A nivel global, el consumo de sustancias adictivas como el alcohol y tabaco es un grave problema de salud pública debido a las diferentes alteraciones físicas, psicológicas, emocionales y sociales que genera. Sin embargo, algunos grupos etarios, como el de los adolescentes, tienen mayor riesgo de sufrir consecuencias a causa del abuso de estas sustancias.
La adolescencia es una etapa de desarrollo físico, psicológico y social donde es común que los jóvenes experimenten diversos problemas psicosociales, los que pueden aumentar el riesgo para la ejecución de conductas no saludables. Muchos de los usuarios alrededor del mundo experimentan el consumo de alcohol y tabaco por primera vez desde la adolescencia temprana, entre los 10 y 14 años, lo cual indica el gran costo que, a futuro, puede padecer el individuo, la sociedad y los sistemas de salud. El abuso de sustancias psicoactivas es un fenómeno que se asocia con diversos factores biológicos, psicológicos, familiares y sociales que, combinados, podrían incrementar la vulnerabilidad de la experimentación y abuso de drogas.
En la búsqueda de explicaciones para el inicio del consumo de sustancias, algunos estudios han reportado que ciertas experiencias altamente estresantes se asocian con un mayor consumo de drogas como el alcohol y tabaco en los adolescentes que las han vivido, particularmente cuando ocurren con elevada frecuencia o en etapas tempranas de la vida. De acuerdo a la perspectiva de Holmes y Rahe, es posible medir la exposición del estrés a través de los eventos vitales estresantes (EVE), que son acontecimientos que provocan alteraciones en las actividades normales de los individuos debido a la naturaleza o gravedad del evento por sí mismo.
Se estima que aunque los diversos EVE varían en su severidad, éstos también pueden ser percibidos e interpretados por el individuo de acuerdo al tipo de experiencia vivida, de modo que pueden ser considerados por el adolescente como negativos cuando posterior a su ocurrencia implican un perjuicio (por ejemplo, muerte de algún miembro de la familia), o inclusive como positivos cuando después de que acontecen denotan algún beneficio (como el cambiar de institución educativa).
En pocas palabras, de acuerdo a su naturaleza los EVE producirán diferentes respuestas emocionales, cognitivas o conductuales en el individuo, pero también dichas respuestas dependerán de la evaluación cognoscitiva realizada por el sujeto, de sus características personales (particularmente sus estrategias de afrontamiento) y de variables ambientales moduladoras. Los EVE ocurren en diferentes esferas de la vida, como en lo relativo a la familia, las relaciones sociales, a nivel personal, en la escuela o la salud, de modo que es posible que ejerzan diferentes efectos sobre la salud del individuo.
Sin embargo la experimentación de todo EVE puede afectar el bienestar y salud del adolescente, ya sea directamente sobre el estado emocional o indirectamente, a través de su influencia en las conductas de salud o en la percepción de apoyo social. Hay evidencia que sugiere que los adolescentes mexicanos se ven expuestos a un gran número de EVE en comparación con adolescentes de otros países, lo cual podría representar un riesgo para el inicio del consumo de sustancias adictivas.
Estudios recientes en los Estados Unidos, China, Canadá, Chile, Islandia y algunas islas del pacífico han documentado asociaciones significativas entre diversos EVE y el consumo de alcohol y tabaco, aunque es común que dichas investigaciones se centren en el estudio de unos pocos EVE o una sustancia psicoactiva. De igual manera, es interesante que el consumo de alcohol se ha evaluado con preguntas en términos de cantidad de bebidas ingeridas o días de ingestión, y no a través de instrumentos como la Prueba de Identificación de Desórdenes por Uso de Alcohol (AUDIT), que identifica a los individuos con patrones de consumo de alcohol excesivo.
Aunado a la limitada evidencia localizada, es posible que los estudios realizados en México no reflejen la realidad de las diversas zonas del país debido a las diferencias geográficas, culturales y a las problemáticas sociales. Los hallazgos de la Encuesta Nacional de Adicciones indican que el consumo de sustancias por parte de los adolescentes es diferenciado en ciertas regiones del país, de modo que no es posible determinar si los EVE son un problema que en realidad se asocia con el consumo de sustancias en los adolescentes de la región norte del país. Esto principalmente a que sólo se localizaron estudios realizados en el centro de México.
En este sentido, el personal de enfermería podría asumir un papel importante al contribuir a fundamentar estratégicamente un cuidado efectivo para el retraso del consumo de drogas a través del diseño de estrategias de afrontamiento y manejo de los EVE dirigidas a los adolescentes, actividades no realizadas en la actualidad. Con base en lo anteriormente planteado, se estableció como propósito identificar la relación que existe entre los EVE y el consumo de alcohol y tabaco en adolescentes.
Objetivos Específicos de la Investigación
- Identificar la relación de los EVE y la cantidad de consumo de alcohol y tabaco.
- Identificar la relación de los EVE con los dominios de consumo de alcohol del AUDIT.
- Identificar la relación de los EVE y el consumo de alcohol y tabaco, de acuerdo a las áreas en que se experimentan los EVE (familiar, social, personal, de problemas de conducta, de logros y fracasos, salud y escolar).
