Problemas Comunes en la Caja de Cambios del Renault Clio

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¿Sospechas que la caja de cambios puede estar fallando? Estas son las 5 señales que te indican que efectivamente puede tener un problema. Lógicamente, todo sistema compuesto por piezas mecánicas tiende a desgaste y da claras evidencias cuando presenta daños.

¿Cómo saber si la caja de cambios está dañada?

  1. El engranaje de los “dientes limados”: produce ruidos debido a que se ha perdido parte de su material ferroso.
  2. La palanca de marchas: le indica al interior de la caja de cambios qué velocidad debe aplicar. ¿Cómo saber si la caja de cambios está dañada en este caso? Este es un problema común en autos con larga trayectoria de kilometraje.
  3. Fallo en el aceite: Entender cuál es la función de la caja de cambios te ayuda a identificar el estado del aceite y de los elementos que la componen. Si al revisar el nivel de este fluido notas que está excesivamente negro, o que tiene lodo y polvo, es indicio de daño en la caja.
  4. La velocidad no se mantiene: Pero, cuando esa velocidad no se mantiene y “brinca”, o se neutraliza, significa que hay un problema en la caja de velocidades.

Conociendo cuál es la función de la caja de cambios, puedes identificar ciertas fallas en sus fases iniciales. Por esta razón, visita Sergio Escobar y asesórate. Su servicio es confiable, pues cuenta con repuestos originales y de calidad para tu vehículo.

El Caso del Renault Clio R3T en el Rally

La vasta historia del COPEC RallyMobil ha generado la presencia de autos inolvidables que han escrito capítulos gloriosos, pero por contraparte, el surgimiento de otros modelos, teóricamente muy competitivos, que en la práctica han estado lejos de generar alegrías en las tripulaciones y equipos. Dentro de este último segmento uno de los casos más legendarios es el del Renault Clio R3T presentado a inicios de 2015, que pese a estar en manos de algunos pilotos de fuste del concierto nacional (Jorge Martínez), sudamericano (Raúl Martínez) e incluso mundial (Gabriel Pozzo) jamás logró el rendimiento ni los galardones que se esperaban.

“En aquel entonces venía sosteniendo una relación súper estrecha con Renault. Había ganado campeonatos con el Clio aspirado en R3 y era piloto oficial de la marca en Chile. Además tenía un muy buen apoyo de Renault Sport Francia, de hecho, tras ganar el título de 2013 me regalaron un motor completo del Clio aspirado y un paquete de repuestos bien completo en un momento que los necesitaba un montón. Después de aquello realicé un viaje a Francia en el que hice un test sobre un Renault R5, y en ese momento estaban desarrollando el Clio R3 turbo. Los ingenieros, en esa oportunidad, me decían que el modelo turbo sería 1 segundo por kilómetro más rápido que la versión con motor aspirado. Dicho eso de inmediato hice mis matemáticas básicas y saqué como conclusión que con el R3 turbo la íbamos a romper, por lo tanto de inmediato nos embarcamos en el proyecto del nuevo auto.

El vehículo llegó a Chile y debo decir que los primeros tests no fueron malos. Si bien no sentí que era una bomba como lo pensé en Francia, le veía potencial. Eso si debo mencionar que el motor sonaba bastante extraño, como si todo el tiempo estuviese cortando inyección. Me explicaron que eso debía al funcionamiento constante del control de tracción, pero en definitiva preferí desactivarlo y correr sin el TC (traction control).

A la hora de la verdad el auto no dio frutos en las carreras, y por mi lado no tenía tiempo ni plata para desarrollar el Clio R3T como Renault quería, por lo que solo disputé 3 fechas con el. En ese periodo noté que el modelo no era completamente malo, pero si bastante inferior al Citroën DS3 al que nos enfrentábamos en la serie R3 y también incluso al Renault Clio aspirado. Existe el mito que el auto fue desarrollado para asfalto, pero no es así. Lo que pasa es que en Europa, y Francia particularmente, es más sencillo testar en esas condiciones, pero el Clio R3T estaba diseñado para todo terreno, aunque debo decir que ni en asfalto era bueno. Resultaba muy difícil de manejar, sobre todo porque se hacía muy difícil colocar toda su potencia en el piso y por ende no doblaba bien ni era amigable al llevarlo rápido. Aún así ganamos una etapa, pero después de una mala tercera fecha en Concepción mi papá fue muy duro con el auto y dijo literalmente ´no corrís más con es hueá’.

Tras la fecha en ‘Conce’ buscamos nuevas opciones y como mi cuñado (Cristian Navarrete) había dejado poco antes de correr en el Citroën DS3, tomé de inmediato la oportunidad de subirme a ese auto. Fue una situación polémica, ya que en esa época Renault apoyaba al campeonato. Si bien la marca no me entregaba soporte de manera directa, teníamos un vínculo muy positivo. Eso trajo consigo que cuando salí de Renault me llegaran todas las penas del infierno, diciendo que estaba traicionando a la marca cuando en realidad ese año Renault no me prestaba apoyo económico.

Lo que la gente no entendió es que en primer lugar soy piloto y para ganar carreras necesitas estar en el mejor medio mecánico se puede tener. En ese minuto tuve una mejor alternativa que el Renault y la tomé.

