Los vehículos blindados livianos son modelos adaptables de sistemas de armas cuyo principal objetivo es el transporte protegido de tropas.
Debido a su flexibilidad, estos vehículos pueden participar en operaciones de guerra y en Misiones distintas a estas (MOOTW), principalmente en cooperación internacional y operaciones HA/DR en el ámbito nacional.
El cambio de enfoque en materias de defensa tras la desaparición de la Unión Soviética, generó una visión distinta al desarrollo de capacidades militares, tendiendo a sistemas adaptables a diversas situaciones y ambientes.
Para este caso particular, se redujo la necesidad de vehículos blindados pesados, incrementando la demanda hacia vehículos más versátiles y livianos.
Desarrollo y Limitaciones Iniciales
Inicialmente, la necesidad general se basaba en evitar la participación en operaciones de alta intensidad, enfocándose en operaciones humanitarias y de cooperación, donde se pudiera actuar con fuerzas flexibles y de rápido despliegue.
Desde el existente carro Piranha derivaron tres variantes: Cougar (apoyo de fuego), Husky (mantenimiento y rescate) y el Grizzly (transporte de tropas).
Estos vehículos poseían un blindaje liviano (hasta 7.62 mm de resistencia), no superando las 10 ton de peso, siendo inicialmente empleado para misiones de paz o de seguridad interior.
Su mantenimiento a nivel usuario era simple al igual que el de sus sistemas de armas, sin embargo, las variantes presentaban carencias que sobre todo afectaban a las tropas embarcadas, debido a su diseño liviano la estructura del carro era extremadamente estrecha, lo que generaba problemas de comodidad y acumulación de los gases emitidos por la munición.
Los carros, si bien contaban con calefacción, no contaban con sistemas de aire acondicionado, lo que se hizo sentir durante los despliegues en Somalia y Bosnia, siendo además, duramente criticados por su liviano blindaje, movilidad restringida y poco consistente poder de fuego.
Evolución: El Proyecto LAV III
A contar del año 2000, las necesidades del ejército canadiense y las demandas de los conflictos emergentes, obligan a efectuar significativas mejoras a los sistemas ya desarrollados. Es en ese momento cuando GNLS-C, plantea el proyecto LAV.
Sin embargo, el concepto de Canadá era el de disminuir sus unidades de tanques, reemplazándolas por un medio con un blindaje suficiente para enfrentar calibres medianos y conveniente poder de fuego como para destruir carros similares e incluso blindados más pesados.
Según estos requerimientos generales nace el concepto del LAV III, carro esta vez de 30 ton, el cual fue comparado en todas sus funciones con el existente M-113.
Las pruebas arrojaron resultados favorables al nuevo vehículo, sobre todo en su versión con torre estabilizada de 25 mm, permitiéndole enfrentar adversarios a una mayor distancia con diversos tipos de municiones e incluso enfrentar a otros tanques pudiendo penetrar su blindaje (T-55 o similares).
El costo de su sistema de rodado era bastante más simple y módico que el de un vehículo a oruga, abaratando costos logísticos en mantenimiento, sostenimiento y operación.
Por otro lado su blindaje contribuyó a generar mayores índices de supervivencia a la tripulación y tropa embarcada, lo cual, a pesar de su peso, siguió siendo transportable en aeronaves militares de carga mayor, tales como el C-130 Hércules.
Su suspensión hidroneumática era muy superior a los de sus predecesores, permitiéndole ejecutar acciones a mayores velocidades, además de contribuir a la sensación de confort en la tropa embarcada.
Los sistemas de observación y puntería fueron mejorados a versiones termales, integrándole un sistema computacional de auto diagnóstico ante fallas y de control de fuego.
El compartimiento del personal embarcado fue ampliado, agregándole una pantalla digital repetidora, asociada a los sistemas de observación y puntería de la torre, lo que permitió implementar un sistema de panorama en vivo, reduciendo el grado de incertidumbre previo al desembarco.
