Regreso en el tiempo: finales de los sesentas en Estados Unidos, un momento clave donde convive la terminología técnica militar, con los aires de libertad de los nuevos movimientos juveniles.
El Mustang Mach 1 ya había elevado el vuelo, y su éxito fue inmediato, al punto que la marca del óvalo decidió descontinuar su variante GT. Pensado para la pista y la velocidad, la leyenda pronto se enfrentó al equivalente del meteorito que mató a los dinosaurios: la crisis del petróleo de 1973.
Revivir a una leyenda, y proyectarla con todo lo que implicaba hacia el mercado actual no es cosa fácil, pero es precisamente el momento en que para una marca pesa la tradición y experiencia.
Diseño y Estilo del Mustang Mach 1
Un poderoso capó curvo, sobre una gran toma de aire en negro sugiere el poder que se esconde en su motor V8. Afilados faros en los flancos, marcados pasos de rueda, notorias nervaduras en los laterales, anchos “hombros” y la infaltable caída fastback, que da paso a un bien logrado sector trasero con cuatro salidas de escape, generan un efecto atractivo, casi hipnótico.
En el interior, el uso de los materiales y los diseños sigue una línea que ha sabido cautivar a los amantes de este tipo de autos. Estas sensaciones que parecen provenir del pasado, se fusionan con elementos como las grandes pantallas digitales de su cuadro de instrumentos, que no obstante sigue con un diseño algo clásico.
Si comenzamos de afuera hacia adentro, las diferencias con su hermano GT no se hacen esperar. Hay una nueva parrilla delantera, con unos falsos focos auxiliares, tomas de aire, un faldón delantero y un difusor trasero muy llamativos, cuatro grandes salidas de escape, franjas decorativas en el capó y en los laterales.
El color rojo testeado y con la insignia de caballo salvaje en el frontis -al igual que todos los Mustang y que representa al caballo salvaje del país norteamericano-, predominan en este Mach 1, que lo hacen ver más atractivo que la variante normal, que ya es llamativa, y no son pocos quienes lo miran al estar detenido en un semáforo o en un estacionamiento.
En el interior, las diferencias son menores, más allá del pomo de la palanca de cambio y la placa puesta en el tablero frente al copiloto que indica el número de chasis de la unidad, no hay mucho más que lo diferencie con su hermano GT.
Sí podemos apreciar el cuadro de instrumentos Dark Spindrift con detalles en aluminio, los asientos negros de cuero y despunte blanco. Para mi gusto, hay demasiados botones de distintos tamaños y formas ya sea en la consola central como en el volante.
La amplia apertura de las puertas y lo bajo del vehículo, podría hacer incómodo el ingreso a éste, pero sólo se necesita tener la elasticidad necesaria para cerrar la puerta y no sufrir una lesión en la espalda. Las butacas delanteras son cómodas y con una sujeción lateral normal; la posición de manejo se logra a la perfección gracias a los múltiples ajustes del asiento y del volante (ambos regulables en altura y profundidad) y contrario a lo que uno podría creer, hay una correcta visibilidad para todos los lados del vehículo, sobre todo hacia atrás, a pesar de la caída de la luneta trasera debido a su diseño de coupé fastback.
En la consola central destaca la pantalla de 12,3′' que incorpora el sistema de infoentretenimiento de Ford Sync3, pero tal como en otros modelos de la firma del óvalo, los colores utilizados (azul y blanco) e íconos me parecen un poco anticuado, aunque eso no afecte su funcionamiento, que es al final lo que importa, ya que para acceder a cada uno de los ítems del menú es fácil y rápido.
Y dentro de esa tónica de mantener algunos elementos icónicos está justamente el freno de mano, con palanca al lado del pomo, que para muchos podría ser un sacrilegio en esta década y muchos optarían por el botón de freno electrónico o, incluso, de pedal, pero para mi le da el toque justo de autenticidad para un modelo que busca rescatar la esencia de este muscle car.