Metodología del Estudio
Se eligió un diseño descriptivo correlacional. La población consistió en 10.805 adolescentes de seis escuelas preparatorias técnicas del área metropolitana de Monterrey, México. El muestreo fue probabilístico (a través de la función de números aleatorios de Microsoft Excel®), estratificado por preparatoria con asignación proporcional al tamaño del estrato. El tamaño de la muestra se calculó mediante el software nQuery Advisor® v4.0 con 95% de nivel de confianza, límite de error de estimación de 0.05 y tasa de no respuesta del 10%. De esta manera, la muestra final calculada fue de 416 adolescentes.
Con el objetivo de reunir información sobre datos biológicos, sociales y de consumo de alcohol y tabaco se empleó una cédula compuesta por 16 ítemes y una tabla de prevalencia. Por otra parte, para conocer los EVE vividos por los adolescentes se aplicó el cuestionario Sucesos de Vida, desarrollado para población adolescente mexicana a base de la escala de Coddington y los supuestos de Seiffger-Krenke. El cuestionario Sucesos de Vida detecta el riesgo de problemas emocionales mediante la identificación de los EVE experimentados en los últimos 12 meses. Se conforma por una lista de 129 EVE que el adolescente señala de forma dicotómica si los experimentó o no.
Los ítemes pertenecen a las áreas familiar, social, personal, de problemas de conducta, de logros y fracasos, salud y escolar. Los EVE incluidos son de cuatro tipos y poseen un puntaje preestablecido que se suma cuando el participante señala haberlos experimentado: los eventos normativos positivos son sucesos moderadamente estresantes e implican algún beneficio (por ejemplo, empezar a trabajar medio tiempo), suman 1 punto en la escala; los eventos normativos negativos son moderadamente estresantes pero implican algún perjuicio (tener alguna desilusión amorosa), suman 2 puntos; los eventos no normativos positivos son altamente estresantes, poco frecuentes e implican algún beneficio (dejar de consumir alguna droga), suman 3 puntos; finalmente, los eventos no normativos negativos son altamente estresantes, poco frecuentes e implican perjuicio o malestar (sufrir un asalto), suman 5 puntos.
De esta forma, la suma global del cuestionario oscila entre 0 y 464 puntos, donde mayor puntaje indica mayor exposición al estrés y, por tanto, mayor posibilidad de alteración del bienestar. El cuestionario se conforma por 28 eventos normativos positivos, 24 normativos negativos, 7 no normativos positivos y 70 no normativos negativos correspondientes a las siete áreas antes mencionadas. Cabe señalar que en esta investigación no se realizó el análisis gráfico de los EVE por área (donde puntuaciones que superan la marca T70 dentro de una escala indican mayor exposición a EVE de lo normal), procedimiento de mayor utilidad para labores de diagnóstico y de análisis cualitativo.
De este instrumento se han reportado índices de confiabilidad KR-20 de 0.89 en población mexicana adolescente (13 a 18 años de edad), escolarizada en preparatorias y secundarias públicas como privadas, lo cual indica que es un instrumento fiable para la población de adolescentes de México. En el caso de la presente investigación se encontró un índice de confiabilidad KR-20 idéntico al señalado anteriormente.
El segundo instrumento fue la Prueba de Identificación de Desórdenes por Uso de Alcohol (AUDIT) en su versión adaptada para México. El AUDIT es un instrumento de cribaje que permite identificar a los individuos con patrones de consumo de alcohol perjudicial. Contiene 10 preguntas de opción múltiple que evalúan tres dominios: consumo de riesgo (reactivos 1 al 3), síntomas de dependencia (reactivos 4 al 6) y consumo perjudicial (reactivos 7 al 10). Las preguntas suman puntos a una escala general que oscila de 0 a 40, donde a mayor puntuación existe mayor implicación con el alcohol.
Se considera que puntuaciones totales o mayores a 8 indican un consumo perjudicial o inclusive una posible dependencia al alcohol. Los autores que validaron este instrumento estimaron que el AUDIT posee sensibilidad de 80% y especificidad de 89%. Así mismo, hay evidencia que indica que el AUDIT posee alta repetibilidad (r=0.86).
Para realizar esta investigación se contó con la aprobación de las comisiones de Ética e Investigación de la universidad rectora, de las instituciones educativas seleccionadas, así como autorización de los planteles educativos. Cabe señalar que durante el estudio se respetó la libertad de participación del adolescente, se aseguró el anonimato y se protegió la confidencialidad de la información brindada.
Posterior a la autorización, en cada una de las preparatorias se solicitaron las listas de alumnos de primero a sexto semestre para realizar la selección aleatoria de los participantes. A los alumnos seleccionados se les reunió en un aula dispuesta por cada plantel, donde se les notificó los objetivos de la investigación, horarios y se les entregó el consentimiento informado y el asentimiento informado (en caso de ser menores de edad). Los adolescentes fueron citados al día siguiente para entregar sus autorizaciones y contestar los cuestionarios. Sólo aquellos que contaron con sus respectivos documentos firmados participaron en el estudio.
Después de confirmar su autorización, los participantes fueron instalados en la misma aula y se les entregó un sobre con los cuestionarios auto aplicables en su interior. Posteriormente se proporcionaron las instrucciones y se procedió al llenado de los instrumentos, mismo que demoró alrededor de 25 minutos. Al término, los adolescentes introdujeron los instrumentos dentro del sobre.
tags:



