua genera una capa de separación de al menos medio milímetro entre la superficie de las ruedas y el camino. Al no estar en contacto directo con el pavimento, frenar se hace mucho más difícil e incluso peligroso, por lo que el auto se deslizará libremente, creando el escenario perfecto para un grave accidente de tránsito.
¿Cómo afectan los neumáticos en el aquaplaning?
La calidad, el estado y la presión de aire de los neumáticos es fundamental para evitar el aquaplaning. Primero, se necesita un neumático con un buen dibujo, con un surco igual o mayor a 1.6 mm, de marcas conocidas como Dunlop, BF Goodrich, Goodyear, Michelin o Pirelli, entre otros.
Segundo, debe estar en buen estado, con un desgaste menor y parejo, con aquel surco de 1.6 milímetros o más (ojalá por sobre 5 mm). Su presión de aire, en días de lluvia, debe ser un poco menor, pues con menor presión, aumenta la superficie de contacto con el pavimento y, por ende, la tracción. Esté mojado o no, va a seguir siendo cemento, por lo que no puedes bajar mucho la presión de aire, porque de lo contrario desgastarías el neumático prematuramente. Si vas tú y un ocupante, 25 libras en el neumático puede ser suficiente.
Legalmente los neumáticos deben tener como mínimo un dibujo con 1,6 milímetros de profundidad. Sin embargo, esta cifra de profundidad no es la óptima: el recomendado son 3 milímetros. En condiciones normales, un neumático nuevo puede evacuar hasta 30 litros de agua por segundo a una velocidad de 80 km/h.
El ancho de la banda de la rodadura (zona de contacto con la superficie) es proporcional al agua que se necesita evacuar. Debido a que cuanto más plano es el perfil del neumático, más rápido resbala. El ADAC da como guía 3.5 milímetros. Si la profundidad de la banda de rodadura es menor, el riesgo de resbalar aumenta drásticamente. Por lo tanto, si es posible, todas las llantas deben tener una profundidad de dibujo adecuada. Si existen diferencias entre los neumáticos individuales, los neumáticos con el perfil más alto deben montarse en el eje trasero, porque aquí, en caso de aquaplaning, pueden surgir consecuencias más incómodas.
Desde un punto de vista puramente estadístico, es más probable que los neumáticos anchos se vean afectados por el aquaplaning que sus homólogos más angostos, a pesar de los perfiles especiales diseñados para prevenirlo. El riesgo aumenta, mientras más desgastados estén los neumáticos anchos. La presión de los neumáticos también influye en el resbalado. Si la presión del aire es demasiado baja, la presión a la que se apoya el neumático en la superficie de la carretera disminuye (presión de contacto).
Es normal que el dibujo se desgaste con el paso del tiempo o con una presión inadecuada, lo que deriva en una conducción ineficiente. Asegúrate de que el neumático tenga en buen estado su dibujo.
Profundidad del dibujo del neumático y riesgo de aquaplaning
| Profundidad del dibujo | Riesgo de aquaplaning |
|---|---|
| Menos de 1.6 mm | Alto |
| Entre 1.6 mm y 3 mm | Moderado |
| Más de 3 mm | Bajo |
¿Cómo evitar un aquaplaning?
Si bien los riesgos de conducir en clima adverso son mayores, eso no significa que no se pueda evitar el acuaplaneo siguiendo medidas de precaución que todo automovilista necesita conocer. Ya te dimos algunas pistas de cómo evitar el aquaplaning, pero para que quede más claro, lo enumeramos uno por uno:
- Conducir a una velocidad menor a la habitual cuando llueve, o las calles y caminos estén mojadas. Si la máxima es 60 km/h anda a 40 o 50 km/h como máximo.
- Encender las luces y limpiaparabrisas para tener la mejor visibilidad posible del pavimento e identificar los sectores peligrosos. Enciende las luces para que veas mejor dónde está más mojado, que es donde debes tener aún más cuidado.
- Mantener los neumáticos inflados a la presión que indica el fabricante del vehículo. Contar con una presión de aire en los neumáticos entre 25 y 32 libras para no perder tracción. Hay que decir que la mayoría usa por sobre las 30 libras. De todas maneras revisa la presión de aire indicada por el fabricante.
- Revisar el estado de los surcos de los neumáticos. Si están muy gastados, cambiar ese neumático por uno nuevo. Mantenlos siempre en buen estado. Además, tus neumáticos deben estar en buen estado.
