Los expertos apuntan a una modernización de los huertos de manzanas, ya que un 35% de la superficie local tiene más de 15 años de edad. Por ende, cobra relevancia tomar en consideración los distintos factores y actores que juegan un rol protagónico en el desarrollo del proyecto.
Planificación y Establecimiento de un Huerto Moderno
Lo más importante es trabajar con una planificación de dos años. Se debe comenzar la planificación del huerto con anticipación para estudiar las propiedades del suelo, el drenaje, y las variedades que mejor se adaptan a cada localidad de forma correcta.
Según Gabriel Aylwin, ingeniero agrónomo de la U. de Chile y asesor especialista en pomáceas, serían necesarios 7 pasos agronómicos para establecer un huerto moderno:
- Establecer plantaciones más densas, es decir, de 2.500-3.000 árboles/ha.
En esta etapa hay que gestionar el diseño preliminar del huerto, es decir, cuáles serán los portainjertos, la distancia de plantación, el sistema de riego y los sistemas de control de riesgos climáticos. A la par, se debe hacer una evaluación económica del proyecto y ver la disponibilidad de la mano de obra. Se deben definir las bases técnicas del riego, el requerimiento de las obras de drenaje, el sistema de conducción (Spindle, Solaxe o Bibaum), la estructura de apoyo (alambres, anclas, colingues) y por último, realizar inspecciones agronómicas al vivero para chequear la sanidad y el desarrollo de las plantas que se instalarán en el predio.
Si se efectuaron las correcciones de fósforo, calcio y potasio en las etapas de pre-plantación, se deben gestionar aportes frecuentes de nitrógeno para estimular el crecimiento de la planta. Se debe esperar un crecimiento del eje de 60-80 cm o más en los dos primeros años de establecimiento. Es importante realizar labores de fertiriegos, control de malezas e inspecciones sanitarias en este proceso. A la quinta hoja se espera una producción estimada de 150 ton acumuladas para las variedades vigorosas y con buena calidad de fruta en los dos primeros años.
Conocimiento Predial y Selección de Variedades
Para comenzar y determinar los pasos siguientes, es de vital importancia conocer a cabalidad el predio en el que se trabajará; para ello se debe realizar un estudio completo del suelo (profundidad efectiva, impedimentos físicos y/o químicos, análisis textural, químico y biológico) y un acabado estudio agroclimatológico, de manera de tener la mayor cantidad de información para tomar las mejores decisiones de acuerdo a cada realidad y no caer en el común error de tomar como referencia proyectos vecinos. Este estudio se debe complementar con la revisión in situ por parte del equipo técnico, a través de la revisión de calicatas.
Como primer paso se debe definir la mejor variedad de acuerdo con el clima donde se establecerá el huerto, determinado por los requerimientos de horas frío para cada variedad; en sectores más cálidos, por ejemplo, y de cosecha temprana, variedades que sean una buena alternativa comercial si se cosecha antes del 25 de noviembre. En cambio, en una zona más fría convendrá enfocarse en variedades que permitan extender la cosecha, desde los últimos diez días de diciembre, mientras que en zonas intermedias, se recomienda buscar variedades que puedan ser competitivas frente al gran volumen de fruta de la época.
Una vez seleccionada la variedad a plantar, es importante elegir el portainjerto que la acompañará, combinando tanto el tipo de suelo, como la combinación variedad/portainjerto, lo que se traduce en el uso de variedades de mayor cuaja junto a portainjertos de mayor vigor, y variedades de menor cuaja con portainjertos de menor vigor para lograr un equilibrio técnico entre la fruta y las hojas, más conocido como la relación hoja/fruto.
Elección del Sistema de Conducción
El sistema de conducción estará determinado por tres factores principales: la forma de trabajo que más le acomode al productor y/o tenga experiencia, la combinación variedad/portainjerto y sistemas más eficientes en el uso de la mano de obra, siendo éstos últimos los que competirán con ventaja para maximizar la productividad de los trabajadores. Cuanto más débil sea la combinación, mayor enfoque hacia eje central, considerando no abusar de diluir un vigor predeterminado según las características propias del sitio a plantar; mientras que, cuanto más vigoroso, mayor tendencia a sistemas de dilución de vigor, como los sistemas de conducción Y-Trellis o KGB.
