Vehículo Aéreo de Combate No Tripulado: Definición y Tipos

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Los drones no tripulados se han posicionado como una herramienta altamente presente en los conflictos armados de la actualidad. Y como es de esperar, dentro de este tipo de herramientas existen diferentes categorías, que permiten operar desde por vía aérea hasta por la marítima.

Tipos de Drones Utilizados en Conflictos Actuales

El analista internacional y académico de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo (UDD), Guido Larson, afirma que “desde el punto de vista del uso en conflicto, hay que diferenciar los drones que tienen un foco de inteligencia”. Dentro de esa categoría, entran los que cumplen con tareas como vigilancia y obtención de información. Por otro lado, están los que se utilizan para concretar operaciones ofensivas, es decir, ataques directos.

“Incluso, si hacemos una subdivisión, podemos decir que hay drones que se utilizan una sola vez, ya sea para ataques de infantería o de otro tipo. También están los que, por ejemplo, se usan para destruir munición. Y otros más comunes que pueden realizar múltiples ataques con artillería mediana o sistemas de aire-tierra”.

Larson hace hincapié en que una diferencia de los tiempos actuales con el pasado es que hoy la cantidad de drones que se ocupan es mayor. Sin embargo, el fenómeno en sí no es nuevo.

“Si uno va a la historia, hay elementos que podrían calificar como ‘drones’. Podemos verlo a mediados del siglo XIX, por ejemplo, cuando los chinos ya ocupaban volantines con fuego para atacar ciertas posiciones. Lo mismo ocupó Austria cuando atacó Venecia en 1849, con globos que explotaban”.

“Entonces, el tema no es tanto el hecho de ocupar drones, sino que el volumen que se está utilizando”, enfatiza.

Desde su perspectiva, ahí hay tres factores esenciales que influyen en su uso. “El primero es que son baratos desde el punto de vista de recursos militares. Por ejemplo, la vigilancia que antes se llevaba a cabo con aviones, helicópteros o incluso por inteligencia humana, ahora se puede hacer con drones que garantizan la seguridad de los operadores”.

Un segundo factor, detalla Larson, es que “permiten un grado de resguardo -sobre todo cuando se toman posiciones defensivas, como en Ucrania- muchísimo mayor de lo que ocurre con infantería tradicional”. A dichos puntos se le suma que “hay sistemas de defensa aérea enormemente sofisticados que están neutralizando la aviación humana”. “Aquello hace que los sistemas autónomos o semiautónomos, sean particularmente importantes”.

Dentro de la variedad de drones aéreos que se pueden encontrar, también hay algunos que no fueron diseñados inicialmente para objetivos militares, pero que son modificados para que sirvan en este ámbito.

“Si uno va al caso ucraniano, efectivamente se suelen ocupar drones que han sido reconfigurados para tener un uso más bien de orden militar. Ahí creo que un elemento es el precio y el cálculo de orden económico, pero también, muy importante, el capital humano que se requiere para la operatividad de este tipo de sistemas”.

“Por ejemplo, un civil (en roles militares) puede tomar el control de uno y realizar operaciones que quizás no son tan sofisticadas, pero en las que sí puede volar o manejar un dron”. Una situación distinta sería con aparatos como los Bayraktar TB2, los cuales requieren que los pilotos tengan una preparación mayor.

“Necesitas un curso para aprender a volarlos. Son mucho más grandes, tienen mayor rango y características tecnológicas más significativas”, detalla el analista.

Estrategias con Artefactos y el Papel de la Inteligencia Artificial

A nivel estratégico, Larson afirma que se ven movimientos en los que, por ejemplo, un dron toma un rol de vigilante sobre posiciones enemigas y otro realiza ataques directos en base a las coordenadas que le entrega el primero. Además, se pueden ver ofensivas de carácter simultáneo, en las que se coordinan varios de estos aparatos de un solo uso para que vayan en contra de un mismo objetivo que, de otra manera (con un único artefacto de ese tipo), sería altamente difícil de destruir.

El analista internacional y académico de la Universidad de Valparaíso, Guillermo Holzmann, explica que los “enjambres” de drones tienen la finalidad de “asegurar el blanco por saturación”.

“Lanzan tantos que los radares no son capaces de dar cuenta de todo lo que viene y generalmente más de uno llega al objetivo. Esto se da en una lógica de kamikaze, es decir, se destruyen en el blanco”. Junto con ello, asegura que “hay otros de mayor envergadura que lanzan misiles de precisión”.

Como es de esperar, aquello se convierte en un serio problema para los objetivos que son atacados. Más aún, si se considera que “no todos los sistemas de defensa tienen la capacidad de poder identificar a los drones cuando se acercan”.

“Muchas veces, cuando logran hacerlo, estos ya están encima. Y si es un enjambre de drones, es peor todavía (...) hoy hay todo un desarrollo para ver cómo defenderse de estos aparatos”, agrega Holzmann.

