Explorando el Significado de "Solo le pido a Dios" en la Música Urbana y la Juventud Latinoamericana

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Desde mediados del siglo pasado, el rol de las juventudes como agentes sociales se ha vuelto de interés para la academia, estudiando distintos ámbitos del universo juvenil, como su producción y consumo cultural, junto con las experiencias de segregación y exclusión a nivel social. Sin embargo, la mayoría de estos estudios provienen del mundo anglosajón, por lo que se torna relevante abordar las experiencias de las juventudes latinoamericanas para profundizar en la realidad local y sus particularidades (Moraga y Solorzano, 2005; Figueras, Perondi y Flores, 2020; Duarte, 2015). Es por esto que la investigación pretende acercarse a una conceptualización histórica y plural de las juventudes chilenas a través del análisis de sus narrativas, haciendo una construcción de lo juvenil desde el enfoque sociocultural (Aguilera, 2009) y el paradigma socioconstruccionista (Alfonso-Ribeiro, 2013).

El Estudio de las Juventudes Latinoamericanas

El estudio de las juventudes latinoamericanas como sujeto social y político emerge durante el siglo XX en un contexto de conflicto ligado al desarrollo de la institucionalización de los Estados nacionales como modelo de organización social, económica y política (Molina y Álvarez, 2017). En Chile, desde la década de los sesenta, los y las jóvenes se consolidan como actores relevantes en la sociedad por su activismo estudiantil y su incipiente práctica en la industria cultural (Fuica y Vergara, 2015). Es así como durante la misma década comienza a consolidarse su estudio sistemático desde las ciencias sociales (Aguilera, 2009).

Según Duarte (2015), la producción de conocimiento académico acerca de las juventudes chilenas se ha dado en torno a tres imaginarios: el de la invisibilización de la juventud; como concepto universal y esencialista; y una conceptualización histórica y plural. Desde el campo de la psicología, el imaginario que ha predominado ha sido uno universalista y esencialista, que, a través de una lectura psicobiológica, construye a lo juvenil como un conflicto para la sociedad debido a sus actitudes tildadas de contestatarias y desviadas, enfatizando la tarea disciplinaria de las instituciones, y definiendo a los y las jóvenes como entes pasivos constreñidos por la estructura (Duarte, 2015: Fuica y Vergara, 2015).

Para esta investigación, la concepción de las juventudes en la sociedad no será reducida a un mecanismo de integración funcional, sino que se reconocen como sujetos y sujetas particulares (Zarzuri y Ganter, 2018) que se construyen socialmente y cuyas características más significativas están dadas por la inscripción social, política, económica y cultural de las experiencias, dándoles peso a cuestiones como la clase social, la localización territorial, la adscripción cultural, entre otros elementos (Alfonso-Ribeiro, 2013; Palenzuela, 2018).

Las Juventudes y la Localización Territorial

Como se mencionó anteriormente, las juventudes dialogan con un conjunto de factores que explican su multiplicidad. En el caso particular de las juventudes chilenas, estas se encuentran atravesadas por la heterogeneidad socioeconómica y la desigualdad cultural del país, pudiendo identificar en sus vivencias la influencia de la localización territorial y el lugar socioeconómico de procedencia (Salazar y Pinto, 2002). La localización territorial es entendida como factor de adscripción social, que posibilita ciertas formas de existir.

La radicalización de las diferencias socioeconómicas y culturales entre territorios se ha vinculado a la aplicación de la grilla economicista durante la dictadura militar; esta reagrupa la ciudad sobre la base de conjuntos homogéneos socioeconómicos, de manera de brindar las mejores condiciones de inversión dentro de la misma (Badilla, 2020; Rodríguez, 2016). Estas nuevas políticas de ordenamiento urbano desplazaron a poblaciones de distintos sectores de Santiago a la periferia, afectando principalmente a quienes no disponían de los recursos para participar de los beneficios del centro por el alza de los precios del suelo, y por el desplazamiento de las tomas (Rodríguez, 2016; Zarricueta, 2013).

Hoy, la conceptualización de sector periférico se ha complejizado más allá de los límites físicos de la ciudad, considerando los territorios que se encuentran fuera del desarrollo urbano y que presentan dificultades de conectividad, carecen de infraestructura y servicios básicos, sociales e institucionales (Badilla, 2020). Esto se conecta con la falta de derechos a la ciudad, en tanto se encuentra despojada de la concentración de riquezas que influye en el poder de decisión sobre los procesos de desarrollo urbano (Vergara y Bonzano, 2019).

