El estudio de las fuentes del latín vulgar siempre se ha constituido en ocasión de encuentro para, principalmente, latinistas, romanistas y especialistas de cada una de las lenguas neolatinas. Ello se debe a que, aún hoy, los datos hallados revelan tanto el uso vital y espontáneo que de la lengua hacían los latinohablantes (en cualquier grado que lo fueran), como la presencia inmarcesible de dichos usos, los cuales si bien con el tiempo devinieron atávicos, no dejaron de conservar toda su lozanía, y pruebas de ello son, por poner el ejemplo más cercano, las coincidencias estilísticas entre el texto de Egeria y el español actual.
El Concepto de 'Latín Vulgar'
La definición del 'latín vulgar' ha sido abordada desde múltiples perspectivas, algunas de las cuales se resumen a continuación para introducir, de manera muy sumaria, la discusión respecto a su mayor o menor grado de exactitud. Ya el mismo calificativo "vulgar" presenta la inconveniencia de enfatizar el habla inculta e, indirectamente, dar pábulo a interpretaciones biologistas de la lengua, según las cuales el latín vulgar sería una "corrupción" del latín clásico.
Tratando de evitar este término y su no deseada carga peyorativa se han propuesto diferentes denominaciones, entre ellas:
- 'Protorromance' o 'romance común': al haber considerado el latín vulgar como una lengua aparte del latín clásico, olvidando la sustancial unidad existente entre ambos, se allanó el camino para presentarlo como una primera etapa de las lenguas romances.
- 'Latín hablado': la oposición lengua escrita - lengua hablada no caracteriza suficientemente ni al latín vulgar ni al clásico, pues dentro de la lengua hablada se encuentra la oratoria forense, por ejemplo, y dentro de la escrita, los graffiti de Pompeya y las tabellae defixionum.
- 'Latín popular' (Volkslatein): Friedrich Diez lo definía como la lengua hablada en la época imperial por legionarios, comerciantes, colonos y funcionarios (Coseriu, 1954: 4).
- 'Latín corriente' (Umgangssprache, sermo cotidianus, usualis): el mero término "corriente" no define un período histórico, un grupo de hablantes, ni una zona geográfica (¿en qué relación se hallaría con los barrios urbanos pobres, con la rusticitas o incluso con la peregrinitas?), sino sólo una situación comunicativa de relajamiento de la norma clásica.
Quizá el principal problema al definir el latín vulgar no sea tanto lo limitado de los términos propuestos, sino el tratar de dividir artificialmente una misma lengua en dos variedades (recurriendo a criterios diastráticos, diafásicos, u otros) al punto de llegar a considerarlas dos lenguas diferentes. En su imperfección, las lenguas vivas son permeables, están abiertas a préstamos, calcos, imitaciones y otros fenómenos. "En la constitución del concepto de 'latín vulgar' nos encontramos con las dificultades que se encuentran en la constitución del concepto de 'lengua'" (Coseriu, 1954: 32).
Caracterización de la Fuente
Al considerar el Itinerarium Egeriae como una fuente del latín vulgar debe entenderse que en ese texto se presentan fenómenos propios del latín vulgar, i.e. ausentes de la norma clásica, y no que la autora hubiese decidido conscientemente escribir su relato en latín vulgar por oposición al latín clásico. Se trata de una fuente indirecta, como lo son, por lo demás, el resto de las "fuentes" del latín vulgar, quizá con la única excepción de las lenguas romances. Corresponde la obra al grupo de los escritos de autores cristianos.
La lengua usada por los cristianos estaba casi necesariamente destinada a ser una lengua popular, accesible a las capas más bajas (y más numerosas) de la población. La lengua de Egeria revela una esmerada educación, por lo que el término "vulgar" resulta aquí doblemente inapropiado. Para Herrero, aun con todos sus fenómenos vulgares, "no puede decirse que el latín de la Peregrinatio sea un latín vulgar" (1963: 16) y Maraval lo caracteriza como de "coloration vulgaire, saveur classique" (1982: 54). Aunque en variable proporción, ésta es la doble naturaleza de la mayoría de las fuentes del llamado "latín vulgar", pues su condición, como la de toda lengua viva, es heteróclita y está compuesta de elementos conservadores e innovadores.
La Palabra "Donatio" entre los Autores Latinos de los Siglos III y II a. C.
Si revisamos en forma cronológica a los autores latinos, en primer lugar comparece Plauto (240-184 a. C.) que no menciona el sustantivo donatio, pero sí utiliza el verbo "donare" en varias partes de sus obras. De igual manera ocurre con los Annales de Ennio (239-169 a. C.), en las Orationes de Catón (234-149 a. C.) y en Eunuchus de Terencio Afer (195/185-159 a. C.). De la revisión de los autores latinos pertenecientes a los siglos III y II a. C., podemos sostener que la literatura extralegal no recoge aún el sustantivo donatio, pero sí usa el verbo donare.
La Palabra "Donatio" entre los Autores Latinos del Siglo I a. C.
