Historia y Transformación Urbana de Las Mercedes en Caracas

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Caracas, una ciudad hermosamente caótica, llena de colores y movimiento, con una montaña vigilante y, a veces, un calor que sofoca, ha experimentado una notable transformación a lo largo de su historia. En este contexto, la urbanización Las Mercedes, ubicada en el este de Caracas, emerge como un punto de interés clave para comprender la evolución urbana y las dinámicas socioeconómicas de la ciudad.

En Caracas, la gente se mostró escéptica de que esto equivaliera a algún tipo de recuperación significativa.

El Contexto Socioeconómico de Caracas

Después de una de las mayores crisis económicas en la historia de Latinoamérica, hay indicios de que Venezuela por fin pudiera estar saliendo de la crisis. Credit Suisse recientemente predijo que la economía venezolana se expandiría un 4% este año, el cual sería su primer año de crecimiento desde 2013. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el producto interno bruto (PIB) per cápita en Venezuela ha caído un asombroso 87% durante la última década, de US$ 12,200 al año en 2011 a US$ 1,540 en la actualidad. Por cada economista que predice crecimiento, hay muchos que dicen que Venezuela sufrirá todavía más antes de que las cosas por fin mejoren. Las sanciones le prohíben a Venezuela vender petróleo a EEUU y le dificultan la exportación a otros países, aunque el gobierno ha encontrado formas de eludir las medidas. Si bien el petróleo ha sido el pilar de la economía venezolana durante el siglo pasado, el país también solía producir cacao, café y arroz en significativas cantidades. Venezuela hacía alarde de su industria textil y producía productos químicos, cemento, acero y aluminio.

En La Alicantina, una panadería que ha estado abierta durante más de 30 años, el gerente, Douglas Palencia, dijo que las ventas se habían visto seriamente afectadas por la pandemia. Los escaparates de la tienda, normalmente llenos de tortas y pastelitos, estaban vacíos.

Impresiones de un Viajero en Caracas

He escuchado hablar tanto sobre Venezuela que decidí ir a Caracas a comprobar por mí mismo qué ocurre en la convulsionada República Bolivariana. Alguna gente, contaminada por la prensa al servicio de los intereses empresariales y a corporaciones mediáticas internacionales, me recomendó no hacerlo. No tengo mucho que contarles de las noticias que llegan a Chile sobre Venezuela. Todos los días las vemos, llenas de reportajes poco serios, que aseguran día y noche que en Venezuela se violan sistemáticamente los derechos fundamentales de las personas y que las elecciones están arregladas por el gobierno. También había notado que desde que empezó este año todo ha subido de tono. Poco antes de mi viaje algunos medios informaban escandalizados que en lo que va del 2019 al menos mil ciudadanos venezolanos habían fallecido en sus hospitales esperando que los atiendan.

Así que con todas esas ideas, pero también con mis dudas me embarqué a Caracas, volé desde Santiago y llegué al aeropuerto internacional de Maiquetía “Simón Bolívar”, tras hacer una escala en Panamá. Me llamó la atención la calidez, amabilidad y alegría de su gente, que se reponía de una situación compleja. Los primeros días en Caracas me bastaron para darme cuenta de la compleja situación económica que se vive en el país, donde no hay desabastecimiento, pero sí existe una descarnada guerra económica, en la cual se hace casi imposible adquirir alimentos de primera necesidad, los cuales, producto de la crisis, tienen un precio exageradamente elevado.

La Vida en las Comunidades

Al verla me pregunté cómo hacía la gente para sobrevivir y decidí ir a verlo por mí mismo. Fui a conocer la vida en las comunidades y allí vi cómo se organiza la resistencia. Los vecinos me explicaron que parte de su alimentación es garantizada por el Estado a través de los “Comité Local de Abastecimiento y Producción” (CLAP), que básicamente es la entrega de alimentos de primera necesidad durante dos o tres veces al mes. Otra de las cosas que vi en las comunidades fue la organización popular.

La Parroquia del 23 de Enero

Durante mi visita tuve el privilegio de recorrer y conocer la combativa parroquia del 23 de Enero, ubicada al oeste de Caracas, específicamente la zona de “La Piedrita” y su colectivo, que por cierto, lleva el mismo nombre. Un comedor popular, una panadería, una casa hogar para personas que tienen enfermedades complejas, un centro de cultivo, un jardín infantil, un centro médico, etc.

El Este de Caracas y la Oposición

Sin embargo, esa no era la única duda que me había llevado desde Santiago. Pues es reiterativo decir que Nicolás Maduro Moros no tiene apoyo popular. Me bastó con participar, un sábado cualquiera, de una manifestación para descubrir que se trata de multitudinarias concentraciones de las fuerzas revolucionarias. El delirio de la oposición venezolana también se puede palpar en las calles del este de Caracas, donde es muy fuerte. Altamira, Chacao, Las Mercedes, La Carlota, etc. Mi hospedaje quedaba cerca de la Plaza Altamira, que es donde en general se concentra la oposición. En la zona pude observar muchos rayados en las murallas contra el gobierno de Nicolás Maduro, algunas banderas de Venezuela suelen estar colgadas al revés en los departamentos y vi pasar personas que iban a las concentraciones todos de blanco, algunos con la bandera de EE.UU.

Desarrollo Urbano y Vivienda Social

Caminando Caracas también vi otras cosas. Por ejemplo, las viviendas nuevas que hay en la ciudad, mayoritariamente de interés social. Estéticamente agradables, con edificaciones distintas en sus formas y, en general, están ubicadas dentro de un plan de urbanización que contribuye a mejorar la calidad de vida de los habitantes, como por ejemplo, en su mayoría estos edificios están muy cerca de las estaciones del metro de Caracas y hablando con la gente entendí que en Venezuela hay un sistema de subsidios que yo no podía imaginar sin conocerles. Sin embargo, la situación es ciertamente muy dura. Las carencias son reales. La manera en que la gente las aguanta sólo pude entenderla conviviendo con ellos.

Resistencia y Politización

Los sectores populares de Caracas, ante el sabotaje intenso que se viene perpetuando por lo menos con mayor intensidad desde el 2015, muestran una resistencia que emociona, la gente del 23 de Enero, Catia, Petare, San Agustín, entendían que los sucesivos cortes de luz de esos días respondían a un ataque criminal para socavar la moral del gobierno revolucionario y su pueblo. En respuesta, estos se organizan, solidarizan con el otro, comparten y ante la mirada atónita del mundo que no comprende cómo es que el pueblo no se rebela ante la falta de agua y de luz durante varios días. La politización de la sociedad también es cierta, pero no es una situación terrible y oscura como la cuentan.

Por ejemplo, caminando cerca del Palacio de Miraflores empecé a hablar con un barrendero y este discutió conmigo sobre economía y política internacional. Me impresionó darme cuenta que es un pueblo educado y consciente, que es muy difícil de engañar y quebrar. Venezuela es un régimen profundamente democrático y participativo, con un impactante protagonismo popular en las decisiones territoriales y a nivel país.

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