Renault Fuego Verde: Un Ícono Automotriz en la Historia de Chile

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Nos trasladamos hasta la ciudad de Linares (VII Región), para conocer en vivo y en directo un representante de los autos de origen europeo de categoría que reinaban en nuestras calles y carreteras durante gran parte de la década de los ochentas. No fue fácil reconstruir o al menos indagar en la historia que tuvo este exitoso modelo, que conocimos en Chile entre 1980 y 1990.

Este modelo, que en su época competía en Chile, con linajudos representantes del segmento D conformado por sedanes medianos como el Datsun Bluebird, Mazda 626 y Toyota Corolla 1.3/1.6 DX y Corona 2000, fue revelado mundialmente en el Salón de Ginebra de 1978 en su variante berlina, mientras que el Station lo hizo en el mismo lugar, un año más tarde, como sucesores del Renault 12, puesto que la marca tenía un vacío en el segmento de autos de tres volúmenes de cilindradas medianas y altas.

Recurrimos al Departamento de Asistencia Técnica de Renault Chile, representada en la actualidad por DERCO. Entrevistamos al Sr. Briones nos contó que el primer Renault 18 llegó como MY 1980, siendo fabricado con partes provenientes directamente de Francia y cerca de un 30% de sus componentes eran de producción nacional como baterías, neumáticos, etc.

Nuestro país tuvo el privilegio de ser el segundo país en el mundo en poder fabricar este modelo (también fue ensamblado en México y Venezuela). Las primeras versiones del 18 sedán fueron el 1.4 TL con escasos 64 caballos y el 1.6 GTS con 79 caballos de fuerza y doble carburador, los que se diferenciaban en equipamiento. Así el TL tenía una caja de cuatro relaciones, mientras que el 1.6 usaba una de cinco marchas.

La primera versión familiar del 18 se conoció como 18 TS Break en 1984. En 1985 se incorporó la versión CKD del 18 de procedencia trasandina, evolucionando a los acabados TX, GTX y GTX Serie II, pasando a contar con un poderoso motor de 2 litros de desplazamiento con 103 caballos de fuerza. También nos comentó que llegaron versiones con caja automática de tres marchas del 18 TX.

Este auto incluso corrió en el Rally chileno de manera oficial entre 1985-86 y semioficial hasta 1989 con el 18 GTX, que de fábrica traía 150 caballos, pero el equipo de mecánicos incrementó su potencia en 10 caballos de fuerza adicionales. El rendimiento del motor de 2 litros andaba del orden de los 8km/l en ciudad y 13km/l en carretera, aseveró el experto.

Entre 1985 a 1990, el portafolio de productos de Renault en Chile consideraba todos los segmentos del mercado, partiendo por modelos de entrada como el R5 de 3 y 5 puertas, la clásica Renoleta 4S y el Renault 9 en versiones TL y GTS sedán. En la parte alta se ubicaba el 18 en variantes Berlina y Break.

Su frente era bastante inclinado para la época, con una máscara de menor tamaño, cuya parte alta era del color de la carrocería del auto, delimitada por un listón cromada que separa la superficie pintada de la sucesión de siete lamas. El logo iba al centro, mientras que una pequeña plancha con leyenda «GTX», la encontramos al costado derecho de dicha pieza. Los señalizadores pasaron de ser de color naranja a blancos.

El paragolpes envolvente, era de resina plástica con dos listones paralelos que le daban más elegancia. De costado, apreciamos su clásica forma de auto familiar, con un detalle típico de los autos galos de ese tiempo, como lo era la antena de recepción de radio colocada al centro del parabrisas delantero.

Los espejos, del tipo banderín, realizados en el mismo material de los parachoques, eran regulables eléctricamente. Los marcos de las ventanas, pilar B y manillas de las puertas eran de color negro. Contaba con paddings laterales gruesos que protegían las puertas de golpes o rasguños ocasionados por topones menores provenientes de otros autos o puertas al dejarlo estacionado.

El zócalo dispone de un listón cromado y es de color negro, protegiendo esa zona de piedrazos o gravilla cuando se circula por caminos accidentados. El Renault 18 calzaba neumáticos 175/70 SR13 el sedán y la station 185/70 SR 13.

Por detrás, en el caso del 18 sedán, vemos que la línea de techo trazaba una suave caída hasta su portaequipajes que admitía 400 litros, mientras que el SW llegaba hasta los 430 litros. Una particularidad del sedán era su alerón trasero (que en Argentina lo bautizaron como «cola de pato»).

Las luces traseras del sedán eran de forma semirectangular, las que combinaban luces de posición, freno, reflectantes (todas rojas), reversa (blanca) e intermitentes (naranjas). Éstas flanqueaban un amplio espacio para la placa patente. En el caso del Break, se disponía de un amplio cristal posterior con su correspondiente desempañador y limpiaparabrisas, mientras que las luces adoptaban una posición vertical.

Una placa que reza «Renault 18 GTX» resaltando en letras negras sobre fondo cepillado metalizado «II», que alude a la evolución del modelo. El portamatrícula sigue siendo amplio, con un relieve plástico que alberga las luces de la patente.

En cuanto a sus dimensiones, el sedán llegaba a los 4.397mm de largo, 1.686mm de ancho y 1.420mm de alto. Su batalla alcanzaba los 2.441mm. El station aumentaba su longitud hasta los 4.490mm, mientras que su altura era de 1.468mm.

Interior y Equipamiento

Interiormente, el Renault 18 destacaba por contar con un suntuoso interior, con asientos tapizados en textil de alta calidad, que luego en las versiones de despedida (TXE comercializadas en Chile entre 1989 y 1990) eran butacas revestidas en terciopelo que Renault denominaba pétalo.

