Vidrios Lirquén: Historia de Innovación y Reciclaje en la Industria del Vidrio

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:blog

La historia de la industria del vidrio en Chile se entrelaza con la innovación y la sostenibilidad. Un claro ejemplo de esto es la colaboración entre Cristalerías Chile y Circularis, un emprendimiento local que ha revolucionado el reciclaje de vidrio laminado.

El Inicio de una Colaboración Sustentable

La idea surgió de la inquietud por la economía circular y la necesidad de reutilizar y reciclar materiales. “Me junté con un conocido que es ingeniero metalúrgico que tenía la inquietud de trabajar además en minería -con otro proyecto-. Hicimos buen match porque teníamos la idea de la economía circular, de darle la vuelta a cosas para reutilizarlas o bien reciclarlas. Y esta era la lógica que conversábamos con Jorge Romero, Jefe de Reciclaje de Cristalerías Chile”, indica.

La pandemia del Covid-19 impidió mayores avances, sin embargo, el contacto entre ambos se mantuvo y en algún momento salió una idea innovadora para tratar el vidrio laminado. Así llegamos a septiembre de 2021, donde Rodrigo Gantz recibió la llamada de Jorge Romero para consolidar el apoyo con unas toneladas de vidrio laminado desde el sur para procesar. Luego de esto, darían el siguiente paso: Cristalerías Chile quería que fuera Rodrigo y no otro el encargado de procesar el vidrio laminado.

Es justamente este último elemento el que, entre otras cosas, motivó a Circularis a trabajar con Cristalerías Chile. “Tiene esa gracia de que lo puedes reciclar infinitas veces sin perder nada prácticamente: agarras un vidrio, lo transformas de nuevo en otra cosa y eso mismo, si se rompe, lo metes de nuevo en el proceso y vuelves a sacar algo de vidrio”, dice Rodrigo.

El Vidrio Laminado como Protagonista

En este caso es el vidrio laminado el protagonista, un producto cuyos residuos prácticamente se iban a los vertederos. Es ahí donde Jorge Romero vio una oportunidad. Nosotros ya trabajábamos con ellos con el vidrio de ventanas, así que fue super bueno pensar ‘les vamos a dar una solución para reciclar un producto que ellos no están reciclando’”.

Así, con el trabajo colaborativo de otros actores como Dialum, Dellorto, Glasstech, Lirquén, Patagonia, entre otras, se fue dando lo que finalmente se transformó en realidad: tomar el vidrio laminado y procesarlo junto a Circularis para llevarlo a Cristalerías Chile y ser integrado otra vez en el proceso de producción.

“Esta innovación permite darle una nueva vida al vidrio laminado, cosa que hasta ahora no era posible.

La Estrategia de Sostenibilidad 2030

Este proyecto inédito del tratamiento del vidrio laminado tiene tras de sí un elemento clave: la Estrategia de Sostenibilidad 2030 de Cristalerías Chile, una hoja de ruta nacida bajo el alero del propósito “Creamos Envases que Cuidan la Vida”.

“El objetivo de nuestra estrategia es posicionar a nuestros envases de vidrio como los más sustentables del mercado, abriendo oportunidades comerciales para nuestros clientes en mercados nacionales e internacionales. De ahí que la relación con Circularis y ACHIVAL sea tan relevante. En palabras de Claudia López, explorar en nuevas fuentes de vidrio reciclado como lo es el vidrio laminado “va en esa dirección, ampliando el ecosistema de reciclaje de vidrio, involucrando a más actores industriales, multiplicando el impacto ambiental con territorios más limpios y vertederos y rellenos sanitarios con mayor vida útil y respondiendo a las expectativas de nuestros clientes en este ámbito”.

La ejecutiva plantea que estas iniciativas también permiten avanzar en el compromiso de la compañía por alcanzar niveles altos de reciclabilidad en los envases. Pero la compañía apunta más allá. “Nos hemos comprometido con el 50% de vidrio reciclado para los envases de la manera más sostenible posible: sin aumentar la huella de carbono del producto, por temas como el traslado del vidrio recuperado; y por supuesto, mantener la competitividad de nuestros productos frente a los sustitutos”, señala Claudia.

