Tras exactamente 30 años en la sombra, Nissan ha devuelto a la vida una de sus representantes en competencias deportivas más emblemáticas. Este mítico vehículo escribió su propio capítulo en la mitología del Dakar.
El Nacimiento de una Leyenda
La historia del éxito en el rally París-Dakar de 1987 empezó el año anterior, cuando Nissan Motorsport diseñó un plan para participar en rallies de resistencia off-road de perfil elevado. El patrocinio de Fanta Limón llegó a través de conexiones con Nissan España y la marca Coca-Cola, que quería explotar la publicidad global generada por el París-Dakar. Pero el objetivo principal era el París-Dakar.
El Desafío del Dakar 1987
Empezó el 1 de enero de 1987 con 312 vehículos alineados en la salida de la agotadora carrera de 13 000 km que atravesaría Europa, Argelia, Níger, Mali, Mauritania y Senegal. Las cosas no fueron fáciles. El camión de apoyo del equipo se averió en la segunda etapa, dejando a la pareja sin repuestos durante el resto de la carrera. El 212 se vio obligado a retirarse tras rodar por una duna, pero el 211 peleó hasta el final. Tras cumplir su misión, los Patrol se retiraron de la competición.
El Redescubrimiento y la Restauración
El paradero del 212 es totalmente desconocido, pero el 211 fue donado a la Salvador Claret, una colección privada de autos y museo automovilístico situado al sur de Girona, España. La idea de recuperarlo surgió febrero de 2014, cuando los técnicos del NTCE vieron imágenes del mismo en un foro de Internet.
El modelo Fanta Limón ha recibido una nueva vida gracias a un equipo específico de ingenieros del Centro Técnico Europeo de Nissan (NTCE, por sus siglas en inglés) en Barcelona, España. Pedro Díaz Illan es el director del equipo de Ingeniería Eléctrica y Electrónica en el NTCE, y el único miembro del equipo original de 1987 que todavía trabaja allí. «Fue un momento de orgullo. Hemos puesto todo nuestro cerebro, corazón y alma en este proyecto, y no ha resultado nada fácil.
El Patrol fue transportado al centro técnico de Nissan en Barcelona en mayo de 2014 y allí empezó el trabajo del equipo de restauración de ocho miembros, que invirtieron sus propio tiempo por las tardes y durante los fines de semana. Buscaron piezas por toda Europa y pidieron a los concesionarios Nissan que buscaran en sus almacenes por si tenían piezas antiguas.
Juan Villegas, técnico del NTCE e integrante del equipo de restauración, ha explicado: «El motor se encontraba en un estado terrible. No se podía arrancar y muchas piezas estaban muy corroídas.
Villegas ha añadido: «Queríamos que fuera preciso en todos los aspectos, y tuvimos suerte de conseguir los antiguos diseños y manuales de servicio del NTCE.
Un Regreso Triunfal
En noviembre de 2016 el Patrol estaba terminado y volvió a su hogar espiritual; las dunas de arena del Sáhara. El costo de la restauración ha sido cubierto por Nissan en el marco de su fondo de «Innovación en Rendimiento».
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