Diego Armando Maradona, considerado por muchos el mejor futbolista de la historia, gozó de una vida de éxitos deportivos, pero también disfrutó de otra gran afición personal: los autos. Todo partió desde adolescente, cuando empezó a darse cuenta con el fútbol podía aspirar a cosas que de niño solo podía soñar.
Así comenzó su cercanía con los autos y luego por sus mandos han pasado decenas de modelos. Uno de los más llamativos fue un Mercedes-Benz 500 SLC que le obsequiaron los hinchas de Argentinos Juniors cuando fue transferido a Boca Juniors (1980). El juego del Pelusa en el equipo marcó tanto a los fanáticos que le compraron el exclusivo modelo alemán (se fabricaron 1.133 unidades) en la concesionaria de Juan Manuel Fangio. Se movía por un motor V8 y desarrollaba 237 caballos.
Luego aparecería en escena el primer auto que registró Maradona. Se trató de un Porsche 924 con motor de 2.0 litros de cuatro cilindros que desarrollaba 125 caballos de fuerza. Era un vehículo usado, el cual fue puesto en venta en el sitio de subastas JamesList en 2010, donde la reseña era: “El auto fue patentado en Argentina por la leyenda del fútbol Maradona el 22 de febrero de 1980, cuando tenía sólo 19 años de edad. Tal vez es el único auto registrado solamente a su nombre durante su carrera futbolística. Vendió el auto antes de ser transferido al club español Barcelona. Desde entonces permaneció en propiedad de serios coleccionistas, que mantuvieron el auto en muy buena condición. Viene con todos los papeles y certificados originales que demuestran que este es realmente el auto de Diego Armando Maradona”. Este modelo lo vendió antes de ser transferido al Barcelona.
Antes de emprender el viaje al cuadro culé, el Diego adquirió su primer cero kilómetro, un Fiat 128. La compra la hizo el 24 de diciembre de 1982, cuando aún era jugador de Boca Juniors. La historia dice que en este compacto salía con su novia de aquellos años (Claudia Villafañe) y paseaba por el barrio. Lo vendió en 1984.
Tras un complejo paso por España, Maradona recaló en Italia. Con el equipo del sur de la península logró un inédito scudetto y su figura ascendió a una imagen casi celestial.
Los gustos también empezaron a ser más extravagantes. Y con precios acorde a los multimillonarios ingresos que recibía. Así, para que no viera pobreza en su hogar, decidió la compra de dos Ferrari. El encargado de la adquisición era su representante, Guillermo Cóppola, quien tenía una misión: conseguir que fuesen de color negro. Y así se lo hizo saber al presidente de Nápoles, Corrado Ferlaino, quien se hizo cargo del costo y lo entregó como regalo al “10”.
El segundo Ferrari fue aún más exclusivo. Nada menos que un Ferrari F-40, del que sólo se construyeron 40 unidades. En esta ocasión el color no pudo variar y fue roja como los otros 39 que nacieron para celebrar los 40 años de la marca. “Cuando se la trajeron Diego empezó a mirar para todos lados buscando el equipo de música. Yo le expliqué que era un auto de carrera y por eso no tenía estéreo, aire acondicionado, ni nada. Diego me respondió: ‘Entonces que se la metan en el culo’”, comentó años después el propio Cóppola respecto de la reacción de Maradona al ver el deportivo de edición limitada.
Uno de los más recordados lo vivió en 1991, cuando fue detenido con medio kilo de cocaína. Tras eso, y en uno de sus peores momentos, apareció otro vehículo destacado. Era un Renault Fuego GTA Max, modelo que se movía por un 2.2 litros de 123 Hp. Era el auto de fabricación argentina más rápido de aquellos años, y alcanzaba 198 km/h. Lo vendió en 1992.
Tras Italia, Maradona regresó a España. Luego volvió a su querido Boca Juniors (1995), donde repitió el pedido hecho en Nápoles: dos Ferrari.
Ahora fue el turno dos F355 Spider. Ambas eran de color rojo y se diferenciaban por la patente, ya que compartían el motor V8 de 3.5 litros con 380 caballos. Una de estas unidades años después volvería a las portadas de los diarios, pues había sido requisada a la banda de narcotraficantes del clan Loza junto a otros 25 autos. Uno de ellos era el F355 Spider que había pertenecido al Diego.
