Subaru: Nacido para Correr - Una Historia de Éxito

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Hay automóviles que hacen historia y marcan una época.

En los últimos días les hemos presentado notas sobre los pilotos nacionales que han rugido fuerte en tierras trasandinas, y hoy es el turno de compartir las vivencias que nos dejó registradas vía telefónica probablemente nuestro más grande exponente de todos los tiempos.

El Legado de los 90: Autos Japoneses que Deslumbraron al Mundo

La década de los 90 no está al margen de eso y, por lo mismo, aquí te presentamos 5 autos que fueron el sueño de niños y grandes. Lo especial de esta selección es que sólo está limitada a autos "nacidos" en Japón y que llegaron a las carreteras y pistas de todo el mundo para ruborizar incluso a deportivos de alta gama como Ferrari y Porsche.

Mitsubishi Lancer Evolution

Se conoció popularmente como Evolution o simplemente Evo. Fue producido entre 1992 y 2016. Para muchos este automóvil forjó su leyenda con increíbles presentaciones y resultados en el Mundial de Rallyes, lo que le permitió extender su linaje durante 10 generaciones, cada una de ellas perfeccionando aún más una propuesta que era sinónimo de éxito.

Cada una de estas generaciones se identificaba con un número romano (Evo I, Evo II, Evo III, etc.). El primer Evo se desarrolló en 1992 sobre la quinta generación del Mitsubishi Lancer ya que la idea era buscar al reemplazante del Galant VR-4 que por esos años era calificado como un auto grande y pesado para estar en el WRC.

Se tomó como punto de partida la variante GSR, de corte deportivo, y se le instaló un motor del Galant, un bloque que entregaba 250 CV. De esta forma se logró conjugar la potencia de uno y la ligereza del otro. El resultado fue un verdadero monstruo de competición.

Se construyeron 2.500 unidades, las que eran estrictamente necesarias para la homologación del mundial. La exitosa dinastía del Evo se despidió con una edición limitada de 1.600 unidades llamada “Mitsubishi Lancer Evolution Final Edition” que se presentó con muchos detalles exclusivos en cuanto a diseño además de tener un motor que disparó su potencia hasta los 300 CV.

Toyota Supra

El Toyota Supra es para muchos otro de los autos que dan cuenta del espíritu deportivo de los japoneses en la década de los 90. Presentado oficialmente en 1992 ofrecía bajo su capó un motor 2JZ-GTE de doble turboalimentación, un propulsor de tres litros limitado por ley a 280 CV pero capaz de mucho más en las manos de un preparador.Actualmente es calificado como un “clásico moderno” y prueba de eso es su alta cotización en el mercado.

Su leyenda se grabó a fuego en las nuevas generaciones tras protagonizar la franquicia conocida en Chile como “Rápidos y Furiosos”. Tan solo esta semana Toyota lanzó una nueva generación del Supra luego de 17 años de silencio. Se trata de la quinta generación de este icónico modelo, la más rápida alguna vez construida.

Su valor ronda los 33 millones de pesos y ha sido calificado como un deportivo entretenido de manejar. Puede ir de 0 a 100 km/h. en 4,1 segundos para alcanzar un registro máximo de 250 km/h.

Mazda RX-7

Este impresionante deportivo proveniente de Japón es considerado como uno de los automóviles con mejor equilibrio dinámico de la historia. Además de tener un diseño que enamora gracias a sus potentes curvas, este auto - ícono del juego de consola Gran Turismo, también lanzado en la década de los 90- ofrecía un motor rotativo de 1,3 litros , dos rotores y doble turbo que erogaba increíbles 280 CV que generaban, además, un sonido único y característico.

Si bien sus primeras unidades se fabricaron a partir de 1978 hasta 2002, lo cierto es que su máximo esplendor lo alcanzo en la década de los 90 marcando la infancia o adolescencia de muchos fanáticos tuerca. La segunda generación, conocida como “FC3S” (FC) se fabricó desde 1986 a 1991. En 1991 el RX-7 ganó las icónicas 24 Horas de Le Mans convirtiéndose en el primer y único auto japonés en conseguir ese título.

Nissan Skyline

Pese a que este deportivo nace allá por 1955, es calificado como uno de automóviles que mejor refleja el espíritu de los años 90, periodo en el que estuvo disponible con tres generaciones conocidas como los R32, R33 y R34.

