La legendaria Ford Ranger ha alcanzado un nuevo hito en Argentina, con la producción de su unidad número un millón en la planta de General Pacheco. Este logro marca un hito histórico para la marca y la industria automotriz del país, consolidando a la Ranger como una de las camionetas más populares y queridas por los argentinos. Desde su debut en Argentina en 1996, la Ranger ha recorrido un largo camino, ganándose el corazón del público por su robustez, confiabilidad y versatilidad.
27 Años de Trayectoria
A lo largo de estos 27 años, se ha adaptado a las necesidades cambiantes del mercado, evolucionando en diseño, tecnología y rendimiento, sin perder su esencia aventurera. Su éxito es un reflejo de la confianza que los clientes han depositado en la marca. Ford agradece a cada uno de ellos por haber elegido la Ranger y por ser parte de esta historia.
La producción de la Ranger ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de la industria automotriz argentina. La planta de Pacheco, donde se fabrica la camioneta, es una de las más modernas de la región y emplea a miles de trabajadores directos e indirectos. A lo largo de su historia, la Ranger ha contribuido significativamente al crecimiento de la economía local.
Un Homenaje a los Colaboradores
El hito del millón de unidades producidas es un motivo de orgullo para Ford Argentina y, especialmente, para los miles de colaboradores que han hecho posible este logro. La empresa ha querido celebrar este acontecimiento con un homenaje especial a sus trabajadores, reconociendo su esfuerzo, dedicación y pasión por la Ranger.
Ford Argentina quiere expresar su más profundo agradecimiento a todos los colaboradores, proveedores, clientes y fanáticos de la Ranger por haber hecho posible este hito histórico.
El Futuro de la Ranger
La celebración del millón de unidades producidas marca un nuevo capítulo en la historia de la Ranger en Argentina. Ford se compromete a seguir ofreciendo un producto de excelencia, que satisfaga las necesidades y expectativas de sus clientes. La mirada está puesta en el futuro, con nuevas tecnologías y desafíos que la Ranger afrontará con la misma fortaleza y espíritu aventurero que la han caracterizado siempre.
La Ranger es más que una simple camioneta; es un símbolo de trabajo, aventura y espíritu argentino. Representa la capacidad de superar obstáculos, alcanzar metas y disfrutar del camino. Con un millón de unidades en las calles, la Ranger ha dejado una huella imborrable en el corazón de los argentinos, y seguirá haciéndolo por muchos años más.
La historia de la Ranger en Argentina no ha hecho más que comenzar. Con un millón de unidades producidas y un futuro prometedor, la Ranger se prepara para seguir conquistando nuevos terrenos y ganando nuevos adeptos. La leyenda continúa, lista para escribir nuevos capítulos llenos de aventura y pasión.
Inversión para el Futuro
Daniel Justo, presidente de Ford Sudamérica y Martin Galdeano, presidente de Ford Argentina anunciaron una inversión de 80 millones de dólares destinadas mayormente a la fabricación de una nueva familia de motores de alta tecnología que impulsarán a la próxima generación de la pick-up Ranger. Esta inversión, se suma a las ya realizadas por la firma norteamericana en el país transandino y totaliza 660 millones de dólares.
Esta decisión es una demostración de la importancia de la operación de Ford Argentina y el papel que está realizando. “La decisión de continuar invirtiendo en Argentina es muy importante para Ford, y está alineada con nuestro objetivo de ofrecer lo último en tecnología global a los consumidores de Sudamérica”, dijo Daniel Justo, presidente y CEO de Ford Sudamérica. “La mejora continua de nuestros productos y la competitividad, son clave para la sostenibilidad del negocio de Ford en la región.
