María Asunción Requena y su Trilogía del Sur: Un Análisis Dramatológico de Fuerte Bulnes

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María Asunción Requena, nacida en Argentina, de padres españoles, y nacionalizada chilena, supo armonizar su profesión de dentista con sus intereses literario/teatrales. Punta Arenas fue su ciudad de residencia gran parte de su vida familiar y profesional. Ubicada por la crítica en la generación del 50’, hombres y mujeres de teatro, sensibilizados por la experiencia y consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, buscaron una expresión dramatúrgica que explorara las posibilidades de las identidades nacionales.

Dentro del listado de nuevos dramaturgos y dramaturgas, el nombre de Requena es acompañado por el de Gabriela Roepke (1920-2013) e Isidora Aguirre (1919-2011). En este nuevo ambiente literario y teatral, se da el trabajo de María Asunción Requena, principalmente, su reconocida trilogía del sur: Fuerte Bulnes (1955), Ayayema (1964), Chiloé, cielos cubiertos (1972). Sus obras gozaron de éxito teatral y, en particular, la trilogía tuvo amplia aceptación en la cartelera teatral como analizó Patricia Henríquez (2010) a partir de la representación de Ayayema por el Teatro de la Universidad de Concepción (TUC), es un esfuerzo por escenificar los conflictos de una zona geográfica que no tiene mayor representación literaria, menos teatral.

Fuerte Bulnes es un “drama que reconstruye un episodio estimulante, la existencia heroica de los hombres y mujeres que incorporaron al territorio de la República la inhóspita, pero opulenta región de Magallanes, a mediados del siglo XIX”. Una línea parecida, se continúa en Ayayema, obra que “confronta dos mundos en crisis, por un lado los aspectos contradictorios del hombre contemporáneo y, por el otro, la mentalidad más primaria que todavía existe en Chile, los alacalufes”. Chiloé, cielos cubiertos condensa sus esfuerzos dramatúrgicos anteriores en una síntesis de la realidad chilota; su nombre “obedece al tic del pronóstico del tiempo en la capital, que siempre anuncia nublados para esa isla. Pero es, también, el vaticinio respecto de la condición de esa región sureña, una situación carente de sol o de horizontes abiertos”.

La Dramatología como Marco Teórico

La dramatología es un marco teórico formulado por José Luis García Barrientos. Su trabajo teórico destaca dentro de las propuestas de análisis de las obras teatrales porque propone un método de análisis “que valga lo mismo para los textos dramáticos que para los espectáculos teatrales, para las obras puestas en libro igual que para las puestas en escenas”. La dramatología es “la teoría del drama (...), es decir, del modo dramático, o, si se quiere, el estudio de las posibles maneras de disponer una historia para su representación teatral”. El comentario dramatológico se encuentra vigente, en tanto, como reconoce Abraham, “se transforma en instrumento al servicio de la crítica y se utiliza para indagar diversas dramaturgias”.

Para el comentario dramatológico de Fuerte Bulnes, se considera la obra de Requena como texto dramático en su codificación literaria, pues posee “una cierta autonomía representativa respecto al teatro de la que el “texto” carece. Tal autonomía permite acceder al drama a través de su lectura, es decir, de la experiencia genuinamente literaria”. El análisis se estructura a partir de los elementos fundamentales del drama: espacio, tiempo, personaje y público. Estos cuatro elementos se desprenden de la definición: lo que ocurre entre unos personajes en un espacio y durante un tiempo ante un público.

Estructura del Drama: Diálogos y Acotaciones

El comentario dramatológico se inicia con atención a la estructura del drama; en concreto, se revisan las funciones que cumplen los diálogos y las acotaciones, en tanto, son la concreción de la doble enunciación teatral: “aquella en la que interactúan los actores/personajes y aquella en que esa actuación se orienta a (es para) el público”. Si bien la forma más frecuente del diálogo es el coloquio entre dos o más personajes, importa revisar si existen otras formas como el soliloquio, monólogo, aparte o apelación; junto con determinar qué funciones teatrales cumplen. En este mismo nivel, el análisis se pregunta por cuáles son las estructuras elegidas por el dramaturgo para la ficción dramática.