Por ejemplo, para suelos muy retenedores de agua y arcillosos, el portainjerto Colt es el que más se acomoda, mientras que en suelos más livianos la serie MaxMa 14 o MaxMa 60 podría ser una alternativa. En el caso de ser suelos francos a franco arcillosos, la serie Gisela® condicionante a Gisela® 5, 6 o 12 también podrían ser una alternativa. Sin embargo, el portainjerto Colt es el que se adapta en cualquier sitio y cualquier condición de suelo, no así a cualquier variedad.
Tipos de Plantas y Establecimiento
Algunos detalles importantes de cada tipo de plantas presente en el mercado para considerar al momento de su elección.
- Planta terminada: Es probablemente el formato de plantas que más seguridad da en un proyecto de plantación. Consiste en una planta criada en vivero luego de un año de establecimiento del portainjerto y otra temporada más de desarrollo de la variedad. Por lógica, es la de mayor costo y, a su vez, sin duda el formato que menos administración tiene una vez plantada.
- Planta de ojo dormido a raíz desnuda: Portainjerto desarrollado en vivero para lograr diámetro mínimo de injerto en torno a 8-9 mm. en su base al mes de febrero. Una vez alcanzado este objetivo se procede a realizar injerto de yema (o parche) en la base de estas plantas de material cosechado en la temporada. En general, se utilizan dos parches para asegurar prendimiento en primavera. Como calidad aceptable de este tipo de plantas está el diámetro al momento de entrega, el cual de forma óptima debe superar los 8 mm. de diámetro de base.
- Planta injertada en terreno: En los últimos años se ha ido variando la forma de poder establecer la plantación y una de las buenas experiencias en la práctica ha sido la utilización de portainjertos de una temporada criados en vivero e injertados en terreno, mediante injerto de púa o empalme en invierno. Los portainjertos deben tener al menos 8 mm. de diámetro en la base para que sea de una calidad injertable, principalmente para que el diámetro esté acorde con el material de injertación. Este último punto es importante en el momento del control de calidad de la injertación.
- Planta de contendor o bolsa: Portainjerto establecido directamente en el contenedor o bolsa sobre un sustrato o mezcla que permite un rápido establecimiento de la plántula y posterior desarrollo. Tiene como objetivo alcanzar diámetro de injerto hacia fines del verano y son una salida segura cuando se establecen las plántulas de portainjerto tarde en la temporada, incluso en el mes de diciembre. Estas plantas se pueden injertar de ojo dormido en verano o de púa a salidas de invierno, dependiendo de la estrategia del vivero, muchas veces en común acuerdo con el productor en función al establecimiento de su huerto.
Continuando con la cronología lógica para el desarrollo de un nuevo proyecto se debe poner especial cuidado en la etapa inicial del mismo, para lograr el potencial productivo, el cual independiente de la variedad, sistema de conducción, tipo de planta o densidad de plantación, debe buscar los siguientes objetivos para alcanzarlo.
Una labor que ha ido tomando mayor importancia en el tiempo por su real impacto en el potencial productivo de un huerto, es la preparación del suelo, entendiendo que no es sólo física, sino química y biológica, cuyos componentes en conjunto definirán nuestro futuro.
El trabajo de preparación del subsuelo y la capa arable tiene por objetivo romper los impedimentos físicos del suelo, favorecer la exploración de raíces, asegurar un buen drenaje y aumentar la capacidad de retención de agua en el perfil para promover desarrollo de las plantas para alcanzar nuestro gran objetivo final del potencial.
Para preparar el subsuelo, la elección correcta de la maquinaria estará en función del tipo de suelo, humedad y sus limitaciones físicas. En términos generales un suelo con impedimentos físicos como estratas cementantes llamadas duripanes o fragipanes, o bien, suelos con un gran porcentaje de pedregosidad y con menor porcentaje de humedad en el perfil, debemos inclinarnos por un Bulldozer. En cambio, en presencia de suelos sin limitaciones físicas como las anteriores descritas, podemos utilizar una excavadora con garra sin problemas.
