La compra de un vehículo usado puede ser una experiencia emocionante, pero también puede estar llena de riesgos si no se toman las precauciones necesarias. Un reciente caso expone una situación problemática con Planet Car San Miguel, donde un cliente potencial se enfrentó a la falta de transparencia y a posibles complicaciones legales al intentar adquirir un vehículo.
El Inicio de la Transacción
En diciembre, un comprador interesado encontró un Dodge Journey diésel de 2016 que le gustó en Planet Car San Miguel. El vendedor informó que el auto tenía algunos detalles. El cliente decidió solicitar un informe Autofact, el cual reveló que el vehículo podría tener una prenda pendiente.
El vendedor aseguró al comprador que este tema estaba casi resuelto y que no habría problemas durante la transferencia, respaldándose en el certificado de anotaciones. Con esta información, el cliente se sintió tranquilo y reservó el auto con un pago de 200.000.
La Sorpresa Desagradable
Después de reunir el dinero para la compra, el cliente sacó los certificados correspondientes en el Registro Civil el día anterior a la transferencia. Para su sorpresa, la prenda aún figuraba en los documentos. Inmediatamente contactó al vendedor, mostrando los certificados. La respuesta del vendedor fue que consultaría con el dueño del vehículo.
Intento de Continuar con la Transferencia a Pesar de la Prenda
Al día siguiente, el vendedor insistió en que el cliente acudiera a la notaría para realizar el trámite de transferencia. El cliente se negó, explicando que la reserva notariada especificaba claramente la compraventa del vehículo y que no aceptaría documentos alternativos como poderes, que suelen utilizarse en casos de vehículos con prenda. Además, solicitó la devolución del dinero de la reserva debido a la falta de transparencia y a su negativa a adquirir un auto con prenda.
Descubrimiento del Trámite de Levantamiento de Prenda Reciente
El vendedor mostró un documento que revelaba que el trámite de levantamiento de prenda se había iniciado hacía pocos días. Ante esta situación, el cliente decidió no continuar con la compra, ya que no estaba dispuesto a esperar meses para que se regularizara la situación y a circular con un vehículo con prenda.
Consecuencias y Reflexiones
El cliente consideró que la falta de claridad del vendedor era una irresponsabilidad. Además, cuestionó la disposición de la notaría a realizar este tipo de trámites, que, en su opinión, podrían interpretarse como una forma de eludir la ley.
El vendedor se negó a devolver el dinero de la reserva, argumentando que había advertido sobre la prenda (aunque el cliente asegura que se le había dicho que el tema estaba casi resuelto). A pesar de perder los 200.000 de la reserva, el cliente sintió alivio de no haber adquirido un vehículo con prenda, lo que podría haberle generado problemas con el TAG, el seguro y otros aspectos legales.
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