Restricción Vehicular en Cochabamba: Horarios y Excepciones

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La naturaleza de los centros urbanos, así como sus dinámicas e importancia, han sido, desde tiempos antiguos, fenómenos que llamaron la atención de diversas ciencias y enfoques disciplinarios. Desde el punto de vista estrictamente económico, las ciudades adquieren relevancia investigativa, a partir de la constatación de la conexión analítica entre los procesos de urbanización -es decir, la concentración espacial de las actividades humanas- y los procesos de crecimiento económico y desarrollo generados en sus respectivos entornos territoriales. Por ello, el estudio de las ciudades -en tanto objeto de investigación- permite un acercamiento teórico e instrumental respecto al desempeño general, no solo de las economías locales, sino también de las economías nacionales, sub-regionales y continentales de las que forman parte.

El enfoque analítico prioriza la utilización del paradigma de la competitividad urbana, dada su particular cualidad analítica integradora en el estudio de las dinámicas urbanas y sus interrelaciones con otras ramas disciplinarias como la economía espacial, la geografía económica, la economía ambiental y la economía institucional, entre otras. El desafío fundamental es realizar una aproximación teórico-conceptual, pero principalmente descriptiva, en torno al tema de la competitividad metropolitana en América Latina, a partir de un abordaje metodológico que priorice su componente económico.

Importancia de la Economía Latinoamericana y sus Metrópolis

El tamaño y la importancia de las economías latinoamericanas a inicios del siglo veintiuno pueden medirse mediante su participación en tres principales rubros, a saber: la producción (Producto Interno Bruto, PIB), el flujo de Inversión Extranjera Directa (IED) que atraen, y su comercio exterior, medido por el valor de sus exportaciones de bienes y servicios.

En 2007 el PIB generado por América Latina fue de $US 3-620.748 mili., que representó el 6,2% del PIB mundial en términos nominales, y el 8,3% según paridad de poder adquisitivo del dólar. En 1995 había representado un 8,8%, mostrándose así una relativa pérdida de participación de la economía regional a nivel mundial durante la última década, debido a la existencia de eventuales periodos de recesión, pero principalmente debido a las relativamente bajas tasas de crecimiento en comparación a las registradas por otras regiones del mundo.

En este marco, la composición del PIB de América Latina muestra que en 2007 las cinco mayores economías nacionales (Brasil, México, Venezuela, Colombia y Argentina) aportaron un 83% del PIB latinoamericano, y las dos primeras el 63% (Brasil, 35% y México, 28%), evidenciando la alta concentración de la producción y de la productividad, pues estas economías desplegaron PIB per capita (PIB pe) superiores al promedio regional (US$ 4.915), donde destacan los casos de Chile (US$ 8.873), México (US$ 7.975), Venezuela (US$ 6.734) y Brasil (US$ 5-516).

Respecto a la capacidad de atracción de recursos de inversión extranjeros, las economías latinoamericanas que más se destacan son las de Brasil, México, Chile y Colombia, que juntas absorbieron en 2006 el 70% del total de flujos de IED de América Latina, particularmente las tres primeras en las que se localizó el 62,3% del total de IED (Brasil absorbió el 30% del total). Llama la atención, sin embargo, la importante localización de IED en economías relativamente pequeñas pero con alto dinamismo como Chile, Colombia y Perú que absorbieron el 12,5; 7,8 y 4,6% respectivamente del total de la IED que fluyó a Latinoamérica en 2007 y que los posiciona como las economías de mayor potencial de crecimiento en el mediano plazo. De todos modos, es importante mencionar que los citados US$ 116.009 mili, de IED del 2007 solo representaron a nivel mundial el 6,5%, aunque lo que más preocupa -al igual que en el caso del PIB regional-es su tendencia a la baja, pues en 2000 estos flujos representaron el 8,3% del total mundial.

El comportamiento de las exportaciones regionales, por su parte, estuvo marcado por una presencia importante de México, Brasil, Venezuela, Chile y Argentina, que en 2006 representaron el 82,3% del total de exportaciones de América Latina y, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), el 5,1% del total mundial con un crecimiento del 5,7% respecto al año anterior. Debe anotarse, sin embargo, que la mayor parte del incremento de las exportaciones regionales está referido a productos agrícolas, minerales y manufacturas basadas en materias primas, debido al incremento de los precios internacionales de los comodities (CEPAL, 2006).