Los asientos posteriores (recordemos que tiene una configuración 2+2) son claramente para ser utilizados más por personas pequeñas en tramos cortos, que para que viaje una familia. Por eso mismo el acceso a ellas no son tan simple, y si bien tienen una palanca en la parte posterior del apoyacabezas del piloto y copiloto, no es tan amigable para accionar.
Es que el dejémonos de cosas, este Mach 1 está hecho para que lo disfrute al ciento por ciento el que va de piloto. El resto, como pueda, si es que puede.
Dentro del equipamiento, la marca lo dota de elementos que se agradecen para el día a día, como el sensor de presión de neumáticos, asistente de precolisión con detección de peatones, asistente de cambio de carril, y sistema de punto ciego. En desempeño, la electrónica se hace presente con cinco modos de conducción: sport, nieve, lluvia, normal, pista y pista de carrera, que cambian el feedback de la dirección, que a su vez tiene tres asistencias: confort, deportiva y estándar.
Para quienes les preocupa el maletero, la verdad es que es bastante amplio y sobra espacio si queremos tener una arrancada por el fin de semana.
Potencia y Desempeño
Pero el Mustang Mach 1 es atractivo, pero no es pura pinta. Su poder reside en su motor V8 de 5.0 litros, con calibración especial que le permite entregar una potencia de 480 caballos de fuerza, con 569 Nm de torque. Cuenta con transmisión automática con SelectShift, de 10 velocidades con convertidor de par mejorado, que promete mucha diversión en pista y gran control sobre la torsión a los neumáticos.
La tradición dicta que si bien los tradicionales “muscle cars”, contaban con gran poder que emanaba de sus grandes motores, con veloces resultados; no tenían un desempeño muy ágil en curvas.
Ahí encontramos el corazón de este Mach 1, un motor V8 de 5.0 litros que ahora llega a 480 caballos de fuerza (10 más que en la versión GT) y un par de 529 Nm. La versión que se comercializa en Chile viene acoplada a una transmisión automática de 10 velocidades por convertidor de par que recibió una configuración específica para esta edición, aunque creo que habría sido más entretenida la mecánica de seis marchas que se comercializa en algunos países y sería más ad hoc a lo que quiere transmitir este modelo.
Otro de los cambios mecánicos es que el Mach1 viene con nuevos radiadores para el aceite el motor y refrigeración para el eje trasero, mientras que la suspensión Magna Ride controlada electrónicamente, con muelles más rígidos y firmes que en la variante GT.
Experiencia de Conducción
La promesa son emociones V8, ¿Cumple el Mustang Mach 1? De principio a fin. Desde presionar el botón de partida, el potro revive con un bramido que hace vibrar, el cuerpo reacciona con la expectativa de velocidad y una primera oleada de adrenalina.
En la ciudad, se comporta como un auto poderoso, pero confortable. Una experiencia en sí mismo, un auto para todos los días para 2 personas, pero más allá de todo, un ícono que revive desde la ingeniería para convertirse en una máquina de despertar emociones.
Al solo encender este muscle car podemos dilucidar lo que vendrá para nosotros: entretención y una relación que sólo podrá ir creciendo a medida que lo manejemos.
Este Mustang no pone fácil las cosas al conductor, pues es como de esos amigos brutos que uno tiene en la vida y que no saben controlar la fuerza de un abrazo, pero sabes que siempre podrás contar con ellos. A diferencia de los deportivos europeos, claramente es más torpe y robusto, no deja nada adentro y sin filtro saca a relucir todo su potencial en un abrir y cerrar de ojos.
Así nos subimos, durante cinco días a este rojo deportivo, donde la confianza fue creciendo y fue la base para poder disfrutarlo... ¿Hay que tener muñeca para saber llevarlo? Sí, claramente se necesita tener un ápice de conocimiento de cómo conducir un deportivo de tracción trasera y 480 caballos.
Desde la salida en cero sus reacciones son instantáneas y lo pueden sorprender a uno si no está lo suficientemente concentrado. Ya dije que hay que tener muñeca y eso va desde el minuto cero, pero es cosa de acostumbrarse a esa intensidad del motor que quiere salir rápido y explosivamente. Es que este V8 está más que vivo y quiere demostrarlo en cada accionar y siempre te incitará a que lo acaricies otro poco para llevarte entregarte más diversión.