Para avanzar con la capa arable (primeros 30 cms.) se utilizan rastras y arados de cincel (llamados Jympa), para lograr una disgregación de suelo en partes más pequeñas. Es en esta etapa donde podemos realizar las correcciones químicas a través de las enmiendas y luego construir, si es necesario, los camellones o platabandas, ya sea para buscar mayor profundidad efectiva de suelo o sólo como una alternativa para favorecer el correcto drenaje de la escorrentía superficial en invierno. La fecha límite ideal para tener terminada la preparación es el 1 de mayo.
Etapa tanto o más importante que la preparación de suelo, ya que de igual manera se realiza una sola vez en la vida del proyecto, por ende se debe buscar un hoyo adecuado para que las raíces queden de manera holgada, sin enrollarlas ni en dirección contraria al suelo, ayudándose de un pequeño levantamiento de la planta antes de terminar de tapar el hoyo y muy bien aplomadas de manera perpendicular al suelo, buscando un mejor desarrollo de las plantas.
Fechas límite de plantación:
- Planta terminada: 31 de julio.
- Planta de ojo dormido: 31 de julio.
- Planta para injertar en terreno: plantación 15 de julio e injertar hasta el 10 de agosto.
- Planta en bolsa o contenedor: 10 de noviembre.
Lo anterior sólo se puede ejecutar siempre y cuando el sistema de riego haya sido finalizado, probado y que esté funcionando, ya que con la tendencia nacional a la baja pluviometría, se debe asumir el riesgo, regar antes y durante el proceso de plantación de un nuevo proyecto.
Formación y Mantenimiento del Huerto
La formación del proyecto es tan o más importante que el establecimiento, considerando que consta de tres etapas. La primera, donde se construye la base del “esqueleto” de las plantas, ya sea uno, dos o varios ejes dependiendo de qué sistema se elija. La segunda etapa será completar el “esqueleto” formado el primer año, ramificando las plantas usando distintas estrategias para conseguir las llamadas “ramas madres”, etapa clave para el éxito del proyecto; finalmente, en la última etapa se busca el “equilibrio” de las ramas dentro de la planta, analizando el escenario en invierno y efectuando la primera poda de renovación inicial, eliminando las muy vigorosas.
Las técnicas de poda actuales buscan simplificar las tareas de recolección en los predios, de tal forma que puedan realizarlas personas no especializadas y se eviten las discusiones técnicas en los equipos de trabajo.
Durante toda la vida productiva del huerto es muy importante mantener este concepto del “equilibrio” mediante la renovación de ramas, ya que se debe basar la producción en dardos jóvenes que son los que podrían mantener un alto potencial. Es de esta forma que se debe hablar del concepto de “renovación permanente” y no de una técnica. Hay que considerar, además, que este concepto de equilibrio que permite que la estructura esté en constante evolución, es administrable desde el año de ramificación.
Específicamente, la utilización de un sistema de conducción en un árbol frutal otorga diversos beneficios para su desarrollo, tales como la intercepción eficiente de la radiación solar, la formación de árboles más bajos y menos voluminosos, la implementación y uso de cobertores, aceleramiento del proceso de entrada a la producción, la cosecha manual y sus labores, como la poda y el raleo (eliminación de los frutos en exceso), mejorando la eficacia de la mano de obra. Además, según los investigadores, el sistema de conducción elegido influirá directamente en el potencial productivo del huerto y la calidad de la fruta.
Sistemas de Conducción: Eje Central y Variantes
Uno de los nuevos sistemas de conducción que se están usando en manzanas, en base a las condiciones agroecológicas de las zonas productoras (alta radiación solar y altas temperaturas de verano) es el Spindle, con sus variantes Slender-Spindle, Super-pindle y Tall-Spindle. La variante Tall-Spindle es una de las más nuevas ya que fue introducida hace poco tiempo en el país desde Estados Unidos. Actualmente sólo se utiliza para cosecha manual en manzanas frescas de exportación.
El Eje Central es el sistema más utilizado en Chile y se adapta al uso de portainjertos de distinta fuerza. En Chile se comenzó a utilizar a fines de los ochenta y se sigue implementando con éxito hasta hoy, aunque se le han hecho diversas variaciones. Entre ellas en cuanto al grado de inclinación de las ramas y el despunte de las mismas. Este sistema cuenta con dos tipos de variedades; Solaxe y Tall Spindle Axis (TSA).