Narrativas Musicales y la Experiencia Juvenil

Las perspectivas funcionalistas interpretan las prácticas culturales juveniles de la periferia, particularmente el hip-hop y el grafiti, como una amenaza al orden social. La música permite realizar un intercambio simbólico que posibilita la expresión de sentimientos y representaciones, y generando esquemas interpretativos de la realidad que se habita (Zarzuri y Ganter, 2002). La narrativa implica una construcción del sí mismo, donde no es relevante la coincidencia con lo que en realidad se es, sino la forma en la que el o la sujeta reconstruye y resignifica su experiencia en constante desarrollo y cambio (Cano et al., 2016; Ruiz, 2014). Estos relatos hacen frente a los problemas cotidianos, siendo la materia prima de la narración la experiencia, aquellos acontecimientos vividos que se encuentran dispersos y tienen la posibilidad de convertirse en un relato (Cano et al., 2016).

La narrativa presente en las canciones funciona, por lo tanto, como vehículo de significado y es a través del estudio de la narración dentro de la lírica musical que podemos adentrarnos a la forma en la que se conectan experiencia e identidad y en cómo se da la construcción de un sujeto o sujeta juvenil en un territorio específico.

El Trap como Crónica de la Periferia

Dentro de las corrientes musicales actuales juveniles, una que particularmente visibiliza el vínculo entre producción musical y territorio, es el trap. Este estilo musical muestra una diversidad de contenidos que narran la cotidianeidad que se desarrolla en la periferia, abarcando la delincuencia, la afirmación de la individualidad, la necesidad de fama y de generar riqueza, discursos sobre la importancia del barrio y su identidad, entre otros (Nicolás, 2020). Una crítica que suele hacerse desde ciertos autores es que los traperos no hacen denuncias públicas con respecto a la desigualdad y a las relaciones de poder que la reproducen (Ruiz, 2020), donde muchas veces se asume la dinámica de la acumulación y el derroche de las clases altas como una narrativa propia (Bravo, 2018). El trap normalizaría situaciones como la desigualdad, la corrupción, la venta de drogas, el individualismo y el consumismo en la producción de cultura popular (Ruiz, 2020).

En Chile, el trap toma el carácter de una crónica, desde la cual los y las jóvenes van narrando sus vivencias y deseos en la vida (Molina, 2020). «El trap no es un género, es un estilo de vida. El estilo de vida del trap es hazlo, toma riesgo y próspera» (Young J Star en Molina, 2020). Para Nicolás (2020), la producción de trap en Chile ofrece una vía de canalización de las necesidades expresivas de los sujetos periféricos, tomando como referencia a una comunidad que los influye y a sus prácticas sociales.

Es a partir de la identificación de este vínculo entre trap, juventudes y territorio periférico en Chile que surge la pregunta de investigación sobre las narraciones juveniles que emergen de la experiencia del territorio en la periferia urbana a través de los videoclips de trap chileno.

Análisis de Videoclips y Narrativas Juveniles

Decidimos situarnos a partir del paradigma socioconstruccionista, específicamente en la tradición de la psicología comunitaria de «amplificación sociocultural» (Alfaro, 2000; Alfonso-Ribero, 2013), comprendiendo al sujeto de estudio como no estable, ni duradero, sino un ser situado y abierto; relacional, narrativo y dialógico, que colabora en la creación de nuevas realidades (Pacuá, 2019). La muestra se compone de cinco videoclips de trap caracterizados en la tabla 1. La selección de la muestra se realizó a través de muestreo intencional (Casal y Mateu, 2003) aplicado a veintiún videoclips sobre la base de dos criterios: comuna de origen y pertinencia respecto al contenido experiencial en el territorio. Debido a que la caracterización y construcción histórica de las juventudes periféricas presentes en el cuerpo teórico de este trabajo provienen de comunas al margen de la Región Metropolitana, se escogen artistas que referencian la forma de vida en estos sectores. De esta manera, el análisis de las narrativas líricas con relación al contexto sociohistórico se sitúa en un mismo territorio: la periferia santiaguina. Los videoclips seleccionados se extrajeron de Youtube, plataforma popular entre las juventudes desde la adquisición de smartphone (García, García y López, 2016). La elección metodológica comprende al videoclip como la yuxtaposición de dos textos diversos, el hipotexto musical y el hipertexto visual (Roncallo y Uribe, 2017).