Tiempo, Espacio y Personajes: Elementos Clave del Análisis

Bajo la categoría de Tiempo, se analiza el modo en que se relacionan los dos planos temporales: el tiempo de la fábula (diegético) y el tiempo de la representación (escénico). El dramaturgo recurre a recursos de ordenación de las escenas, la frecuencia de escenificación de las mismas; así como, de su duración, velocidad, ritmo producto de recursos como las pausas, saltos temporales, resúmenes. La categoría Espacio considera tanto el espacio de la comunicación, la configuración de la sala para la representación, como el espacio de la ficción que ocurre la acción. En este plano, el objetivo es descubrir el o los modos en que se diseña el decorado, iluminación, accesorios, sonidos, música, maquillaje, movimientos, etc. El estudio de los personajes se inicia con la revisión de todos quienes participan de la acción (reparto), para, a continuación, clasificarlos según el grado de participación (configuración). Un buen nivel de caracterización de los personajes permite determinar si corresponden a personajes idealizados, humanizados o degradados.

En las tres categorías de análisis -tiempo, espacio y personajes- se comparten los conceptos de análisis: patente, latente, ausente. Esto se debe a que no solo se considera aquello que es representado en el escenario y visible para los espectadores (patente), sino que también se evidencia aquello que es contiguo al escenario, visto por los personajes (latente).

La Visión y el Público

Finalmente, la última categoría de análisis de la dramatología es la visión, vinculada directamente con el público. Por ello, considera el reconocimiento de los grados de distancia establecidos entre “el plano representante y el representado”.

Fuerte Bulnes: Un Drama de Ambiente y Recuperación Histórica

Fuerte Bulnes es la primera obra dramática de la “trilogía del sur” de María Asunción Requena, con la que quiere escenificar los conflictos más significativos de una parte de la geografía nacional, en su relación histórica con la conformación del país. Por ello, no es extraño que este comienzo tenga como asunto la geografía más austral de Chile y represente un momento histórico de los albores de la constitución de la República, permanentemente soslayado de la historiografía nacional. La dramaturga conoce bien los hechos históricos que incorporan la zona de Magallanes al territorio nacional, algunos años después de proclamada la independencia.

Requena estructura su obra en tres actos, sin distinción de escenas para cada uno. Su elección viene a significar un manejo clásico de las estructuras dramáticas, pues cada acto ha sido limitado en función de una jornada o día. La unidad de acción como consecuencia del tratamiento de un solo conflicto -la imposibilidad de los colonos chilotes de cumplir la misión de hacer patria en las condiciones más adversas- se corresponde con la unidad de espacio. En su aspecto global, la obra puede ser clasificada como un drama de ambiente, en consideración a que el Fuerte Bulnes ocupa el primer plano.

Quizá sea este aspecto el que ha llevado a la crítica a nominarla drama histórico: obra de recuperación histórica y folclórica, de valoración del pasado histórico, estimulada “por el abundante caudal anecdótico de la historia nacional”. Sin embargo, no se puede soslayar la vital importancia de los personajes que construyen y habitan ese ambiente, pues como reconoció Castedo-Ellerman, “concibe un número de tipos humanos, arquetipos numantinos”. Hay aquí una profundización de los conflictos humanos que afectan a los colonos y su sujeción contractual con la República que los ha comisionado. En muchas ocasiones, las individualidades de los personajes se unen para actuar como grupo y reclamar el abandono en que se encuentran; estas acciones hacen recordar una constante de la dramaturgia de los teatros universitarios: la representación de amplios sectores marginados de la sociedad y que actúan en conjunto para exigir derechos.

