¿Por qué se dejó de fabricar el Renault Fluence?

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Para entender por qué se dejó de fabricar el Renault Fluence, es importante considerar la evolución de la marca Renault Samsung y su relación con los modelos que se vendían en Chile.

Originalmente, Samsung nació fabricando tecnología ajena, adquiriendo experiencia para luego producir algo propio. Con la crisis asiática, Renault se involucró, tomando control de la marca gradualmente. Los primeros Samsung que llegaron a Chile eran esencialmente Nissan, con motor japonés, pero se comercializaban bajo el nombre exclusivo de Samsung en Corea.

Posteriormente, Renault marcó territorio, y los sucesores llegaron a Chile como Renault: el SM3 se vendió como Renault Fluence, y el SM5 como Renault Latitude.

Especulando sobre las razones del cambio, los nuevos SM3, SM5, SM7 y QM5 comenzaron a producirse en Corea, lo que sugiere que las líneas antiguas dejaron de fabricarse. Si los nuevos modelos llegaban a Chile como Fluence, Latitude y Koleos, entonces la marca SM "abandonaría" el país.

Además, es importante señalar que el nuevo SM3 en Chile se vendía como Renault Fluence, el SM5 como Renault Latitude, y el QM5 como Renault Koleos. De los antiguos Samsung, solo se seguiría vendiendo el Samsung SM3 CE (Classic Edition).

Aun siendo un auto muy atractivo, no podemos negar que tiene «un aire» al Renault Fluence. Como concepto busca combinar a la perfección elementos de su completo equipamiento, en términos de confort y seguridad, y la elegancia del diseño europeo.

En el aspecto mecánico, tiene un motor de origen Mitsubishi de 1.5 lts (4G15S), con una potencia de 102 caballos de fuerza a 6.000 rpm y un torque de 130 Nm a 4.500 rpm, asociado a una caja de cambios mecánica de cinco velocidades.

Con una estructura de carrocería reforzada y de excelente calidad, este sedán cuenta con un alto nivel en seguridad, incluyendo doble airbag, cinturones de seguridad pretensados electrónicamente, protecciones laterales en las puertas, llave con alarma, control remoto y cierre centralizado.

La sexta generación (conocida internamente como Type 1b), hizo su ingreso a nuestro mercado en 2011, experimentando una ligera actualización en enero de 2015, cuando pasó a denominarse nuevamente Bora, en directa alusión al viento catabático que afecta a grandes regiones, los que en ocasiones pueden superar los 100 km/h.

Analizando su propuesta estética, podemos señalar que el Bora representa a la perfección lo que es un sedán de corte conservador, con tres volúmenes claramente definidos, cuyas líneas lo hacen ver atractivo.

Muchos lo pueden subestimar, en cuanto a sus capacidades dinámicas, pero hay que manejarlo. El motor se siente elástico y progresivo, con capacidad de empuje, tomando en cuenta de su peso que debe rondar los 1.300 kilos.

Por espacio de un día, pudimos comprobar las funcionalidades de un sedán del segmento C, que a estas alturas ha pasado a ser un integrante «imprescindible» dentro de su portafolio: Volkswagen Bora, que ya va en su sexta entrega, presente en nuestro mercado desde 2011 y hasta septiembre de 2014, bajo el nombre de Vento.

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