Toyota Land Cruiser: Una Historia de Fiabilidad y Resistencia

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El Toyota Land Cruiser es sinónimo de fiabilidad y resistencia, y aún es posible encontrarse con algunos modelos con 30 o 40 años de antigüedad funcionando sin problemas en diversos rincones de Chile. Este modelo fue producido por la firma japonesa desde 1951.

Orígenes Militares: El Toyota BJ

En 1950, el Ejército en conjunto con las Fuerzas de Defensa del Japón piden a Toyota desarrollar un todoterreno con tracción 4×4. El resultado fue el BJ, dotado de un motor de seis cilindros, de 3.4 litros de cilindrada de 1938 montado en un chasis del camión SB de 1947, con partes de otros vehículos de 2 y 4 toneladas. Era parecido al Willys, pero no tan liviano como éste, y a causa de su enorme torque no requería reductora.

Evolución y Modelos Icónicos

El BJ deja de ser producido en 1955 y es reemplazado por la serie 20, dando a paso a una serie de diversos modelos, como el Toyota FJ40 motor 2F 6L 4.2 litros.

El Toyota FJ40: Un Clásico Familiar

Andrés Castro M. (32 años, Ingeniero en Agronegocios) es propietario de este Toyota Land Cruiser FJ40 1984, el cual fue adquirido por su padre el año 1987. “Siempre lo vi en la casa y me encantaba, salíamos a pasear con mis Padres, de hecho yo siempre me iba parado en la parte posterior. Nos cuenta que tiene muchos recuerdos en él, principalmente de toda su infancia, ya que nació en el año 1986 y el Fj está en su familia desde 1987, por cuanto siempre lo vio ahí.

Para finalizar añade que cada vez que puede participo de actividades en las que se reúnen propietarios de vehículos antiguos clasicos e icónicos.

El Legado del Land Cruiser en la Actualidad

Dentro de una marca con tantos nombres icónicos como Toyota, hay dos que destacan por encima de los demás: Corolla y Land Cruiser, el modelo más vendido de la historia y el modelo de producción más antiguo de la marca. En 73 años de vida se han producido diversas series, muchas de ellas en paralelo: FJ40 (1960), FJ55 (1968), FJ60 (1980), FJ70 (1985) y FJ80 (1989), lo que hace que su historia parezca algo confusa.

Pero metamos más confusión: la generación J60 aparece en 1980 como un gran todoterreno que reunía todas las cualidades de un vehículo off-road con carrocería "station wagon", que era como se le seguía denominando a este formato antes de que comenzáramos a hablar de SUVs. Y cuatro años después, Toyota introdujo la variante J70, una especie de Land Cruiser más pequeño derivado de la Serie 40 de los años 60, con carrocerías de tres y cinco puertas, menos lujoso y más aguerrido.

Y fue de la variante wagon de este modelo del que nació el nombre "Prado", y el que abrió una nueva línea de mercado para esta familia de SUVs. Desde entonces existe el Land Cruiser como tal, un SUV enorme, muy equipado y de imponentes características off-road, que esencialmente compran los acaudalados jeques árabes. Y está el Land Cruiser Prado, un modelo más compacto, algo más accesible pero tanto o más capaz que su hermano mayor.

Es un chasis de largueros y se destaca por presentar mejoras en la distribución de su peso, rigidez y suspensión, entre otros atributos. El nuevo Land Cruiser Prado crece en el largo, ancho y la distancia entre ejes, pero disminuye en altura respecto de su antecesor.

El sistema Multi-Terrain o modos de terreno seleccionables funciona ahora tanto en 4WD High como en 4WD Low, ofrececiendo configuraciones ajustables para ayudar a controlar el giro de las ruedas en una variedad de terrenos, como barro, roca, tierra y arena.

Bajo el capó estrena un motor de cuatro cilindros turbodiésel de 2.8 litros (el mismo que equipa la Hilux) de la familia IGD, y que reemplaza al V6 4.0 gasolinero anterior. Como parte de su nueva estrategia multivías, Toyota ya anunció la llegada de un Land Cruiser híbrido, aunque no antes de 2026.

El nuevo Land Cruiser Prado adopta un aspecto mucho más cuadrado y robusto, que según la marca está inspirado en los primeros modelos de la gama, como el BJ y el FJ40. El frontal es alto y recto, en el que se destacan varios elementos rectangulares, como la parrilla (negra y con el logo), las ópticas y la toma de aire del paragolpe. Las líneas rectas continúan en los laterales, tanto en los mencionados guardabarros como en los espejos retrovisores y en la unión del parabrisas con el techo, y en la zaga, con un portalón sumamente plano, acompañado de ópticas verticales.