- Realizar mantenimientos periódicos a los frenos, amortiguadores y dirección del automóvil. Los amortiguadores desgastados no presionan el neumático con la misma fuerza en el camino. El riesgo de intervención del agua aumenta.
- Evitar el exceso de carga en el vehículo.
- No realizar cambios de carril, curvas o frenadas bruscas. Todo gradual, suave y recuerda nunca a gran velocidad. Recuerda mantener la distancia con el vehículo en frente tuyo.
- Sé un buen ciudadano. Si ves un charco, antes de pensar en los riesgos tuyos y del auto, disminuye la velocidad como si el pozo fuera un lomo de toro, no mojes a los demás. Si hay huellas visibles en la carretera, se debe conducir con compensación. Suele acumularse mucha agua en los pozos.
La recomendación más razonable es: velocidad ajustada. Si viaja más despacio en la humedad, el riesgo se reduce considerablemente. Manejar un auto es sinónimo de estar muy atento a las condiciones climáticas. Eso siempre, pero todavía más en invierno.
Consejos adicionales para evitar el hidroplaneo o acuaplaneo al manejar con lluvia
- Revisa regularmente la presión de las llantas. Para evitar una situación de hidroplaneo o acuaplaneo, se recomienda comprobar la presión de las llantas una vez al mes. Ajustar la presión de acuerdo con las recomendaciones del fabricante reduce el riesgo de perder el control del vehículo, especialmente en suelo mojado.
- Adapta la velocidad a las condiciones de la carretera. Una lluvia intensa reduce la visibilidad y aumenta la distancia de frenado, por lo que siempre es más seguro reducir la velocidad. La disminución de la velocidad en estas circunstancias también reduce el riesgo de hidroplaneo o acuaplaneo total (pérdida de adherencia de las cuatro llantas).
- Desconecta el modo de control de crucero. Si el control de crucero está activado, apágalo para recuperar el control manual del vehículo.
- Mira lo más lejos posible. Al mirar lejos, puedes anticiparte a cualquier charco grande en el lado de la carretera que pueda producir hidroplaneo o acuaplaneo.
¿Cómo enfrentarse a un aquaplaning?
No te diste cuenta, pero pasó. Tu auto hizo aquaplaning y estás perdiendo el control o derrapando; en estos casos intenta hacer lo siguiente:
- No frenes; ni siquiera toques el freno y saca el pie del acelerador. Evite frenar lo más posible: el frenado puede prolongar el tiempo de resbalado.
- Trata de mantener las dos manos al volante y controlar el movimiento. En ningún caso es necesario dar giros fuertes con el volante, frenar o acelerar en exceso. Por último, debes prestar atención al momento en que las ruedas delanteras vuelven a recuperar su adherencia para poder guiar correctamente el vehículo. Puede sonar difícil, pero en algunos casos es maniobrable la situación.
- Si no logras recuperar el control del auto, entonces debes prepararte para un choque: Apóyate bien en el respaldar, agarra bien el volante y advierte a los ocupantes.
¿Qué hacer si el hidroplaneo o acuaplaneo hace derrapar el vehículo?
- Si el vehículo es de tracción delantera: Desacelera y, si es necesario, gira el volante en la dirección opuesta al derrape.
- Si el vehículo es de tracción trasera: Acelera y, si es necesario, gira el volante en la dirección opuesta al derrape.
- Si el vehículo es de tracción a las cuatro ruedas: Sigue la dirección del derrape. Una vez recuperada la tracción, sigue la dirección contraria.
Entonces, ¿qué hago si mi auto patina?
En el momento:
- Mantener ambas manos puestas en el volante, sin mover el manubrio bruscamente.
- No frenes ni tampoco aceleres, ya que el volumen de agua nos debería ir frenando. Saca lentamente el pie del acelerador y una vez desacelerado el auto, pisa el embrague.
- Prende las luces -también las de emergencia intermitentes, para avisarle a los otros conductores- y activa el limpiaparabrisas para tener una mejor visión.
- Mantente alerta para poder canalizar de mejor manera la posibilidad de impacto. Si es inminente el choque, usa el freno de mano para que las ruedas traseras intenten traccionar el vehículo.
Antes o después:
- Revisa el dibujo de los neumáticos y su profundidad (1,6 milímetros como mínimo).
- Chequea la presión del neumático, según recomienda el fabricante.
- Sé prudente, maneja a velocidades bajas.
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