Desde su visión, en cuanto al ámbito estratégico, su uso puede significar tanto una solución como un problema para quienes los utilizan.

“Son una solución porque permiten hacer muchas cosas que antes no se podía (...) pero a su vez también son un problema en términos de cómo los integras a una estrategia mucho más coordinada. Recordemos que hoy se usan para operaciones específicas”.

“El problema viene ahora con la inteligencia artificial. Lo que Rusia descubrió, por ejemplo, es que si es capaz de desconectar los GPS, los drones quedan solos, es decir, son vulnerables”, dice Holzmann.

Es ahí cuando los que cuentan con IA y que presentan cada vez más avances adquieren un protagonismo clave, ya que “no requieren comunicación, porque ya saben lo que tienen que hacer y lo van a efectuar de forma inmediata”.

“Hay toda una revolución donde se contemplan los drones y, probablemente, la guerra futura va a ser alrededor de ellos. Si vamos más allá, a través de armas espaciales, lo cual está prohibido, pero que obviamente igual se investiga. Acá hay todo un desarrollo militar”, afirma el analista.

Aún así, recalca que hoy los drones se utilizan principalmente para misiones y operaciones específicas, no así para elaborar estrategias basadas únicamente en ellos.

“Es decir, si quieren destruir artillería enemiga, los mandan para que cumplan ese objetivo, pero no en el concepto de una guerra (de drones como tal). O sea, ellos dicen: ‘Primero usamos los drones, después hacemos esto, etc’”. A pesar de aquello, subraya que “esto va cambiando muy rápidamente”.

“Lo que más complica es el tema de que no requieran comunicación para cumplir su misión. La debilidad es que tengan que estar conectados, con alguien que los maneje. Pero, ¿qué tal si solo se requiere el recurso humano para que lo suelte y el dron se vaya solo porque sabe lo que tiene que hacer y luego vuelva para que lo aterricen?”.

En ese sentido, los guiados por GPS prometen ser menos efectivos que los que cuentan con un sistema de IA con capacidad de autonomía y alto grado de eficiencia. Eso sí, aquello también se vería reflejado en los costos económicos.

A modo estimativo, Holzmann sugiere que un dron de esas características podría costar un millón de dólares. Dicho monto sería considerablemente mayor que las cifras citadas al principio de esta nota, pero también sería mucho menor que un avión de decenas de millones de dólares (más aún, si se piensa en un ejemplar más costoso para hacer la comparación).

“Todo ese desarrollo aplicado a drones se va a aplicar en forma dual a la vida civil. Hay un salto cuántico desde el punto de vista del impacto de la tecnología. O sea, luego vas a tener mini tanques en formato de drones”, sugiere. Bajo esta línea, sentencia: “Los drones, finalmente, van a ser el arma del siglo XXI.

Vivimos en un mundo que día a día se convierte más digital, y esta revolución que impacta prácticamente cada ámbito de nuestro quehacer cotidiano, no ha dejado exentas a las Fuerzas Armadas. La Era Digital se ha caracterizado por la tecnología, la que ha incrementado la velocidad y ampliado el espectro de conocimientos, además de su perfeccionamiento.

El Rol de los Vehículos No Tripulados en las Fuerzas Armadas

Durante el mes de mayo del presente año, la Real Armada de Australia (RAN) condujo el Ejercicio Autonomous Warrior 2022 (AW22), con la participación de representantes de Australia, Reino Unido y los Estados Unidos de Norteamérica. El propósito de este ejercicio era probar y evaluar sistemas no tripulados, autónomos y con el empleo de robótica.

En otro sentido, el conflicto entre Rusia y Ucrania, que ha captado la atención mundial por su mediática difusión y que en cierta forma ha traído a nuestros días una forma de hacer la guerra que se pensaba que había terminado con la caída del muro de Berlín y la Guerra Fría; pero, por otra parte, nos ha mostrado, en forma elocuente, el empleo de vehículos no tripulados, no solo en funciones apoyo y de reconocimiento, sino que en operaciones ofensivas con empleo de armamento y tácticas.

Los eventos antes señalados no hacen más que dar cuenta de un creciente interés y preocupación de las Fuerzas Armadas en el mundo, y de las Marinas en particular, de incorporar más intensamente el trabajo con Vehículos No Tripulados, en sus más diferentes formas, aéreos (UAV), terrestres (UGV), y navales de superficie (USV) y submarinos (UUV).

Tal vez, el más clásico y usado ha sido el UAV, que ha llevado a algunos a expresar que, con su incorporación más masiva, ha “cambiado la forma en que se concibe y define la guerra”. Sin embargo, la incorporación de estas tecnologías, en beneficio de las fuerzas, ha logra más efectos multiplicadores que cambios radicales. De ahí que su uso práctico en operaciones sea, más que como entidades autónomas, acompañando y contribuyendo al éxito de las operaciones realizadas, validando el concepto del binomio “man-machine-teaming” (equipo hombre-máquina).

