Si hablamos de un modelo de automóvil único, vanguardista y sencillo, hablamos del Volkswagen Kombi. Su motor bóxer refrigerado por aire siempre rindió en toda condición climatológica y cambió para siempre la historia automotriz del siglo XX.
Concebido como una variante mayor del Volkswagen, el «auto del pueblo», el Escarabajo fue lanzado al mercado en 1934 en Alemania y vuelto a escena en 1946. Este simpático furgón que apareció en escena en 1949, fue la inspiración para una generación que deseaba cambios en la sociedad mediante paz, amor y diversión.
Su pináculo ocurrió en 1969 en el festival de Woodstock, y sigue siendo cotizado y querido este modelo hasta nuestros días.
Welly, empresa de prestigio y renombre en el segmento de juguetes a escala, incorpora a su staff el Volkswagen T1 conocido también como Kombi, modelo 1963. Su diseño exterior ovalado con curvas en el techo, las rejillas de entrada de aire, ventanas, puertas laterales, espejos, llantas y neumáticos de la época, intermitentes y salidas de escape y el frontal con el símbolo de Volkswagen todo idéntico al original dan la combinación de realismo y nostalgia de tiempos pasados, sus puertas laterales pueden abrirse, dando acceso al interior del modelo.
Este juego diseñado con cariño trae dos leyendas de la historia del automóvil a la habitación de los niños: el icónico VW T1 “Bulli” y el mundialmente famoso VW Beetle.
La VW T1 brilla con una alegre combinación de colores amarillo y blanco y lleva en su remolque al Beetle azul claro: un dúo imbatible que acelera el corazón de los niños. La VW T1 impresiona por su encantador diseño y su robusta fabricación, perfecta para emocionantes aventuras de juego. Con su remolque, el escarabajo se puede transportar fácilmente, ya sea en un viaje de fantasía al mar o en la próxima aventura en la habitación de los niños. El remolque se puede acoplar y desacoplar fácilmente, lo que abre numerosas posibilidades de juego.
El VW Beetle azul claro, también una réplica detallada, complementa perfectamente la diversión. Gracias a su forma compacta y su construcción robusta, es ideal para las manos de los niños pequeños. Juntos, el T1 y el Beetle proporcionan incontables horas de juego creativo, permitiendo a los niños desarrollar su imaginación y sus habilidades motoras finas.
Este juego está fabricado con materiales de alta calidad y ofrece diversión segura y duradera. Un clásico en la historia en nuestro país, el beetle también conocido como escarabajo, ha sido durante décadas un ícono reconocido por todos.
Este auto infantil será la sensación para todos, con control remoto para los padres, podrás dirigir y supervisar cada movimiento. Diseño muy realista, incluye bocina, música, faros idénticos al original, y 2 puertas que se pueden abrir y cerrar con máxima seguridad.
Un regalo perfecto para fomentar actividades al aire libre, la coordinación, seguridad e independencia.
El Volkswagen Beetle de Barbie
El Volkswagen Beetle de Barbie es un coche de juguete inspirado en el emblemático vehículo de la marca alemana. Fue lanzado por Mattel, la compañía creadora de la famosa muñeca Barbie, como parte de su línea de accesorios y juguetes para esta icónica figura. Desde su aparición en los años 90, el Volkswagen Beetle de Barbie ha sido uno de los juguetes más populares para niñas y coleccionistas de todo el mundo, gracias a su diseño divertido y atractivo.
Descubre el mundo de los Beetle de Barbie: el juguete que enamora a niñas y coleccionistas por igual
Los Beetle de Barbie son uno de los juguetes más populares entre niñas y coleccionistas. Este juguete combina la icónica muñeca Barbie con el clásico automóvil Volkswagen Beetle.
Los coleccionistas adoran los Beetle de Barbie porque representan la nostalgia de los años 60 y 70. Estos juguetes son una forma de volver a vivir esa época y de tener un pedazo de historia en casa.
Las niñas adoran los Beetle de Barbie porque son divertidos y coloridos. Estos juguetes les permiten jugar a ser mayores y tener aventuras imaginarias con sus amigas.
Los Beetle de Barbie vienen en diferentes modelos y colores. Hay versiones con la muñeca Barbie como conductora y otras con la muñeca como pasajera. Además, estos juguetes tienen detalles realistas como asientos de cuero, alfombrillas y espejos retrovisores.
En definitiva, los Beetle de Barbie son una combinación única de moda, nostalgia y diversión. Si eres una niña o un coleccionista, ¡seguro que te encantarán!
Descubre el nombre del Volkswagen rosa de Barbie y sorpréndete con su historia
El Volkswagen rosa de Barbie es un clásico de los juguetes de la famosa muñeca. Pero, ¿sabías que este coche tiene un nombre?
