Antes de la era digital, los autos se anunciaban en revistas, diarios y obviamente por televisión, siendo esta última, la que vio nacer una serie de anuncios y comerciales épicos que afianzaron la cercanía que los chilenos tenemos con ciertas marcas.
Ya sea por la confiabilidad del producto, la forma de mostrar las características o la introducción de costumbres chilenas dentro del guión, lo cierto es que estas producciones son recordadas con nostalgia por el público que vivió aquella época, de la que hoy poco y nada queda, gracias a la generación de contenido rápido que busca concentrar mucha información en un video de un minuto, donde la máquina ya no seduce con sus cualidades siendo puestas a prueba, pasando a ser solo una enumeración de las largas listas de equipamiento disponibles en la actualidad.
En una especie de homenaje a esos trabajos audiovisuales, recordamos los más emblemáticos, los que suelen aparecer en conversaciones nostálgicas.
Anuncios emblemáticos de vehículos en Chile
- Comercial de Suzuki 1981: Una melodía simple, una letra amigable y las imágenes de los modelos japoneses cumpliendo en acciones cotidianas era todo lo necesario para que el chileno de los años 80 empatizara con este fabricante, logrando una relación de fidelidad que se mantiene hasta nuestros días. Con este anuncio, Suzuki logró mucho más que mostrar los productos disponibles en 1981, sino que consiguió que muchas familias no se cambien nunca más de marca.
- Si camino no hablar, nadie venir: Esa frase, emitida por el conocido actor Luis Alarcón, alcanzó una popularidad tal, que en prácticamente todo el país es conocida, siendo difícil que si uno la repita, alguien a tu alrededor no la conozca. Lo cierto es que este anuncio de Firestone para sus neumáticos Radial Sport marcó a toda una generación, además de crear una frase que trascendió el tiempo.
- La minga: Un anuncio de Chevrolet para promocionar su camioneta LUV a inicios de los 2000 supo calar en el corazón de los chilenos, esto tras montar suelo chilote una minga, la popular ceremonia sureña en que a fuerza de bueyes se traslada a una casa de ubicación. Aquí, tres camionetas LUV dieron muestra de su poder arrastrando la vivienda, la cual fue enganchada a las pick ups por medio de unas cadenas. Fue tan épico, que en 2022 Chevrolet repitió esta hazaña, esta vez con unas Silverado, con motivo del fin de semana de fiestas patrias.
- El Lada con Gert Weil: Uno de los comerciales más recordados de fines de la década del 80 llegó gracias a Lada, la marca de autos de origen soviético, que por esos tiempos estaba posicionándose en el mercado nacional. Es por esto que para acallar las dudas que existían respecto a su desempeño, elaboró una producción donde Gert Weil, popular atleta nacional en lanzamiento de bala, examinaba diferentes aspectos del modelo Samara, el cual terminó volcado a pulso para chequear su resistencia estructural. Cabe destacar que ese mismo año Weil participó en los Juegos Olímpicos de Seúl, por lo cual su popularidad estaba en su punto máximo, ayudando a despegar las ventas de este fabricante de autos.
- Nissan V16 1990: Si nos encontrábamos a inicios de los 90, el futuro se escuchaba con tono robótico. Es por esto que gracias al uso de un sintetizador, un narrador con voz robótica nos presentaba al totalmente nuevo Nissan V16, un modelo de características futuristas para su época, en un segmento de mercado donde los autos acostumbraban a tener menos formas redondeadas. Aquí, la eficiencia de su mecánica y la nueva tecnología Twin Cam eran los protagonistas.
- Renault 19 1990: ¿Un grupo de cuatro autos franceses sosteniendo un puente para que un grupo de elefantes pueda cruzar? Esta frase, que parece salida después de una noche de sobredosis fue una interesante forma de mostrar la potencia disponible en el Renault 19, un sedán que se vendió con éxito en nuestro país durante los años 90. Algo que no resulta para nada extraño, porque, ¿a quién no le gustan los elefantes?
- Luv, Luv, Luv: Ya lo dijimos. Nada mejor que una melodía simple y una letra pegadiza para permear los corazones de un país completo. La camioneta de Chevrolet tenía carisma, bajo costo operativo y confiabilidad a toda prueba. Además, era fabricada en Chile, por lo que nuestro orgullo por este modelo era suficiente para poder hacerle una canción.