Es así como la nueva Estrategia Marítima de los Estados Unidos de Norteamérica, “Advantage at Sea”, expresa la necesaria participación de medios No Tripulados en las futuras operaciones en que se vean comprometidas la Marina, la Infantería de Marina y los Guardacostas. Indica, de esta forma, que plataformas costo-efectivas y equipos conformados por el binomio de sistemas con y sin tripulantes permitirá incrementar las capacidades de la Flota además de permitir un efecto multiplicador en las fuerzas, y con ello, aumentar la letalidad y maniobrabilidad.

En esta misma línea, la Política de Defensa Nacional de Chile 2020 establece, como parte del Concepto Estratégico de empleo de la Defensa, en particular en lo relativo a la Contribución al Desarrollo Nacional y a la Acción del Estado, el desafío de “fomentar la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación nacional (I+D+i) en los procesos de educación, sostenimiento, logística y desarrollo de capacidades estratégicas. En particular considerar aspectos como Inteligencia Artificial (IA), análisis de “big-data”, robótica, vehículos no tripulados o autónomos entre otros”.

Nuestra actual “Doctrina para la Acción Conjunta de las Fuerzas Armadas” define que la conducción de las operaciones, particularmente en ellos niveles Estratégico y operaciones, se realizará en base a Funciones Conjuntas, agrupadas en ocho categorías básicas: mando y control, inteligencia, fuegos, maniobra, protección, sostenimiento, informaciones y ACAT.

Qué duda cabe que el empleo de medios sin dotación otorga una importante libertad al pensar en el cómo y el qué en la búsqueda de soluciones a un problema militar, siendo lo anterior una herramienta de suma utilidad. Las tres requieren que, junto con poder cumplir las tareas, minimicen las posibilidades de bajas humanas, por las implicancias de su reemplazo (competencias, moral, oportunidad), y por lo complejo de equipos y sistemas.

Es así como, un ejemplo lo constituye la reciente prueba exitosa, no solo de vuelo, sino que, de empleo de munición, del UAV/ UCAV clase Akinci, de la empresa turca Baykar, el cual se suma a otros ya operandos en el mundo como el MQ-9 Reaper, de la norteamericana General Atomics, el cual se encuentra en servicio desde el año 2007. El modelo turco, que se desarrolló a partir del exitoso Bayraktar TB-2, empleado masivamente por Ucrania, incrementó sustantivamente su capacidad de carga de 650 kg a 5.500 kg. Tiene una autonomía aproximada de 25 horas.

En el ámbito de los USV, varias marinas ya cuentan con medios en condición operativa, cuyas características, a diferencia de sus homólogos aéreos, es que sus dimensiones y capacidades aún son reducidas como para pensar en su empleo en operaciones de mayor envergadura. Sin embargo, como lo ha demostrado Ucrania en sus operaciones en el mar Negro, en particular contra las instalaciones navales en la península de Crimea, el tamaño no ha sido impedimento para que los USV, operando en forma independiente o en enjambre afecten unidades mayores de la armada rusa. Es así como medios informaban poco tiempo atrás de la creación de la primera unidad naval especializada en drones explosivos, la 385a Brigada Separada.

En menor escala, existe información que Rusia habría empleado el CUGV (Combat Unmanned Ground Vehicle) Uran-9 en Siria contra insurgentes; sin embargo, existen pocas unidades en servicio, por lo que no es factible incluir su análisis dentro de esta función operacional.

Finalmente, se debe mencionar el desarrollo que han tenido las versiones submarinas de este tipo de vehículos, Unmanned Underwater Vehicles (UUV), las que, a la fecha, al igual que las versiones terrestres y de superficie naval, solo han tenido un desarrollo a pequeña escala, con un amplio empleo en funciones de protección de la fuerza, principalmente en bahías protegidas y puertos. En este punto, y para estas funciones en particular, aparecen cada día con mayor fuerza vehículos de gran tamaño, cuya autonomía y capacidades permiten visualizar como han ido ganando terreno en la posibilidad de asumir tareas en un contexto de mayores espacios.

El empleo de medios no tripulados en funciones de recolección de información y de enlace de comunicaciones, asociable al mando y control puede que sea uno de los primeros modos en que se empleó estos medios en el frente de combate. En el ámbito aéreo, y como profusamente lo han difundido algunos videos en redes sociales, se emplea desde cuadrópteros que ayudan en el campo táctico a visualizar, a través de diferentes sensores, la ubicación de medios adversarios hasta vehículos con gran autonomía y capacidad de carga que transportan sensores visuales, térmicos, laséricos además de sistemas de comunicaciones y enlaces satelitales que permiten además de observar, enviar información en tiempo real y apoyar las acciones de otras plataformas.

