El coche eléctrico, que pasa silenciosamente por las calles, a menudo causa curiosidad y admiración. Esta escena, que evoca una visión del futuro, tiene sus raíces en el pasado, específicamente a principios del siglo XX en Estados Unidos, con modelos como el Fritchle o el Detroit Electric.
Se nos presenta el coche eléctrico como el automóvil del futuro. Quizá lo sea, pero también es cierto que es una vieja idea que simplemente se pone al día.
Para comprender completamente la historia del coche eléctrico, es crucial remontarnos a sus orígenes en el siglo XIX.
Los Primeros Pasos de la Electromovilidad
La historia dice que entre 1832 y 1839 -no existe consenso entre los historiadores- se tiene el primer registro sobre un vehículo que puede moverse gracias a energía eléctrica. Esto fue mucho antes de la aparición del primer automóvil, el Benz Patent Motorwagen de 1886.
Aquel hito fue clave en el desarrollo de estos dispositivos capaces de almacenar energía y sirvió de inspiración para un proceso que posteriormente sirvió en el trabajo del profesor de Países Bajos, Sibrandus Stratingh, quien construyó vehículos eléctricos a escala reducida, aunque el salto cualitativo se experimentó con el trabajo de los franceses Gaston Planté y Camille Faure, quienes mejoraron la pila eléctrica y desarrollaron los primeros acumuladores de energía, pilar clave para poder disponer de energía eléctrica.
El primer coche eléctrico data de 1834, mientras que el motor de combustión interna, más complejo que un motor eléctrico, no llegó hasta 1861.
En esa fecha, cuando el mundo avanzaba a grandes pasos en su desarrollo gracias a la Revolución Industrial, el escocés Robert Anderson mejoró unos prototipos de los inventores Ányos Jedlik y Thomas Davenport y presentó un carruaje que no distaba en demasía de los que se ocupaban en esa época, pero que tenía una diferencia sustancial: no necesitaba de la tracción animal para desplazarse.
¿Cómo hacía eso? gracias a un pequeño motor eléctrico que era alimentado por una pila de energía, la cual no era recargable, pero que le permitía alcanzar una velocidad de 6 km/h.
En 1867 el austríaco Franz Kravogl presentó en la Exposición Mundial de Francia una especie de bicicleta de dos ruedas con motor eléctrico y años después, en la Exposición Internacional de la Electricidad el 19 de abril de 1881, el francés Gustave Trouvé presentó un vehículo de tres ruedas, el que es considerado el primer auto eléctrico de la historia.
Se trataba de un triciclo que disponía de una especie de timón para dirigir dos de sus tres delgadas ruedas, además de un freno hecho de una correa de cuero, un asiento alto que instalaba a la persona a la altura de los hombros del resto y como principal novedad, montaba un pequeño motor eléctrico y una batería que le permitía moverse. Su primer paseo en público se hizo en la Rue de Valois de la ciudad luz.
Al cumplirse 140 años de ese hito, la historiadora y conservadora del Museo Británico del Motor en Gaydon, Catherine Griffin, comentó en una entrevista sobre el vehículo de Trouvé que “es realmente interesante observar la historia de los vehículos eléctricos y comprender que, como los vemos ahora, no son una tecnología moderna”.
En la misma línea, la experta británica comentó que “en el silo XIX, la propulsión eléctrica se adoptó ampliamente y tenía exactamente los mismos beneficios que ahora. Era más limpia y silenciosa. Aquellos que no la adoptaron lo hicieron por las mismas razones que ahora: su autonomía y fiabilidad”.
El Auge del Coche Eléctrico a Principios del Siglo XX
El coche eléctrico es tan antiguo como el propio automóvil y a principios del siglo XX parecía ser el futuro. La comercialización de coches eléctricos comenzó en 1852, pero esos primeros vehículos eléctricos no usaban baterías recargables.
En la década de 1890 en Europa, el fabricante austriaco de carruajes Jacob Lohner estaba convencido que la era de los carruajes tirados por caballos llegaba a su fin.
Lo tuvo claro al volver de un viaje a Estados Unidos y deseaba convertir su empresa en fabricante de automóviles, tanto eléctricos como de motores de combustión interna.
