Los inyectores son componentes clave del sistema de inyección de un vehículo, desempeñando un papel fundamental en su normal funcionamiento. Su misión principal es suministrar a cada cilindro la cantidad exacta de combustible en el momento preciso.
¿Qué son los inyectores y cómo cuidarlos?
Los inyectores son, como su nombre indica, la pieza clave del sistema de inyección. Se encargan de enviar la cantidad necesaria de combustible en cada situación, según lo requiera el motor.
Cualquier error en este sistema podría provocar que cualquier tipo de vehículo -auto, bus, camión, entre otros- ni siquiera pueda arrancar. Para evitar cualquier falla en estos componentes tan relevantes, la recomendación es limpiarlos de forma periódica. En específico, se sugiere realizar la limpieza y mantención cada 15 mil o 30 mil kilómetros, realizando revisiones cada uno o dos años.
Principales fallas y síntomas
El 14% de las averías más complejas en las que puede verse implicado nuestro automóvil será a causa de un fallo en el sistema de inyección del motor, pero solo un 6% está directamente relacionado con una avería en los inyectores. Las principales señales que indican que los inyectores están dañados son las siguientes:
- El motor se para: esta situación puede ocasionarse si tu vehículo no recibe la cantidad de combustible adecuado. Esto provoca que las revoluciones por minuto estén por debajo del nivel mínimo y, por lo tanto, el vehículo se detiene.
- Fallos del motor: si un motor falla es señal de falta de combustible, lo que puede implicar que los inyectores no están haciendo su trabajo. Los fallos se pueden presentar al momento de intentar acelerar o, también, el motor puede estar sobrecalentado.
- La luz del motor en el tablero está encendida: cuando el inyector de combustible no entrega la medida adecuada de combustible, provocará que se encienda la luz de advertencia.
- Fuga de combustible: si un inyector está dañado, la gasolina o diésel se filtrará, imposibilitando que llegue al inyector de combustible y provocando su fuga.
No es recomendable forzar el coche si nos encontramos en alguna de estas situaciones; lo ideal es trasladar el vehículo al taller o servicio oficial más cercano mediante una grúa para evitar que el problema pueda ir a mayores.
Causas de las fallas en los inyectores
Como hemos comentado anteriormente, el propio desgaste natural de los inyectores producido por el uso cotidiano del vehículo, es una de las causas más frecuentes relacionada con las averías del sistema de inyección. En este caso, no queda más remedio que sustituir los inyectores por unos nuevos.
Otro de los principales motivos de avería en los inyectores es el uso continuado de combustibles de baja calidad, pues el circuito se expone continuamente a virutas metálicas y partículas de suciedad. Otra causa frecuente que también provoca serias averías en los inyectores es llenar el depósito con el combustible equivocado.
En vehículos diésel anteriores al año 2000 corría el rumor de que mezclar dos litros de gasolina con el gasoil del depósito ayudaba a bajar el nivel de humos para obtener un resultado favorable en la ITV, descabellado o no, hoy en día es una malísima idea, especialmente en tecnologías Common Rail, ya que la gasolina tiene un índice de lubricación muy inferior al del gasóleo y terminaría dañando los inyectores.
Las situaciones menos habituales que pueden hacer que se averíen nuestros inyectores son las relacionadas con un mal mantenimiento del coche como apurar los filtros en exceso, apurar la reserva de combustible en el depósito o el exceso de agua.
Dependiendo del vehículo o del tipo de problema se alcanzará a un nivel de gravedad distinto que podría suponer un coste de reparación más o menos elevado.
Otras causas de fallas en los inyectores Bosch:
- Obstrucción: Los inyectores pueden obstruirse debido a la acumulación de suciedad, sedimentos o depósitos de combustible. Esto puede afectar la pulverización adecuada del combustible y provocar una mezcla pobre de aire y combustible.
- Fugas: Las fugas de combustible pueden ocurrir en los inyectores debido a sellos defectuosos, juntas desgastadas o daños en los componentes.
- Pulverización irregular: Los inyectores pueden experimentar problemas en su patrón de pulverización, lo que puede resultar en una distribución desigual del combustible en los cilindros.
- Fallas eléctricas: Los inyectores Bosch modernos están equipados con componentes electrónicos para el control preciso de la inyección de combustible.
Contaminación del combustible y mantenimiento de filtros:
- Combustible contaminado: Hay ocasiones en que la bomba de combustible nos provee de diésel contaminado, ya sea con agua o petróleo en descomposición, y que finalmente estos residuos indeseados terminan en nuestro sistema de inyección, contaminando la bomba o los inyectores o ambos juntos.
- Mantención de Filtros: En los vehículos petroleros, la mantención es prácticamente indispensable, ya que el no hacerlo, puede significar varios millones de pesos en compra de nuevos repuestos y mano de obra un tiempo después. El filtro de petróleo es muy importante cambiarlo sagradamente cada 10.000km (o menos si eres más precavido). De no hacerlo, te arriesgas a que los contaminantes que retiene este filtro lleguen a tu sistema de inyección pudiendo contaminarlo.