- Subaru Rex 1980: Un viaje a Viña del Mar fue suficiente para vendernos un Subaru Rex y ser testigos de un interesante coqueteo entre el conducto de uno de estos modelos y una viajera que necesitaba un aventón. Y es que es cierto. No hay nada mejor que viajar a la costa, sacarse los zapatos y disfrutar de una suave alfombra.
- Como a un hijo: En 2010, Suzuki tuvo una idea brillante para ejemplificar el por qué es mejor comprar un 0 km pequeño, antes que un auto usado más grande. Y es que luego de ver el maltrato que una usuaria le daba a un viejo Daewoo, muchos dejamos de mirar con romanticismo a los autos antiguos a la hora de elegir qué comprar.
- Cómprate un auto, Perico: Esta frase también alcanzó el grado de iconicidad necesaria para entrar a los libros de historia.
El Renault 18 GTX Serie II: Un clásico de los 80
Nos desplazamos hasta la ciudad de Linares (VII Región), para conocer en vivo y en directo un representante de los autos de origen europeo de categoría que reinaban en nuestras calles y carreteras durante buena parte de la década de los ochentas. No fue fácil reconstruir o al menos indagar en la historia que tuvo este exitoso modelo, que conocimos en Chile entre 1980 y 1990. Recurrimos al Departamento de Asistencia Técnica de Renault Chile, representada en la actualidad por DERCO.
Este modelo, que en su época competía en Chile, con linajudos representantes del segmento D conformado por sedanes medianos como el Datsun Bluebird, Mazda 626 y Toyota Corolla 1.3/1.6 DX y Corona 2000, fue revelado mundialmente en el Salón de Ginebra de 1978 en su variante berlina, mientras que el Station lo hizo en el mismo lugar, un año más tarde, como sucesores del Renault 12, puesto que la marca tenía un vacío en el segmento de autos de tres volúmenes de cilindradas medianas y altas. En Francia se estuvo produciendo hasta 1989, totalizando más de dos millones de unidades, mientras que en Argentina se mantuvo vigente hasta noviembre de 1993. Su diseño fue obra del diseñador Gaston Juchet, jefe de diseño de la marca.
Briones nos contó que el primer Renault 18 llegó como MY 1980, siendo fabricado con partes provenientes directamente de Francia y cerca de un 30% de sus componentes eran de producción nacional como baterías, neumáticos, etc.. Nuestro país tuvo el privilegio de ser el segundo país en el mundo en poder fabricar este modelo (también fue ensamblado en México y Venezuela). Las primeras versiones del 18 sedán fueron el 1.4 TL con escasos 64 caballos y el 1.6 GTS con 79 caballos de fuerza y doble carburador, los que se diferenciaban en equipamiento. Así el TL tenía una caja de cuatro relaciones, mientras que el 1.6 usaba una de cinco marchas.
La primera versión familiar del 18 se conoció como 18 TS Break en 1984. En 1985 se incorporó la versión CKD del 18 de procedencia trasandina, evolucionando a los acabados TX, GTX y GTX Serie II, pasando a contar con un poderoso motor de 2 litros de desplazamiento con 103 caballos de fuerza. También nos comentó que llegaron versiones con caja automática de tres marchas del 18 TX. Este auto incluso corrió en el Rally chileno de manera oficial entre 1985-86 y semioficial hasta 1989 con el 18 GTX, que de fábrica traía 150 caballos, pero el equipo de mecánicos incrementó su potencia en 10 caballos de fuerza adicionales. El rendimiento del motor de 2 litros andaba del orden de los 8km/l en ciudad y 13km/l en carretera, aseveró el experto.
Entre 1985 a 1990, el portafolio de productos de Renault en Chile consideraba todos los segmentos del mercado, partiendo por modelos de entrada como el R5 de 3 y 5 puertas, la clásica Renoleta 4S y el Renault 9 en versiones TL y GTS sedán. En la parte alta se ubicaba el 18 en variantes Berlina y Break.
Detalles exteriores e interiores
Su frente era bastante inclinado para la época, con una máscara de menor tamaño, cuya parte alta era del color de la carrocería del auto, delimitada por un listón cromada que separa la superficie pintada de la sucesión de siete lamas. El logo iba al centro, mientras que una pequeña plancha con leyenda «GTX», la encontramos al costado derecho de dicha pieza. Los señalizadores pasaron de ser de color naranja a blancos.
