Un neumático pinchado es un problema que puede presentarse en cualquier momento. En estas situaciones, lo clave es buscar a un profesional especializado en este tipo de arreglos o bien intentar acudir a una vulcanización más cercana para que puedan arreglarlo cuanto antes.
No obstante, si cuentas con los conocimientos y herramientas adecuadas, arreglar un neumático pinchado puede ser una tarea relativamente fácil de hacer por ti mismo. Para ello, es importante que consideres algunos aspectos y consejos relevantes.
Tipos de arreglos para neumáticos pinchados
Dependiendo del daño y el neumático, este puede ser arreglado de dos maneras diferentes: con parche o bien con mecha. Con mecha es un proceso sencillo y se puede hacer en cualquier sitio, ya que los kits de reparaciones contienen estas mechas.
Por otro lado, si el daño es grande, se puede requerir el uso de parches y es necesario acudir a una vulcanización para su arreglo, ya que el proceso incluye diferentes etapas como el desarme del neumático, inflado, entre otros.
Kit de reparación de neumáticos
Es considerable portar siempre en tu auto un kit de reparación de neumáticos. Esto te brindará la facilidad de arreglar pinchazos de forma inmediata en cualquier lugar.
Imagina que vas manejando y de pronto sientes que tu auto empieza a serpentear levemente, vibrar, se vuelve más lento o la dirección se vuelve algo más pesada. Si percibes alguno de estos síntomas, quizás pinchaste, o al menos perdiste presión en un neumático.
A veces los pinchazos son muy leves, provocando de a poco la pérdida de aire del neumático. En este sentido, es conveniente monitorear la presión de tus neumáticos y estar atento a las condiciones de manejo; podrías percibir los síntomas de a poco.
Sobre el pavimento, no es recomendable que los neumáticos tengan baja presión de aire, dado que los desgastas a tal punto de hacer que expire su vida útil de forma prematura. En tierra, tu neumático desinflado o pinchado, pero aun con aire, podría circular bien a baja velocidad por unos kilómetros y el daño sería menor.
De todas formas, debes estar atento y cambiar el neumático inmediatamente si es que pinchas.
Pasos para cambiar un neumático pinchado
Los pasos que debes seguir para cambiar el neumático que está fallando en tu auto son los siguientes:
- Prepara el terreno.
- Pon la gata abajo del auto.
- Suelta los pernos.
- Sube el auto.
- Termina de soltar los pernos y saca el neumático.
- Coloca la nueva rueda y pon los pernos de forma cruzada.
- Apriétala lo suficiente.
- Aprieta cada perno de forma cruzada.
Revisemos en detalle, paso a paso:
- Prepara el terreno: Idealmente, busca un lugar lo más plano posible, fuera del camino siempre que sea posible. Enciende los intermitentes, ponte el chaleco, bájate y ubica los triángulos unos metros antes de donde estás parado. Cuando encuentres el lugar, engancha el auto en primera, pon el freno de mano y ubica una piedra u obstáculo en alguna de las ruedas opuestas a la que vas a levantar. Es decir, una piedra en la rueda trasera si pinchas la delantera y viceversa. Con esa piedra ayudas a evitar que el auto se mueva estando levantado con la gata.
- Saca la gata y acomódala abajo del auto: Debes buscar algún punto del chasis donde levantar. La gata debe ir justo abajo, la fuerza debe ser perpendicular hacia arriba, por eso es importante que esté justo debajo. Si es que estás en un camino de tierra o en la arena, lo mejor es poner una tabla o superficie dura para que se apoye la gata, si no el terreno va a hundirse con el peso del auto.
- Antes de levantar, suelta los pernos: Suelta todos los pernos, sin sacarlos. Para esto, dos consejos:
- Preocúpate de tener una buena y robusta llave de cruz; si es más grande, te significará menos fuerza soltar los pernos. Hay autos que traen algunas llaves de cruz que no sabes si reír o llorar. Revisa tu llave y cuida que siempre tenga forma de 90°, si es abierta, tendrás que hacer más fuerza. Podrías ni conseguir soltar los pernos; es importante que esté en 90°.
- Asegúrate de que nadie apriete los pernos de tu rueda con una máquina o de esas pistolas que hay en las vulcanizaciones, ya que después no podrá soltarlas. Se aprietan con la llave y tus manos y se sueltan de la misma forma.