El nombre del Volkswagen rosa de Barbie es el «Barbie Dream Car». Este coche de juguete se ha convertido en un icono de la marca Barbie, y ha sido uno de los juguetes más populares desde su lanzamiento en 1973.
Pero la historia del «Barbie Dream Car» es más interesante de lo que parece. Este coche fue diseñado por Jack Ryan, el padre de la muñeca Barbie, y se inspiró en el Volkswagen Beetle que él y su esposa solían conducir en la década de 1960.
El «Barbie Dream Car» se ha convertido en un objeto de coleccionista muy valorado. Los coleccionistas de Barbie están dispuestos a pagar grandes sumas de dinero por un modelo original en buenas condiciones.
Incluso ha habido algunas versiones especiales del «Barbie Dream Car», como una edición limitada en colaboración con la marca de moda Moschino en 2015.
En definitiva, el Volkswagen rosa de Barbie es mucho más que un juguete. Es un símbolo de la cultura pop y un objeto de deseo para muchos coleccionistas. Además, su historia nos muestra cómo un simple coche de juguete puede tener un impacto duradero en la cultura popular.
Descubre los diferentes tipos de Beetle y elige el perfecto para ti
Si eres un amante de los autos, seguramente habrás escuchado hablar del Volkswagen Beetle. Este icónico auto ha estado presente en las carreteras desde hace décadas y ha sido uno de los favoritos de muchas personas. Sin embargo, hay muchos tipos de Beetle y cada uno tiene características diferentes.
Uno de los modelos más populares es el Beetle clásico. Este auto es el que todos conocemos por su forma redonda y sus faros grandes. Es un auto que ha sido amado por generaciones y que sigue siendo popular hoy en día.
Otro modelo es el Beetle convertible. Este es un auto que es perfecto para aquellos que les gusta sentir el viento en su cabello mientras conducen. Es un auto que es muy elegante y que sin duda llamará la atención en la carretera.
Si buscas algo un poco más deportivo, entonces el Beetle R-Line es el indicado. Este auto tiene un motor más potente y una suspensión más dura que lo hace perfecto para aquellos que les gusta la velocidad y la adrenalina.
Por otro lado, si buscas algo más ecológico, entonces el Beetle eléctrico es una excelente opción. Este auto es amigable con el medio ambiente y tiene un motor eléctrico que lo hace completamente silencioso y eficiente.
En resumen, hay muchos tipos de Beetle y cada uno tiene algo diferente que ofrecer. Si estás buscando un auto que sea elegante, divertido y que tenga una gran personalidad, entonces el Beetle es una excelente opción.
La Pasión de un Odontólogo por el Escarabajo
Mucho antes de estudiar Odontología en la Universidad de Valparaíso, el doctor Sergio Villablanca encontró su verdadera pasión. Con el particular diseño que los caracteriza, los escarabajos Volkswagen captaron todo su interés desde que su tía solía visitarlo en un modelo verde ’61. Entonces el odontólogo tenía sólo cinco años.
“Cuando venía, mi hermano Iván y yo lo lavábamos y limpiábamos por dentro. Después íbamos con ella a pasear a Salinas y nos comíamos los dulces y chocolates que siempre guardaba en la guantera.
El auto verde quedó en manos de su hermano en 1989 y, más tarde, su madre le regaló un clásico escarabajo rojo del año ‘63. Su favorito. Entre los dos, en la actualidad tienen varias docenas de Volkswagen; muchos los han comprado en muy mal estado y los han reparado ellos mismos.
De esta gran pasión nos contó en su cálida consulta de la calle Montaña, cerca de la Quinta Vergara en Viña del Mar. Antes de comenzar la entrevista, pudimos descubrir detalles que nos hablaban de su personalidad. La sala de espera, sencilla y al mismo tiempo elegante y pulcra; su clínica, donde se mezclan los sonidos de la música latinoamericana y de los años ’80, y varias plantas bien cuidadas, invitan a sus pacientes a la tranquilidad.
- Mi papá necesitaba comprarse un auto y, por gusto y razones de espacio, compró otro escarabajo. Ese auto, del año ‘60, era muy especial. De lujo. Tenía una caja de herramientas Hazet y su catálogo, completo y original. Lo cierto es que nunca pensamos en esto como una colección, sino que sentimos tanto cariño por estos autos, que a veces los compramos “para que no se pierdan”. Recuerdo que con mi hermano una vez dijimos que íbamos a ser felices cuando tuviéramos un auto para cada día de la semana.
