El mundo del automovilismo está lleno de historias fascinantes, y el Nissan Primera tiene un lugar especial en el corazón de muchos aficionados. Este artículo explora la historia de Nissan y cómo sus vehículos, incluido el Primera, han dejado una huella imborrable en las carreras y el drifting.
Los Orígenes del Drifting
El drifting es una prueba espectacular de habilidad al volante en la que los pilotos se deslizan a toda velocidad por las curvas con las ruedas delanteras alejadas de los bordillos y saliendo humo de las traseras. Desde sus humildes orígenes en las calles de Tokio hasta la gran acción cinematográfica de The Fast And The Furious: Tokyo Drift en 2006, el drifting está ganando popularidad en todo el mundo.
Lejos de la gran pantalla, las principales competiciones de drifting son el Gran Premio D1 de Japón, la European Drift Masters Series, la Fórmula D de Estados Unidos y el Red Bull Car Park Drift de Oriente Medio y África. Pero empecemos por el lugar donde empezó todo... Japón, a finales de los años 60.
Kunimitsu Takahashi: El Pionero
A lo largo de una carrera de 40 años que le llevó a MotoGP, F1, Turismos, GT Racing y las 24 Horas de Le Mans, Kunimitsu Takahashi ayudó a poner el automovilismo japonés en el mapa. Tras un aparatoso accidente en el TT de la Isla de Man, se pasó a las carreras sobre cuatro ruedas y, cofundando el equipo Oppama Works Miragurasu, empezó a competir con el nuevo y espectacular Nissan Skyline KPGB10 en las series japonesas road Racing -carreras en carretera-, ganándose a los aficionados con su espíritu competitivo y su espectacular estilo de conducción.
Para compensar la falta de agarre de los neumáticos y el exceso de potencia del Skyline (Hakosuka en japonés), Takahashi desarrolló una técnica para mantener la velocidad punta. Utilizaba el sobreviraje para que el coche derrapase antes del vértice de la curva y, a continuación, aplicaba la potencia para conseguir la máxima velocidad de salida. Esto le llevó a lo más alto del podio y le convirtió en un héroe para los jóvenes pilotos de todo Japón...
El Auge del Drifting en los 70
En la década de 1970, miles de jóvenes corredores callejeros se emocionaban con las hazañas de Takahashi en la pista. Pasaban los fines de semana compitiendo con cualquier cosa con ruedas por las calles de Tokio y otras grandes ciudades, y las noches entre semana modificando sus vehículos. Surgieron dos grupos: los Kaido, interesados principalmente en las carreras urbanas, y los Hashiriya, que tomaban las carreteras abiertas fuera de la ciudad, donde podían pisar a fondo el acelerador.
Las carreteras de la montaña Fuji eran especialmente populares. El piloto que va en cabeza marca el ritmo y el que le persigue tiene que igualarle curva a curva, intentando mantener el ritmo. Si el coche de delante abre hueco, es el ganador. Si no, vuelven a la montaña y lo intentan de nuevo, esta vez con el perseguidor en cabeza. Y el mejor de esos pilotos de montaña fue el héroe de la clase trabajadora: Keiichi Tsuchiya - alias The Drift King.
Keiichi Tsuchiya: El Rey del Drifting
A finales de la década de 1970, Keiichi Tsuchiya inició una carrera profesional que le llevó desde la Fórmula 3 y los turismos en Japón hasta algunas impresionantes actuaciones en las 24 Horas de Le Mans. Su carrera profesional le dio un nombre, pero en el fondo seguía siendo un piloto callejero. Era tan rápido en la calle derrapaba para entretener a los aficionados.
Tsuchiya era uno de los pilotos más destacados de Touge, donde las curvas cerradas y las horquillas eran perfectas para el drifting. Decidió llevar el drifting al gran público. En 1987, reunió financiación de garajes y editoriales relacionados con las carreras callejeras para empezar a producir vídeos. El primero mostraba sus considerables habilidades derrapando con un Toyota AE 86 GTV Levin por Usui touge, un hermoso puerto de montaña a las afueras de Nagano y la pista natal de Keiichi.