Lohner pensaba que se vendería mejor un coche eléctrico, pues a muchos clientes potenciales no les gustaban los humos ni el ruido de los primeros coches con motor de combustión interna.
En 1898, Ferdinand Porsche desveló lo que sería su primer coche, el Egger-Lohner P1. Era capaz de alcanzar 34 km/h y recorrer hasta 79 km con una carga. El P1 sería todo un éxito para Lohner.
Lo que vio Jacob Lohner al otro lado del Atlántico fue el auge imparable de los coches eléctricos. El primero de ellos, se vendió en 1890 por William Morrison of Des Moines, Iowa.
Pero el líder indiscutible del mercado de la época era Fritchle, fundada por Oliver O. Fricthle, un químico instalado en Denver.
Fritchle vendió su primer coche en 1906 y en 1908 la Oliver P. Fritchle Company abrió su primera tienda en Colfax Avenue, Denver.
Para darse a conocer, Fritchle aseguraba que su coche podía recorrer hasta 100 millas (160 km) en llano tras recargar su batería toda la noche. Como nadie le creyó, se montó su particular road-trip demostrando así la veracidad de su anuncio.
Fritchle había diseñado su coche pensando en las damas de la alta sociedad de las Rocky Mountains. Y es que, dicen, que las mujeres preferían los coches eléctricos a los de gasolina porque eran sencillamente más limpios.
Así, el coche de Fritchle era espacioso y podía subir las fuertes pendientes de la región de Denver. En 1912, Fritchle abrió una tienda en la Quinta Avenida de Nueva York.
Su factoría todavía no había empezado a producirlos en serie que ya había una lista de espera para hacerse con un modelo. Eso sí, los Fritchle eran coches de lujo.
Los progresos del automóvil eléctrico se hicieron patentes con el récord de velocidad del belga Camille Jenatzy y su coche eléctrico “La Jamais Contente” conseguido en 1899: fue el primer ser humano en superar los 100 km/h y a partir de ahí empezaría una lucha por ser el más rápido sobre ruedas.
Es más, los automóviles eléctricos representaban el tercio del parque móvil de grandes ciudades como Nueva York, Boston o Chicago. De hecho, la flota de taxis de Nueva York, por ejemplo, se componía esencialmente de eléctricos.
El Declive del Coche Eléctrico
En 1908 Ford presentó su Model T fabricado en serie y lo cambió todo.
La fabricación en serie permite bajar el precio de venta de forma notable de cualquier producto y fue también el caso del Model T.
El motor de arranque eléctrico inventado por Charles Kettering mejoró además el confort de uso de los coches de gasolina, aunque arrancar el motor con manivela siguió siendo la norma en muchas marcas.
En la década de los años 20, los coches de gasolina son más asequibles y sobre todo superan con creces en autonomía práctica a los eléctricos.
Con la red de carreteras mejoradas en Estados Unidos tras la Primera Guerra Mundial, la necesidad de poder repostar en pocos minutos era crucial, pues la gente ya se movía más. Para colmo, el precio de la gasolina bajó drásticamente tras descubrir petróleo en Texas.
Salvo contadas y anecdóticas excepciones, el coche eléctrico cayó en el olvido. De los años 20 hasta los años 90, el coche eléctrico experimenta su particular travesía del desierto.
Aun así, a partir de los años 60 se percibe un intento de volver al coche eléctrico.
Por ejemplo, la Henney Motor Company de Nueva York que propuso un Renault Dauphine convertido a coche eléctrico bajo el nombre de Henney Kilowatt en 1959.
Y es que permitían así repartir de forma equilibrado el peso de las baterías, de plomo-cobalto en el caso del MARS II. Según las fuentes, se fabricaron entre 45 y 47 unidades del MARS II.
En 1975, AMC vendió unos 350 Jeep para el servicio postal de los Estados Unidos en una prueba piloto. Aun así, en esos años no existe realmente un mercado para el automóvil eléctrico.
