¿Por Qué Se Frena El Coche En Marcha? Causas y Soluciones

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:blog

Los frenos son un elemento de seguridad crítico en cualquier vehículo. Por eso el mantenimiento del sistema de frenado es muy importante para la seguridad de todos los conductores. Sin embargo, la pérdida de potencia o la sensación de que el coche se frena pueden tener múltiples causas, desde problemas con los frenos hasta fallos en el motor o la transmisión.

Problemas Relacionados con los Frenos

Los frenos son el elemento de seguridad más sometido al desgaste.

En el sistema de frenos las piezas que sufren más desgaste son las pastillas y los discos de freno, y este desgaste depende, además de los kilómetros recorridos, del estilo de conducción de cada persona. Los conductores que suelen exponer al coche a un mayor esfuerzo de frenado (trayectos montañosos, conducción con el coche a plena carga, sobrecalentamiento ocasional del sistema de frenos, etc.) deben revisar los frenos con más frecuencia.

Si vas conduciendo y al pisar el freno notas que hay una pequeña vibración, deberás cerciorarte de que las pastillas y discos de freno están en buen estado. En frenadas de alta velocidad, una vibración en el volante puede ser indicio de que alguna pieza del sistema de frenos está en mal estado, de un desequilibrio entre las cuatro ruedas o de que los discos de freno están alabeados.

Si sientes que tienes que pisar el freno demasiado fuerte para frenar, lo más probable es que las pastillas de freno o los discos estén dañados. En ocasiones es necesario pisar el pedal de freno demasiado fuerte y aún así sentimos que el auto no frena como debería. Las causas de esto pueden ser muy diversas pero es posible que las pastillas de freno de nuestro vehículo o los discos de freno estén dañados.

También es posible que esto suceda por otras causas: grasa o líquido de frenos en las pastillas, poca cantidad de líquido de frenos, etc.

Si el pedal de freno se hunde cuando lo pisas, puede haber una fuga en el circuito de frenos o que las pastillas de freno estén excesivamente desgastadas. Fugas en el circuito de frenos, aire en el sistema, líquido de freno escaso, inadecuado o contaminado o pastillas de freno muy desgastadas, pueden hacer que el pedal de freno se hunda al pisarlo.

Un ruido chirriante en los frenos puede ser síntoma de que las pastillas de freno son nuevas, pero también son un indicador de alarma en algunos casos. Cuando acabamos de cambiar las pastillas de freno, sin haber cambiado los discos, podemos escuchar chirridos.

Debes estar pendiente de la revisión de los frenos de tu auto, si están desgastados, la distancia de frenado aumenta considerablemente. Recuerda que si el sistema de freno de nuestro auto no está en buenas condiciones, tenemos un 100% de posibilidades de tener un accidente.

El sistema de freno debe revisarse cada vez que el vehículo pase por el taller para cualquier tarea de mantenimiento: cambio de aceite, filtros, etc. En cualquier caso nunca deberían dejarse pasar más de 20.000 kilómetros sin revisar el sistema de frenos (lo cual no quiere decir que haya que cambiar algún elemento).

Procura asesorarte y hablar con el profesional para saber qué frenos ponen a tu coche. Así irás más tranquilo y conducirás más relajado desde que sales del taller.

Asegúrate de que las pastillas de freno que te han puesto están homologadas. Las cajas de las pastillas de freno deben ir marcadas con el número de homologación ECE R-90 que nos asegura que dichas pastillas cumplen con las normativas establecidas de seguridad.

Frenos Arrastrando

Si las pinzas de freno se atascan o los pistones no se retraen correctamente, las pastillas de freno pueden permanecer en contacto constante con los discos o tambores, generando fricción y "frenando" el coche incluso cuando no se está pisando el pedal del freno. Los frenos arrastrando pueden causar pérdida de potencia, sobrecalentamiento de los frenos, desgaste prematuro de las pastillas y discos, y aumento del consumo de combustible. A menudo, se puede detectar un freno arrastrando por un olor a quemado proveniente de las ruedas y un calor excesivo en las llantas.

Problemas Relacionados con el Motor

Seguramente te has preguntado por qué el motor pierde potencia, pues se trata de una falla común en vehículos de todo tipo que afecta la experiencia de conducción y puede derivar en daños mayores. Algunas de las causas más comunes de este problema son:

Sistema de Sobre alimentación

El motor pierde potencia cuando hay algún tipo de avería en el sistema de sobre alimentación (turbocompresor), como una fuga de aire en algún conducto averiado o una abrazadera suelta, que limita la cantidad de oxígeno que el motor necesita para funcionar correctamente.

Sistema de Encendido

Cuando las bujías están averiadas, sucias, desgastadas o mal conectadas no producen la chispa suficiente para generar la explosión aire-gasolina adecuada para impulsar el pistón y hacer funcionar el motor con la debida potencia.

Lo bueno, cuando no tiene fuerza el motor del auto a causa de este problema, es que la reparación es económica y fácil de realizar. Solo debes remplazar las bujías dañadas o su cable y listo. Sin embargo, es recomendable que la revise un mecánico para verificar que no se haya dañado a causa de factores mayores, como presencia de aceite o impurezas.

Otro problema en el sistema de encendido que deriva en pérdidas de potencia es la avería en las bobinas (en los vehículos modernos) o en los distribuidores (en los autos más clásicos). Estos se encargan de incrementar el voltaje desde los 12 V hasta los 10.000 V necesarios para ionizar el aire y generar la chispa entre los dos electrodos de la bujía.