El Contexto de la Clase Trabajadora en la Zona Norte
Desde 1973, miles de trabajadores pusieron en pie comisiones internas y cuerpos de delegados en sectores de la industria y servicios, que peleaban por mejores condiciones de trabajo y contra los planes de ajuste del gobierno peronista como en el Rodrigazo. Con esa enorme fuerza de miles y miles de obreros en la zona norte, sur y oeste del Gran Buenos Aires, se conformaban las Coordinadoras Interfabriles que llegaron a organizar a más de 130.000 trabajadores. Las grandes empresas no sólo aportaron recursos económicos a los militares, sino que muchas tuvieron dentro de sus instalaciones centros clandestinos de detención y dirigían el secuestro de los trabajadores, junto a la complicidad de sectores de la burocracia sindical peronista, entregando sus datos y señalando a quienes eran los que molestaban a sus planes de mayor explotación.
Lo que estaba en cuestión era la lucha contra la explotación y por cambiar la sociedad de raíz. El orden capitalista estaba siendo cuestionado y en el mundo experiencias de ese tipo eran ejemplo para toda una generación. La clase empresaria tomó nota del peligro que el cuestionamiento de miles de trabajadores, ponía en jaque el orden establecido. Los registros posteriores a la dictadura destacan que una amplia mayoría de desaparecidas y desaparecidos integraban la clase trabajadora, eran obreras y obreros, docentes, profesionales asalariados. Este dato es otra muestra que grafica el genocidio de clase.
Empresas Emblemáticas y la Represión
En la zona norte basta con mirar apenas algunos años atrás para dar cuenta de la enorme tradición de lucha de obreras y obreros industriales a lo largo de la historia. Aquí un repaso de sectores emblemáticos, protagonistas de gestas históricas que el golpe buscó apagar.
En Terrabusi (actual Mondelez planta Pacheco) los trabajadores eran parte de las Coordinadoras Interfabriles de Zona Norte. Susana Ossola y Juan Esteban Ferreyra fueron secuestrados y desaparecidos entre abril y mayo de 1976 y Carlos Becker cuando la dictadura iba a cumplir un año.
En FATE y sus desaparecidos, en la fábrica del neumático, una de las empresas del grupo Madanes Quintanilla fueron desaparecidos 11 trabajadores.
La actual planta de Tenaris-Siderca, en aquel tiempo se encontraba bajo la jurisdicción del ejército en el Área 400: 80 trabajadores y trabajadoras resultaron víctimas de crímenes de lesa humanidad, 39 están desaparecidas, 7 fueron asesinadas, 34 son sobrevivientes.
En los astilleros Astarsa, un grupo de jóvenes trabajadores avanzó del terreno sindical al político, adquiriendo conciencia de clase y también la decisión de apostar por cambiarlo todo desde la raíz, enfrentando a la burocracia sindical, a los patrones entregadores de obreros y los genocidas de la última dictadura. Entre Astarsa y Mestrina hay 30 obreros navieros desaparecidos.
Ford participó del genocidio en Argentina, aportando económicamente al régimen militar y hasta montando un centro clandestino dentro de sus instalaciones. Además, expresó públicamente su apoyo a los dictadores.
En la planta de Garín de la ex Editorial Atlántida, hoy la actual fábrica recuperada Madygraf, así como en la sede Azopardo de la editorial fueron desaparecidos los obreros gráficos Sebastián Ryan y "Lole" Fernández, y los periodistas, editores Ernesto Luis Fossati, Marcelo Ariel Gelman, Mario Waldino Herrera, Heraldo Juan Marucco, Héctor Germán Oesterheld, y Enrique Walker.
La Operación "Caída de los Ferroviarios" fue un operativo de represión ilegal llevado a cabo por la última dictadura entre agosto y septiembre de 1977. Se calcula que un grupo de 21 trabajadores de las líneas Mitre y Belgrano, junto a sus parejas y familiares, fueron secuestrados por las fuerzas militares.
La Lucha de los Trabajadores
La empresa Lozadur se había instalado en un gran predio entre las estaciones de Boulogne y Villa Adelina en 1939. Se convirtió en una empresa importante que fabricaba vajilla de loza. Lozadur era la fábrica más grande del gremio ceramista, sus trabajadores ocuparon la planta incluso dos días antes de asunción del presidente de la fórmula “Cámpora al gobierno, Perón al poder”, el 23 de mayo.
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