El primero consiste en un eje central del que parten ramas en todas las direcciones, formando ángulos abiertos con el eje, de longitud decreciente desde la base hacia la cima, con lo que se forman pisos de ramas madres (2-4 pisos).
El segundo es de origen francés y se basa en hacer crecer la planta hacia arriba pero producir hacia abajo. Fue introducida en el país a mediados de los noventa causando una “revolución conceptual” ya que era distinto a todo lo que se había visto.
Por último, el Bilbaum es un sistema de doble eje a partir de un mismo tronco que fue ideado en Italia. Permite duplicar el número de ejes verticales por ha y diluir el vigor vegetativo en beneficio de la fructificación y equilibrio de los árboles.
Los sistemas tridimensionales son utilizados en árboles que cuentan con un eje principal individual o multiejes de similar vigor que se desarrollan en gran volumen. Por lo general, no requieren de una estructura de soporte, pues utilizan combinaciones variedad/portainjerto de mayor intensidad.
El primero es un eje central que incluye la apertura del ángulo de las ramas a una posición más horizontal, el cual permite acelerar el proceso de maduración. En relación con los Multiejes, estos son sistemas menos prematuros, es decir, que permiten que el desarrollo del cerezo se dé antes de tiempo, dado que utilizan portainjertos de vigor que van de medio a alto. Cabe mencionar que los Multiejes cuentan con tres variantes; Vasito Español, Steep Leader y Kym Green Bush (KGB).
Por su parte, los sistemas bidimensionales son sistemas planos que generan murallas frutales con uno o varios ejes. Estos se caracterizan por ser más prematuros, permitir una cosecha unidireccional y promover la incorporación de plataformas móviles para la cosecha.
El sistema de conducción SSA se utiliza en huertos con alta densidad, y genera una muralla frutal. Mientras que el Bibaum es un sistema que va a lo largo de la hilera. El sistema en “Y” corresponde a una doble pared frutal sobre la hilera con árboles en forma de Y o V. En éste, las plantas pueden ir linealmente sobre la hilera, o en forma alternada en direcciones opuestas entre la hilera. Finalmente en el sistema UFO, el árbol se debe plantar con un ángulo de inclinación de 45° y de cuyo tronco emergen múltiples brotes verticales con lanzas pequeñas. Gracias a la forma plana que tiene éste, se logra obtener una pared frutal de fácil cosecha.
Manejo de Ramas y Equilibrio Vegetativo
Luego de finalizar la etapa inicial y asegurar una buena estructura primaria de los árboles, el objetivo ahora es completar el “esqueleto” de las plantas, lo que significa obtener las estructuras que darán paso a la producción. Generalmente se habla de “ramas madres” donde se alojaran los futuros centros frutales (especialmente dardos) y que no debieran ser permanentes, si no que se estima que puedan cumplir un ciclo productivo para luego ser renovadas.
Para obtener estos “buenos ejes”, tanto en un eje central como en sus variaciones (Y-V Trellis, dobles eje, etc.) es fundamental desarrollarlos en el huerto desde los 40 o 50 cm, debido a esto es que es recomendable que los huertos establecidos desde planta terminada sean rebajados al momento de plantar.
Sin entrar en detalle de cual de las técnicas es la mejor, se pueden destacar tres puntos importantes en el proceso de ramificación: SUPERVISIÓN, SUPERVISIÓN Y SUPERVISIÓN.
Lo más importante en la formación y desarrollo de los huertos, que define parcialmente la homogeneidad y el potencial de producción del proyecto. Un árbol bien ramificado es un árbol desde un inicio equilibrado.
Este análisis se hace desde el punto de vista crítico del balance estructural, de manera que se eliminen todos los crecimientos que están por sobre este “equilibrio”.
La eliminación de las ramas sobre-vigorosas, considerada como poda de renovación inicial, es dejar un “taco” que permita nuevos crecimientos con un vigor acorde a la media de la planta. Este punto es reproducible a todos los sistemas de conducción, ya que en todos debemos mantener un equilibrio entre las ramas que están formando la planta.
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