El Resurgimiento del Coche Eléctrico
En 1990, California adoptó la norma del “Zero Emission Vehicle (ZEV)” que imponía que para 1998 al menos el 2 % de las ventas en California de un gran fabricante debían realizarse con coches de emisiones cero hasta llegar a un cuota de 10 % en 2003.
Con el tiempo, esa norma se fue modificando y adaptando a la realidad tecnológica y del mercado, básicamente para incluir los coches híbridos e híbridos enchufables porque sino ningún fabricante la cumpliría.
General Motors fue el primero de los grandes fabricantes en atreverse comercialmente con un coche eléctrico, el EV1.
En realidad era una prueba piloto en la que solo los clientes de California, Arizona y Georgia podían acceder al EV1 mediante leasing vía concesionarios Saturn. En 1996 comenzó la fabricación del EV1.
Cuando en 2003, General Motors terminó el programa EV1, muchos de esos coches fueron reclamados por GM para su reciclaje (o destrucción, como se quiera ver) cuando dejó de dar soporte técnico a los EV1 (algo que Chrysler ya había hecho con el Turbine años atrás).
Técnicamente, el GM EV1 no fue un fracaso, ni mucho menos. Desde su aerodinámico diseño hasta su autonomía, el coche era un adelantado a su tiempo.
Hoy, casi todos los fabricantes de automóviles tienen o tendrán en breve un coche eléctrico. La Unión Europea es así otra impulsora de facto de la movilidad eléctrica. Si los fabricantes quieren lograr la media de 95 g/km de CO₂ para su flota en 2021 acordada por la UE no les queda otra que apostar por el coche eléctrico.
El Día Internacional del Auto Eléctrico
El 9 de septiembre se celebra a nivel mundial el Día Internacional del Auto Eléctrico. La iniciativa comenzó en 2020 gracias a las empresas ABB y Green TV con el objetivo de dar a conocer y fomentar la electromovilidad.
El Día Internacional del Auto Eléctrico se pensó entonces como una instancia que sirve para reflexionar sobre la integración de las energías renovables y el papel que deben desempeñar para potenciar un ecosistema de transporte sostenible, en un mundo que se encuentra al borde del colapso climático.
En ese contexto, los vehículos recargables se han instalado en los últimos años como la gran solución para todos los males que provocan los autos a combustión, pero la verdad es que el origen de los autos eléctricos no tuvo relación con el cambio climático, sino con un desarrollo de la movilidad hace muchísimo tiempo.
El Futuro de la Movilidad Eléctrica
Hoy no existen fabricantes que no los quieran en sus portafolios, pues razones hay de sobra para apostar por este tipo de propulsión.
Algo de lo que se han convencido en solo una década de inversión, investigación y avances en el campo de la electromovilidad, atendiendo así a la creciente preocupación de los países ante los problemas medioambientales que nos aquejan.
Políticas, regulaciones y nuevas consideraciones hoy ponen al día a un viejo conocido desde hace más de un siglo. Así como se oye, pues el auto eléctrico es tan antiguo como el propio auto.
Tras la tímida llegada de los primeros eléctricos, hoy las propuestas de las marcas en electromovilidad casi no dejan espacio a nada más en los salones internacionales, estrenando modelos ya de segunda generación con autonomías superiores a los 400 kilómetros.
Generalistas, premium e incluso superdeportivas alistan su ofensiva para los próximos años.
Tabla Cronológica de Hitos Clave en la Historia del Automóvil Eléctrico
| Año | Acontecimiento |
|---|---|
| 1832-1839 | Primer registro de un vehículo movido por energía eléctrica. |
| 1852 | Comienzo de la comercialización de coches eléctricos, sin baterías recargables. |
| 1890 | Se vende el primer coche eléctrico en Estados Unidos por William Morrison. |
| 1899 | Camille Jenatzy supera los 100 km/h con el coche eléctrico "La Jamais Contente". |
| 1900 | Los coches eléctricos representan el 28% de los vehículos en Estados Unidos. |
| 1908 | Ford presenta el Model T, abaratando los coches de gasolina y comenzando el declive de los eléctricos. |
| 1996 | General Motors comienza la fabricación del EV1. |
| 2020 | Se celebra el primer Día Internacional del Auto Eléctrico. |



