Un vehículo de transmisión de enfermedades es un organismo o animal en cuyo cuerpo se aloja un parásito. Traslada un agente infeccioso de una localización a otra. Algunos agentes patógenos tienen transmisión por más de una vía. Es importante conocer los reservorios donde pueden ser hallados y su supervivencia.
Para este propósito, las células de otros seres vivos sirven como reservorio, donde los agentes infecciosos se instalan. El objetivo es colonizar a otra persona (paciente, personal de salud, visitas). La transmisión de enfermedades depende de dónde se encuentren los agentes infecciosos; por ejemplo, en el aparato urinario, útero o sangre.
Agentes Infecciosos y su Transmisión
Un agente infeccioso se introduce en un huésped con un potencial riesgo de infección o colonización. Si el agente infeccioso se introduce en un huésped, éste puede desarrollar la enfermedad que éste produce. La probabilidad de que esto ocurra depende del agente infeccioso y sus características, así como del huésped.
La puerta de entrada de un agente infeccioso en un huésped susceptible puede ser, por ejemplo, una vía ascendente en el tracto urinario. El contacto con la puerta de entrada de un huésped susceptible permite que el agente pueda desarrollar la enfermedad. Algunos agentes no se desplazan de manera independiente.
Ejemplos de Vehículos de Transmisión
Las excreciones o secreciones pueden actuar como vehículos de transmisión. Toser o hablar puede ser una puerta de salida (vía respiratoria) hacia otro paciente susceptible.
Leche Materna como Vehículo de Transmisión
La leche materna ha sido extensamente caracterizada en sus propiedades antiinfecciosas y estimuladoras de la inmunidad del recién nacido y lactante. Normalmente sirve de vehículo a una gran cantidad de gérmenes que colaboran en la producción de una microbiota para el recién nacido, siendo éste uno de los estímulos del desarrollo del tejido linfoide intestinal. La glándula mamaria mantiene mecanismos específicos para diversos gérmenes, de manera de controlar su patogenicidad. Bacterias y virus se mantienen normalmente en un estrecho equilibrio que contribuye a la flora bacteriana pero no provoca enfermedad, salvo alteraciones en esta simbiosis que no están bien identificadas. Con variada frecuencia, mayor para virus, menor para bacterias, puede producirse infección por vía láctea con diferentes manifestaciones clínicas.
Una de las preocupaciones al inicio de la pandemia Covid19 fue si la leche materna era una fuente de contagio para el recién nacido y lactante. Las recomendaciones han sido de extraer la leche y administrarla al recién nacido mientras la madre se recupera de su Sars-covid19, para continuar con pecho directamente, una vez que la madre supere el periodo de contagio. Existen reportes más antiguos de infección neonatal por coronavirus provocando enterocolitis necrotizante. Con frecuencia en lactantes provoca cuadros respiratorios altos y bajos en invierno.
No hay información de corona virus en la leche materna durante Sars cov1 ni en Mers, pero la recomendación fue de suspender la lactancia y aislar al recién nacido. En Covid 19 se ha reportado positiva una de 34 muestras de leche materna. Las muestras corresponden a 14 madres y a diferentes edades. Otros dos reportes refieren aislamiento de virus Covid en la leche materna en 2 de 3 casos, pero no hay evidencia de potencial infección o si estén neutralizados por la leche materna.
En la década de los 80 la infección del lactante por leche materna demoró varios años en documentarse, por la dificultad de separarlo de la trasmisión vertical, pero se probó que la leche humana era un vehículo importante para la trasmisión de VIH. Desde esa época la madre VIH positiva no puede lactar a su hijo, salvo que el riesgo vital sea mayor que el contagio por VIH-1. En África se estimó que un tercio de los casos de niños infectados fueron a través de LM. La probabilidad de infección es más alta con alimentación mixta, o sea leche materna y formula.
La infección por VIH a través de la leche materna determinó el cierre de bancos de leche que usaban leche refrigerada y congelada. Es un virus herpes beta cuya principal forma de contagio es a través de fluidos corporales. La infección congénita por primoinfección o reactivación materna produce gran compromiso fetal. Las mujeres en edad fértil de nivel socioeconómico bajo tienen alta seroprevalencia y excretan el virus en la leche con frecuencia variable 32-96% desde tercer dia postparto, con pick a las 4 a 8 semanas. Se reduce a las 9-12 sem y no se excreta posterior a los 3 meses. La trasmisión es disminuida por IgA y lípidos antivirales. Se ha descrito síndrome séptico, aumento del riesgo de displasia broncopulmonar y de la gravedad de la retinopatía del prematuro con LM fresca con CMV, de mayor frecuencia a mayor prematurez.