Si bien este nombre data de mediados de los 50, su popularidad se disparó en occidente luego de ser uno de los autos elegidos para correr el juego de Play Satatión Gran Turismo. Sus versiones GT-R se convirtieron en objetos de deseo gracias a que montaba un motor RB26DETT con doble turboalimentación de seis cilindros que erogaba 280 CV de serie, pero que podía ser modificado para incrementar mucho más su potencia.

El modelo producido desde 1989 hasta 1995 se denominó Skyline GT-R R32, creándose posteriormente diferentes versiones mejoradas (V-SPEC y V-SPEC II). Fue tal la entrada del R32 en aquel tiempo que incluso se creó el JGTC (Japanese Gran Turismo Championship) donde corrían junto a deportivos como el Honda NSX, el Mitsubishi Lancer o el Toyota Supra.

En 1996 se introdujo en el mercado el modelo GT-R R33, mucho más largo que su predecesor y además equipado con un LSD activo. El R33 fue reemplazado en Japón durante 1999 por el GT-R R34 el que en 2002 cerró la producción de este icónico coche.

Honda NSX

Este modelo ha sido calificado como "el rey de los autos japoneses de la década de los 90", la que precisamente fue inaugurada con la producción de este deportivo que asombró a todo el mundo motor. Se le conocía como el "Ferrari japonés" y en su historia incluso aparece Ayrton Senna quien colaboró en su puesta a punto. Destacaba por su rendimiento y su increíble relación peso-potencia que le permitía superar autos de la talla del Ferrari 348 y el Porsche 911.

Básicamente era un superdeportivo con un chasis de aluminio que pesaba tan solo 208 kilos. Tenía un motor 3.0 V6 atmosférico en posición central con un sistema de distribución variable VTEC que lograba compensar, en parte, la ausencia de un turbocompresor. Este bloque desarrollaba 280 CV que le permitía ir de 0 a 100 km/h. en tan solo 5 segundos.

Uno de los aspectos más destacados de este “superdeportivo” es que era un auto para ser usado tanto en el día a día como en un circuito de competición sin perder la comodidad y fiabilidad que lo caracterizaba. este auto no dejó de evolucionar hasta el 2005, año en que se decidió terminar con su producción.

Fue en el Rally de Argentina 1980 que se realizaba por aquellos años en Tucumán. Aprendimos muchísimo. Si bien la realidad chilena con la del mundial era muy diferente, cumplimos una muy buena actuación llegando 12° con nuestro Peugeot 504 TN 2000 enfrentándonos a tremendos autos como el Mercedes Pagoda, el Fiat 131 y el Datsun 160J.

En 1983 me incorporé al equipo Subaru con el que logré grandes resultados (títulos nacionales en 1984 y 1986). Ahí evolucioné como piloto y al mismo tiempo fuimos desarrollando el auto hasta dar con el Turbito (Subaru RX), que nos permitió volver a correr la fecha del mundial en Argentina 1986. Esa edición fue muy buena para nosotros, aunque bien difícil, ya que por primera vez manejaba un auto con tracción a las 4 ruedas.

El Subaru no se caracterizaba por su potencia, pero tenía muy buena suspensión, lo que sumado a lo trabado de los caminos, que en lo personal eran mis favoritos, jugaron a mi favor. Estar en el parque de asistencia del Rally de Argentina 1986 y tener la posibilidad de contemplar los autos del Grupo B como el Peugeot, Audi y Lancia era increíble. Te sentías como un astro más.

En 1988 logré terminar quinto e incluso ubicarme tercero en una de las especiales (PE 22 de 19,49 kilómetros entre Cerro Pan de Azúcar y Villa de Allende). Era un prime tan trabado que incluso Elvio (Olave) ni siquiera me podía cantar todas las curvas. Eran demasiadas.

Al año siguiente (1989) tuve el apoyo de Subaru internacional y fui con un auto más desarrollado. Compartí equipo con el neozelandés “Possum” (Peter Bourne), quien fallecería más tarde (año 2003). También fue una tremenda experiencia, pues corrí con el volante a la derecha.

Siempre recuerdo el increíble ambiente que se vivía en Argentina. Nos trataron muy bien, incluso en Villa Carlos Paz nos arreglaban el auto de rally en un taller mecánico. La gente se levantaba muy temprano para ver el rally y nos mostraba mucho cariño. Recuerdo que en el prime Cóndor-Copina lográbamos divisar al subir la cuesta todo el humo de los asados que estaban preparando los fanáticos al costado de la ruta, el cual nos terminaba por marcar el camino a seguir.

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