La transmisión automática está bien sincronizada con este Mustang Mach 1. Es suave y rápida en sus cambios de marcha, ya sean hacia arriba o cuando deseamos rebajar, incluso, hasta tres velocidades de forma instantánea. Eso, ayudado de las levas al volante, compensa en algo las ganas de haberlo testeado con la caja manual.
Curiosamente y en contraparte a la gran respuesta del motor y la transmisión, tenemos la dirección, bastante más lenta y con menos tacto de lo que habría esperado, dejando de lado algo crucial para un auto deportivo que es, justamente, el traspaso de información certera al conductor.
Hay que reconocer que hay que ser valiente para andar con un deportivo en ciudad. Entre el estado del pavimento, los lomos de toro y el tipo de neumáticos, siempre el mayor miedo que me da es que mi pobre espalda sufra las consecuencias. Pero vaya sorpresa que me llevé, ya que la suspensión es firme pero no golpea, ofreciendo una comodidad más que razonable para el tipo de vehículo que estamos testeando, sin importar en el modo en que lo tengamos.
Cuando lo llevamos a autopista, con un asfalto más pulido, hay que saber calibrar bien el acelerador y la electrónica con la que cuenta siempre entrega un margen para poder disfrutar el carácter de este clásico moderno, botando ligeramente la parte trasera, algo a lo que te acostumbras rápidamente y que puedes, sin problema, disfrutar con seguridad y con un alto y buen desempeño, haciéndolo muy manejable y efectivo en la conducción, con ese plus de deportividad para el cual fue creado.
El Mustang Mach 1 lleva una barra estabilizadora exclusiva en la parte trasera que lo hace ir extremadamente extremadamente bien plantado. Y por más que uno trate de botar la cola, va siempre muy noble y bien pegado al piso, sin permitirte salirte de lo que andas buscando. Puede ser una mecánica tosca para muchos, pero el que lo sabe llevar lo puede disfrutar, sin lugar a dudas.
Si de frenar se trata a este bólido, los frenos Brembo con pinzas de seis pistones -y que son visibles- lo detienen sin problema, con buena precisión.
Para lo más fans puede que le falte algún detalle, pero lo que más me gusta de esta versión es que no solamente tiene un look diferente, sino que se posiciona uno, o dos, peldaños por encima del GT, entregándolo un sabor distinto y más sabroso.
Modificaciones y Mejoras
Steeda es una empresa de rendimiento automotriz que se especializa en la fabricación y venta de repuestos para vehículos Ford. Roush Performance es una conocida empresa de posventa de automóviles que se especializa en mejoras de rendimiento para vehículos Ford. Saleen es un reconocido fabricante y tuner de posventa centrado en vehículos de alto rendimiento.
BMR Suspension es un fabricante líder de componentes de suspensión para una variedad de vehículos, incluidos los modelos Ford. Ofrecen una amplia gama de productos como barras estabilizadoras, brazos de control, conectores de subchasis y más. Steeda ofrece una variedad de accesorios de motor como poleas, filtros de aire y actualizaciones del sistema de combustible para optimizar el rendimiento y la eficiencia de los motores de vehículos Ford.
Los productos Steeda se pueden comprar directamente desde su sitio web oficial o a través de distribuidores y distribuidores autorizados.
Consideraciones Finales
¿Qué es este Mustang Mach 1? En palabras simples, es una versión que se encuentra a medio camino entre la variante GT y Shelby, y que tiene una partida limitada (en tiempo y unidades, aunque la marca nunca detalló ni por cuánto tiempo ni cuántas serían).
La primera vez que Mustang estrenó la denominación Mach 1 fue en 1969, para luego dar vida a nuevas ediciones en 1971, 1974, 2007 y la de ahora, por cierto. La idea de la marca del óvalo es poder entregar a los exigentes usuarios de este deportivo una versión con más personalidad y para ello trabajo en algunos puntos estéticos y mecánicos.
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