Respecto de las impresiones que tenían los pocos medios especializados que existían por aquellos años, las impresiones son dispares, tratándose de revistas especializadas como «Milautos» en Chile o «Parabrisas» en Argentina. El tablero tenía la particularidad de contar con una visera antirreflectiva acolchada, que se extendía más allá del mero cuadro de instrumentos.

A la izquierda del tablero estaba el pulsador del desempañador trasero, luego venía el cuadro instrumental, sumamente completo, partiendo por dos relojes análogicos centrales: velocímetro y tacómetro. Las luces se encendían desde un dial ubicado al lado izquierdo del volante, mientras que la palanca de los intermitentes permitía hacer el cambio entre luces bajas y altas. Aquellos olvidadizos/as que las dejaban encendidas, su descuido era recordado por una alarma sonora.

Al lado derecho estaba el pulsador del lavador del parabrisas trasero y el cierre centralizado de puertas. Sin embargo la mayor sorpresa tecnológica del Renault 18 estaba en una pequeña pantalla de cristal líquido, ubicada a un costado del botón de los intermitentes de emergencia, se trataba de un innovador minicomputador de ayuda al manejo, que se incorporó de serie en los acabados más altos de la gama, como equipamiento de serie a contar de 1987.

El sistema de sonido lo conformaba una radio AM/FM estéreo, con sistema de búsqueda automática de emisoras, código antirrobo, visualización digital y reproductor de cassette autoreverse con 4 parlantes. La versión Station disponía de un área portaequipajes alfombrada, con un cubreequipajes retráctil para proteger la carga de miradas indeseadas.

Otro elemento de serie era su sistema de comando a distancia (electromagnético) para abrir o cerrar las puertas. Su equipamiento era particularmente completo, partiendo por su sistema de dirección servo asistida, alzavidrios eléctricos en las cuatro puertas, espejos eléctricos, guantera con llave y luz, limpiaparabrisas de tres velocidades, vidrios térmicos.

Motorización y Rendimiento

Mecánicamente, el 18 GTX Serie II era propulsado por un motor bencinero dispuesto longitudinalmente, hecho en aluminio con cuatro cilindros en línea. Era el mismo que llevaba el Fuego. Su desplazamiento era de 1.995c.c., pudiendo entregar 103CV de potencia a 5.500 vueltas, mientras que su par alcanzaba los 159Nm a 3.000 vueltas. Iba acoplado a una caja manual de cinco relaciones, que transmitía la fuerza al eje delantero.

La Renault Fuego y su Innovación Tecnológica

En la década de los 80, la Renault Fuego no solo se destacó por su diseño deportivo y futurista, sino que también introdujo un dispositivo revolucionario que hoy en día es indispensable en cualquier automóvil moderno. Este vehículo, que se convirtió en un ícono de su época, fue pionero en incorporar un sistema de control a distancia para las puertas, algo que ahora damos por sentado en nuestros coches.

La Renault Fuego, desarrollada sobre la plataforma del Renault 18, sorprendió al mundo automovilístico con su elegante silueta y su equipamiento de confort avanzado. Entre sus características más notables se encontraban los levantavidrios eléctricos y el cierre electromagnético de puertas, elementos que eran toda una novedad en aquellos tiempos. Sin embargo, lo que realmente la hizo destacar fue la introducción del control remoto para abrir y cerrar las puertas.

Este innovador dispositivo, creado por el ingeniero rumano Abram Neiman, funcionaba mediante un transmisor de señal infrarroja. Aunque en sus inicios el alcance era limitado a un metro y medio, su simplicidad y eficacia marcaron un antes y un después en la industria automotriz. El mando, que tenía la forma de un llavero con un único botón, permitía tanto abrir como cerrar las puertas, y una pequeña luz roja indicaba que el sistema estaba en funcionamiento. El receptor de la señal estaba estratégicamente ubicado en los espejos retrovisores, lo que garantizaba una respuesta rápida y eficiente.

Este avance tecnológico no solo mejoró la comodidad y seguridad de los conductores, sino que también sentó las bases para el desarrollo de sistemas más sofisticados que hoy en día permiten controlar múltiples funciones del vehículo a distancia.

La Renault Fuego, diseñada por Robert Opron, no solo fue un éxito en términos de ventas, sino que también dejó una huella imborrable en la historia del automóvil. Su nombre, que rompía con la tradición de Renault de utilizar números, y su estilo deportivo y llamativo, la convirtieron en un coche deseado por muchos. Además, su reedición en 1988 con la versión GTX y posteriormente la GTA, con mejoras en el motor y el diseño, mantuvieron su relevancia en el mercado.

A pesar de que la producción de la Renault Fuego cesó en 1992, su legado perdura. Este modelo se ha convertido en un preciado objeto de colección, y su innovador sistema de control a distancia sigue siendo recordado como un hito en la evolución de la tecnología automotriz. Hoy en día, la mayoría de los coches cuentan con sistemas de control remoto mucho más avanzados, pero es importante recordar que todo comenzó con la visión y el ingenio de los ingenieros de Renault en los años 80.

En resumen, la Renault Fuego no solo fue un coche con un diseño atractivo y características de confort avanzadas, sino que también introdujo una tecnología que revolucionó la industria automotriz. Su sistema de control a distancia para las puertas, aunque primitivo en comparación con los estándares actuales, fue un paso crucial hacia la modernización de los vehículos y la mejora de la experiencia del usuario.

Tabla de Especificaciones (Ejemplo)

Modelo Motor Potencia Transmisión
Renault 18 1.4 TL 1.4 litros 64 CV Manual de 4 velocidades
Renault 18 1.6 GTS 1.6 litros 79 CV Manual de 5 velocidades
Renault 18 GTX Serie II 2.0 litros 103 CV Manual de 5 velocidades

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