Específicamente, la utilización de un sistema de conducción en un árbol frutal otorga diversos beneficios para su desarrollo, tales como la intercepción eficiente de la radiación solar, la formación de árboles más bajos y menos voluminosos, la implementación y uso de cobertores, aceleramiento del proceso de entrada a la producción, la cosecha manual y sus labores, como la poda y el raleo (eliminación de los frutos en exceso), mejorando la eficacia de la mano de obra. Además, según los investigadores, el sistema de conducción elegido influirá directamente en el potencial productivo del huerto y la calidad de la fruta.
Sistemas de Conducción Tridimensionales
Los sistemas tridimensionales son utilizados en árboles que cuentan con un eje principal individual o multiejes de similar vigor que se desarrollan en gran volumen. Por lo general, no requieren de una estructura de soporte, pues utilizan combinaciones variedad/portainjerto de mayor intensidad.
Eje Central
El Eje Central es el sistema más utilizado en Chile y se adapta al uso de portainjertos de distinta fuerza. Este sistema cuenta con dos tipos de variedades; Solaxe y Tall Spindle Axis (TSA). El primero es un eje central que incluye la apertura del ángulo de las ramas a una posición más horizontal, el cual permite acelerar el proceso de maduración.
Multiejes
En relación con los Multiejes, estos son sistemas menos prematuros, es decir, que permiten que el desarrollo del cerezo se dé antes de tiempo, dado que utilizan portainjertos de vigor que van de medio a alto. Cabe mencionar que los Multiejes cuentan con tres variantes; Vasito Español, Steep Leader y Kym Green Bush (KGB).
- Vasito Español: Se compone de tres o cuatro ramas madres que desarrollan un vaso luego de varios cortes de rebaje.
- Steep Leader: Es un vaso compuesto de 3 o 4 ramas madres de igual vigor con un ángulo de inserción más cerrado y ramas secundarias con brotes que cargan la fruta.
- Kym Green Bush (KGB):
Sistemas de Conducción Bidimensionales
Por otra parte, los sistemas bidimensionales son sistemas planos que generan murallas frutales con uno o varios ejes. Estos se caracterizan por ser más prematuros, permitir una cosecha unidireccional y promover la incorporación de plataformas móviles para la cosecha.
- Sistema de conducción SSA: Se utiliza en huertos con alta densidad, y genera una muralla frutal.
- Bibaum: Es un sistema que va a lo largo de la hilera.
- Sistema en “Y”: Corresponde a una doble pared frutal sobre la hilera con árboles en forma de Y o V. En éste, las plantas pueden ir linealmente sobre la hilera, o en forma alternada en direcciones opuestas entre la hilera.
- Sistema UFO: El árbol se debe plantar con un ángulo de inclinación de 45° y de cuyo tronco emergen múltiples brotes verticales con lanzas pequeñas. Gracias a la forma plana que tiene éste, se logra obtener una pared frutal de fácil cosecha.
Poda en Árboles Frutales
La realización de la poda se relaciona de forma directa con la elección del sistema de conducción, independiente si éste es de monoeje, multieje, vaso arbustivo, palmeta italiana o sistema seto. En los primeros años de establecimiento del huerto, una poda de formación racional de los árboles tiene como finalidad construir, en tiempos relativamente breves, la formación elegida de la estructura, en función de las diferentes condiciones agroecológicas y agronómicas.
Por lo tanto, la poda de formación tiene como objetivo formar el árbol, rebajando las plantas a diversas alturas, en relación a la fertilidad del suelo y de la forma de conducción elegida, ya sea monoeje, multieje, vaso arbustivo, palmeta italiana o sistema seto. Este tipo de poda es indispensable para asegurar el equilibrio futuro de los árboles y también, para simplificar las futuras podas de fructificación y de los árboles adultos. Adicionalmente, esta labor favorece la iluminación y aireación de la copa de los árboles.
Influencia de la Poda en Árboles Jóvenes
La influencia de la poda en árboles jóvenes debe considerar los siguientes aspectos: lograr un equilibrio adecuado entre crecimiento vegetativo y reproductivo de las plantas, con el objetivo de acortar lo más rápido posible la fase improductiva; y alcanzar velozmente la formación del esqueleto productivo del árbol, no sólo desde el sentido fisiológico, sino también cuantitativo, cualitativo, es decir, económico.
En la construcción del esqueleto productivo se debe privilegiar la obtención de la mayor superficie fotosintética con el menor esqueleto.
Poda de Producción en Avellano
En avellano la poda de producción se realiza principalmente en invierno en plantas en estado de reposo vegetativo con pocos cortes de poda, con el objetivo principal de eliminar ramas secas, enfermas, senescentes y mal ubicadas. En años recientes se ha estudiado el efecto de diversos métodos de poda de producción, basados principalmente en diferentes intensidades de poda, desarrollo vegetativo, penetración de la luz en la copa y superficie del suelo, producción y características tecnológicas y cualitativas de las avellanas.
En árboles adultos, excesivamente envejecidos por falta de poda, se ha observado un menor vigor de los brotes de un año de edad, lo que afecta significativamente la producción y calidad de la fruta. Además, hemos observado correlaciones entre longitud y formación de yemas mixtas: los brotes de un año deberían tener una longitud de al menos 15 a 20 cm de longitud. Una buena disponibilidad de luz en la copa tiene un efecto positivo en una mejor inducción y diferenciación de las yemas a flor.
Sistemas de Conducción y Distancias de Plantación en Avellano
En relación a los sistemas de conducción y distancias de plantación más adecuadas y eficaces desde el punto de vista agronómico y económico, no existen opiniones coincidentes entre productores, técnicos e investigadores. Las principales formas de conducción utilizadas en los países productores de avellana en el mundo son el multieje o sistema arbustivo, el vaso arbustivo y el monoeje. El multieje respeta el modo natural de crecimiento de la especie.
Una vez establecidas las plantas en invierno se dejan crecer y al año siguiente, durante el receso vegetativo, se rebajan los árboles a nivel del suelo. Los brotes vigorosos que emergen posteriormente se seleccionan, eligiendo 4 a 5 distribuidos de manera adecuada, los que formarán el arbusto, eliminándose aquellos supermumerarios y mal ubicados que nacen a partir del sistema radicular o base de la planta.
También hemos logrado buenos resultados podando a nivel de suelo inmediatamente después de haber establecido las plantas (primer año) pero plantando plantas bien desarrolladas tanto radicularmente como en su parte aérea. Esta última modalidad, tiene la ventaja de anticipar la entrada en producción.
Cabe destacar que para zonas con vientos más frecuentes en primavera-verano, el sistema en multieje ha permitido un desarrollo más equilibrado y uniforme de las plantas respecto al sistema monoeje. En este último, los árboles han visto afectada la verticalidad del eje principal por la presión ejercida por los vientos (sur) que ocurren durante el periodo vegetativo del cultivo, lo que afecta los rendimientos. Por ello, bajo estas condiciones, recomendamos formar los árboles en multieje.
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