El actual sistema tributario chileno es el resultado de una serie de reformas profundas de la estructura y la administración tributaria de los impuestos directos e indirectos, ocurridas en las dos últimas décadas. En efecto, la carga tributaria en Chile, ascendente a 17,8% del PIB, se encuentra en un rango medio a nivel internacional. Por su parte, la estructura tributaria exhibe una gran preponderancia de los impuestos al consumo y una menor participación de los impuestos a la renta. En la recaudación de los impuestos al consumo, predomina fuertemente el IVA, el cual tiene pocas exenciones y tasas especiales.
No obstante lo anterior, el sistema tributario chileno está lejos del óptimo. Aún persisten una serie de situaciones particulares que ocasionan ineficiencias; existe una marcada inequidad en el tratamiento tributario de las rentas del capital y del trabajo; y, por sobretodo, hay mucho por hacer en cuanto a la simplificación de la estructura tributaria, particularmente en relación con el Impuesto a la Renta, que es la mayor fuente de complejidad de nuestro sistema tributario.
Atributos Deseables de un Sistema Tributario
La literatura en finanzas públicas discute ampliamente las características o atributos de una buena estructura tributaria. Este atributo se refiere a la capacidad del sistema tributario para proveer los recursos necesarios para financiar el gasto público. Ciertamente, el déficit fiscal no es un tema relevante para Chile desde hace ya varios años, producto de un manejo responsable de la economía.
Distorsiones Causadas por los Impuestos
Las distorsiones causadas por los impuestos pueden ser significativas. Estudios desarrollados para los Estados Unidos estiman que cada dólar adicional recaudado con mayores impuestos generaría pérdidas de bienestar, por sustitución de actividades, que fluctúan entre 17 y 56 centavos de dólar. En el ámbito de los impuestos indirectos, se emigró desde el impuesto a las ventas de múltiples etapas --o impuesto en cascada-- hacia el impuesto al valor agregado. La razón es que el primero distorsiona los precios de los productos, encareciendo aquellos que en su elaboración requieren de más etapas productivas.
Equidad del Sistema Tributario
La equidad de un sistema tributario se entiende en dos sentidos: horizontal y vertical. La equidad horizontal hace referencia a que contribuyentes con el mismo nivel de riqueza deben pagar la misma cantidad de impuestos. La ausencia de equidad horizontal generalmente va acompañada de ineficiencias. En efecto, las personas desvían recursos hacia aquellas actividades menos gravadas. Tradicionalmente se le ha atribuido a los impuestos la función de mejorar la distribución del ingreso.
Complejidad del Sistema Tributario
Existen al menos tres razones que aconsejan buscar un sistema tributario más simple. La primera, es que los sistemas tributarios modernos son de autodeclaración, por lo que conviene que sean simples, para facilitar la correcta declaración de los contribuyentes. La segunda razón, es que los sistemas complejos obligan a las personas y empresas a gastar más recursos para poder cumplir con sus obligaciones tributarias, los cuales en otras circunstancias podrían destinarse a actividades productivas. La tercera razón, y tal vez la más importante, es que los sistemas tributarios complejos facilitan la evasión y elusión de los impuestos, con todos los efectos negativos que esto conlleva. No hay duda de que la complejidad del sistema tributario tiene una alta correlación con los niveles de evasión.
La complejidad del sistema tributario genera mayores costos, tanto para el contribuyente como para la administración tributaria. Desde el punto de vista del contribuyente, estos mayores costos pueden dividirse en dos: por una parte, a mayor complejidad, el contribuyente debe invertir mayor tiempo y dinero para poder cumplir con sus obligaciones tributarias, lo cual obviamente es un incentivo para eludirlas. Por otra parte, la mayor complejidad induce a los contribuyentes a sacrificar recursos, en tiempo y dinero, con el objeto de encontrar los resquicios, dentro de la complejidad de la ley, que le permitan reducir su pago de impuestos (elusión u optimización tributaria). Desde el punto de vista de la administración tributaria, dar una buena atención a los contribuyentes y fiscalizar su cumplimiento demanda más recursos cuanto más complejo es el sistema.