“Durante 2013 y 2014 desarrollamos paso a paso el Renault Clio R3 aspirado, por lo que recibimos el R3 turbo con muchas esperanzas. Cabe recordar que antes del inicio de la temporada se realizó un lanzamiento para la prensa con el nuevo modelo en las dependencias de la sede central de la misma marca en Las Condes. Había mucha expectativa en torno al auto, incluso la idea original era que Carlo de Gavardo, quien se había sumado a nuestro equipo ese año (2015), pasara al R3T en 2016, pero la verdad es que en ningún momento el vehículo fue realmente competitivo.

El auto con motor turbo tenía mucha potencia, pero no se podía colocar al piso en los caminos de nuestro campeonato nacional. Era un auto difícil de manejar, en el que no siquiera se podía hacer la clásica maniobra punto y taco. El R3T se iba mucho de punta y por ende los pilotos perdían muchísimo tiempo en zona de curvas. Recuerdo que el mismo Gabriel Pozzo me aseguraba que con ese auto era imposible ser competitivo. Nos cansamos de buscar fórmulas para mejorar el andar, probamos de todo, incluso hicimos test con el auto en pista de asfalto, pero pese a nuestros esfuerzos los resultados nunca llegaron. El hecho que Renault Sport dejara de desarrollar el R3T fue una de las claves que nos impidió avanzar en la dirección que esperábamos.

“Hasta 2018 no tenía intenciones de cambiar el Renault Clio aspirado, ex Jorge Martínez y José Miguel Hernández. Me había adaptado muy bien al auto y además se comportaba genial, tanto por sonido como por manejo, ya que te ofrecía todo lo que uno espera de un vehículo de carreras.

Llevaba harto tiempo de rodaje con ese Clio aspirado primero junto a Pablo (Sánchez) como navegante y luego junto a Matías (Leiva), pero llegó el accidente de Vicuña y se acabó la historia con el aspirado.

El R3T, por su parte, no había logrado buenos resultados. Martínez alcanzó a correr unas pocas fechas con el, luego la productora puso en el auto a Gabriel Pozzo (3° en Pucón 2016) y después creo que también se subió en el turbo ‘Raulí’ Martínez (abandonó en Pichilemu y Chiloé 2016), pero al final el auto quedó botado luego que el hijo del ex campeón mundial Ari Vatanen (Max) le borrara la trompa tras un salto en Laguna Carén.

Ahí surgió la posibilidad de adquirirlo, lo cual hice, incluso sin la trompa, sin motor ni radiador, sin focos y con la punta del chasis para atrás. Le faltaba mucho. Comencé a conseguir los elementos por parte. Le compré a Ramón Ibarra el motor y algunas piezas de la central eléctrica que estaban perdidas en el auto.

Después de acumular varios años arriba del R3T puedo decir que el Clio turbo está bien balanceado para el asfalto y es el auto que mejor salta dentro de los que he manejado hasta ahora, ya que cae siempre parejo, lo cual es muy poco usual en autos de tracción delantera, pero por contraparte le juega en contra su (alto) torque, 480 Nm contra los 340 y tanto Nm del Citroën DS3 Max. Es un auto muy intenso que en muchas ocasiones te deja pegado a la butaca. De hecho tras el Rally de Ovalle, bien trabado, sentía que no lograba llevarlo como corresponde, sufrí un par de trompos, ante lo cual decidí desactivar el control de tracción. Le corté de cuajo los sensores, y si bien el auto seguía siendo difícil de manejar, patina incluso en sexta marcha, lo pude comenzar a maniobrar con más control.

Por sus características es vital ir muy atento para evitar que derrape en cambios altos y que por ende te bote la cola. Con el Clio R3 turbo he pasado buenos y malos momentos. Un año justo después del accidente en Vicuña 2018 sufrí un volcamiento con el turbo en Quillón, en el que por suerte caímos parados y pudimos seguir en competencia, pero también he disfrutado de primes ganados y podios en RC4.

Para alguien, como yo, que estaba habituado a vehículos básicos como el Lifan y en menor medida el Hyundai Coupé, fue difícil adaptarme a un modelo bastante más sofisticado y racing como el Clio R3T. Si bien es un auto intenso y que barre bastante la trompa, por mi estilo de manejo he logrado llevarlo de buena manera.

En los tramos sinuosos pero rápidos de harta zona en cuarta y quinta marcha el auto va muy competitivo, y es ahí donde le pudimos ganar a varios Rally 4 el año pasado, como sucedió en Paredones (Quillón) o en el tramo mundialista Patagual cerca de Penco, donde nos adjudicamos las dos pasadas. El problema, por contraparte, es cuando corremos en primes trabados como los de Casablanca -abandoné en las dos carreras de 2021- o en condiciones de lluvia. Ahí el auto rinde pésimo, ya que patina demasiado en todo momento y además tiene poco radio de giro.

El problema fundamental del R3T es que Renault Francia lo puso a punto para un campeonato de asfalto de rally y luego para un torneo de pista, pero ahí se acabó su desarrollo. Además, acá en Chile cometimos el error de usar una llanta mucho más delgada y baja de 195 respecto al neumático 215 que necesitaba, ante lo cual se enrollaba aún más.

Por las modificaciones que le hemos hecho al auto no pude correr con el en el WRC de Chile 2019 y tampoco podré hacerlo en esta edición 2023. Actualmente el auto sigue estando en mi poder, corrí hace poco el RallyMobil de Santa Juana pero rompimos el motor. No me cierro a la posibilidad de venderlo y comprar un N3 para correrlo en el Avosur, que es una categoría muy entretenida que me llama harto la atención.

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