- Sube el auto: Con los pernos aflojados, bloquea la gata y comienza a subir el auto. Despacio, nadie apura. Cuando la rueda esté completamente levantada puedes parar. Ojo con la altura. Podría ocurrirte que tu gata no levante lo suficiente, o la pusiste en algún punto demasiado distante que hace que la rueda no se levante bien.
- Termina de soltar los pernos y saca el neumático: Cuando termines de soltar los pernos, sácalos. Entra bien “la guata”; levantando neumáticos es que aparecen los problemas lumbares. Deja el neumático pinchado recostado bajo el auto por seguridad y prepárate para poner la rueda de repuesto.
- Coloca la nueva rueda y pon los pernos de forma cruzada: Aprieta los pernos de forma cruzada e intercalada. Así evitas que la rueda entre chueca o los pernos no sujeten bien. Te darás cuenta de que se te hace más fácil esta operación. Los pernos de rueda siempre entran suave en su lugar, si notas que es difícil apretar o sientes un pequeño crujido, podrías estar apretando chueco. Quita el perno y repite la operación hasta que sientas que el perno entra suave en su lugar.
- Apriétala lo suficiente: Cuando les hayas dado este primer apriete, quita el neumático que habías dejado abajo, sal de la zona de peligro y baja la gata; cada gata tiene una forma de hacerlo lentamente. Si es como la gata de la foto, atornillando hacia la izquierda podrás bajar la gata hasta que el neumático de repuesto instalado toque el piso. Si es una gata hidráulica, seguramente tendrá un perno que, al aflojarlo, suelta la gata. Si lo giras con cuidado, notarás que la gata bajará suavemente hasta que se apoye la rueda en el suelo.
- Con la rueda en el piso, aprieta cada perno de forma cruzada: Para ayudarte en los aprietes finales, puedes usar dos cosas:
- Un tubo de acero: Si lo pones en el brazo de la llave de cruz, este quedará más alargado, por lo que la fuerza para apretar será más eficiente y fácil de hacer. Si el tubo hace el brazo de la llave 30 o 40 centímetros más larga, suficiente.
- Con una mano posiciona bien la llave en el perno y aprieta con o sin el tubo. Cuando termines, puedes ayudarte a apretar usando el pie para hacer más fuerza sobre la llave.
Como habrás visto no es una tarea muy difícil, atrévete. Sobre todo en período de vacaciones sería bueno que supieras. Practica en tu casa.
Luego de reemplazar la rueda pinchada no olvides ir a repararla a la vulcanización, ya que debes evitar andar sin ninguna rueda de repuesto. Normalmente, tras arreglarla, vuelves a utilizarla y la de repuesto, vuelve a ser de repuesto.
Si no puedes o no quieres cambiar la rueda, ten calma y estando bien estacionado, llama a algún servicio de grúas o emergencia para que te puedan ayudar.
Tener los elementos necesarios te ayudará a cambiar un neumático pinchado tan pronto como surja la necesidad, minimizando el daño potencial a los mismos.
¿Cuándo la reparación no es una opción?
Existen situaciones en las que la reparación del neumático no es la mejor opción. Si notas una protuberancia o una ampolla en el costado de un neumático, no es seguro repararlo.
¿Has notado una pérdida continua en la presión de aire de tus neumáticos? Primero, revisa si sobresale algún tornillo, clavo u otro tipo de escombro del neumático. Luego de determinar dónde está el agujero, recomendamos que un profesional calificado inspeccione el neumático y haga la reparación correspondiente de tapón y parche, si ésta es permitida según los estándares de la industria.
Primeros pasos ante un pinchazo
Por ello, es importante que sepas detectar y abordar de forma inmediata este tipo de incidente, ya que no siempre podrás avisar a un servicio de asistencia. La falta de aire puede ser un indicativo de que tienes un neumático pinchado.
Cuando tienes un neumático pinchado y sigues conduciendo, la pérdida de aire va a ser cada vez mayor. Lo primero que debes hacer cuando creas tener un neumático pinchado es encender las luces de emergencia y ubicar un lugar seguro para estacionar y cambiar el neumático.