Carga Tributaria en Chile
En el análisis del sistema tributario, surge como primera interrogante determinar si los impuestos que se aplican en una economía son elevados, medios o bajos. La carga o presión tributaria, que mide los ingresos tributarios efectivos como porcentaje del PIB, entrega un primer antecedente en relación con esta interrogante. Tal como se aprecia en el Cuadro Nº 1, en Chile la carga tributaria neta en 1997 alcanzó a 18,5% del PIB.
Se puede constatar que la carga tributaria de Chile, sin considerar seguridad social, se ubica por debajo de la carga tributaria de los países desarrollados y por encima de la carga tributaria de la mayoría de los países de Latinoamérica. Al considerar la seguridad social Chile se ubica en un nivel medio dentro de Latinoamérica. Para ampliar la comparación, en el cuadro también se han incorporado algunos países asiáticos, los cuales exhiben cargas impositivas que se sitúan tanto por encima como por debajo de la cifra chilena. Sin embargo, la carga tributaria de un país depende de su capacidad recaudatoria y de la eficiencia del gasto público.
A continuación se analiza la estructura tributaria chilena, en términos de lo que se recauda por cada tipo de impuesto. En el Cuadro Nº 2 se presentan las cifras de ingresos tributarios al año 1999, las cuales indican una recaudación total que asciende a US$ 11.409 millones. De ese total, un 23,3% se recauda por el impuesto a la renta que comprende, entre otros, el Impuesto de Primera Categoría, el Impuesto Unico de Segunda Categoría, el Impuesto Global Complementario, el Impuesto Adicional pagado por las empresas extranjeras y el Impuesto Adicional que pagan las empresas estatales. El IVA representa un 50,4% de la recaudación. Los impuestos a productos específicos (Impuesto a los Tabacos, Cigarros y Cigarrillos e Impuestos a Combustibles) alcanzan a un 12,3% de la recaudación.
Como se ve, la estructura tributaria se caracteriza por una marcada concentración de los impuestos al consumo, que alcanzan al 62,7% de los ingresos totales, mientras que el impuesto a la renta recauda menos de la mitad de esa cifra.
Impuesto a la Renta en Chile
Conceptualmente, la Ley de Impuesto a la Renta clasifica las rentas en aquellas provenientes del capital y las provenientes del trabajo. En general, las primeras están afectas al impuesto de Primera Categoría, cuya tasa es del 15%, mientras que las segundas están afectas al impuesto progresivo de Segunda Categoría. Además, sobre las personas naturales recae el impuesto Global Complementario, que grava todas las rentas obtenidas por la persona en un año determinado (honorarios, retiros de empresas, dividendos, ganancias de capital, etc.) con una escala progresiva de tasas, excepto las del trabajo dependiente, que pagan el impuesto de Segunda Categoría en carácter de único.
En términos generales, el impuesto a la renta en Chile está conceptualmente bien concebido: Evita la doble tributación a través de la integración de impuestos; es de base amplia; aplica un criterio de renta global, que es esencial para que exista equidad horizontal; y tiene suficientes incentivos al ahorro y la inversión. Sin embargo, tiene varias falencias que es necesario corregir.
Las reformas de la ley del Impuesto a la Renta, desde su introducción en los '70, parecen haber seguido una tendencia contraria a la simplificación. Esto se ha agudizado especialmente en los últimos años, donde el número de franquicias ha venido aumentando apreciablemente.
IVA e Importaciones
El IVA es un impuesto que grava el consumo. Por eso a nivel internacional hay un acuerdo por el que el IVA se paga en el lugar del consumo, es decir, en el país donde se van a consumir las mercaderías o servicios. Centrándonos en las importaciones, el IVA lo pagamos al llegar las mercaderías a Chile. La base imponible para el IVA es el costo de la mercadería, más el flete internacional, más el seguro, y los aranceles. El costo de las mercaderías siempre existe, ya que va con la factura de la importación que acompaña a las mercaderías.