Sistema de Inyección

Otro motivo por el que el motor pierde potencia se relaciona con la ruptura u obstrucción de los sistemas de inyección, impidiendo el transporte de combustible desde el depósito hasta los cilindros en el momento preciso, cantidad exacta y presión correcta.

Filtro de Aire

El aire que ingresa al motor pasa por un filtro que impide la entrada de impurezas. Su taponamiento constituye una de las causas más comunes de por qué el motor pierde potencia, ya que este no recibe la cantidad de oxígeno suficiente para quemar el combustible adecuadamente y, por consiguiente, impulsar los pistones con la fuerza y velocidad indicados.

Sistemas EGR y FAP

La válvula EGR y el filtro de partículas (DPF) también son de las partes del motor de un auto que, al momento de fallar u obstruirse, producen la perdida de potencia del auto. Una EGR obstruida no cierra de forma adecuada, haciendo recircular los gases de escape de forma incorrecta. Al acelerar a fondo, además de ver salir humo oscuro por el tubo de escape, notarás problemas de arranque y potencia limitada del motor. Por otra parte, está el filtro de partículas, encargado de atrapar las partículas sólidas generadas en la combustión para que solamente pasen los gases de escape. Cuando se obstruye el filtro, el auto entra en "modo protección" y se limita la potencia.

Desgaste del Motor

El rozamiento continuo entre las diferentes partes del motor de un auto, producto de una mala lubricación tarde o temprano termina en desgastes que derivan en una pérdida de compresión. Por supuesto, se trata de un proceso gradual que no tiene por qué originar una pérdida repentina y significativa de potencia.

Convertidor Catalítico Obstruido

La obstrucción del convertidor catalítico restringe el flujo de gases de escape, creando contrapresión en el sistema de escape. Esta contrapresión dificulta que el motor "respire" correctamente, resultando en una pérdida significativa de potencia, especialmente a altas revoluciones, y un posible sobrecalentamiento del motor.

Sensores del Motor Defectuosos

Si un sensor MAF (Sensor de Flujo de Masa de Aire) falla o se ensucia, puede enviar lecturas incorrectas a la ECU, lo que lleva a una mezcla aire-combustible incorrecta (generalmente pobre). Un sensor MAF defectuoso puede causar pérdida de potencia, ralentí inestable, vacilación al acelerar y aumento del consumo de combustible. La limpieza o reemplazo del sensor MAF puede solucionar el problema.

Si un sensor de oxígeno falla, la ECU puede recibir información errónea, lo que resulta en una mezcla incorrecta, ineficiencia en el consumo de combustible, aumento de emisiones y pérdida de potencia. Los sensores de oxígeno tienen una vida útil limitada y deben ser reemplazados periódicamente.

Problemas en la Transmisión

Aunque menos frecuentes, problemas en la transmisión pueden simular una pérdida de potencia:

En vehículos con transmisión manual, un embrague desgastado o defectuoso puede patinar, es decir, no transmite toda la potencia del motor a las ruedas. Esto se manifiesta como una sensación de que el motor revoluciona pero el coche no acelera proporcionalmente, especialmente al intentar acelerar rápidamente o subir cuestas. Un embrague deslizante también puede producir un olor característico a quemado.

En transmisiones automáticas, el convertidor de par transmite la potencia del motor a la transmisión. Si el convertidor de par falla, puede no transmitir la potencia eficientemente, resultando en una sensación de pérdida de potencia, especialmente al acelerar desde parado o a bajas velocidades.

Un nivel bajo de fluido de transmisión automática puede causar diversos problemas, incluyendo el deslizamiento de los embragues internos de la transmisión y un funcionamiento ineficiente del convertidor de par. Esto puede resultar en una pérdida de potencia, cambios de marcha bruscos o retrasados, y sobrecalentamiento de la transmisión.

Otros Factores

  • Sobrecarga del Vehículo: Cargar el vehículo con un peso excesivo, más allá de su capacidad recomendada, puede afectar significativamente su rendimiento. El motor tendrá que trabajar más para mover el peso adicional, lo que se traducirá en una sensación de pérdida de potencia, especialmente al acelerar o subir cuestas.
  • Problemas Eléctricos: Si bien una batería débil generalmente se manifiesta con problemas de arranque, en casos extremos también podría contribuir a una pérdida de potencia al no alimentar correctamente los componentes eléctricos del motor.

Sumado a las anteriores causas por las que no tiene fuerza el motor del auto, también encuentras otros factores aislados al funcionamiento de la maquinaria, como rodamientos defectuosos, frenos mal posicionados que rozan los discos, fallas en la electrónica o sensores que pueden hacer que el vehículo entre en “modo protección” y limite la potencia entregada.

De cualquier manera, lo más recomendable en los casos de pérdida de potencia es consultar un especialista lo antes posible y remplazar las piezas dañadas con repuestos originales.

Mantenimiento Preventivo

Para evitar problemas, es esencial realizar un mantenimiento preventivo adecuado. Esto incluye:

  • Revisar y cambiar el aceite de motor y los filtros regularmente.
  • Inspeccionar y reemplazar las bujías según el intervalo recomendado.
  • Mantener el sistema de frenos en buen estado, revisando pastillas y discos.
  • Verificar y limpiar o reemplazar los filtros de aire y combustible.

Conclusión

tags:

Deja una respuesta