Aplicaciones y Ventajas del LAV III
El LAV III ha participado en conflictos de baja intensidad en Etiopia y Eritrea, así como en coaliciones internacionales integrando la ISAF (Por su sigla en inglés International Security Assistance Force) en Afganistán, lo que demuestra su versatilidad y capacidad de empleo ante un abanico importante de situaciones y amenazas.
La implementación de este vehículo puede satisfacer una gran variedad de tareas, sobre una plataforma común y modificable, desde transporte de tropas hasta sistema de misiles, lo que le ha garantizado una relación duradera con distintas fuerzas en el mundo.
En relación a los costos asociados a los sistemas LAV a rueda, por lo general son menores a cualquier sistema similar con sistema de rodado a oruga, tanto en sus costos de implementación, sostenimiento, operación y mantenimiento.
Por otro lado su impacto sobre el terreno es menor, lo que no requiere contar con instalaciones especializadas para su transito.
En su versión especifica con torre de 25 mm, estos sistemas cuentan con la capacidad de penetrar amenazas blindandas, brindando además protección ante impactos a la tropa embarcada, permitiéndoles aproximarse al objetivo en forma mas segura, apoyados por un sistema de armas, nada despreciable, en el combate terrestre de corto y mediano alcance.
Sus sistemas ópticos y optronicos le permiten desarrollar un preciso y más rápido ciclo de adquisición de blancos, permitiéndoles efectuar una correcta discriminación de objetivos, evitando de esta forma fuegos fratricidas, bajas civiles y excesivo de consumo de munición, lo que contribuye a un menor desgaste de los sistemas de armas.
Al ser estos medios diseñados para un amplio espectro de áreas de misiones, su concepción es altamente aplicable a operaciones humanitarias y HA/DR, permitiéndoles concurrir a áreas con amenazas de diversas intensidades, zonas inundadas por aluviones y tsunamis y/o amenazadas con agentes tóxicos, en forma rápida, oportuna y segura.
Por otro lado en sus configuraciones de combate estos vehículos han participado en coaliciones aliadas en teatros de operaciones, tales como ISAF, con un desempeño valorado por sus usuarios en materias de seguridad, adaptabilidad, comodidad y capacidad de combate.
Integración en la Brigada Anfibia Expedicionaria (BAE)
La BAE constituye el núcleo de la mayor organización de las fuerzas de desembarco de la Armada de Chile. Su carácter anfibio y expedicionario le otorga a la defensa nacional la capacidad de proyectar el poder militar desde el mar (Montagna, 2014).
Considerando las áreas de misión de la defensa nacional, la cualidad expedicionaria de la BAE le permite cumplir tareas en todas ellas. Una particularidad fundamental para el logro de sus objetivos es su condición de estar siempre lista a ser desplegada, formando parte de una fuerza de tarea.
Lo anterior requiere unidades veloces, de bajo peso y reducido volumen, manteniendo, a la vez, un alto poder de combate (Montagna, 2014).
Por otra parte, su doctrina operativa se basa en la teoría Boyd, que es la teoría de la guerra de maniobras (Lind), predominando acciones rápidas, violentas y audaces para destruir al enemigo.
La BAE tiene la gran oportunidad para adaptar su concepto de empleo, adquiriendo tácticas, técnicas y procedimientos de unidades de infantería mecanizada. Estudiar y analizar las experiencias nacionales e internacionales, al momento de incorporar nuevos equipos y procedimientos, ayudará a un correcto proceso de toma de decisiones y ser eficiente al emplear este nuevo binomio carro - infante.
La BAE debe tener como referencia el actual proceso de reconfiguración que está realizando el cuerpo de infantería de marina de los Estados Unidos (USMC) en su diseño de fuerzas 2030, donde aumentarán, disminuirán o desaparecerán unidades.
La incorporación de los LAV III entregará nuevas tecnologías y capacidades a la BAE, fuerza que, para operar con eficiencia estos carros, deberá modificar e introducir nuevos procesos en su organización.