El paragolpes envolvente, era de resina plástica con dos listones paralelos que le daban más elegancia. De costado, apreciamos su clásica forma de auto familiar, con un detalle típico de los autos galos de ese tiempo, como lo era la antena de recepción de radio colocada al centro del parabrisas delantero. Los espejos, del tipo banderín, realizados en el mismo material de los parachoques, eran regulables eléctricamente. Los marcos de las ventanas, pilar B y manillas de las puertas eran de color negro. Contaba con paddings laterales gruesos que protegían las puertas de golpes o rasguños ocasionados por topones menores provenientes de otros autos o puertas al dejarlo estacionado.
El zócalo dispone de un listón cromado y es de color negro, protegiendo esa zona de piedrazos o gravilla cuando se circula por caminos accidentados. El Renault 18 calzaba neumáticos 175/70 SR13 el sedán y la station 185/70 SR 13.
Por detrás, en el caso del 18 sedán, vemos que la línea de techo trazaba una suave caída hasta su portaequipajes que admitía 400 litros, mientras que el SW llegaba hasta los 430 litros. Una particularidad del sedán era su alerón trasero (que en Argentina lo bautizaron como «cola de pato»). Las luces traseras del sedán eran de forma semirectangular, las que combinaban luces de posición, freno, reflectantes (todas rojas), reversa (blanca) e intermitentes (naranjas). Éstas flanqueaban un amplio espacio para la placa patente. En el caso del Break, se disponía de un amplio cristal posterior con su correspondiente desempañador y limpiaparabrisas, mientras que las luces adoptaban una posición vertical.
Una placa que reza «Renault 18 GTX» resaltando en letras negras sobre fondo cepillado metalizado «II», que alude a la evolución del modelo. El portamatrícula sigue siendo amplio, con un relieve plástico que alberga las luces de la patente. En cuanto a sus dimensiones, el sedán llegaba a los 4.397mm de largo, 1.686mm de ancho y 1.420mm de alto. Su batalla alcanzaba los 2.441mm. El station aumentaba su longitud hasta los 4.490mm, mientras que su altura era de 1.468mm.
Interiormente, el Renault 18 destacaba por contar con un suntuoso interior, con asientos tapizados en textil de alta calidad, que luego en las versiones de despedida (TXE comercializadas en Chile entre 1989 y 1990) eran butacas revestidas en terciopelo que Renault denominaba pétalo. Respecto de las impresiones que tenían los pocos medios especializados que existían por aquellos años, las impresiones son dispares, tratándose de revistas especializadas como «Milautos» en Chile o «Parabrisas» en Argentina.
El tablero tenía la particularidad de contar con una visera antirreflectiva acolchada, que se extendía más allá del mero cuadro de instrumentos. A la izquierda del tablero estaba el pulsador del desempañador trasero, luego venía el cuadro instrumental, sumamente completo, partiendo por dos relojes análogicos centrales: velocímetro y tacómetro. Las luces se encendian desde un dial ubicado al lado izquierdo del volante, mientras que la palanca de los intermitentes permitía hacer el cambio entre luces bajas y altas. Aquellos olvidadizos/as que las dejaban encendidas, su descuido era recordado por una alarma sonora. Al lado derecho estaba el pulsador del lavador del parabrisas trasero y el cierre centralizado de puertas. Sin embargo la mayor sorpresa tecnológica del Renault 18 estaba en una pequeña pantalla de cristal líquidom, ubicada a un costado del botón de los intermitentes de emergencia, se trataba de un innovador minicomputador de ayuda al manejo, que se incorporó de serie en los acabados más altos de la gama, como equipamiento de serie a contar de 1987.
El sistema de sonido lo conformaba una radio AM/FM estéreo, con sistema de búsqueda automática de emisoras, código antirrobo, visualización digital y reproductor de cassette autoreverse con 4 parlantes. La versión Station disponía de un área portaequipajes alfombrada, con un cubreequipajes retráctil para proteger la carga de miradas indeseadas. Otro elemento de serie era su sistema de comando a distancia (electromagnético) para abrir o cerrar las puertas. Su equipamiento era particularmente completo, partiendo por su sistema de dirección servo asistida, alzavidrios eléctricos en las cuatro puertas, espejos eléctricos, guantera con llave y luz, limpiaparabrisas de tres velocidades, vidrios térmicos.