Hay, eso sí, protecciones bajas en ambos extremos, pisaderas laterales y barras de techo, todas ellos en color metalizado.

Vehículos Militares en Chile

Varios de los todoterrenos más reputados de la industria tienen origen militar. Así por ejemplo, Jeep nació del famoso 4x4 Willys construido en la década del 40 tras un llamado de las fuerzas armadas de EE.UU. para dar vida a un vehículo ligero que fuera capaz de llevar tropas y pertrechos sobre cualquier terreno durante la II Guerra Mundial. Una historia similar es la del conocido Hummer.

La versión de calle de este modelo off-road de grandes dimensiones, deriva del HMMWV (High Mobility Multipurpose Wheeled Vehicle) de los 80, que, por la onomatopeya de sus siglas fue apodado simplemente como "jámvi" o "jámer". En Europa, Fiat aportó con el Campagnola, un 4x4 que también respondió a una petición expresa del Ministerio de Defensa de Italia en los difíciles años de posguerra. El modelo que se comercializó entre 1951 y 1987, tuvo -cómo no- versiones militares y civiles.

Finalmente, en Asia la invasión de las fuerzas armadas japonesas a Corea a inicios del 50 propició el nacimiento del Toyota BJ, antecedente directo del Land Cruiser.

Pero, ¿sabías que en Chile también se han fabricado vehículos de uso militar? Aquí te contamos de eso y de otros que están en el país y que llaman la atención por sus capacidades para ir sobre cualquier tipo de terreno.

Uno de los vehículos más conocidos del Ejército de Chile es el Mowag 6x6. Este blindado está equipado como transporte de tropas, vehículo portamortero y posee radar antiaéreo, entre sus opciones. Llamado igualmente Piraña 6x6, este todoterreno fue desarrollado por la suiza Mowag pero fabricado en la década del 80 en Chile por FAMAE (Fábricas y Maestranzas del Ejército) y la firma Industrias Cardoen.

Según detalla InfoDefensa, este mastodonte de casi seis metros de largo pesa 10 toneladas cuando está en operaciones. Puede sumergirse un metro en agua y es capaz de cruzar obstáculos verticales de medio metro, zanjas de más de 2,5 metros, además de pendientes en subida de 70% y laterales de 35%.

Para desplazarse, emplea un motor Detroit Diésel que desarrolla 300 caballos, asociado a una transmisión automática de cinco marchas. Puede llegar a una velocidad máxima de 100 km/h y rodar con un solo estanque hasta 1.200 km.

También obra de FAMAE y Cardoen, en el 90 se fabricaron 22 Mowag Piraña 8x8. Estos están dotados de ametralladoras y lanzagranadas. Es más grande y pesado que el 6x6, ya que mide 6,3 metros y desplaza en combate 13 toneladas.

La rama más antigua de las Fuerzas Armadas también opera el Hummer militar en un numero superior a las 500 unidades. La Armada, por su parte, dispone de poco más de 100 de estos ejemplares. Estas unidades de casi cuatro toneladas fabricadas en Indiana, Estados Unidos, llevan un motor V8 turbodiésel de 6.5 litros, ligado a caja automática de cuatro relaciones. Va a una velocidad máxima de 113 km/h.

Desde 2010, la Armada también cuenta con modernos carros blindados ligeros PVP de fabricación francesa. El nombre del modelo deriva de Petit Véhicule Protégé (pequeño vehículo protegido) y es fabricado por Panhard, que a su vez es propiedad de Renault Trucks. Este carro soporta impactos de bala de entre 6 y 10 mm. Desplaza cuatro toneladas gracias a un motor Iveco de 2.8 litros turbodiésel que entrega 160 caballos. Puede ir hasta los 120 km/h.

Respecto de la Policía de Investigaciones, su vehículo mejor equipado es precisamente el Ford F550 Testudo del que te contamos hace unos días. Esta mole de tracción total puede llevar 10 agentes en su interior y pesa en vació 7,3 toneladas. Mide 6,4 metros de largo, 2,4 metros de ancho y 2,4 metros de alto. Se mueve gracias a un motor Power Stroke turbodiésel V8 de 6.7 litros que desarrolla 330 caballos y 1.016 Nm de torque. Se gestiona mediante una transmisión automática de seis velocidades.

Finalmente, la policía uniformada también dispone de unidades PVP Panhard, las que están al servicio de las Fuerzas Especiales.

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