Diálogos y Acotaciones en Fuerte Bulnes

Respecto de la escritura dramática propiamente tal, esto es diálogo más acotaciones, ambas se presentan en equilibrio clásico. También el diálogo asume la función caracterizadora, la que permite conocer los rasgos y comportamientos de los personajes, así como del espacio. Las acotaciones se caracterizan por ser impersonales y por cumplir una función representativa. Solo en determinados momentos, hay acotaciones extradramáticas, aquellas que aluden a la escenificación como en “iluminándose el camino con chonchones que proyectan una luz triste sobre el escenario”, y en el epílogo “Al encenderse las luces”. Las acotaciones dramáticas son principalmente de tipo personales y espaciales. Las personales nombran a los personajes (nominativas); dan cuenta de susurros, cantos, gritos (paraverbales); dan cuenta del cuerpo, de la psicología y de los movimientos (operativas). La riqueza de las acotaciones y su justa medida, acompaña de modo preciso los diálogos.

Tiempo Diegético y Escenificación

Como se ve, el tiempo diegético o de la fábula es mayor a las posibilidades ajustadas del tiempo de la escenificación, por lo tanto, la dramaturga configuró una obra dramática por medio de la condensación y la elipsis. Primero, condensa el tiempo diegético a partir de la representación de algunos días de la vida del fuerte: el día de visita del capitán Williams poco después de la fundación en el acto primero, algunos días en otros años hacia el cierre del fuerte. El tiempo diegético es conocido por el lector/espectador por medio del tiempo latente, aquel sugerido por los personajes.

Esta alusión correspondiente a un tiempo anterior, es en estricto rigor histórica. Logra la representación cercana a los hechos históricos y ubica al lector/espectador ante la obligación de reconsiderar la historia del país con nuevos antecedentes. Sin recurrir a interrupciones en la ilusión de realidad, los saltos temporales permiten condensar los años de la gesta, con “el dinamismo y el rigor épico puesto en circulación por el estreno en Chile, en 1953, de Madre Coraje, de Bertolt Brecht”.

Espacio Teatral y Espacio Físico

El espacio configurado por Requena está de acuerdo con la configuración espacial del teatro a la italiana, pues el escenario está abierto justo frente al público. Gracias a la concentración de la acción en un único espacio, Fuerte Bulnes, se evita la sucesión de espacios o la simultaneidad de éstos. Cada acto cuenta con la descripción del espacio físico escenográfico, así como también los espacios verbal, corporal, sonoro. Así queda claro en el primer acto: “Sitio que, en el Fuerte, hace las veces de plaza pública. Hay un grupo de colonos reunidos. Murmullo de conversaciones agitadas”. Algo similar ocurre en el epílogo, la acotación indica que ha cambiado la realidad del fuerte, junto con mencionar aspectos del espacio corporal: “Al encenderse las luces, nuevamente se ve entre los escombros, a los colonos, salvo Benamina y Remigio, reunidos en torno a Santos Mardones, que está en una eminencia del terreno”.

Las acotaciones son grandes contribuyentes de la configuración del espacio. Sin embargo, en los diálogos se encuentran los adjetivos más significativos: “Barro y nieve. Viento y frío”, “La tierra es estéril, o bien el viento arrasa con los sembrados”, “estamos emplazados sobre un promontorio”, “Más ahora que tenemos encima esta plaga última de ratones”. En los diálogos, se expresa y construye el espacio más difícil de hacer visible materialmente sobre el escenario. Permite la recreación imaginativa del espacio por parte del lector/espectador, sobre todo, cuando el receptor primero de la obra fue el público capitalino, por ello el Colono 1° dice: “El clima de estas tierras no es el de Santiago. Si no terminas de una vez, el frío nos va a matar a todos”.

Junto a los espacios patentes revisados aquí, los diálogos también dan cuenta de espacios latentes (contiguos), visibles para los personajes, pero no para los espectadores. Punta Arenosa es la antítesis de Fuerte Bulnes: más protegida del viento, con tierras cultivables y disponibilidad de agua gracias al río Las Minas. Pese a las bondades de esta zona, el proyecto gubernamental insiste en poblar Fuerte Bulnes, acorde a una estrategia geopolítica antes que humanitaria.

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