Distopías en la Literatura y el Cine: Un Mundo Feliz y Más Allá

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:blog

Los escenarios de las distopías son muy diversos: fábricas abandonadas, países subterráneos, ciudades sumergidas bajo el mar. No obstante, forman parte de un imaginario común que se ha vuelto ampliamente popular entre los adolescentes en la última década. Algunos rasgos comunes en estas historias son la existencia de gobiernos totalitarios y el alzamiento de personajes que desafían el orden imperante. Comencemos desde el principio.

La palabra distopía -que por definición es el antónimo de una utopía- se utiliza para referirse a la representación de sociedades futuras que han llegado al límite de lo indeseable y que se caracterizan por problemáticas como la deshumanización de la ciudadanía o los desastres ambientales. Este género comenzó a explotarse a inicios del siglo XX con el trabajo de grandes escritores que quisieron explorar los posibles destinos de la humanidad.

Clásicos de la Distopía

Uno de los primeros fue el británico Aldous Huxley, quien en su libro Un mundo feliz (1932) imaginó una humanidad ordenada en castas donde todo parecía funcionar a la perfección, aunque para ello tuvo que eliminarse la familia, el arte y la diversidad cultural. El estadounidense Ray Bradbury, por su parte, escribió en 1953 la novela Fahrenheit 451, un relato que representa una sociedad sobreexpuesta a las pantallas, vigilada por bomberos que se dedican a requisar y quemar libros.

A la par de estas dos novelas -consideradas hoy como clásicos de enorme calidad literaria- se alzó un libro que para muchos es el símbolo de la ficción distópica: 1984, escrito por George Orwell en 1949. En esta novela, Orwell construyó una sociedad que ha llegado a la década de los ochenta marcada por la manipulación de la información, un sistema de vigilancia masiva y una fuerte represión y segmentación política. La película 1984 hace énfasis en su régimen totalitario.

El año 1984 llegó más pronto de lo esperado y aunque fue muy distinto a cómo lo imaginó Orwell, demostró que la humanidad avanzaba hacia algunas de sus suposiciones. Ese mismo año se estrenó la adaptación cinematográfica del libro 1984, dirigida por Michael Radford. Fahrenheit 451, por su parte, tuvo una primera película en 1966 y otra en 2018 (protagonizada por Michael B. Jordan).

La Distopía en el Cine y la Literatura de Masas

En la segunda mitad del siglo XX el género distópico fue desdibujando sus fronteras dentro de la ciencia ficción con la publicación de libros que muy pronto se volvieron clásicos de la literatura y del cine de masas. Fue el caso de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968), de Phillip K. Dick, que inspiró la película Blade Runner. Harrison Ford protagoniza Blade Runner (1982).

Hacia fines de siglo las ideas sobre los posibles futuros continuaron diversificándose. En 1985 la escritora canadiense Margaret Atwood publicó El cuento de la criada, historia que aborda problemáticas de género al construir una sociedad que ha sistematizado la opresión y esclavitud sexual de las mujeres. En “El cuento de la criada” la sociedad controla la vida de las mujeres.

El Auge de la Distopía Juvenil

Fue en la década de los noventa, tras la publicación del libro El dador de recuerdos (1993), que el género dio un giro hacia el público juvenil. Este relato, escrito por la estadounidense Lois Lowry, plantea una sociedad que ha logrado la igualdad sacrificando la vivencia de las emociones. Su versión cinematográfica, estrenada en 2014, se caracteriza por su fotografía en blanco y negro, que contrasta con la creciente incorporación de colores.

Existe un amplio consenso al afirmar que fue el libro Los juegos del hambre (2008) de Suzanne Collins el que inauguró una especie de edad de oro de la literatura distópica juvenil. Esta trilogía -que se completa con los títulos En llamas y Sinsajo- presenta una sociedad estadounidense dividida en trece distritos que tributan sus materias primas y la vida de sus hijos e hijas a un gobierno totalitario representado por el Capitolio. Tal como en las novelas de Huxley o de Bradbury, el viaje heroico de sus protagonistas está movido por el deseo de enfrentar el orden político imperante, en este caso, a través de una rebelión inspirada por el símbolo del Sinsajo. La trilogía “Los juegos del hambre” rompió todos los récords.

Sagas Distópicas Juveniles

El éxito de Los juegos del hambre marcó el camino para otras sagas que vieron en su fórmula una clave para el éxito. Una de las principales fue Divergente (2011), de Verónica Roth, que repitió algunas características de la obra de Collins, como el carisma de su protagonista femenina o la división de la sociedad en estratos bien definidos. Esta trilogía presenta una versión futura de Chicago que divide a sus habitantes desde la adolescencia en cinco facciones para asegurar la paz. La protagonista, Beatrice, comienza su aventura luego de descubrir que no encaja en ninguna de ellas. La saga fue adaptada al cine con Shailene Woodley en el rol protagónico, alcanzando el éxito de taquilla. La saga Divergente es uno de los principales exponentes de la distopía juvenil actual.

Otra saga de igual popularidad fue Maze Runner: correr o morir (2009) de James Dashner, que consta de cinco títulos, de los cuales tres fueron adaptados al cine. En esta historia, los protagonistas se enfrentan a un inmenso laberinto y al poder de una organización secreta en medio de una realidad posapocalíptica.

Hoy en día se siguen estrenando libros distópicos que se convierten prontamente en películas o series de televisión, como Los 100 (Kass Morgan), Legend (Marie Lu) o Delirium (Lauren Oliver). Aunque entre tantas propuestas se vuelve un desafío encontrar los títulos que plantean verdadera novedad o calidad literaria, es un hecho que estas sagas han atraído a miles de lectores adolescentes a lo largo del mundo; quienes, en mayor o menor medida, se han ido acercando también a los grandes clásicos de la distopía.

Una de las grandes incorporaciones al Universo Marvel es la participación de Harrison Ford en una de sus películas. La noticia fue una sorpresa bastante agradable para quienes han seguido al actor desde las franquicias Star Wars e Indiana Jones. Recordemos que durante las películas galácticas de George Lucas, el actor interpretó al legendario Han Solo. Durante la entrevista, el actor se refirió a su debut en el universo ficticio. “Quiero decir, este es el universo Marvel y yo estoy allí con un pase de fin de semana. Para Harrison Ford, es importante no quedarse estancado y adaptarse a los cambios de la industria cinematográfica. ”Entiendo el atractivo de otro tipo de películas además del tipo que hicimos en los años 80 y 90. No tengo nada general que decir al respecto. Es la condición en la que estamos, y las cosas cambian y se transforman y siguen adelante. A modo de conclusión, reveló que está satisfecho con el proyecto con el que participa, pues es un aporte. "Estoy participando en una nueva parte del negocio que, al menos para mí, creo que realmente está produciendo algunas buenas experiencias para una audiencia.

tags:

Deja una respuesta