El Futuro del Reciclaje de Vidrio

Desde su propio hogar y en todos sus proyectos ha estado pendiente de la gran cantidad de desechos que deja todo proceso. “Es un tema de convicción personal. Tomamos conciencia de la cantidad de residuos que uno genera solamente en la casa, y que es reciclable, y ahí empezó esa inquietud. Por eso, tener la oportunidad de poder tomar vidrio laminado desechado y transformarlo en materia prima para otro producto, es un avance cuyas cifras además son atractivas.

De hecho, según proyecciones de Cristalerías Chile, para fines de 2022 se habrán fabricado más de 5 mil toneladas de botellas con vidrio laminado entre sus componentes, con una disminución en la huella de carbono de todo el proceso de transporte en torno a un 42%. A claras luces, un avance desde todo punto de vista.“Con esto, estás recogiendo algo que está botado y lo estás transformando en un producto utilizable. Y el proceso fue espectacular: nos dimos cuenta a punta de pruebas y error de que así es la innovación al final.

“La idea de nosotros es consolidarnos con el tema vidrio, entender bien y dominar el acopio, procesamiento y entrega de vidrios laminados. Además, queremos potenciar el trabajo local”, señala Rodrigo. “Siempre te dicen que el vidrio se puede reciclar, pero cuando te metes en otros tipos de vidrios te das cuenta que no. Nosotros nos quisimos adelantar a esto, especialmente si lo podemos hacer a través de un trabajo colaborativo con un emprendedor de la comuna de Llay Llay, una de nuestras zonas de influencia”, declara Jorge Romero.

A futuro, la compañía ha asumido el desafío de tener el primer centro de innovación y desarrollo para el tratamiento y valorización del vidrio en el país, permitiendo así el acopio de vidrio en la zona norte de manera inédita para Chile y así satisfacer una necesidad que hasta el momento ha estado cubierta por plantas instaladas solo en la zona centro sur.

Vidrios Lirquén y la Seguridad en la Construcción

Muchos ventanales rotos dejó el paso de dos tornados en Concepción y mucha inseguridad para los habitantes de la Región del Bío Bío por lo que pudiera pasar en adelante. Sí. Pero también en el marco. Cabe recordar que este tipo de ventanas son un componente prefabricado compuesto por dos vidrios separados entre sí por un espacio de aire seco, herméticamente cerrado al paso de la humedad, lo que lo transforma en un excelente aislante térmico y acústico.

El gerente Comercial de Vidrios Lirquén, Gonzalo Acevedo, explicó que el quiebre de un vidrio laminado es 100% seguro, no desprende ningún tipo de filos cortantes, incluso es muy difícil que se desprenda del marco que lo contiene. “Una vez más somos testigos de eventos inesperados en los cuales podríamos haber evitado muchas consecuencias que ahora lamentamos. En Chile existen normas oficiales que indican la utilización de estos vidrios de seguridad en áreas de riesgo. Sin embargo, mientras estas normas no sean incluidas en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción a cargo del Ministerio de la Vivienda, tendremos que seguir lamentando situaciones de este tipo. De hecho, hoy día sólo existe una auto regulación de quienes deciden por los materiales de construcción en las edificaciones.

Se trata de una alternativa más barata que el termopanel, aunque claro, también menos efectiva. “Hay que entender que están los vidrios laminados, los que llevan una lámina en el interior, semejante a los parabrisas de los autos, lo que permite que el vidrio no explote. Pero también están las láminas protectoras, que cumplen igualmente esa función.

Un Clásico Restaurado: El Ford Falcon Sprint

La historia del vidrio también se cruza con la de los automóviles clásicos. Un ejemplo es la restauración de un Ford Falcon Sprint, un vehículo que marcó una época.

Es un rara avis. No cabe duda. “Éste lo compré el ́94. No estaba muy bueno, estaba pésimo y el dueño se había ido a Punta Arenas, se lo había dejado a un primo. Yo no le hice nada al auto porque no hicimos la transferencia. Yo decía, si le meto plata y luego viene el tipo y me lo quita.