En Argentina se le vio con distintos modelos. Tenía la idea de despistar a los periodistas y alejarse de los micrófonos. Así, aparecía en los entrenamientos con un Porsche, un Mitsubishi, aunque lo más insólito fue cuando llegó a bordo de un camión Scania 360. “Vieron que linda maquinita. Ahora va a ser difícil hacerme notas, ningún periodista se va a poder colgar”, dijo en el momento.
En su etapa de entrenador la afición por los autos no decayó. Siendo DT de la Selección de Argentina era común verlo llegar al campo de entrenamiento en Ezeiza al mando de un Mini Cooper S de 2005, y de un Mini Cooper S. Con este último tuvo un mediático altercado, puesto que con las ruedas del compacto pasó sobre el pie de un camarógrafo que esperaba por su llegada al entrenamiento.
Después de su fallido paso por la albiceleste, Maradona tuvo distintos destinos como DT y en todos destacaba por los autos. En Dubai estrenó un BMW i8, híbrido que acelera de 0 a 100 km/h en 4,4 segundos. No fue el único lujo, ya que en el país árabe también se le veía en un Rolls-Royce Ghost que se movía por un V12 de 6.6 litros doble turbo con 570 Hp.
Si eso causó impresión, lo mejor estaba por venir. Cuando puso fin a su paso como entrenador del Al Fujairah, fue contratado por Dynamo Brest de Bielorrusia. Ahí se convirtió en vicepresidente para “supervisar el desarrollo estratégico del club”, y de regalo le entregaron un vehículo militar anfibio. Ese modelo era fabricado por la firma Sohra Group y es lo más excéntrico que ha manejado el nacido en Villa Fiorito.
Por estos días, el Diego se ilusiona con una nueva temporada en Gimnasia y Esgrima de La Plata. En el “Lobo” estrenó su última adquisición, un BMW M4: La versión más radical del Serie 4 dispone de un biturbo de 3.0 litros con más de 430 caballos de fuerza. Pero eso no es lo único que llama la atención en el deportivo, ya que para hacerlo más exclusivo lo adaptó con luces azules y una sirena como de vehículo policial.
Otros Autos Clásicos del Mundo
El Campeonato Mundial de Rally (WRC) se correrá en Chile los últimos días de septiembre próximo y los fanáticos tuerca ya cuentan los días para que en la Región del Biobío se enciendan los motores de esta competencia planetaria, la que ya suma medio siglo de existencia en el formato que hoy se conoce.
La Federación Internacional del Automóvil (FIA) estableció el Campeonato Mundial de Rally como una competición oficial en 1973 y desde esa época no son pocos los modelos de vehículos que se han transformado en verdaderas leyendas.
Ya sea por su diseño, potencia, versatilidad o tecnología estos autos ocupan un sitial de relevancia y son el deseo de muchos.
Algunos de los autos clásicos del WRC:
- Audi Quattro: Este auto de competición quedó inscrito a fuego en la historia de la WRC al ser el primero en usar el famoso sistema de tracción Quattro de Audi y, a la vez, ser el primero en competir con tracción en las cuatro ruedas.
- Renault Alpine A110 o Berlinette: Su modelo original fue presentado en 1961 y era una evolución del A108. Su presencia en los rallys comenzó exitosamente a inicio de los 70, alcanzando rápidamente notoriedad para 1973. En este periodo fue calificado como uno de los mejores automóviles de rally de su época.
- Lancia Delta HF 4WD: El Lancia Delta participó en el WRC entre 1987 y 1992. Este coche de competición nace del Lancia Delta de calle y si se cuentan todas sus evoluciones es la serie de modelos más exitosa de la competencia planetaria.
- Peugeot 205 Turbo 16: Este impresionante auto de competición de la casa francesa del León fue creado y desarrollado en 1982.
- Subaru Impreza: Este es quizá el auto de rally más reconocido y deseado en todo el mundo con una reputación casi intacta. Hizo su debut en 1997 y participó en el Campeonato Mundial de Rally hasta 2008.
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