Efectos de la falla de los inyectores sobre el turbo
Conocer las implicancias que puede tener en el turbo una falla en el sistema de inyección te ayudará a comprender la importancia de su correcta mantención, para el perfecto cuidado de tu flota de vehículos de carga pesada, buses o camiones. Si conoces la función de estos componentes y el origen de sus fallas puedes evitar algunos problemas.
Una de las principales condicionantes que tiene el turbocompresor en su funcionamiento se relaciona con los rangos de temperatura. Por esta razón, se necesita que este componente no se encuentre expuesto a temperaturas que sobrepasen estos límites para no afectar su desempeño de forma anticipada.
En general, el turbocompresor trabaja en un amplio rango de temperatura, oscilando entre los 80 °C (zona de compresor) y los 700 °C (turbina). Esta situación sucede cuando la bomba inyectora envía más combustible del que el motor es capaz de quemar, por lo que, se genera un exceso de temperatura en los gases que perjudica el normal funcionamiento del turbocompresor.
Una elevada temperatura de los gases, generada por una falla en los inyectores, puede provocar que se sobrepasen los límites de tolerancia del turbo, generando diferentes problemas que pueden llegar a causar incluso la ruptura de este:
- Dilatación de los materiales.
- Reducción de la capacidad de lubricación del aceite, generada por el cambio en sus propiedades físicas y densidad.
- Atasco o ruptura de su estructura variable.
¿Cómo limpiar los inyectores?
Los inyectores, tras ciclos y ciclos de funcionamiento, sufren cambios de flujo de combustible, temperatura y presión, entre otras variables.
- Aditivos: Los aditivos se echan en el estanque de combustible y se espera que en la mezcla actúe limpiando los inyectores. Limpia todo lo que esté obstruido de los conductos involucrados. Una de sus desventajas es que, dependiendo la marca, algunos remueven todo a su paso, lo que podría tapar filtros o los propios inyectores.
- Líquido a presión para limpieza de inyectores: Solo se limpia el inyector montado con líquidos a presión; en ese caso la limpieza no pasa por todas las líneas de combustible y solo se enfocan en el inyector. El mayor riesgo es dañar los inyectores por exceso de presión.
- Limpieza en taller especializado: En estos casos hay que desmontarlos, ya que se llevan a un laboratorio de pruebas donde se ajustan las variables tales como resistencia en la bobina, si hay fugas de líquido, aire o presión, además de cuánto inyecta y su calibración. Lo ideal es que las diferencias entre cada inyector no superen el 10%.
Medidas preventivas
La prevención siempre es la opción más económica y saludable para nuestro vehículo. Sustituye el filtro de combustible según la recomendación del fabricante, o al menos una vez cada 30.000 Km. Utiliza aditivos limpia-inyectores, especialmente si tienes un coche diésel, ya que reducen el nivel de contaminación, evitan que se acumulen las impurezas y además también previenen las obstrucciones.
Para evitar la contaminación del combustible:
- Para comprobar o descartar la contaminación, extraiga muestras de combustible en bolsas translúcidas y examine visualmente el contenido intentando identificar material en suspensión indeseado.
- Finalmente, acerque un imán a la muestra y compruebe la presencia de partículas metálicas.
- Una vez comprobado el origen de la contaminación, proceda a desmontar el estanque de combustible, límpielo con solventes y paños que no desprendan residuos (pelusas). Enjuague con combustible de alta pureza.
- También debe lavar todas las cañerías, líneas de retorno, líneas de alimentación y ductos de suministro del sistema con aire a presión y solventes. Debe, además, desmontar el cabezal porta filtro y aplicar el mismo procedimiento de limpieza.
- Recuerde siempre reemplazar filtros y decantadores por elementos nuevos y originales, ya que marcas alternativas reducen considerablemente la vida útil del sistema.
- Realice limpieza y mantención a la bomba de combustible, procure desconectarla del riel antes de cualquier manipulación (puede acarrear material contaminado). No olvide, además, revisar y limpiar el Regulador de Flujo de Presión.
- Revisar la bomba inyectora y hacer circular combustible a través de ella y examine, en una bolsa transparente tal como en un principio del manual, el combustible saliente. Concluya el estado de la bomba de inyección y repare o cambie de ser necesario. Una vez esté seguro de que la contaminación no tiene origen en la Bomba, vuelva a conectarla al sistema.
- Desmontar el Riel de Inyección, y al igual que en pasos anteriores, debe limpiar con solventes y aire a presión quitando toda suciedad existente en él.
¿Cómo sé cuándo están fallando los inyectores?
Siempre, en todo momento, escucha tu auto.
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