Para dar mayor estabilidad y firmeza al vehículo, pon cuñas de freno delante y detrás de uno de los neumáticos en buen estado.
Para arreglar neumático pinchado, primero que todo, tendrás que ubicar el agujero, palpando la superficie para detectar cualquier abultamiento y retirar el objeto. Con mecha, si el neumático no está muy desgastado.
Consejos de seguridad al pinchar un neumático
Cuando estás conduciendo te sometes a varias eventualidades que pueden suceder y que no necesariamente son tu responsabilidad. Por ejemplo, puedes pinchar un neumático cuando estás en la calle o en la carretera. Sin embargo, no tienes por qué reaccionar así. Para evitar un accidente o un choque, existe una serie de pasos que puedes seguir para estar seguro a la hora de pinchar un neumático.
- Sujeta el volante de forma firme: si escuchas el distintivo sonido de un neumático pinchado, lo primero que debes hacer es sujetar fuertemente el volante. Esto es importante para mantener el control del auto, dado que el auto se moverá de un lado al otro gracias al pinchazo.
- No frenes bruscamente: mantener la tranquilidad es muy importante en una situación de este estilo. Es importante que no pises a fondo el freno, porque esto significará la pérdida de control del auto.
- El auto debe detenerse solo: siempre que puedas hacerlo, trata de mantenerte en una línea recta mientras desaceleras, para que el auto se vaya deteniendo “solo”.
- Avisa a otros conductores: esta cuestión es fundamental en las calles o carreteras muy concurridas, donde nuestro pinchazo puede ocasionarle un accidente también a alguien más. Es importante que prendas tus luces de emergencia desde el momento en que adviertes el pinchazo.
¿Cómo saber si mi llanta desinflada está ponchada?
Una llanta desinflada puede haber sufrido una ponchadura. La ponchadura puede haber sido provocada por un clavo, un objeto extraño afilado sobre el que has manejado, un impacto en el costado o una válvula con fugas.
Señales de que puedes tener una ponchadura en la llanta:
- Dirección lenta o pesada.
- Arrastre aparente en el auto al rodar lentamente.
- Un jalón constante en la dirección.
- Aumento del ruido de una llanta en las curvas.
- Aviso del sistema de control de la presión de las llantas.
- El auto no está nivelado al asentarse en el suelo.
- Una llanta de aspecto más deformado al asentarse en el suelo.
En este caso, se recomienda cambiar la llanta (o acudir a alguien para que la cambie) y mostrar la llanta ponchada a un profesional.
¿Es seguro manejar con una llanta ponchada? No. Cualquier ponchadura de llanta, independientemente de su tamaño, debe ser revisada por un profesional. No es seguro volver a inflar una llanta dañada porque se corre el riesgo de que se rompa y se produzca un desinflado rápido que puede provocar daños alrededor. Conducir con una llanta dañada puede suponer un riesgo para ti, para tus pasajeros y para otros usuarios de la carretera, ya que el auto puede no maniobrar con normalidad y la llanta puede romperse.
Daños en los costados de las llantas
Los daños menores en la banda de rodamiento, lejos de los hombros y el costado de la llanta, suelen ser reparables. Pero cuando una ponchadura o desgarro se produce en cualquier lugar cercano o en el costado, no admite reparaciones menores.
En estas situaciones, para garantizar que la llanta sea utilizable, se debe recurrir a una reparación del costado, denominada reparación mayor, para garantizar que el costado esté suficientemente reforzado pero siga siendo flexible. A menudo, este tipo de reparación no es económica para una llanta de auto, y no muchos distribuidores de llantas tienen el equipo necesario.
Por lo tanto, puede ser preferible sustituir la llanta por una nueva. Las reparaciones de las llantas del auto solo deben ser realizadas por profesionales. El reparador puede negarse a reparar las llantas por varias razones, como por ejemplo si sospecha que el auto ha circulado con la llanta poco inflada.
Hay una serie de razones adicionales por las que una llanta puede no ser reparable. Si detectas alguno de estos síntomas, la llanta no es apta para ser reparada y debe ser sustituida:
- Menos de 1.6 mm de profundidad en los ¾ centrales de la anchura de la banda de rodamiento.
- Debilidad o daño estructural del talón o ceja, incluida la corrosión interna causada por la entrada de humedad a través de los cortes.
- Hule dañado.