En el marco de la percepción de seguridad del infante de marina, sin duda, movilizarse y operar a bordo de este tipo de vehículo blindado acrecentará la moral combativa de estos, al brindar la capacidad de movilidad protegida.
Como se expresa en el Ethos de los Infantes de Marina, para seguir siendo el mejor combatiente, debemos insertar los nuevos conceptos de infantería mecanizada en nuestra doctrina y de esta forma, con esfuerzo, voluntad y capacidad profesional, entrenarnos para responder en forma rápida y eficiente a las distintas tareas asignadas. Motivo por el cual es fundamental insertar los vehículos de combate de infantería al sistema de mantenimiento institucional para conservarlos, durante su ciclo de vida, confiables y disponibles para su empleo.
La BAE, aplicando creatividad, siguiendo la doctrina y el ethos de los infantes de marina característico, tiene una valiosa posibilidad de agregar valor al desarrollo de las actividades propias de un soldado del mar.
La BAE constituye el núcleo de la mayor organización de las fuerzas de desembarco de la Armada de Chile.
Lo anterior fue planteado por los profesores Murray y Millett (1996) en su libro Military Innovation in the Interwar Period al relacionar la innovación militar, desarrollada en el periodo entre guerras, al incorporar nuevos procesos, doctrinas, tecnologías y sistemas de armas con sus efectos en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial.
En el diccionario de la lengua española, innovación es la creación o modificación de un producto, y su introducción en un mercado. Según Mulgan y Albury (2003) es la “creación e implementación de nuevos procesos, productos, servicios y métodos los cuales resultan en mejoras significativas en resultados de eficiencia, efectividad o calidad”.
La adquisición de este tipo de vehículos requiere la capacitación y el conocimiento de las características técnicas por parte de sus dotaciones. Además, es necesario analizar la experiencia de otras fuerzas en el empleo de estos carros, estudiando las tácticas, técnicas y procedimientos durante su empleo.
El general Eric Shinseki, jefe de estado mayor del Ejército de los Estados Unidos en la década de los noventa, expuso que “las fuerzas ligeras deben ser más letales, supervivientes y tácticamente móviles. Lograr este paradigma requerirá un pensamiento innovador sobre la estructura, los esfuerzos de modernización y de gastos” (Shinseki, 1999).
El concepto de innovación generalmente es relacionado a nuevas ideas o productos, que conceptualmente no está equivocado, pero en la actualidad la innovación también busca desarrollar nuevos procesos y formas de hacer las cosas en la respectiva organización.
Para explotar estas potenciales capacidades, se debe entender la infantería mecanizada como un sistema de armas, conformado entre los vehículos de combate y la tropa embarcada.
La BAE en su constante proceso de modernización se encuentra incorporando la capacidad de movilidad protegida para sus unidades de infantería, brindando seguridad a una compañía de fusileros de manera simultánea. Lo anterior obligará a modificar el actual concepto de empleo de los órganos de maniobra de la BAE, adquiriendo doctrinas relacionadas a unidades de infantería mecanizada.
El LAV III evolucionó a partir del diseño básico del LAV II 8x8 utilizado por el Ejército de Canadá y el Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos, a finales de la década de 1970 y principios de la de 1980. Canadá lo utilizó en apoyo de operaciones de mantenimiento de la paz en la Misión de las Naciones Unidas en Etiopía y Eritrea (MINUEE).
Desde su puesta en marcha, el LAV III ha participado en operaciones realizadas en ambientes extremadamente difíciles y austeros, siendo sometido a ritmos operativos muy elevados. Las tecnologías integradas en el LAV III se han actualizado de forma continua y constante a medida que se analizan las lecciones aprendidas en combate y evolucionan los perfiles de las amenazas.
Queda como pregunta, ¿la capacidad instalada, hoy en día, nos facilitará efectuar el proceso de mantenimiento?
Parafraseando a Charles Darwin, “no son las instituciones más fuertes las que sobreviven, tampoco las más inteligentes. Sobreviven aquellas que son más adaptables a los cambios”.
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