En 2017, el 94% del territorio de Nueva Zelanda contaba con la presencia de armiños, zarigüeyas y roedores, especies exóticas introducidas. Enfrentar el impacto que roedores, armiños y zarigüeyas estaban causando sobre los ecosistemas neocelandeses, fue el impulso de esta iniciativa que funda sus acciones en el compromiso de toda la comunidad. Estas especies provocaban una gran cantidad de daño a la biodiversidad, particularmente a las aves.
Ese mismo año, desde la comisión parlamentaria del Medio Ambiente, se emitió un informe llamado “Tesoros”, donde se señalaba que el 80% de la población de aves mostraba preocupante reducción. La causa principal era la depredación permanente por parte de especies introducidas. Este fue el punto de inicio para la creación del programa Predator Free 2050, que actualmente ha logrado una erradicación exitosa en más de cien islas y santuarios principales dentro del país.
El Programa Predator Free 2050
El programa Libre de depredadores al 2050 desarrolla estrategias de gestión, financia proyectos de investigación, utiliza tecnología de alta gama y apoya a las comunidades en sus procesos de trampeo, educación y manejo de especies introducidas. Otro aspecto que destaca del Programa Predator Free 2050 es que trabajan en todo el país, abarcando un territorio equivalente a las superficies de las regiones de Magallanes y de Aysén. Se ha logrado, además, que otras reparticiones de gobierno apoyen la generación de empresas que fabrican y/o inventan equipos e insumos especializados en el control de especies exóticas invasoras. Esto ha significado triplicar el presupuesto inicial del proyecto, con la creación de puestos laborales.
Participación y Apoyo Comunitario
El programa Predator Free 2050 ha logrado tanta acogida dentro de la comunidad de la isla que actualmente cuenta con un apoyo medido que asciende a un 92% entre los habitantes de Wellington, capital nacional, quienes señalan estar a favor de la erradicación de estas especies. Es así como esta iniciativa se ha convertido en un movimiento por un territorio libre de depredadores, que instala un sentido de urgencia para prevenir mayores pérdidas de las especies locales, que son endémicas y actualmente se encuentran amenazadas.
“La comunidad está en la esencia de este programa, porque ahí está la sensación de herencia o legado. Esto es algo que estamos haciendo para restaurar Nueva Zelanda para nuestra población y también para generaciones futuras.
Carlos Olave, seremi del Medio Ambiente de Magallanes, agradeció la instancia en nombre del Ministerio y recalcó la necesidad de incorporar a la comunidad en un próximo plan de gobernanza que desarrollará el proyecto GEF Castor. “Es sumamente importante conocer otras experiencias y cómo están visualizando el tema a largo plazo.
Felipe Guerra, coordinador del proyecto GEF Castor recalcó la importancia del intercambio de experiencias, reconociendo la necesidad de instalar en la comunidad la preocupación por las especies exóticas invasoras, tanto a nivel cultural como educativo. “Quizá es un tema de idiosincrasia: el poder poner una barrera cuando se trata de especies invasoras y reconocer cuánto es el daño que causan, de tal forma que lo incorporemos en nuestro ADN, porque realmente los impactos son profundos y complejos.
Resultados y Beneficios
Hay resultados evidentes, como el regreso de especies nativas como el pájaro petirrojo y el kākā, que habían estado ausentes por generaciones. “Además de la preservación de cada individuo y el rescate de las especies, es importante ver el rol de estas especies nativas en los procesos ecosistémicos”, indicó Tompkins.
Apoyo Comunitario al Programa Predator Free 2050 en Wellington
| Indicador | Porcentaje |
|---|---|
| Apoyo a la erradicación de especies invasoras | 92% |
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