Para el análisis, nos posicionamos desde el enfoque narrativo (Alvarado, 2015) con el fin de buscar descripciones que ayuden a comprender cómo se dan los procesos de constitución y recreación de sentido de las acciones de las juventudes periféricas asociadas al trap. Es relevante la problematización de la construcción de otro, tomando en cuenta lo mencionado anteriormente con respecto a la estigmatización de las juventudes de la periferia y de los sectores populares. Existe un discurso imperante desde la institucionalidad como Uno que señala a los y las jóvenes de la periferia como Otro, siendo negativamente definido (Montero, 2002), construido como enemigo interno y potencial delincuente. Las formas de narrar a las juventudes han sido predominantemente desde sus actitudes opuestas a la norma, privándoles de su condición de agentes sociales.

Filosofía de Vida en el Trap: Estar en el Presente y Proyectarse al Futuro

El análisis de videoclips permite identificar tres categorías: filosofía de vida en el trap, relación con otros y problemáticas del entorno social. A continuación, se presenta de manera descriptiva cada repertorio con ejemplos provenientes tanto del hipertexto como hipotexto. Esta categoría responde a la dimensión: estar en el presente y proyectarse al futuro. Se entiende filosofía de vida como un conjunto de estilos de confrontación, equivalente a un sistema de valores, forma de entenderse a sí mismos y a quienes los rodean (Velásquez et al., 2009).

El código de la calle se basa en un conjunto de reglas y experiencias que comparten y respetan personas que transitan por el mercado ilegal de la periferia urbana. La experiencia en la calle es descrita como adversa, riesgosa y en falta de derechos humanos básicos «si te contara una historia de la calle te da pena» (My blood, p. 1), «pa’ toa’ mi gente que ha sudado sangre, porque alguno’ hablan de calle y nunca han pasa’o hambre» (Perdón madre, p. 1). Siendo la calle constitutiva al sujeto del trap, «Puede’ sacar a un hombre de la calle, pero nunca la calle de un hombre» (Por Dinero, p.

El código de la calle comprende la existencia de un karma que devuelve lo que uno da, de forma equivalente: «Esto es ojo por ojo y también diente por diente, por salvarnos unos pesitos nos tildan de delincuentes» (Facts, p. 8). Se cree en la posibilidad de cambio en la vida, por lo que el sujeto del trap está en el presente desde la fortaleza para proyectarse en un futuro alcanzando sus objetivos, evitando victimizarse. El error es concebido como inherente a la vida y, por ende, fuente de aprendizaje y no de desmotivación. En el sistema valórico se destacan valores como la perseverancia y paciencia en la búsqueda de los objetivos, la solidaridad con el grupo de pertenencia y fe en que las cosas pueden cambiar.

El ascenso económico se metaforiza desde la disposición espacial «abajo-arriba», el sujeto del trap se posiciona abajo proyectando en un futuro llegar arriba «del suelo en la nada a la NASA, arriba en el cielo lo’ espero» (Por Dinero, p. 1). Es interesante precisar que en este código aparecen referencias a Estados Unidos como la cima. El mercado ilegal se comprende como un medio en la búsqueda de ascenso y un futuro más satisfactorio: «El tráfico, los robos, los panas que se suicidan, te tienen hoy en día a ti escuchándome en tarima» (My blood, p. 1).

En las letras se pide a Dios protección y orientación en la vida, la protección es para sí mismos y el grupo de pares frente a las injusticias del entorno social y el grupo de enemistades: «Solo le pido a Dios que lo injusto no me sea indiferente, porque el gobierno la maquilla, pero mata, roba y miente» (Facts, p. 2), mientras que la orientación comprende la existencia de un destino del cual Dios tendría conocimiento: «Hablo con Dios y en la noche le pido que a mi vida por favor de un sentido» (Por dinero, p. 1);

"Solo le pido a Dios" y la Crítica Social en el Trap Chileno

De hecho, en ‘Facts’ Pablo Chill-E no solo se inmiscuye en los temas políticos contingentes de la nación, sino que en esa tarea, en medio de un discurso crítico al modelo, en una estrofa parafrasea al cantautor argentino León Gieco con su éxito ‘Solo le pido a Dios’ (“Solo le pido a Dios / Que lo injusto no me sea indiferente / Porque el gobierno la maquilla / Pero mata, roba y miente”).

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