Motorización y mecánica
Mecánicamente, el 18 GTX Serie II era propulsado por un motor bencinero dispuesto longitudinalmente, hecho en aluminio con cuatro cilindros en línea. Era el mismo que llevaba el Fuego. Su desplazamiento era de 1.995c.c., pudiendo entregar 103CV de potencia a 5.500 vueltas, mientras que su par alcanzaba los 159Nm a 3.000 vueltas. Iba acoplado a una caja manual de cinco relaciones, que transmitía la fuerza al eje delantero.
Historia de la fabricación de automóviles en Chile
Actualmente el mercado automotor nacional cuenta con más de 60 marcas presentes en el país, sin embargo, ninguna de ellas produce sus vehículos a nivel nacional. Hecho que podría cambiar de concretarse la oferta del grupo chino Baic de instalar una fábrica de autos eléctricos en Chile.
Sin embargo, esta no sería la primera vez que se fabriquen automóviles en el país, ya que en el pasado marcas como Citroën, Ford, Fiat, Peugeot, Renault, Mini y General Motors contaron con plantas ensambladoras en el territorio nacional.
- Ford: La marca del óvalo azul, por ejemplo, tuvo entre 1925 y 1960 una planta en la calle Exposición, la que tenía una superficie techada de 6.000 m2 y una capacidad de producción de 25 vehículos diarios. De ella salieron verdaderos íconos como los modelos Ford T, A y 59. Posteriormente, la marca de origen estadounidense ensambló vehículos en las plantas de Chile Motores en Arica -donde se fabricó el Falcon Futura- y Casablanca, en la que también se fabricaron camiones Fiat entre 1971 y 1973. En 1975 esta planta fue cerrada y devuelta a Ford, tras su expropiación de 1970. Posteriormente terminó siendo vendida a Chiletabacos.
- Fiat: Por su parte, contaba con una ensambladora en Rancagua, a un costado de la Ruta 5 Sur, en la que se fabricaron los modelos 600, 1100, 1500, 125 y 132, y cuyo cierre definitivo se produjo en 1983.
- Citroën: Tenía una fábrica de montaje que produjo los modelos 2CV, Ami8, KM G5 y Yagán. Este último, además, tenía la particularidad de ser el único auto que fue diseñado y fabricado completamente en Chile. La planta de la marca del doble chevrón se mantuvo en funcionamiento hasta 1982, año en que detuvo su marcha producto de diversos factores, entre ellos la gran crisis económica que afectó a toda Latinoamérica.
- Peugeot y Renault: Contaban con plantas en Arica, en las que se fabricaron vehículos como el Peugeot 404 y el Renault 4L. Las que dejaron de operar luego de que ambas compañías establecieran una sociedad en los años 70 para construir en Los Andes una moderna planta industrial de 160 mil m2 llamada "Automotores Franco Chilena S.A.", en la que se construyeron emblemáticos modelos como los Peugeot 504 y 205 y los Renault R12 y R18. En 1991, y dada la apertura económica, Automotores Franco Chilena termina con la fabricación local de vehículos Renault, los que pasan a ser importados directamente desde Francia y Argentina. Al año siguiente, Peugeot compra su parte de la planta de Los Andes a la firma del rombo. La que se mantendría en funcionamiento abasteciendo mercados externos hasta el año 2004, cuando se detuvo la producción de automóviles en territorio nacional.
- Mini: El icónico invento de Sir Alec Issigonis, el clásico Mini, también se fabricó en Chile entre 1964 y 1974 en Arica. Además, este modelo tuvo una particularidad a nivel global, ya que Chile fue el único lugar en el mundo donde se fabricó el Mini en fibra de vidrio, versión muy cotizada por los coleccionistas del modelo. En 1974, y a raíz del plan de desregularización de las importaciones, British Leyland cerró la planta de Arica, aunque se mantuvo como importador hasta 1984.
- General Motors: Fue otro de los fabricantes que contó con una importante producción local. Específicamente en Arica, ciudad en la que llegaron a existir 23 armadurías de vehículos. Esta planta se mantuvo vigente hasta el año 2008, y cuyo cierre puso fin a una historia de 40 años de industria automotriz en Chile. En ella se fabricaron 300 mil unidades, siendo el modelo más exitoso la Chevrolet Luv, cuyo reemplazo -la D Max- fue el último ejemplar que salió de sus líneas de producción. Sin embargo, hoy General Motors mantiene funcionando en Santiago una línea de montaje de camiones para abastecer el mercado local. Lo que le permite tener una capacidad de producción de 2.000 unidades anuales, ampliable a 3.000.
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