Hace 75 años se lanzó uno de los mayores ataques anfibios de la historia, el Desembarco de Normandía, en el que se probaron innovaciones en ciencia e ingeniería por primera vez.
El Desembarco de Normandía: Un Ataque Anfibio Histórico
Hace 75 años, uno de los mayores ataques anfibios de la historia se lanzó desde la costa sur de Inglaterra. En la guerra era vital propinar un golpe contundente al Tercer Reich, ingresando por la costa norte de Francia. A esta operación se le llamó Overlord. Sin duda la elección del día fue fundamental para el desembarco.
El engaño se transformó en la mayor arma de los Aliados, y no sólo el clima ayudó en la concreción del ataque. Para los alemanes, todo indicaba lo contrario a un ataque. Para los alemanes, tampoco estaba establecida la forma de actuar ante ese momento. Ante la duda, la fuerza desplegada sería mucho mayor, así como la fuerza con que se intentaría el golpe a los alemanes.
El fondo de nuestro bote golpeó tierra de Francia. Los hombres de mi bote se echaron al mar. St. fue tomada con mayor facilidad por los americanos, con sólo 197 bajas. Tras esta batalla los aliados habían sufrido la pérdida de 12 mil soldados y las bajas fueron unas seis mil. El desembarco en Normandía fue clave en el triunfo aliado y marcó el final en la Segunda Guerra Mundial. Los soldados que arriesgaron sus vidas por el objetivo de la Alianza fueron vitales.
Innovaciones y Tecnología en el Desembarco
Durante la Primera Guerra Mundial, los soldados británicos que invadieron Gallipoli, en Turquía, no tuvieron más que botes de remos para llegar a la costa. Así que el Ministerio de Defensa británico abrió una licitación para la creación de un nuevo tipo de barco para transportar tropas.
Cuando los tanques aterrizaron sobre las playas, las gomas de las orugas fueron destrozadas por la grava. "La idea detrás de un tanque flotante es el desplazamiento. Si puedes sacar suficiente agua, puedes hacer que cualquier cosa flote". 36 tubos de goma se inflaban, gracias a un sistema de aire comprimido, para izar la lona y mantenerla erguida. El aficionado a los tanques Jonathan Pearson, quien reconstruyó uno de los primeros modelos del Donald Duck, resaltó el hecho de que estaban armados con partes obtenidas de otros vehículos, como camiones y trenes. No obstante, la historia de los Donald Ducks no estuvo exenta de tragedias. No todos los soldados pudieron nadar hasta la costa.
Vehículos Especializados y su Impacto
Jonathan Falconer, autor del libro "Manual de operaciones del Día D" cuenta que "el mero sonido de un cocodrilo lanzando llamas contra un búnker o una fortificación garantizaba en un 99% que los ocupantes se rindieran.
Debido a la escasez de acero, el casco fue hecho de olmo de roca canadiense. Los dos motores delanteros V8 eran tan silenciosos que no se los escuchaba a menos de 20 metros. El 18 libras se usaba para fuego plano, directo, como disparar contra tanques. Pero llevar dos cañones de campo era muy dificultoso. Así nació el cañón de 25 libras. El arma pesaba casi dos toneladas y tenía una longitud de casi 2,5 metros. Podía disparar un proyectil a una distancia de casi 12.000 metros. Para un desplazamiento rápido tenía una plataforma giratoria debajo de las ruedas.
Enviar a soldados detrás de las líneas enemigas era quizás la misión más peligrosa del Día D. Usar paracaídas no era una opción porque no eran lo suficientemente precisos. El Horsa medía 20 metros y sus alas tenían una envergadura de 27 metros. El fuselaje fue construido en tres secciones, atornilladas entre sí. Alrededor de 700 planeadores Horsa fueron construidos en la fábrica de Airspeed en Christchurch. Pero aterrizar estos planeadores era altamente arriesgado -los pilotos tenían una sola oportunidad- y la tasa de mortalidad entre las tropas que usaban estos aviones era alta.
Packrafting: Una Evolución Moderna de la Movilidad Anfibia
Los expertos en la materia consideran al estadounidense Dick Griffith como el fundador del packrafting luego que recurriera a las balsas de caucho que llegaron a su país después de la Segunda Guerra Mundial. Cuenta la historia que en 1952 utilizó una pequeña balsa de supervivencia de la Fuerza Aérea para descender junto a otras personas el río Urique en México. En 1982, llevó su bote al “Alaska Mountain Wilderness Classic Race” y dejó atónitos a sus competidores y la comunidad outdoor.