En el ámbito marítimo, un ejemplo de los desarrollos alcanzados lo representa lo informado por la empresa Anduril a principios del mes de mayo del año 2022, respecto del avance de un contrato con las Fuerzas de defensa de Australia para la ejecución de un programa de co-diseño, desarrollo y producción de un vehículo submarino no tripulado extra grande (Extra Large Autonomous Underwater Vehicle, XL-AUV), cuya misiones primarias estarán asociada a tareas como inteligencia avanzada, inspección de infraestructura, vigilancia, reconocimiento y targeting.

En el ámbito aéreo, el desarrollo de la empresa Boeing, el UAS MQ-25 “Stingray”, ya ha efectuado, en forma exitosa, pruebas de reabastecimiento en vuelo de aviones de combate, tanto desde tierra como basado en portaaviones. Asimismo, después de un estudio realizado por la Armada de Estados Unidos, el que concluyó que el 90% de los repuestos de alta prioridad requeridos por unidades navales mientras se encuentran operando pesan menos de 25 kilogramos, ha continuado con las pruebas del UAS Logístico “Blue Water”, el que buscará evitar el empleo de helicópteros o embarcaciones menores, para el traslado de este tipo de cargas entre buques.

En la dimensión terrestre, nuevamente, los diferentes tipos de vehículos no tripulados han ido evolucionando particularmente en sus capacidades, encontrándose ya en servicio, por ejemplo en el Reino Unido, el Multi Mission UGV de la empresa Rheinmetall, con propósitos de apoyo en el transporte de pertrechos para las fuerzas terrestre, a pesar la empresa ha desarrollado módulos que se pueden agregar al vehículo base que lo habilitan para cumplir tareas en otras funciones como Inteligencia o Fuegos.

Como se ha descrito previamente, la principal limitación para un empleo más masivo de vehículos no tripulados en tareas logísticas es su capacidad; sin embargo, el ámbito civil ya se encuentra avanzando en la búsqueda de soluciones, tanto para buques autónomos como otra alternativa radiocontrolada; sin embargo, ambas alternativas aún se encuentran en fase de investigación como lo indica el sitio especializado DNV.com (“Autonomous and remotely-operated ships”).

Los “drones” propiamente tal son los que están clasificados como Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT) o nave que vuela sin tripulación. Para distinguir los VANT de los misiles, un VANT se define como un vehículo sin tripulación reutilizable, capaz de mantener un nivel de vuelo controlado y sostenido, y propulsado por un motor de explosión o de reacción. Actualmente, los VANT militares realizan tanto misiones de reconocimiento como de ataque. Si bien se ha informado de muchos ataques de “drones” con éxito, también son susceptibles de provocar daños colaterales y/o identificar objetivos erróneos, como con otros tipos de arma.

Recientemente, en el marco del Segundo Congreso de Periodismo Digital, organizado por la Escuela de Periodismo de la Universidad Mayor y el Colegio de Periodistas de Chile, en donde la periodista norteamericana, experta en temas tecnológicos y autora de 25 libros, Janine Warner, expuso sobre las ventajas del uso de los “drones” como herramientas tecnológica digital. Janine, conto su experiencia en cubrir importantes noticias utilizando el recurso de los drones, e insta a realizar emprendimientos con estos: “…los drones no van a cambiar el mundo pero sí nuestra forma de recolectar la información”.

Tipos de Drones de Ataque

  • Dron iraní Shahed 136 (utilizado por Rusia): tiene 3.6 metros de envergadura, pesa 200 kilos y posee un alcance de entre 1.000 y 2.500 kilómetros (alcance no confirmado). El peso de su cabeza de combate se estima entre 30 y 40 kilos, su velocidad es de 160 - 180 kms/hora. Están diseñados para atacar objetivos fijos siendo autoguiados por el sistema GLONASS (GPS ruso). Su valor estimado es de US $ 20.000 por unidad.
  • Dron norteamericano Switcheable 300 (utilizado por Ucrania): tiene un peso de 2.5 kilos, alcance de hasta 11.5 kilómetros, está diseñado para atacar tropas y blancos no protegidos. Es controlado por el operador durante su vuelo. Su valor es de US $ 6.000 por unidad.

El objetivo de esta táctica es lograr que numerosos drones ataquen simultánea y coordinadamente a un blanco, saturando sus defensas y logrando el máximo efecto en el ataque.

También creó una unidad especial en el Ejército para operar y transformar drones comerciales para fines bélicos. De esta manera está utilizando miles de drones comerciales transformados en armas de ataque.

La aparición de los vehículos no tripulados de ataque aéreos, de superficie o submarinos, están causando una revolución en la estrategia naval, generando nuevas operaciones para disputar el control del mar.

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