En la época anterior a Internet, el vídeo se hizo viral en Japón y luego en todo el mundo. Su influencia se extendió más allá de las carreras, la realización de películas y la organización de competiciones. Continuó encontrando formas creativas y emocionantes de difundir el drifting, inspirando a futuras estrellas como Youichi Imamura y Nobushige Kumakubo. A mediados de los 90, colaboró con varios artistas para crear tiras de manga, en especial Initial D, de Shuichi Shigeno, que convirtieron en un anime tremendamente popular. Y cuando el equipo de Fast And The Furious vino a Japón, Tsuchiya fue su asesor, coordinador y piloto de acrobacias.
Modelos Clásicos de Coches de Drift
Por supuesto, la elección del coche es vital. Aunque no es imposible hacer drift con un tracción delantera, es mucho más difícil. Además, la escena está construida sobre cimientos de los años 80, por lo que la tracción trasera, el cambio manual y el motor en la parte delantera deben encabezar tu lista de la compra. Las formas preferidas son las berlinas y los fastback. Los clásicos son los Toyota AE86 y GT86, los Nissan 240SX y 200SX, el Honda 2000 y los BMW 3 o M5.
Aquellos Kaido Racer desarrollaron un estilo propio: la altura de los coches se rebajaba hasta que los Toyota y Nissan rozaban el suelo, los tubos de escape se alargaban hasta longitudes casi absurdas, la carrocería se abombaba, los tapacubos relucían y la impresionante pintura se sellaba con cerámica. A su vez, esto inspiró a los pilotos de drifting que, al igual que las carreras tenían que ver con la habilidad, también tenían que ver con el estilo. Se trataba de lucir bien.
Nissan y Datsun: Una Historia de Éxito
Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, tanto Japón como Nissan estaban en crisis, por lo que los directivos de la marca rápidamente detectaron que tenían que salir a conquistar otros mercados si es que querían sobrevivir. Rápidamente, gracias a su fiabilidad y economía de combustible, los Datsun se abrieron paso no sólo en Estados Unidos, sino en otros países de la región como Chile, aunque eran percibidos como productos sin mayor encanto ni emoción.
Toda esta serie de acontecimientos sembraron la semilla de algo grande. Y es que Katayama, lejos de rendirse, se puso como meta el desarrollar un producto innovador y que pudiese entrar en la élite mundial. Este deportivo biplaza recibió el nombre de proyecto Z, pero no fue aprobado hasta que Katayama estuvo completamente seguro de que cumplía con todos los requisitos antes fijados para triunfar por todo el mundo.
El producto final se presenta en Japón con el nombre de “Fairlady Z”, mientras que en Estados Unidos es rebautizado como Datsun 240Z, una referencia al desplazamiento del motor y al nombre del proyecto. Era un automóvil potente, fiable y bonito, pero le hacía falta pedigrí ser tomado en serio. Katayama decide inscribirlo en el Rally Safari del Este de 1971, resultando victorioso.
Como Nissan vió que Toyota y Honda triunfaban en Estados Unidos y en otros mercados con un solo nombre, en Nissan tomaron la determinación de globalizar la marca y transformar todos los Datsun en Nissan. Así fue como la afamada línea Z pasó a llamarse Nissan (junto con otros modelos) y el nombre Datsun desapareció, en un proceso que comenzó en 1981 hasta 1983 que consistió en la migración de nombres e insignias en los modelos que ya se comercializaban.
El Legado Continúa
El Datsun 240Z / Nissan Fairlady Z, el gran ícono de Datsun que hizo que Nissan fuese una marca reconocida en Estados Unidos. Su última encarnación mantiene el éxito del original, el espectacular 370Z.
El Nissan GEN3, diseñado para la Fórmula E, es uno de los autos de carreras más rápidos, logrando siete podios y una victoria en la última carrera de la 10ª temporada en Londres. Produce 350 kW (470 caballos de potencia) y puede superar los 320 km/h.
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