En medio de la carrera, los que lideraban la competición se toparon con un río gélido y embravecido, con un caudal que lo hacía infranqueable. A regañadientes, los impacientes atletas se vieron obligados a esperar hasta la mañana siguiente con el objetivo de cruzar cuando el nivel del agua no estuviera tan alto. En eso estaban cuando Griffith -ya entrado en años- apareció con su balsa, la infló y cruzó el río mientras el resto miraba estupefacto. Fue una lección para los más jóvenes, y el inicio de una nueva era.
En 1996, el ya experimentado explorador Roman Dial -autor del libro “Packrafting: An Intro & How To Guide” y quien fue testigo de aquel momento en que Griffith sacó a relucir su balsa inflable- realizó una travesía de más de mil kilómetros durante siete semanas en Alaska con balsas y bicicletas, una variante conocida en la actualidad como bikerafting, y que permitió expandir una vez más los límites.
Hoy Alpacka Raft es una de las marcas líderes de la industria del packrafting, pero en el camino se han ido sumando otras como Kokopelli y MRS, que han ido empujando las fronteras de la creatividad cada vez más en términos de innovación, resistencia, portabilidad y peso. Actualmente es posible encontrar packrafts idóneos para diferentes tipo de actividades, desde pesca y caza hasta descenso de aguas blancas. En Estados Unidos, Europa, Japón, Australia y Nueva Zelanda el packrafting cada vez suma más adeptos.
En promedio, los packrafts pesan alrededor de 3kg., y empacados ocupan un tamaño similar al de una carpa para tres personas. Cuesta creerlo, pero se inflan con una bolsa especial en cuestión de minutos. Estos botes son los compañeros ideales para los viajes anfibios -como éste-, ya sea si vas a caminar, correr, andar en bicicleta, esquiar o lo que se te ocurra. Es una herramienta fundamental para incursionar por lugares remotos y de difícil acceso, abriendo oportunidades de exploración antes impensadas o casi impracticables con los tiempos actuales. Pero no sólo es útil para aquellos más extremos y aventureros, sino que también para los que buscan navegar en distintos cuerpos de agua, incluso el mar, de forma recreativa; para paseos tranquilos, de contemplación y relajo, o bien para la observación de aves y fauna en general.
Con los packrafts ya no son necesarios carros de arrastre ni parrillas sobre el vehículo: puedes llevar varios de estos botes en un auto o incluso en una mochila. Que no te lo cuenten. Vive el packrafting con Chile Anfibio.
Impacto Ambiental y Consecuencias No Deseadas
La pérdida de vidas humanas y el sufrimiento son, indudablemente, las peores consecuencias de cualquier conflicto bélico. Algunos de esos impactos están aún muy poco estudiados y, sin embargo, pueden contribuir significativamente a empeorar las consecuencias de las contiendas. Las especies exóticas invasoras pueden socavar seriamente el funcionamiento de los ecosistemas, la economía y la salud humanas, lo que dificulta la recuperación de las sociedades afectadas por la guerra.
Esa fue probablemente la vía de entrada en varios países europeos del escarabajo de la patata (Leptinotarsa decemlineata) durante la Primera Guerra Mundial, una peligrosa plaga para los cultivos de solanáceas. Otro ejemplo paradigmático es el de la flora castrense, un conjunto de especies vegetales exóticas que se propagaron por el frente alpino entre Austria e Italia durante la Primera Guerra Mundial procedentes de regiones mediterráneas y centroeuropeas. Por ejemplo, parte de la flora castrense de los Alpes que ha sobrevivido hasta nuestros días muestra una distribución asociada a zonas donde antes había un cuartel o líneas de teleférico que transportaban forraje.
Los ejemplos anteriores involucran a especies exóticas que fueron introducidas accidentalmente. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial se utilizaron plantas exóticas para camuflar instalaciones militares en el Pacífico. Ya en la posguerra, la herbácea africana Cynodon dactylon se introdujo en varias islas del Pacífico para restaurar la cubierta vegetal. Posteriormente, los hongos exóticos serían los protagonistas durante la Guerra Fría. Estados Unidos llegó a almacenar unos 30 000 kg de esporas de la roya negra del cereal (Puccinia graminis f.sp. tritici) para arruinar los campos de trigo de la URSS, aunque no llegó a utilizarlas. Con un objetivo similar, Irak trató de convertir en armas los hongos del género Tilletia sp. y Aspergillus sp.
La escasa regularización de los conflictos bélicos los convierte en importantes vías de introducción y propagación de especies exóticas invasoras, las cuales pueden amplificar los devastadores impactos de las guerras.
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