Y el IVA calculado sobre esta base es que el que figura en la Declaración de Ingreso, y es el IVA que hay que pagar en Aduana por la importación, y es el IVA que hay que contabilizar como IVA de la importación.
Compra de Autos con Factura Empresarial y Zonas Francas
Pero no todos los autos son susceptibles de este crédito fiscal La ley establece que solo cierto tipo de vehículos pueden comprarse con factura empresarial. El SII, estableció qué categorías de vehículos gozan de beneficios tributarios al ser adquiridos con factura comercial. El beneficio fiscal otorgado a la compra de autos con factura empresarial lleva a abusos, por ello el Servicio de Impuestos Internos elaboró una normativa que específica quienes pueden utilizarlo, además de fiscalizar su uso.
En Chile, los habitantes de las regiones más extremas del país tienen acceso a las denominadas zonas francas, donde se permite que sus habitantes puedan importar y comprar mercancías sin tener que pagar una serie de impuestos y derechos aduaneros. Iquique y Punta Arenas son las zonas francas en Chile y, uno de los beneficios para los habitantes de estas regiones es adquirir autos nuevos o usados a un precio menor al de mercado, con un descuento que puede alcanzar al 20%.
Los beneficios de las zonas francas solo aplican a la compra de vehículos recién importados, y no a las compra-ventas entre personas particulares, por lo que no podrás aprovechar las ventajas tributarias. No cualquiera puede comprar un auto en una zona franca y, en caso de adquirirlo, existen una serie de restricciones para su uso dentro del territorio nacional.
Requisitos Personales para Comprar un Auto en Zona Franca
- Tener un domicilio registrado en la zona franca o de extensión con una antigüedad mínima de 5 años.
- En caso de funcionarios públicos o de Fuerzas Armadas, esa antigüedad es de 2 años.
- Ser cónyuges de una persona que cumpla con los requisitos de residencia.
- Herederos directos de una persona que haya cumplido con los requisitos.
- Científicos, civiles o técnicos que cumplieron misiones en la Antártica.
- Demostrar que se poseen los ingresos necesarios para realizar la compra.
- Personas mayores de 50 años o, con una residencia en la zona de al menos 25 años, quedan exentas de la necesidad de demostrar rentas.
- Las personas en situación de discapacidad física certificada por el COMPIN, no importa su lugar de residencia, tiene el derecho a importar un auto adaptado para sus necesidad sin tener que pagar la totalidad de los impuestos.
Restricciones de un Vehículo Comprado en Zona Franca
- No puede venderse, arrendarse o usarse para un fin diferente al permitido por un periodo de 2 años.
- Solo la persona que accedió a la franquicia puede conducir el auto, siendo su conjugue o familiar cercano la única excepción, siempre y cuando el dueño original no esté en condiciones de conducir.
- Si se vende el auto antes de 2 años, la persona tendrá que pagar los derechos e impuestos sobre el vehículo que contó con los beneficios de zona franca.
- El vehículo solo podrá conducirse dentro del territorio de la zona franca y zona franca por excepción.
Sí, en caso de viajar fuera de la zona franca en un vehículo comprado en ella, se realiza un trámite para obtener un Pasavante, el cual permite sacar sacar el auto a otra área del territorio nacional por hasta 90 días.
El Pasavante es solo para desplazamientos temporales y, si la persona que adquirió el auto en zona franca cambiará de domicilio a otra región del país, tendrá que hacer un trámite un poco más complejo.
Quien pide el traslado, deberá de igual forma pagar los aranceles correspondientes, pero con una rebaja de 10% por cada año de residencia en la zona franca, lo que abarata bastante los costos.
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