- Estos autos tienen personalidad y vida propia. Además son perfectos, porque fueron diseñados para ser eternos. Existen repuestos para todo, incluso para escarabajos muy antiguos, que funcionan con inyección electrónica. Pero lo más importante, es que forman parte de mi vida, de mi historia. Para mí son como un balón de oxigeno: me dan energía. Por ellos no me canso ni me enfermo, en busca de mi desafío: dejarlos impecables.
- Junto a su hermano, usted realiza buena parte de la restauración.
- Es muy motivador. Esto es la prueba viviente de que esta afición, como muchas otras cosas en la vida, no es algo imposible. Si uno quiere algo, lo busca y trabaja en ello, finalmente lo consigue. Con esta filosofía aprendí a soldar, luego a pintar, investigué por qué había que usar esta masilla o esta otra. Actualmente tengo varias claves para que todo quede como a mí me gusta.
- ¿Y cuáles son los pasos desde que compra un auto, hasta que queda refaccionado?
- Dependiendo de la inspiración, el proceso puede durar hasta un año. Lo primero es la parte mecánica, que también hemos aprendido y hacemos casi solos. Después viene lo mecánico, porque al partir así evitamos, por ejemplo, dañar la pintura. En todo caso, el proceso es lo más entretenido. Lo que más me gusta.
- ¿Siempre es igual?
- No. Cada auto tiene su propia historia, que comienza con una llamada, un aviso en el diario o buscando los datos de una patente que vi en la calle. A veces, he recorrido muchos kilómetros para llegar donde están. He conocidos gente entretenida y muy interesante en este proceso. Luego viene la negociación; las figuras bancarias para conseguir el dinero; el traslado, porque en algunas ocasiones los escarabajos no funcionan o no tienen los papeles al día. He trasladado autos con lluvias torrenciales y hoyos en el piso. He llegado con los pies muy mojados.
- Un poco. Mi hermano Iván, que es ingeniero agrónomo, se especializa principalmente al trabajo más duro y yo soy el de los detalles finos. Los autos, las piezas y los repuestos muchas veces, como suelo decir, “me miran ellos a mí”, “se me aparecen”. Y los compro porque sé que algún día los necesitaré. A veces siento como si hubiera encontrado un tesoro.
- ¿Y cuál es la particular historia del último escarabajo que compró?
- En marzo compré uno del año ‘73: el más moderno de los escarabajos alemanes modelo 1303 S, versión americana. Había llamado un mes antes por un aviso del diario. No mostré mayor interés, pero se quedaron con mis datos. Me volvieron a llamar, pero yo no quería hacer una nueva inversión. Finalmente, la mamá del dueño insistió en que hiciera una oferta. Entonces descubrí que el precio no era importante para ellos: sabían de mi cariño por los escarabajos. La señora me dijo: “quiero que este auto quede en sus manos, porque para nosotros tiene un gran valor, he criado sola a mi hijo y este auto es parte de nuestra familia”. Ahora, él se va a estudiar fuera de Viña del Mar y necesitaba el dinero. Cuando me lo entregó, me confesó que la decisión le costó varias lágrimas.
- Con su hermano ya tienen muchos autos ¿Dónde los guardan?
- La mitad están en mi casa. Tengo 600 metros de terreno que son totalmente funcionales; allí lo más importante es el espacio para los autos. Mis amigos a veces me preguntan: “¿y la piscina cuando?”.
- ¿Qué más le han dicho?
- No hay grandes comentarios, algunos opinan que es muy importante tener una afición. Mi padre, por ejemplo, no entiende la racionalidad de nuestro hobby. Dice: “niños, pongan los pies en la tierra”. Yo le respondo que el objetivo es, justamente, despegarse de la tierra.
- ¿Qué siente cuando anda en uno de sus autos?
- ¡Imagínate! Me siento como si anduviera en el mejor Mercedes Benz del mundo.
- ¿Existe alguna relación entre su afición por los escarabajos y la odontología?
- Puede ser. En mi trabajo como odontólogo también soy bastante perfeccionista y no sigo tendencias modernistas sin investigar primero su real beneficio y sus limitaciones. Respeto mucho a mis pacientes, y entre ellos y yo tomamos la decisión de cómo proceder. Por eso, tengo mi propio laboratorio dental, pues me permite hacer muy bien las cosas. Sin embargo, lo que más me apasiona en la vida son mis autos. Mi profesión me gusta, pero no puedo negar que es un medio que me permite dedicarme a lo que más me apasiona: mis autos.
Con sus 33 años, el doctor Sergio Villablanca es sin duda un hombre de contrastes: joven pero a la antigua; pulcro, pero capaz de trabajar gustoso con las tuercas y la grasa de sus autos. Tranquilo y responsable en sus tareas profesionales, pero impulsivo en su afición.
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