Se han desarrollado variadas recomendaciones para evitar la infección en prematuros extremos. En Francia se propone para los menores de 28 semanas pasteurizar la leche materna hasta los 31+6 semanas post gestacional, si las madres son serológicamente + para CMV. Podría usarse el calostro de los primeros 3 días por la baja excreción viral, aunque hay cierta discrepancia al respecto. El uso de leche congelada y posteriormente entibiada es una alternativa propuesta, pero sólo disminuye la carga viral.
El HTLV-I y II una vez contraído puede ser asintomático o producir leucemia, linfoma, mielopatías, enfermedades inflamatorias. Si bien es de muy baja frecuencia en lugares no endémicos como regiones occidentales se transmite en forma muy eficiente por la leche materna a través de los linfocitos. Donde es posible se suspende la lactancia. Una alternativa no tan segura es suspenderla antes de 6 meses ya que el riesgo de infección es mayor con lactancia prolongada. Actualmente a nivel nacional la portación se detecta en bancos de sangre y contraindica la lactancia.
En el caso de la hepatitis B la administración de la inmunoglobulina y la vacuna contra el VHB, en el RN previene la transmisión del virus en el 95% de los recién nacidos de madres portadoras del Ag Hbs, independientemente de la forma de lactancia. El ARN del VHC ha sido detectado en la leche materna, pero el riesgo de transmisión madre-hijo del VHC es bajo (0% al 4%). Existen casos descritos de infecciones por el Virus Herpes Simple (VHS), si la madre tiene lesiones de la mama, el lactante recibe inoculación directa del VHS. Mientras tenga lesiones la lactancia esta contraindicada.
El ADN del virus varicela zoster se excreta en la leche materna y puede provocar infección. El virus papiloma humano podría trasmitirse dado el hallazgo bucal de un lactante al pecho, pero es muy raro y no hay certeza de la fuente de infección. Otros virus también se han identificados en la leche materna: Parvovirus B19, Virus del Dengue, Ebstein Barr, virus de herpes humano tipo 6,7 y 8, pero no existe evidencia de transmisión de enfermedad. Altos niveles de IgA secretoria en leche materna podrían ofrecer protección a los RN a través de anticuerpos específicos que interfieren con la adherencia mediada por el carbohidrato de estreptococo a las células epiteliales nasofaríngeas.
La sepsis tardía por estreptococo se ha documentado a través de leche materna pese a que la madre haya sido persistentemente negativa. Se ha propuesto que la presencia en la leche materna es secundaria a la colonización del niño a nivel orofaringeo, con colonización de los ductus lactíferos en forma ascendente. El recién nacido es infectado al aumentar la concentración bacteriana en la leche materna. El otro mecanismo propuesto es el ingreso de la bacteria desde el intestino materno lo que tiene evidencia experimental en animales. También hay evidencias de transmisión desde la leche materna en lactantes y gemelos hospitalizados que reciben leche extraida y que se infectaron con cepa genéticamente idéntica a la de la secreción láctea materna.
Se ha propuesto que en caso de prematuros o inmunodeprimidos la madre debe tratarse con rifampicina y considerar suspender la lactancia hasta que cultivos de leche sean negativos. La otra grave infección que podría ser por vía lactancia es la listeria. Los mamíferos domésticos de lactancia tienen eliminación de listeria por la leche y la adquisición por la madre es por productos contaminados. Estas infecciones por vía láctea, salvo en el caso de VIH y Citomegalovirus, son casos infrecuentes.
Prevención y Control de Infecciones
Para la prevención y control de infecciones asociadas a la atención en salud, es fundamental seguir procedimientos específicos. Es crucial el lavado de manos con jabón (antiséptico o común) y agua. Para procedimientos invasivos, se requiere un procedimiento aséptico. Los artículos críticos, que entran en contacto con piel no intacta o mucosas, deben usarse siempre estériles.
Los artículos semicríticos, que entran en contacto con piel no intacta o mucosas, también deben ser estériles. Si no es posible, se debe realizar una desinfección de alto nivel, que no elimina las esporas. Los artículos no críticos requieren de limpieza y secado.
Esterilización y Desinfección
La esterilización y desinfección de equipos médicos son esenciales. Los procesos deben ser supervisados en su cumplimiento. Es importante considerar el sellado, resistencia a la manipulación y toxicidad de los productos utilizados.
La esterilización puede lograrse mediante calor seco, a 160ºC y por tiempos mayores a 1 hora. La desinfección elimina formas vegetativas de bacterias, varios tipos de hongos y virus, pero no necesariamente las esporas bacterianas.
El Rol del Ambiente en la Transmisión de Enfermedades
El papel del ambiente en la generación de infecciones asociadas a la atención en salud (IAAS) es limitado, pero relevante. Mantener las superficies limpias de suciedad visible es la principal forma de mantener el ambiente limpio. Es importante recordar la importancia de la higiene y desinfección en entornos hospitalarios y en el manejo de la leche materna para prevenir la transmisión de enfermedades.
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