- Múltiples ponchaduras previas.
Tengo una llanta desinflada que no está ponchada ni dañada
En este caso, puede haber una válvula o una llanta con fuga o puede ser que las llantas necesiten un mantenimiento más regular. Es natural que las llantas pierdan un poco de presión de inflado con el tiempo. Como parte del control regular, la presión de inflado puede completarse periódicamente, siempre que la presión no haya caído lo suficiente como para causar daños a la llanta.
Se recomienda comprobar la presión de inflado de las llantas al menos una vez al mes y antes de cualquier viaje largo. Este control también permite identificar si hay un cambio en el ritmo de pérdida de presión de inflado que pueda requerir una investigación.
Sin embargo, si no se gestiona, la pérdida de presión puede acabar provocando un importante subinflado, que presenta varios riesgos:
- El subinflado acorta la vida útil de la banda de rodamiento al aumentar la tasa de desgaste en general, pero en particular en los bordes exteriores (u hombros) de la llanta.
- El subinflado también puede provocar una flexión excesiva y un sobrecalentamiento, lo que aumenta las tasas de desgaste del hule pero también debilita la estructura de la llanta.
- El subinflado puede afectar a la maniobrabilidad y al rendimiento, por ejemplo, en caso de frenada brusca, sobre todo en tiempo húmedo.
- El subinflado aumenta el consumo de combustible al incrementar la resistencia al rodamiento de las llantas, lo que implica paradas más frecuentes en las estaciones de servicio y un mayor costo de combustible.
Para evitar estos problemas, es importante comprobar regularmente la presión de las llantas, independientemente del tipo de vehículo que conduzcas.
Llantas que evitan las ponchaduras
Las llantas Michelin con tecnología Selfseal® evitan la pérdida de presión por ponchaduras y sellan inmediatamente las penetraciones en la banda de rodamiento de menos de 6 mm de diámetro. Esto protege la llanta durante un periodo limitado hasta que se pueda reparar la ponchadura.
Las llantas MICHELIN ZP se identifican por el logotipo ZP en el costado. Tienen un costado reforzado para soportar la carga durante un periodo limitado en caso de pérdida de presión de inflado.
Con una llanta MICHELIN ZP puedes seguir manejando, pero a una velocidad máxima de 80 km/h durante una distancia máxima de 80 kilómetros, hasta encontrar un distribuidor que repare o sustituya la llanta. Con más de una llanta ponchada, no debes seguir manejando.
Para ahorrar espacio y peso, muchos autos nuevos tienen un kit de reparación con sellador y compresor, en lugar de una rueda de repuesto. Si tu auto tiene un repuesto, practica cambiar una rueda en tu casa a la luz del día, cuando el clima es cálido y seco. Con un ambiente seguro, las herramientas adecuadas y un poco de conocimiento básico, el cambio de una rueda es bastante sencillo.
Recuerda que esta es una falla común, por lo que no debes apresurarte a hacer cosas y perder la tranquilidad. Mantén la conducción estable, reduce considerablemente la velocidad en la que transitas y luego frena en un lugar indicado para ver de qué magnitud es el pinchazo. Fíjate en el estado de las demás ruedas también e intenta buscar el punto de rotura en el o los neumáticos, ojalá con tu chaleco reflectante puesto. Asimismo, intenta dilucidar qué elemento fue el detonante del pinchazo y búscalo en tu rueda.
Una vez hallado el punto exacto de filtración y si reúnes todas las capacidades y herramientas para arreglar el neumático, procede a hacerlo. De lo contrario, comunícate con asistencia vial o con alguien que sabes que puede ayudarte velozmente.
Recomendaciones adicionales
Si quieres aumentar la vida útil de tus neumáticos, deberías optar por seguir algunas recomendaciones. Por ejemplo, ajustar la presión de estos según las recomendaciones del fabricante. Otra de las cosas que debes hacer con regularidad es verificar la alineación de tu automóvil. En caso de estar desalineado, debes llevarlo a algún experto que pueda solucionar este problema, puesto que produce un desgaste disparejo de los neumáticos. Lo anterior, junto con evitar maniobras bruscas, frenados fuertes o grandes aceleraciones, ayudarán a cuidar los neumáticos de tu automóvil y así aumentar su vida útil.
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