“Yo siempre busqué éste, a mí no me interesaba otro (…) Es que tenía todos los accesorios que son los escasos. Fui con mi hermano a comprarlo”, recuerda.

Con una década de funcionamiento, las armadurías chilenas de automóviles contaban para 1965 con normas bien definidas respecto a la integración nacional, esto es, la incorporación de partes y piezas nacionales a los vehículos de procedencia extranjera que llegaban desarmados parcial o totalmente en cajones al puerto nortino de Arica o a Santiago, donde funcionaba la Ford Motor Chile desde 1924.

Buscando un producto novedoso para el mercado nacional que se adecuara a las normas, sus ingenieros planearon y concretaron la importación de unidades del modelo pick up Ford Ranchero (también llamado Ford Falcon Ranchero) que se fabricaba en las plantas Ford de New Yersey, Missouri y California. Con esta adaptación “chilensis” a la carrocería del ranchero, la mecánica original, más la incorporación de partes y piezas de fabricación chilena (neumáticos y batería General Insa, vidrios de Lirquén, tapicería, burletería y pisos de goma nacionales, entre otros) nació el Ford Falcon Sprint, siendo esta última denominación tomada bajo licencia del modelo Falcon coupe estadounidense.

En 1965 Socovem ensambló modelos sedán y Sprint con un total de 123 unidades (valor de 44.520 escudos). En 1966, último año en que se armó este modelo, estuvo basado en la tercera generación del Falcon Ranchero que a su vez estaba basada en el ford Fairline, por lo cual hubo notorios cambios estéticos producto del cambio de generación del modelo Falcon en su país de origen, con un total de 406 vehículos fabricados en Chile.

Sergio optó por una restauración “con todas su letras”, desarmando por completo y enviando la carrocería y chasis para que los arenaran. Ahí comenzaron los problemas, ya que se percató que había sufrido un choque frontal muy potente que desplazó el pilar A derecho hacia atrás, dificultando el calce del parabrisas que le instalaría. La única alternativa posible fue que lo enderezaran en una máquina especializada en el estiramiento de la carrocería. “Metieron los datos del auto, le pusieron cadenas y ahí estuvo en esa máquina como dos meses. Yo le dije por qué no lo hacen más rápido. Sí me dijo, yo lo puedo hacer en un par de horas, pero si me paso, después no puedo volver atrás. Todos los lunes iba y de repente crujía”. El otro inconveniente de importancia fue con la puerta derecha. “Estaba como que le hubieran pegado con pelotas de golf”, rememora.

Sergio enfatiza que el motor original que venía con el auto que compró no servía para nada, razón por la cual importó una planta motriz nueva de 289 pulgadas cúbicas, similar a la que equipaba de fábrica al Falcon allá por 1965. Al tiempo y dinero invertido debió sumar otras tres unidades Falcon que adquirió como donantes: de un sedán 1970 sacó el volante del motor, vendiendo al poco tiempo el auto.

Un año y medio desde que fue desarmado el vehículo tuvo que esperar para poder disfrutar de su Falcon Sprint, al que años después pudo homologar como vehículo histórico ante el Ministerio de Transportes dada su particular historia y restauración ceñida a mantener el auto en condiciones originales. Que llama la atención por su rareza, es indudable.

“Yo cuando recién lo compré fui para el 18 de septiembre a la casa de mis cuñados. Lo dejé afuera. Un caballero quiere hablar contigo me dicen y me ofrecieron plata”, recuerda, afirmando que era imposible dado que hacía poco que lo tenía. Ante la insistencia dio su número telefónico. “El día 19 a las 9 de la mañana me llama y me ofreció 5 millones de pesos sin verlo”, recuerda. “Por cinco millones no te lo muestro”, le respondió. La oferta la subió a 5.500.000 y luego a 6 millones. Este auto creo que vale para uno y para nadie más. No, yo creo que no lo vendería, por lo menos no necesito venderlo, ojalá que nunca. Me ha costado mucho este auto, he ido a tantas partes buscando repuestos, en desarmadurías de todo Chile.

tags:

Deja una respuesta