Examinemos a continuación a los autores latinos del siglo I a. C., en lo concerniente al uso de la voz donatio. En la obra de Marco Terencio Varro (116-27 a. C.) llamada Rerum rusticarum de agri cultura, no encontramos la palabra donatio, al igual que en los autores pertenecientes a los siglos III y II a. C., pero del mismo modo a como lo observábamos en estos últimos, también localizamos ahí el verbo donare. Ahora bien, si avanzamos, en los literatos del siglo I d. C., tanto Cicerón (106-43 a. C.) como Julio Cesar (100-44 a. C.) sí que la emplean; el primero en sus obras In Verrem, Filipicas,De optimo genere y el segundo en su De bello civili.
En consecuencia, podemos determinar que es en este siglo en que la locución donatio irrumpe en la literatura latina extralegal, produciéndose el punto de inflexión en lo que a este aspecto se refiere. Pero antes de revisar las citas correspondientes de Cicerón y Julio César, debemos proseguir con el resto de los autores. Más o menos contemporáneos son: Salustio (86-34 a. C.), Catulo (84-55 a. C.), Virgilio (70-21 a. C.), Horacio (67-8 a. C.), Grattius, Ovidio (43 a C.-17 d. C.). Ninguno de ellos utiliza el sustantivo donatio, pero sí el verbo donare. Por el contrario, al final del siglo se encuentra Tito Livio (59 a. C.-17 d. C.), en quien se observa el uso de la palabra donatio en su Ab urbe condita.
Por tanto, los autores del siglo I. a. C., que utilizaron la palabra donatio fueron Cicerón (106-43 a. C.), Julio Cesar (100-44 a. C.) y Tito Livio (59 a. C.-17 d. C.), los cuales a continuación estudiaremos en forma separada.
a) La palabra donatio es usada por Cicerón en los siguientes pasajes:
- Verr. 2,3,80: "Hinc ille est anulus aureus quo tu istum in contione donasti; quae tua donatio singulari impudentia nova Siculis omnibus, mihi vero etiam incredibilis videbatur. Saepe enim nostri imperatores superatis hostibus, optime re publica gesta, scribas suos anulis aureis in contione donarunt: tu vero quibus rebus gestis, quo hoste superato contionem donandi causa advocare ausus es? [...]".
- Phil. 4,4,9: "Quis illum igitur consulem nisi latrones putant? Quamquam ne ii quidem ipsi, quod locuntur, id sentiunt nec ab iudicio omnium mortalium, quamvis impii nefariique sint, sicut sunt, dissentire possunt. Sed spes rapiendi atque praedandi obcaecat animos eorum, quos non bonorum donatio, non agrorum adsignatio, non illa infinita hasta satiavit [...]".
- De optimo genere 7,19: "Cum esset lex Athenis, ne quis populi scitum faceret ut quisquam corona donaretur in magistratu prius quam rationes rettulisset; et altera lex, eos qui a populo donarentur, in contione donari debere; qui a senatu, in senatu, Demosthenes curator muris reficiendis fuit eosque refecit pecunia sua; de hoc igitur Ctesiphon scitum fecit nullis ab illo rationibus relatis, ut corona aurea donaretur eaque donatio fieret in theatro populo convocato, qui locus non est contionis legitimae, atque ita praedicaretur, eum donari virtutis ergo benevolentiaeqve quam is erga populum Atheniensem haberet".
- De legib. 2,49-50: "Haec nos a Scaevola didicimus, non ita descripta ab antiquis. Nam illi quidem his verbis docebant: tribus modis sacris adstringitur: hereditate, aut si maiorem partem pecuniae capiat, aut si maior pars pecuniae legata est, si inde quippiam ceperit. Sed pontificem sequamur. Videtis igitur omnia pendere ex uno illo, quod pontifices cum pecunia sacra coniungi volunt, isdemque ferias et caerimonias adscribendas putant. Atque etiam hoc docent Scaevolae, quom est partitio, ut si in testamento deducta scripta non sit, ipsique minus ceperint quam omnibus heredibus relinquatur, sacris ne alligentur. In donatione hoc idem secus interpretantur: et quod pater familias in eius donatione qui in ipsius potestate est adprobavit, ratum est; quod eo insciente factum est, si id is non adprobat, ratum non est".
b) Julio César, usa sólo una vez la palabra "donatio" en el pasaje De bello civili 3,32.
Accedebant ad haec gravissimae usurae, quod in bello plerumque accidere consuevit universis imperatis pecuniis; quibus in rebus prolationem diei donationem esse dicebant.
c) Tito Livio (59 a. C.-17 d. C) en su obra Ab urbe condita utiliza el término donatio en dos lugares:
- Ab urb. con. 3,37: "et, ne gratuita crudelitas esset, bonorum donatio sequi domini supplicium".
- Ab urb. con. 7,37: "[…] alia dona aurea corona eum et centum bubus eximioque uno albo opimo auratis cornibus donat. Milites, qui in praesidio simul fuerant, duplici frumento in perpetuum, in praesentia bubus priuis ...".
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