Como se sabe, en el contexto de las economías nacionales latinoamericanas resalta con notoriedad la participación urbana, dada la urbanización que registró esta región durante las últimas décadas (CEPAL, 2005). Las 21 principales economías metropolitanas de América Latina generaron en 2007 un PIB conjunto de US$ 897-220 mili., lo que representa un 25% del PIB regional. Resaltan los aportes económicos de cinco principales urbes: Ciudad de México, Sao Paulo, Buenos Aires, Río de Janeiro y Santiago de Chile, cuya producción conjunta representó el 72% del total, es decir aproximadamente tres cuartas partes. Se verifica así la notoria concentración urbana de la producción, principalmente referida a la Ciudad de México, que en 2007 representó el 29,3% del total de las 19 economías metropolitanas analizadas.

Respecto a la importancia de las citadas economías urbanas en sus ámbitos nacionales, se observa que en 2007 las que tuvieron un mayor aporte -mayor al 25 %- fueron, por orden de importancia: San Juan (49%), Buenos Aires (38%), Montevideo (36%), Santiago (32%), San José (27%) y Lima (27%), que además desplegaron las mayores tasas de crecimiento de los últimos tres años. En este campo, resaltan también las dinámicas mostradas por las economías de Santo Domingo, Caracas, Lima y Bogotá, que aunque no aportaron significativamente en sus respectivas economías nacionales en 2007 tuvieron tasas de crecimiento anual de PIB pe (2004-2007) por encima o cercanas al 10%.

En relación al PIB pe urbano, es decir, la productividad urbana, se observa que más de la mitad de todas la ciudades consideradas desplegaron en 2007 valores por encima del promedio regional (US$ 4.915), donde destacan por orden de importancia: San Juan (US$ 18.484), Querétaro (US$ 14.732), Monterrey (US$ 13.144), Ciudad de México (US$ 11.504), Guadalajara ($US. 8.364), Buenos Aires (US$ 8.329) y Santiago de Chile (US$ 8.152).

Este panorama permite observar tres principales fenómenos: el primero referido a la visiblemente alta productividad de San Juan, que sin embargo, se debe en gran medida a su anexión política y económica con los EE.UU.; el segundo referido a la fuerte presencia de ciudades mexicanas (cuatro de siete), donde destacan Querétaro y Monterrey; y, finalmente, un tercer fenómeno que tiene relación con la existencia de ciertas ciudades cuyo PIB pe es menor al de su país, como son los casos de Santiago de Chile, Santo Domingo, Río de Janeiro, Asunción, Caracas y La Paz, las dos primeras asociadas a la generación de altos PIB no urbanos (basados en la explotación de minerales y turismo), y las restantes asociadas a la existencia de importantes deseconomías externas urbanas presentadas en forma de delincuencia, corrupción e inseguridad jurídica, entre otras.

La Competitividad Urbana como Paradigma de Análisis

Este estudio utiliza el concepto de competitividad urbana para efectos de identificar y comparar aquellos rasgos esenciales que estarían estimulando o entorpeciendo la conformación de ambientes urbanos propicios para la atracción de inversiones, generación de empleo e incremento de la producción e ingresos urbanos. Para ello, se propone una metodología de análisis a partir del uso de los denominados niveles de competitividad urbana - instrumenta-lizados mediante la elaboración de un ranking de competitividad urbana-, complementado con un análisis contextual en torno a los principales factores de competitividad, así como un breve ejercicio de caracterización de los procesos internos de creación de dinámicas también conocidos como ventajas competitivas.

Los avances teóricos y metodológicos sobre el tema de competitividad han estado tradicionalmente referidos a la elaboración de estudios a nivel internacional (competitividad entre países), aunque también se han elaborado estudios de carácter sectorial (principalmente competitividad industrial) y regional. Por ello, el rasgo fundamental de estos procesos es sin duda su visiblemente limitada atención al estudio de la competitividad urbana, aun cuando el proceso de creación de capacidades de innovación tendría un carácter eminentemente local (Porter, 1991).

Las naciones y las ciudades no sólo se distinguen por su escala de análisis espacial, sino también porque son unidades territoriales que compiten por atraer distintas cosas. Cabrero etal. (2003 y 2007), Sobrino (2003), Lever y Turok (1999) y Lever (1993), entre otros, coinciden en la idea de que las ciudades competitivas son aquellas urbes que crean permanentemente condiciones óptimas, no sólo para atraer inversiones del exterior, sino también, para movilizar recursos que se encuentran al interior de una economía nacional (captando flujos interregionales de capital), para obtener fondos públicos (maximizando el presupuesto local y las transferencias del gobierno central), para atraer mano de obra calificada (instalando universidades y centros de investigación de prestigio y excelencia).

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